martes, 15 de enero de 2013

LOS FRAGMENTOS DE PRAXILLA

 Praxilla. A pesar de que en tus días (450 a.C.) 'estabas en
los medios', y de que el célebre escultor Lysippus te inmor-
talizara 'falsamente' en bronce, lo único de tu persona que 
ha atravesado indemne estos escasos 2500 años han sido
tu nombre y unos pocos fragmentos de tus obras.
 De estos últimos, el más recordado es un conjunto de tres
hexámetros llamado Adonis en el inframundo.

ADONIS EN EL INFRAMUNDO

De todos los placeres del mundo superior, 
  lo que más extraño 
  es la luz del sol,
y después de eso las estrellas, una luna llena,
  la cosecha tardía de los frutos del verano,
pepinos, manzanas, y peras.

(Otra versión)

La cosa más amada que dejo es la luz del sol,
luego las brillantes estrellas y la cara de la luna
y los pepinos maduros y las manzanas y las peras.

..........................................................................................
OTROS FRAGMENTOS

 (Versión 1)
Espiando a través
de la ventana abierta,
tu rostro era virginal.

Pero eras 
toda mujer
debajo.

  (Versión 2)
 Me miras burlonamente a través de la ventana;
un rostro virginal -y más abajo- los muslos de una mujer.

.............................................................................................

 AQUILES

(Tú entendiste sus palabras)

pero nunca alcanzaron tu corazón
enterrado en tu pecho


(Otra versión: pero nunca persuadieron al corazón
en tu pecho.)

......................................................................................

Aprende del cuento de Admetos, amigo mío,
y cultiva la bravura.
Desprecia la compañía de los cobardes. Hay
poco favor que esperar de ellos.

........................................................................................

Ten cuidado, mi amiga/o,
debajo de cada piedra un escorpión.


Y eso es todo, Praxilla. Sí, eso es todo lo que ha llegado.
Escribiste canciones de bebida, himnos y ditirambos. 
"Estuviste en los medios": para ese tiempo ser citada dos
veces en las obras de Aristófanes, lo cual significa que el
público estaba familiarizado con tus obras.
Tatiano, en su obra Contra los griegos, dijo: "Praxilla fue
retratada en bronce por Lysippo, aunque ella hablara tonte-
rías en sus poemas."
 También Zenobio el retórico te ha mencionado: "Sólo una 
tonta pondría pepinos y demás a la par del sol y de la luna."

 Es cierto que existía cierta mordacidad contra las poetas
mujeres en ese tiempo. Zenobio la volvió a criticar en sus
Proverbios, diciendo "Más tonto que el Adonis de Praxi-
lla". Había cierta literalidad en la lectura de la época, po-
dría decirse. Josephine Balmer apunta en su Classical Wo-
men Poets, que "un pepino podría tomarse como un emble-
ma perfecto del dios de la fertilidad masculina." Por otra
parte, pepino, en griego, sikyos, sugiere el nombre de su
ciudad natal -un elemento muy importante, ya que cada
nombre iba acompañado por el lugar de origen de la perso-
na- de Praxilla, Sicyon (o Sicione), una ciudad del noreste
del Peloponeso. Praxilla fue contemporánea de Telesilla,
otra gran poetisa, de cuya obra, lamentablemente sólo se
conservan dos versos: "Aquí está Artemis, doncellas,
huyendo de Alfeo." (El Alfeo era el río principal del Pe-
loponeso, fluyendo hacia el oeste a través de Arcadia. De
acuerdo a un mito local, el dios del río perseguía a la dio-
sa virgen Artemis, pero ella lograba evitarlo.)
Seis siglos después de la muerte de Praxilla, llegaría una 
reparación: el poeta Antipater de Tesalónica, la declaró 
una de las 9 musas terrenales.

Agrego ahora las versiones de M.L.West, en Greek Lyric
Poetry.  

(El lamento de Adonis en el inframundo)
La luz del sol es la cosa más admirable que he perdido,
le siguen las brillantes estrellas y el rostro de la luna,
y las maduras manzanas, peras y pepinos.

(Aquiles)
Pero jamás pudieron persuadir al corazón
dentro de tu pecho.

(...)
Remarca el dicho de Admeto, mi amigo: pégate
                                          a los hombres con clase,
aléjate de los pícaros (villanos), dado que éstos
                               raramente demuestran gratitud. 

(...)
 Permíteme advertirte, amigo mío: los escorpiones
yacen escondidos debajo de cada piedra:
cuídate de su picadura: lo que no puedes ver promete
toda clase de trampa.

(...)
Ah señorita que desde tu ventana soplas besos-
una señorita por tu cara, pero más abajo una señora.


 BIBLIOGRAFIA

M.L. WEST: Greek Lyric Poetry. Oxford Univ. Press. 1993.
Sam HAMILL: The Infinite Moment. Poems from Ancient
                   Greek. New Directions. 1992.
Willis BARNSTONE. Greek Lyric Poetry. Bantam, 1967.
Sherod SANTOS. Greek Lyric Poetry. A New Translation.
                   W.W. Norton & Co., 2005.
Barbara H. FOWLER. Archaic Greek Poetry. Univ. of
                   Wisconsin Press, 1992.

 NOTA
En el suplemento Cultura y Nación del diario Clarín del
2 de agosto de 2003, Barbara Belloc publicó dos de estos
fragmentos, con las siguientes versiones:

Fragmento de Adonis
De las delicias que dejo, yo
dejo la más bella luz del sol
y, tras él, su rostro segundo:
las estrellas radiantes, y los
maduros pepinos, y también
las manzanas, y las peras...

Advertencia

¡Cuidado!, que bajo cada piedra/
                 acecha un escorpión. 

 



No hay comentarios: