el antiguo y nuevo destello de la luz
(a través del deshielo
el amanecer)
se despojó de la primera capa de consciencia
como si se la arrancara
luego la segunda, la tercera y la cuarta
permaneció en esa intactez
que no se parecía a nada
cognoscible
y mucho menos al vacío
en el cuerpo suelto se inició la pequeña agitación
de haberse librado de él
y luego desapareció
ya no había algo ni de una orilla
ni de la otra,
ni de la siguiente tampoco
tiempo desnudo
cada instante cayendo
dentro de su instante
era, había sido, habría podido ser
todo ser, era
los sueños brotaban de la caja abierta
y se disolvían en el fuego helado
del 'aire'
hasta que se terminaron
la pura verdad: la ausencia total de la verdad
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