miércoles, 21 de septiembre de 2016

EL INOLVIDABLE OLVIDADO: SHINJIRO KURAHARA




 Nació en la Prefectura Kumamoto, en Japón, en 1899
 De una familia noble
 Su padre era monje Shinto
 Estudió francés en la Universidad de Keio
 Durante años dibujó fielmente retratos de las cerámicas de
los museos de arte
 A fines de los años '20, comenzó a escribir cuentos breves
 En sus treintas, se dedicó a la poesía
 Su primer libro de poemas lo publicó a los 40 años
 Dejó seis libros de poesía
 Obtuvo el prestigioso premio literario Yomiuri poco antes de
morir, en 1965
 Ha sido totalmente olvidado en un país con tanta tradición
poética como Japón

  UN ZORRO

 En el crepúsculo de invierno en la callada montaña
 un zorro solitario, parecido a un delgado jirón de corteza,
 trepa
 un árbol desnudo, trifurcado.

 Despide un fuerte olor a hierro,
 que semeja bastante al invisible cazador
 que trepa las laderas.
 Él reconoce, también, el sonido de sus pisadas:
 sucio deseo.

 El zorro desciende despacio del árbol,
 y desaparece en las cuatro dimensiones de la desolación,
 donde la zorra color-de-luna lo espera.



 UNA ZORRA

 Cuando cae la nieve
 sobre la espalda de la zorra silvestre,
 ella se convierte en una pálida sombra azul.
 De noche en una tormenta de nieve
 la sombra baja corriendo
 derecho de la montaña,
 dando la vuelta a los cercos de una aldea congelada,
 moviéndose alrededor de los sueños naranja de la gente.
 La sombra azul, antes de que se den cuenta,
 está sentada enfrente de un corral de gallinas.

 Antes del amanecer en febrero,
 en el resplandor de un manto damasco de nieve
 la zorra regresa a las montañas.
 Está preñada.



 UN ZORRO COLOR CREPÚSCULO

 Mientras que el zorro que baja de la montaña
 cruzó un puente de arcilla en una aldea,
 el aire en derredor se tornó color zorro.
 En el crepúsculo de la luminiscencia
 el zorro adquirió un color crepúsculo.
 Las cañas susurraban.
 El viento sopló desde la aldea.
 El zorro se convirtió en una delgada tira de sombra,
 visible o invisible,
 corriendo hacia la aldea.
 De esta manera
 el zorro otra vez atacó a una gallina blanca.


 UNA PISADA

 Hace mucho
 un zorro corrió a lo largo de la orilla arcillosa de un río.
 Luego de un ínterin de diez mil años
 una pisada
 vuelta fósil
 permanece.
 Mírala y verás lo que estaba pensando el zorro mientras
corría.

(Un poema dictado por Shinjiro Kurahara en los últimos
tiempos de su enfermedad.)



FUENTE


Modern Poetry in Translation. Third Series, Number Eleven.
Frontiers. London, 2009. Las versiones en inglés son de Wi-
lliam Elliott y Katsumasa Nishihara.





  

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