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lunes, 6 de enero de 2025

ROBERT R. RIVAS TUCANES

  




  El tucán es uno de los pocos pájaros que conoce

      -seguramente por una necesidad que la biología,

      comprendiendo, ha accedido a conceder - la intimidad.

  En la intimidad, el tucán se despoja enseguida

    de su ostentoso, inútil y pesado pico.

  Adquiere de inmediato una apariencia muy sutil,

     ayudado por su plumaje que parece terciopelo,

     la combinación del negro puro (algunos despistados

     lo confunden con el azur fondo-de-mar, otros

     lo describen como un azul saturado de negritud) 

     con el blanco blanquísimo, y esos ojos redondos 

     de fondo azul y pupilas asimétricas de agua negra 

     que ven lo inefable y lo acarician.

   Ahí es él mismo. Por supuesto que es el inicio de la

      larga ceremonia previa al apareamiento.

   Las hembras, por delicadeza solamente, son un poco

      más pequeñas. 

   La vida sexual de los tucanes es sumamente rica.

   Ya la preparación es una fiesta.

   El cortejo los conduce como una danza hipnótica

         al borde del éxtasis.

    No se hablan durante el coito. Apenas musitan.

    Los sonidos justos, los eternos sonidos del sagrado

        momento del encuentro

     (tal vez las Fórmulas Mágicas de los Reinos Ancestrales).

   Todo lo demás, para ellos, es simulación y estúpidas

         obligaciones instintivas.





    NOTA


    Es necesario recordar, sobre todo cuando mencionamos 

"Reinos Ancestrales", que las aves como el tucán existen 

 desde hace alrededor de cien millones de años.

  

   

sábado, 5 de octubre de 2024

ROBERT R. RIVAS DESTINO

                            Para hablar con quienes estamos predestinados a hablar

                            no tenemos que preparar nada, las frases están listas, todo 

                            está a punto.

                                                 James Salter. Años luz.



 [ "Destino" vendría a ser mi último poema.

  Partió de una corrección, completa e interminable de

    un texto perteneciente al libro "El breve desmayo del

    columpio": "Destino", págs. 128-129, totalmente fa-

    llido.

 Pero la palabra y sus largas ramas y raíces, seguía y se-

guía creciendo en la región de las sombras.

 Era un llamado

 La llamarada de un llamado

 Tenía que escribirlo

 Hacía mucho tiempo -si es que alguna vez- que no apa-

recía ese sentimiento. Tal vez tenga que ver con algo que es-

cribió André Malraux: "la muerte transforma la vida en des-

tino".]


 

  DESTINO


 

  Existe ese proverbio zen: 

  "No hay un solo copo de nieve que no caiga 

     exactamente donde debe"

 ¿Es un designio (diseño)?

  ¿Por qué los destinos humanos son tan diversos?

  ¿Y por qué esta diversidad es tan injusta?


  Estoy estirando lo más que puedo

  la flexible piel de la palabra 'destino'

  Todas las palabras son pieles

  -no siempre fieles, pero siempre pieles.


  "Carácter produce destino"

  (también la relación del yo consigo mismo)

  Y si el carácter fuese sólo 

    otra forma del destino? Estiramientos.

 ¿Al destino, hay que salir a buscarlo?

 ¿Viene solo?

  ¿Su único destino posible era yo?

  ¿Cómo lo sabe?


  Esperanzas, desesperanzas. 

  Pero el rodar del destino

  -ah, ¿pero es que entonces posee una rueda?-

  es inescrutable.

 En otros tiempos, el nombre era:

"intrigas de los dioses".


 ¿Está uno -¿uno?-

   dispuesto para encarnar su destino?

  ¿Es "lo que no tiene más remedio" que hacer?

  (¿O deberíamos llamarle pre-destino?)

  Hacer sin tener que hacer nada

  más

  que cumplir el camino señalado:

      por acá, acá

  Ir hacia su destino


  La dosis de sacralidad (sacrificios) que contiene

     un destino

  SACRI-ficio

  El oficio más antiguo

  Sacri-ficarse (fijarse) a su destino


  ¿Quién es el que sabe? ¿El que 'entra' en su destino-

 como en una jaula? ¿O el destino, que esperaba a su

 único, irreemplazable tripulante?

 Puede haberme tocado un destino perplejo.


  ¿Está el destino ligado al origen?

  ¿Es, acaso, lo más original y originario?


  ¿O, también acaso, también al ocaso, nos 'espera', 

  como final, como finalización: "Hemos finalizado"

  El 'destino' en su relación con el intraducible

  (y bello) "lifetime".


 Un fin que aparece al fin

 como al alcance de los sentidos

 un segundo tarde

 de los ciegos al nacer


  Cumple tu tarea, destino mío                  *


 Engancha la cuerda

 La cuerda que da la continuidad

    llamada existencia (desde el principio hasta el final)

 Eso que llamamos "yo", porque necesita -más que las

    otras cosas- un nombre, ALGO

 La cuerda en el sentido de la cuerda del reloj

 Lo que pre-determina la longitud de la otra cuerda

 Enganchar la cuerda (¿la cadena del ADN?)

   en el garfio del destino

   [también la que te ata para que no te desparrames]

 Su otro nombre posible: El transportador


 ¿Soy el pasajero de mi destino?


  "Se embarcó en su destino"


  ¿Termina la tarea del destino cuando uno muere?

  Y si no, ¿cuándo termina?


  ¿Es "memoria" un nombre tangencial, un eufemismo?


 Lugar en el que se fijan las imágenes y emociones

    que 'nos componen'


 ¿Es una figura retórica decir: "una existencia que 

      escape al destino"?

 ¿Hacia dónde escaparía?

 ¿Qué hay/habría allá?


 ¿Hay alguno que perdió su destino por el camino?

 ¿Y hay otro que 'lo encontró'?


 Tukaram: "Ignoro lo que me reserva todavía mi pasado".

 Hablando de sus padecimientos, claro.


 ¿Y las aspiraciones, los deseos, los sueños?

 ¿También estamos destinados a nuestro deseo inconsciente?


 Juegan - el juego que sin dejar de ser un juego es decisivo,

    la infancia y el destino.


 El descubrimiento


 El destino te cubre  -  es tu coartada


 El segundo descubrimiento:

    se sale

    se abandona el destino

    como una cáscara

 Y cáscara y pasajero son la misma cosa


 El tercer y último (tal vez) descubrimiento

   El sentido que no hay

   es lo único que hay


 ¿Es una obediencia?

 'Obediencia' significa "escuchar"

 La obediencia (destino)

     puede ser 'duramente pasiva'

     o, por el contrario, puede provocar

     una profunda actitud interna de respuesta,

     no ser un animal


 Destino (posible/probable) del hombre: no ser un animal


 Entendiéndoselas con el destino


 ¿Se trata de una forma apenas encubierta de atavismo?   **


 "Estaba destinado", como "estaba escrito"

  (De cumplimiento inevitable)

  "Estaba desatinado", una versión apenitas anómala


 La interacción, en las sombras profundas, de los destinos.


 Destinos cruzados, trenzados, truncos, en pugna


 Acogerse al destino                                                         ***

 Arrojarse al destino

 

 ¿Quién responderá por su destino?


 ¿Su INFORTUNIO?


 Una nueva lectura del "Te vas sin mí, vida mía./

    Ruedas,/ mientras yo espero dar un paso todavía."       ****


 Descubrir

    lo apenas entrevisto


 Ley de una sustancia evanescente


 ¿Otra creencia? ¿LA creencia?


 Se hunde, se sumerge, se funde, se consume

    (consuma) en su destino.


 Consumado


 Es apenas la brisa en el árbol

 La flor que tiembla en la noche


 Recuerdo de la historia ésa de Isfahán                          *****


 Una vida: la expresión en inglés: lifetime


 La muerte escrita en la sangre que se renueva


 En Egipto se lo llamaba SHAI

    PSAIS o PSOIS entre los griegos


 HADO, FATALIDAD, ESTRELLA, VENTURA, FATUM


 El destino puede estar situado al inicio o al final


 Es por eso que tiene una doble acepción esa palabra


 Mis emociones

 Mis imágenes

 (Pregnancia de los mismos)

 Pregnancy, en inglés: embarazo

 Eres tu propia creatura

 Aquello que los otros ven o sienten

    desde la 'propia'


 O bien, ¿cuál de estas dos versiones es la tuya?

 'Ha llegado a su destino y lo ha cumplido'

 o

 'Una existencia que escape al destino'


  EL DESTINO ES INCONSCIENTE



  

NOTAS


 * 

 Una canción popular de mi juventud repetía una y otra

vez: "Youuuu aare my dessstiny"


 ** 

 atavis: cuarto abuelo, antepasado.


 obey, de obeir, del francés antiguo

 obeir, del latín oboedio

 obêdiô: escuchar, saber escuchar, prestar atención

 Entender

 Un occidental le pide al maestro Iyyu, una fórmula 

    resumida de la sabiduría. El maestro toma una hoja 

    y escribe en ella: Atención. El occidental demanda:

    "¿Sólo eso?" El maestro toma de nuevo la hoja de pa-

    pel y el pincel y escribe: Atención. Atención.


 ***

 Lo contingente,... ¿está incluido?


 ****

 Henri Michaux


 *****

 Un hombre está en Adamir. Se cruza con la muerte.

Ésta hace un gesto. El hombre interpreta que ese gesto

significa que ese mismo día la muerte habrá de llevárselo.

Huye lo más pronto y lejos que puede. A Isfahán. Esa no-

che se encuentra con la muerte que viene a llevárselo. Él

dice: "Hoy nos cruzamos en Adamir, e hiciste un gesto co-

mo que ibas a llevarme." "No", dice la muerte, "mi gesto 

fue de sorpresa por encontrarte en Adamir, siendo que esta

noche tenía que tomarte en Isfahán."



sábado, 21 de septiembre de 2024

ROBERT R. RIVAS EL PATINADOR SOLITARIO

  Ahí va

  ahí vuelve

  el patinador solitario


  No, no hay hielo (lo había y en abundancia;

  incluso grandes lagos congelados).

  Este es un barrio

  cuyas calles, por minúsculos artilugios del destino

  están asfaltadas

  con el agregado, y ya entrando en los vagos dominios

  de la predestinación

  de que esas calles son cortadas

  porque van a parar a donde pasa el ferrocarril

  y, justamente ahí, no hay barreras.

  Habría que agregar que de por sí hay poco tráfico 

  y en esas calles mucho menos aún

  lo cual produce una sutil sugestión de libertad


  El sonido (rolido-que-raspa)

  de las ruedas metálicas

  sobre la cubierta asfáltica,

  especialmente al apoyar el patín que va a hacer fuerza

  mientras las piernas reman

  y el deslizamiento, el equilibrio ya naturalizado,

  el movimiento de los brazos

  una danza involuntaria, lindante con la inconsciencia,

  "avanzar, avanzar",

  giro entero, doble giro

  la inclinación del torso

  hace que los brazos parezcan más largos

  tal vez incluso más largos 

  que las piernas


  Patinar se convierte en un acontecimiento único

  en la vida:

  una suerte de formación paralela

  mientras circulan, mezclándose, la sangre y las fantasías,

  los pensamientos y la brisa,

  el presente y las acechanzas


  Otra forma de marcha

  diferente a caminar, trotar, correr

  nadar, cabalgar, volar.

  Des-li-za-mien-to

  cuyo hábito le agrega un andarivel a la vida


  Así como las aletas negras en los pies

  (o su horrible apelativo "patas de rana")

  te hacen nadar a otra velocidad,

  tus pies que corren y corren

    -uno de los mayores placeres de la infancia, 

     ¡qué duda cabe!-

  y luego el agregado de los patines

  y de las aletas negras en los pies

  para ir más rápido, 

  para hacer más amplio el "uno mismo".


  Logra que sus piernas remen de tal manera

  que los patines alcancen su mayor velocidad;

  va hasta el fin de la calle, gira en redondo, vuelve,

  los pensamientos y las fantasías son de la misma sustancia,

  el solitario es imaginado por el movimiento acompasado,

  rítmico, asertivo

  y se deja llevar por él, como en una práctica de hipnosis.


  Una ligera sensación de que no se necesita a nadie

  y una interesante indiferencia

  ante la constatación de que nadie nos necesita

  va tomando el lugar de aquello que solemos llamar

  equívocamente,

  "yo, el mismo".

  

viernes, 16 de agosto de 2024

ROBERT R. RIVAS TIERRA

  En la lejana Isfhundia

  los gobernantes eternos han logrado

  el "gran milagro de la Ciencia".

  Es verdad que eso que ellos llaman así

  ha recibido nombres indecorosos

  por parte de otras culturas.

  Pero es su Gran Gran Logro.

  ¡Finalmente!

  Han logrado que sus habitantes -

  que viven ahí desde tiempos

  sumamente ancestrales -

  puedan comer tierra.

  Y, aparentemente, como todo parece indicar,

  digiriéndola.


    "Comer tierra" se ha vuelto, de pronto,

  la afición de todo ese pueblo de crónicos hambrientos.

  Por fin habrán de acabar los larguísimos

  tiempos de la necesidad insoportable

  de alimentarse de algo.


   Ya varios cantos expresan el júbilo

   experimentado por el gran triunfo

   de los eternos gobernantes de Isfhundia.

   

   En algunas partes, esa expresión es profunda

   y cotidiana,

   prácticamente no se habla de otra cosa


   "Hay animales que podrían 

    comer tierra

    pero no lo hacen:

    eligen escarbarla.

    En su miserable atraso

    sólo la utilizan como madriguera."


   La vieja madriguera que sabe tanto a madre

    

   Admiten, sin embargo, que

   los animales ésos pueden

   saber muchas cosas que ni

   sospechamos:

   salen mucho (tienen mundo/mundos)

   andan a riesgo

   a cara o seca

   cada día y cada noche

   la última, la única, la primera

   y han sobrevivido mejor que los humanos


   "La primavera le hace 

    cosquillas

    eróticas

    a la tierra"


    "Los terrones mueren por ella"


   "¡Cómo el agua de la lluvia

    que embebe y embriaga - ávidamente

    succionada por

    la tierra- mejora su sabor!"


   "Ya nos preocuparemos, advertidos

   de que siempre que se resuelve un problema

   aparece otro nuevo 

   y que a primera vista parece peor que el anterior.

   (Como el asuntito ése de que un día empiece

   a escasear la tierra. Nuestros científicos 

   se abocarán a ello. Y lo resolverán, seguro,

   aunque les lleve la miríada de años que ha costado

   resolver éste.)"

jueves, 13 de junio de 2024

ROBERT R. RIVAS EN LA ESTACIÓN DE BUBLINA

  ¡La estación de Bublina! En otro tiempo famosa por los

traslados masivos de locos a los manicomios de Mándleva

y de Ondâvo.


  Ese tipo que va allá, a pasitos y a zancadas.

  El del sobretodo gris claro que le cubría todo el cuerpo y

le llegaba hasta los tobillos, con enormes bolsillos.

  Extraía el dinero de esos bolsillos.

  A puñados,

  Se veía cómo salían los billetes -viejos, arrugados, irrecono-

cibles, de un color extraño- pero no lograban sostener suficien-

temente su materialización.

  Cuando intentaba, una y otra vez, apoyar los billetes sobre el

mostrador, ante la ventanilla de venta de pasajes, sólo conse-

guía golpear con el puño vacío sobre la madera: los billetes

se habían esfumado. 

  Como un acto de magia al revés.

  Porque había frustración verdadera en el rostro cada vez más

rubicundo de ese hombre.

  Y poco a poco emergía también su voz, sin que hubiese 

abierto los labios, que mantenía apretados de rabia. Pero las

voces salían, de hombres y de mujeres, niños incluso, llenan-

do el espacio que lo rodeaba. Porque todos nos apartábamos 

sin darnos cuenta.

  Las voces escapaban a su control y se multiplicaban a medi-

da que se repetían los intentos: el movimiento ya nervioso, ya

en los límites de la contención- las manos yendo a lo hondo 

de esos bolsillos insondables, hasta alcanzar varios metros de

profundidad. 

  Los brazos se estiraban como goma. Y se notaba que palpa-

ba los billetes, cada vez un poco más lejos, cada vez un poco

más inalcanzables, pero estaban ahí y al fin salían apretados

por sus manos, como cuellos de gallinas. E iba acelerando el

movimiento en su vano intento de llegar con ellos al mostra-

dor vivitos y coleando.

  Pero una y otra vez los billetes desaparecían en el camino.

  Se esfumaban. Como una visión, como si estuviesen hechos

del mismo material que los sueños y acercarlos a la ventanilla

los despertara.

  No obstante, el hombre, sí ese que va ahí, ya saliendo de la

estación, con ese paso tan alterado, lleno de saltos, temblores

y tropezones, insistía. Ya su rostro había pasado del rubor in-

tenso al azulado peligroso. 

  El movimiento de sus brazos de goma, era veloz, incesante,

enloquecedor. Hasta que el impávido vendedor de boletos, de

expresión aburrida, como si esto sucediera con harta frecuen-

cia, bajó bruscamente la persiana de la ventanilla.

  Y pausadamente se lo vio, desde un costado como estábamos

los que seguíamos atónitos esta escena, ponerse el saco, cerrar

con llave el cajón del dinero, guardar los boletos que no había

vendido en un mueblecito que había detrás suyo, y por fin re-

tirarse sin más.

  El hombre del sobretodo recibió la acción del vendedor de

pasajes con una insólita, súbita calma.

  Le costó componerse, sin duda, le debe de haber costado un

esfuerzo sobrehumano, que disimuló al máximo. 

  Unos cuantos tics de diversas clases comenzaron a bailar

en su rostro y hasta parecía que invadían todo su cuerpo.

  Las voces -se sintió claramente- fueron chupadas desde su

interior y lo recorrieron como una descarga eléctrica.

  (Nada de qué sorprenderse, si uno lo piensa, todas las exis-

tencias humanas están distorsionadas.)

  Hundió las manos en los bolsillos, que parecieron recupe-

rar un tamaño normal, y después de un buen rato de acomo-

dación inmóvil, mientras la corriente eléctrica parecía esca-

par por sus pies, y los tics se apagaban uno a uno como luces, 

se dio vuelta y, sin mirar a nadie, comenzó a caminar hacia la 

calle. Flameando, eso sí, un poco. Lo seguimos con la mirada.

Afuera de la estación hervía de gente, tráfico, luces y sonidos

chirriantes. 


  Los bolsillos me hicieron pensar en un pasado irrecuperable.


  El hombre del sobretodo gris claro se mezcló rápidamente

entre la gente y ya no lo vimos más.


 

martes, 21 de mayo de 2024

ROBERT R. RIVAS UN VERBO NUEVO

 


  Un verbo nuevo

  Nervios-verbos

  Raíz nerviosa de un verbo

  Bulbo

  El verbo accionando

  La piedra sustantiva

      acciona:

  PASIONAR   

  (Yo pasiono, tú pasionas, nosotros pasionamos)

  Arrancada la primera letra

  Arrancada la última letra

  El verbo crudo

  Eso que hacemos

  El verbo recrudece

  el verbo se curva

  descarga su carga

  vuelve a cargarse

  verbos a repetición

  verbos vibrátiles

  en la masa del lenguaje

  

  Acciona un verbo,

  arborece

  raíz-tronco-ramas y hojas

  El árbol del verbo

     nutre al lenguaje

  El sinsentido también

     constantemente

     nutre al lenguaje

  Nervios corriendo

     como ríos

     entre la lengua desierta

  Nervios silvestres

  Nervios salvajes

  Vienen a salvar

  al lenguaje yerto

  

  Manojos de nervios

  Con sus corrientes, sus jugos eléctricos

  Con-jugar un verbo

       hasta agotarlo

  Verbos: peces en un mar

       de otro modo vacío


  La nervadura invisible

        de los mares

  Mares que alguna vez

       estuvieron quietos/yertos

  

  Y entonces algo tironeó 

        de los nervios-verbos

        ocultos en los mares

  Puso en movimiento 

         al mundo:

        encendió los motores


  No hay nada en el espacio

         sin verbos-nervios

  El tiempo es un nervio 

          crucial

  Invisible, MUEVE


  Carente de nervios-verbos: muerte.


  

lunes, 18 de marzo de 2024

THE MIND HAS ITS OWN CURRENT

  (LA MENTE TIENE SU PROPIA CORRIENTE)


 The mind has its own current

 and even its own trend

 you can actually go against it

 What is it in your mind

 that can go upstream?

 Strengths

 They've been fighting in his mind

 ever since who-knows-when

 What he is and what he thinks

 he is

 What he knows and what he thinks

 he knows

 What he thinks he wants or desires

 and what he really 

 wants or desires

 Struggles

 All kinds of struggles

 have made

 his mind

 whatever it is

Struggle hard, mind,

that's what you're meant

for




NOTA (1)

Con cierta frecuencia me hablo en inglés.

No es seguro que sea la voz de mi infancia (la que sólo

sabía ese idioma). Tampoco sé si se trata de un diálogo con

mi madre (con quien solía hablar siendo adultos en ese

idioma, por lejos el más cómodo para ella). 

En este sitio está ligeramente fuera de lugar.

¿Debería disculparme por ello?

El ello, ¿está dentro del orden de lo disculpable?


NOTA (2)


MIND como sustantivo, significa 'mente'.

MIND como verbo, en cambio, significa ocuparse, cuidar,

cuidar de, tener cuidado, poner atención a, importar.

Menciono estas dos versiones porque, a pesar de haber ele-

gido la primera en apariencia, la resonancia del significado

del verbo ("cuidar", "ocuparse", "importar", etc.) es una con-

jetura bastante aceptable acerca de qué es lo que intenta ha-

cer nuestra mente, y porqué le genera tanta lucha.

domingo, 17 de marzo de 2024

ROBERT R. RIVAS UN ARTEFACTO ANTIGUO

 Al fin ha podido encender ese maldito aparato heredado,

sin que él pueda determinar porqué, por su abuelo pater-

no: el graba-sueños. Esos aparatos, como es sabido, nunca 

anduvieron del todo bien, para decirlo con delicadeza.  Es

cierto que aparecen fragmentos, a veces más extensos, pero

la luz es demasiado extraña y el sonido se dilata o ambos se

retuercen juntos hasta la ininteligibilidad. 

 (El 'casco', apenas un entramado de cables de roída tela; el

'cable maestro', duro y retorcido en el fondo de la caja de ma-

dera)

 Así y todo, se podrían ver horas de grabaciones, si se qui-

siera. Pero, como se fundamentó cuando fueron abolidos,

¿quién es el perverso que quiere ver los sueños de sus padres? 

Esa línea es mucho más inatravesable que cualquier arrebato

pornográfico, o que otros productos del sadismo o del terror. 

Si hay un mal en los sueños de los padres, es de otra naturaleza.

Una naturaleza que rechaza la nuestra, por ejemplo.


Tal vez podría interesarle que quede grabado el sueño que va 

liquidarlo. No sabe si habría alguien interesado en conocerlo,

pero sería mejor que no lo hubiera. ¿Entonces? Queda expues-

ta la inutilidad del intento de grabar los sueños. Tal vez es por 

esa razón que se dejó de intentar crear esos aparatos.

(De todos modos, piensa, en realidad no es el contenido del 

sueño lo que produce el desenlace, sino las emociones que le 

suscita al soñante.)



Su padre 'murió' mientras dormía. De hecho, no murió del to-

do esa noche: la muerte tardó dos días en terminar su tarea.

¿Qué estaría soñando? El cuerpo de su padre, vaciado de su

espíritu, le había parecido, paradójicamente, un cuerpo "lle-

no". Pero no dejaba de pensar en qué clase de sueño podría

haber soltado a la bestia de la muerte mientras dormía.



 Puede entenderlo porque muchas veces lo despierta el dolor

en el pecho -el incuestionable- y coincide por supuesto con una

estela de sueño perturbador, o por lo menos que agita, agita en 

grado sumo. No le pasa a cualquiera: es preciso poseer una 

vulnerabilidad extrema en cierto punto de 'la superficie psíquica'.

(Que ridículos son todos esos términos que la ciencia nos "apor-

ta" para referirse a ESO. Habría que llamarlo así: ESO, piensa.

No nos entenderíamos, pero al menos sabríamos que no nos

entendemos.)

Durante siglos se lo ha llamado "el corazón".

No está mal si con eso se quiere decir el lugar por donde pue-

de entrar el río de las emociones y producir sus rupturas de di-

que y sus anegamientos.

 Al menos es un lugar (o una metáfora) y no una suerte de con-

cepto inerte e indemostrable.

 Y sea ahí o en las arterias de la cabeza ("la cabeza" es otro tér-

mino que valora y respeta: otro lugar, otra metáfora), es donde

suceden las cosas importantes como la vida o la muerte, o mis-

teriosas como los sueños.

Podría decirse, piensa: "la angustia se sumergió como una ser-

piente gigante en el río de las emociones y, arteramente, le re-

ventó una arteria".


 No son muchas las cosas que le legó su abuelo.

 La mayoría de ellas son gestos, actitudes, miradas, tonos de

voz, todas ellas hechas de una tersa modestia.

 Es probable que la grabadora de sueños le haya sido entregada

como pago por alguno de sus trabajos de carpintería. Y su abue-

lo, pensaba, por conocerlo, la había aceptado sin siquiera saber

bien de qué se trataba. Y con seguridad, nunca la había (o ha-

bría) usado. 


  Así que, dice, pensándolo bien, alguna tarde de estas es muy 

posible que la encienda y se ponga a ver fragmentos de haces 

de luz rara, junto a voces más extrañas aún: los sueños de per-

sonas totalmente desconocidas, hace largo rato ausentes de es-

te mundo.


 Por darse cuenta de algo, dice. Algo que no tiene idea de qué 

podría ser.















  

sábado, 3 de febrero de 2024

COPISTAS

  Al día siguiente todos los copistas ingresan ocupando su

lugar en la hilera.

  ¿Son los mismos copistas? ¿Son los mismos lugares?

  Habría que ser ¿quién? para saberlo.

  En cuanto a su tarea: no está especificada. Copiar, sí.

  Pero no se dice nada del 'original' de dichas copias.

  ¿Son todas la misma? ¿Son diversas? ¿Sólo algunas?

 ¿Sólo a veces? ¿Sólo por momentos?

 Por supuesto que nada se indicará acerca del para qué se

realiza esta tarea. No decimos 'trabajo'. Los copistas pueden

no estar trabajando. 

  Escriben, copian, sí -¿los tiempos son regulares o irregula-

res? ¿regulables o irregulables?- pero si el texto original fue-

se inventado, e inventado al mismo tiempo que el copista lo

copia, tendremos una situación bastante diversa. El original

va surgiendo. Hasta puede muy bien resultar que el copista 

sea esencial a la emergencia del texto original. O sea, que si

no se copiase, no habría nada para ser copiado.

  La hilera, el ordenamiento de las horas, todas las series de

prescripciones.

  ¿Se debe obedecer? ¿Se debe obedecer a algo? ¿Se puede

no obedecer a nada? Leyes, órdenes, mandatos, sujeciones,

pulsiones, gobiernos.

  ¿Caerían los textos en el caos?

  Un caos tan temible que se han formado sistemáticamente

leyes -consejos- tribunales- sistemas de penalización y casti-

go- formas de imponer de parte del grueso de la sociedad,

del otro, del Amo, de algo que dirige.

 Habría entonces una forma muy particular de desobedien-

cia: no toma en cuenta ni el deseo del otro, ni el propio, ni

las sanciones en curso. Ambos son ajenos a lo razonable, a

lo establecido, a cualquier reglamentación, a las mismas le-

yes del lenguaje, a las mismas bases de "lo humano".

  El establecimiento progresivo del total sinsentido.

  ¿Puede ser desde el inicio?

  ¿No se necesitaría una base -algo así como el aseguramiento

de la subsistencia? ¿O eso también podría pasarse por alto?

  ¿Puede haber ese después sin antes?

  ¿Un resultado sin propósito?

  ¿Un movimiento sin ninguna voluntad?


  Se escucha algún murmullo de vez en cuando 

  Pero no es que los copistas hablen entre ellos.

  Se trata de que están leyendo sin pensarlo algunas palabras

del texto. O del que están copiando o del que están copiando.


  ¿Qué viene a ser "salirse de la línea"?

  Escribir otra cosa

  El dictado, el dictador

  'Como una boca sin dientes'

  'Como una mano sin dedos'

  Deberes vacíos

  Vidas en espera de órdenes que no han llegado

  Vidas desordenadas porque no se puede saber si esas ór-

denes llegarán alguna vez o nunca


  Vidas (de los copistas) en una dimensión que no es la del 

destino



  NOTA


 Circula mucho, casi diría demasiado, la idea de que los co-

pistas son extraordinariamente mordaces. 

 En un grado tal que se ven obligados a ocultarlo como sea

en orden de evitar los devastadores efectos que su mordaci-

dad extrema desataría.

 No les ha resultado suficiente fingir; han debido crear prác-

ticamente una profesión, extraída de raíces muy antiguas pa-

ra no ser descubiertos.

 Lo cual revela que la mordacidad no es una cosa nimia.

 Proviene de los originarios tiempos en los que los humanos

necesitaban (y aspiraban a desarrollar) dientes-sable, grandes 

filosos, en orden -paradoja sorprendente- de sobrevivir. 

 

miércoles, 24 de enero de 2024

ROBERT R. RIVAS MIENTRAS TANTO, EN LA BIBIOTECA PÚBLICA DE NUEVA YORK

   En el salón de lecturas

   He pedido un libro

   Estoy esperando ¿hace cuánto? que me lo traigan

   ¿Ese qué hace? ¿Planea un atentado?

   Mira para todas partes, con indisimulable excitación.

   Y esta clase de silencio, ¿cómo se llama? 

   ¿En serio que todavía no le han puesto un nombre?

   Si todo esto fuese la antesala del Infierno

       y el Infierno se llamase, por joder nomás,

       "El Mundo Entero",

       y el Miedo, el Miedo Intenso, fuese de mentira (un truco)

       y las ilusiones se reunieran en salones específicos

       y luego salieran a disparar por las calles

       "hasta ser derribados"

       "hasta caer fulminados"


    Ya recorren las calles los camiones de limpieza

    emitiendo largos anchos chorros de agua por los lados

         lentamente

    los autos están solos

         estacionados

    otros autos pasan muy despacio

    esto es la mañana

        que tiene que transcurrir de alguna manera

    la sucesión de los días no puede interrumpirse

         

    el hilo llamado "yo", llamado "mi existencia",

         también llamado "mi historia", "mi destino"

         y otras cosas, igualmente inconsistentes,

         cuelga en el vacío


   

    Esperando la notificación, que puede ser un llamado,

          un estallido, un mínimo alerta

    Esperando el florecimiento del instante

          la última embarcación de todas.

    

   

sábado, 30 de diciembre de 2023

EL EMPERADOR DE LOS MARES

  En un tiempo en el que los dioses eran más que dudosos,

a este lo nombraron -o exiliaron subrepticiamente- Empera-

dor de los Mares. De entrada, por supuesto, la tarea consis-

tió en ir reconociendo las tierras firmes de esos mares. Donde

establecer algo, tal vez un palacio, probablemente una forta-

leza, que como su nombre indica, reflejaba las múltiples de-

bilidades de las que el emperador no podía evitar estar cons-

ciente. Lo cierto es que los otros dioses dieron por cerrado el 

asunto. ¿Sabían, no por ser dioses, sino por contar con cierta

información, que las aguas crecían rápido en esos tiempos de

inicios de la creación, y que por ende las tierras firmes se re-

dujeron casi inmediatamente a islotes de roca, muchos de ellos

vulnerables a las mareas altas? En no mucho tiempo los esca-

sos territorios firmes se vieron asediados por los mares y fue-

ron cayendo como las frágiles corazas que en realidad eran.

El Emperador de los Mares no tardó en darse cuenta de su

situación: las aguas, inmensamente numerosas, abrumadora-

mente crecientes, lo ignoraban como emperador, y le negaban

cualquier clase de autoridad sobre ellas. Sin pensarlo siquiera.

"Las aguas no piensan", notó tempranamente el Emperador, 

"esa es su naturaleza y su temible fuerza: las aguas no piensan,

sólo SON." Así transcurrió desde entonces su existencia como

emperador, luchando por hacer pie en alguna parte. Ya no por

dominar su supuesto "reino", sino por sobrevivir con toda clase

de triquiñuelas y penosos esfuerzos. "¿Y por qué no?", se dijo

un día. (Ya había reconocido con claridad lo del exilio.) "¿Por

qué no asumir que mi existencia depende de sostener la lucha?

Y, además, ¿Qué otra cosa puedo hacer?" Le quedaba exiliarse

de sí mismo. Le quedaba terminar de saber que las aguas de

los mares existirían para siempre. O algo parecido. Había una

curiosa pizca de triunfo en ese conocimiento.


Vista aérea: el emperador de los mares, en su chalupa.

martes, 5 de diciembre de 2023

ROBERT R. RIVAS AL PRINCIPIO

  



Al principio compraba vestigios de nubes noctilacentes

  los últimos ejemplares vivos de insectos al borde de la

       extinción, de las selvas de Manuvana o de los desier-

       tos de Alajili  (ese verde dorado que se perdería de todos

       modos)

  compraba cálices rotos

  fragmentos de tejidos de frases de hombres drogados en

       cobertizos inmundos de Guam

  compraba planos dibujados en papel-de-sombra del sistema 

       capilar del llanto de las bellísimas mujeres párridas

  lascas de gritos de parto o tortura, de gozantes y de deses-

       perados


 Lo paralizó visitar a Kramm:


  Sin envase alguno: fragancias de la 'locura císmica de Ant-

     mejer', de las 'epilepsias eufóricas de Molberg', de la rarí-

     sima 'esquizofrenia para-minoide de Hegmann', de la 'abu-

     lia abismal de Zolz'

  El asiento de la 'Extenuación Instantánea Regia' de Cármora


  Fluctuaciones del aire congelado (los ooxes)

     y fluctuaciones de aire ardiente (las dinias)


  Fogonazos de recorridas bajo luces vibrátiles de re-

       flectores, silbidos ensordecedores de morteros y lluvia

       de gases venenosos en las trincheras enroscadas y retor-

       cidas de la cuenca del Brühl


  Semillas de tormenta de Pritzl (y granadas de semillas tóxi-

        cas de Staubern)


  Rezagos de las mareas migratorias gigantes del mar de Umbia


  Fragmentos del fenómeno de la súbita pulsión fulminante 

      de los verbos Asnamitas


  Botellitas de las linfas de los sentimientos Ujara y también (!)

        de la apatía escarbadora de Galbinen


  Destellos de la mirada de una miríada de minúsculos artró-

       podos destapados por sorpresa en Flinna (1)


  Pedazos del anti-Wunderkammer: fragmentos entremezclados 

      de atrocidades, muchas de ellas invisibles (e impensables), 

      amontonadas en un rugiente Sebratorum


   Manojos de rayos emergentes de los cadáveres enterrados

       hace milenios en los campos de luna llena de Critchka

       regresando al espacio primigenio


  Esquirlas mnésicas de Hallover-Manteca


  Viras de las inapagables voces internas estridulantes de los

       soñadores de Nyudogumo (2)


   Pantallazos de los quemadores de lenguajes de Adholdt, de

       Prizzina y de Gurgu


  Embriones alterados de las teogonías especulares de al- Hia-

       run


  Trozos de la hulla del fondo de la sustancia humana




 NOTAS


 (1)   Probablemente una realidad metafórica. Es muy factible

que se refiera a las innumerables y minúsculas imágenes de 

dioses -egipcios- que sólo los ojos de los muertos podían ver,

pintadas en el interior de los sarcófagos.


 (2)  Sin duda provenientes de los cadáveres metalizados, una

forma rara de embalsamamiento, de la época del hierro, en la 

que los cuerpos se convertían por larguísimos procedimientos 

que pueden haber llevado más de dos generaciones, en cables, 

viras, zunchos, barras, hilos, espirales y columnas de metal 

herrumbrados desde el naranja al violeta del óxido, destinada

a reproducir minuciosamente una idea excéntrica y perfecta del

funcionamiento de un cuerpo humano. La herrumbre es una

obvia metáfora de la sangre. Algunos lo atribuyen al procedi-

miento sagrado descubierto y transmitido por el dios Annubis,

el perro-chacal.

 Una idea, asociable a todo esto, es la de un personaje de una

novela de Wolf Wondratschek: "Es el pensamiento lo que nos

hace mortales."

  

    

sábado, 4 de noviembre de 2023

CZÚSS

su lenguaje -si se nos permite tomar prestada

    esta palabra que se vuelve incierta

    en cuanto la pronunciamos- 

    consiste en impresiones


 no, impresiones no.


 las impresiones vendrían a ser lo que se expresa

    pero sabiendo, y acentúo 'sabiendo' 4 veces

    que no se trata de algo expresable


 ¿entonces?


 gestos, pequeños fragmentos de gestos, para ser precisos

    la fuga de un gesto, su esbozo,

    su sombra

    el lugar que ocupaba hace un momento

    y que ahora flota, vacío


 iba a decir -¿cuándo se aprenderá algo realmente,

     cuándo?-  "en eso consiste..."

     y me detuve justo a tiempo

     algo me detuvo

     nada en su lenguaje es en lo absoluto consistente

     es decir, nada toma una forma que permanece

     fijada


 a veces nos han parecido a punto de 'hablar'

 pero no es eso

 sino una ola pequeña de súbita inspiración

 que parece capaz de producir...

 pero ya ha pasado:

 esa pequeña súbita inspirada ola

 se ha sumergido en el mar de lo inexpresable


  roces, evanescencias, susurros de la oscuridad:

       el soplido sobre una impresión,

       que de inmediato la dispersa


 pero aún así, nunca desisten

jueves, 2 de noviembre de 2023

ÉL

  él,  

  que 'sale' del lenguaje

  con su lenguaje propio,

  que no es por cierto el suyo


  ya que es él quien le pertenece

  a ese lenguaje que ha surgido

  que lo ha 'elegido' para decirse

  y no es utilizable para ningún otro:

  es justamente 

  irreversiblemente injustamente

  ajeno a la pertenencia

  y no se inscribe en las páginas del tiempo

  ni en el tiempo propio 

  ni en el de los otros


  ola que se hincha

  pasando

  sin puntos de orientación

  un tiempo silvestre

  que se torna salvaje

  mientras que él ataca una vez más la raíz

  necesita arrancar la raíz de ese lenguaje

  que lo habla

  que lo dice

  que lo desnuda y vacía de cualquier existencia

  posible


  esa es la deriva

  que lo traslada

  a través del mundo

  atravesado


  él, que se precede

  y discontinúa

  él, que denuncia a la existencia

  como farsa


  que no logra ponerse

  la ropa de una existencia 


  que no logra despojarse

  de sí mismo

  como necesitaría o quisiera

  

  para matar a martillazos

  el sufrimiento

  intolerable

  del ser

  

domingo, 22 de octubre de 2023

EL MIEDO

  Sí, este ser provisto de garras, tenazas 

  y otros secretos elementos

  es nuestro miedo

 No, no tiene alas.

 O, si las tiene, nacieron pegadas

  al cuerpo.

 O, si se despegaran

  no sirven para alzar ninguna clase de vuelo.

 Envuelven: como brazos-tentáculos

  se enlazan alrededor

  en un abrazo que impide, amaga consolar, y abandona

  al mismo tiempo.


 El miedo lo rige todo

  por presencia excesiva

  o por ausencia inaudita


 Cuando lo olvidamos

  él también parece olvidarnos

 En esos remansos de la memoria

  es cuando creemos en nuestras fuerzas


 Y nos burlamos con sorna

  del destino

 Y lanzamos arrogantes bravatas

  al rapaz porvenir


 También es con la brisa de la ingenuidad

 También con la paciencia inesperada de los sentidos

 También con las playas bañadas

   por mares cálidos y amables

   que supieron ser bestias destructivas

   en los golfos del corazón.


 Se lo llama "El combate"

  y si estamos escribiendo

  es porque, hasta ahora,

  hemos salido airosos


 Aunque esta misma noche el Miedo salga a hacer su ronda

   recorriendo brutalmente los despachos vacíos,

   pateando las puertas

   requisando cajones

   dejando atrás las luces encendidas como faros

   las ventanas abiertas o arrancadas

   y, junto a su olor inconfundible

   un rugido de otro mundo

   habitando largo rato

   los pasillos

 

lunes, 16 de octubre de 2023

ROBERT R. RIVAS GRILLOS EN SZMUNDRI

     Los grillos en Szmundri

       están divididos en tres grupos

         típicos, mordaces y sarcásticos

             y no guardan relación alguna entre sí

                 exceptuando pequeñas analogías morfológicas


 Nos recuerdan de inmediato a los grillos de Punicia,

       los grillos autistas de Punicia

          cada uno en su mundo

              para siempre

     Envían sus chirridos, pero no están dirigidos a nadie


 A su vez, es inevitable la asociación con los grillos parcos

       de Cutalú,

           que estridulan en distintos idiomas    

               todos ellos compuestos por fragmentos 

                   de lenguas pertenecientes a épocas y eras

                       diversas, las famosas "encarnaciones"


 Reencarnan (por magros que parezcan), los grillos

      siempre de nuevo en grillos

         pero

             grillos distintos: 

                no se reconocen a sí mismos, por ejemplo,

                   algo se ha torcido en la articulación de la sucesión

                       de sus vidas


 Ya sea un grillo de Punicia, o de Avasunda

     o de Mantelara, renacidos

       en Quismia o en Radacorna

          no tienen posibilidad alguna de recobrar

              ni su ritmo, ni su estilo, ni su tonalidad


 Tampoco recuerdan cuál, entre todos, era su chirrido.


 En esos aparentemente simples pasajes de una vida 

    a una muerte, y de una muerte a la resurrección,

       los grillos pierden sin falta algo, algo que ellos

          como pudieron, han llamado "el Camino"

              el Camino de la Especie


 Hay una enorme cantidad de especies de grillos

    a la deriva, ahí afuera, arrancados de su origen común,

       de su "lugar y sentido en la tierra"

          incapaces de recordar/recuperar el hilo sagrado

             atacándose entre sí en forma inaudita


 ¡Y no hay que olvidarse de los grillos afinadores de Rimpt!

     Los que humildemente trabajan para que otros grillos

        se luzcan

          mientras ellos permanecen 

             a sabiendas

                en la eterna oscuridad

                    que los cobija.