viernes, 25 de enero de 2013

POESIA MEDIEVAL ESPAÑOLA





Una pequeña antología, muy parcial y muy incompleta.
Un vistazo aéreo de la vasta producción poética españo-
la de esos tiempos.
Una antología mínima  y de los bordes, de la poesía medieval española, inmensa y riquísima.


DEL CATALÁN*

BALADA ANÓNIMA (s. XVI)

Cuando yo era joven
Tenía muchos amantes.
Ahora que soy grande
Sólo tengo dos:
Uno es sastre
El otro tejedor.
¿Qué puedo hacer?
Ambos desean mi amor.
La primavera está llegando
Con muchas flores,
Claveles, rosas,
Violetas de todos los colores.
Iré al jardín
De mi padre,
Elegiré unas cuantas,
Le daré al sastre flores
Y al tejedor mi amor.
Si no los aceptan,
Dios me habrá librado
De los dos.

[Durante la Edad Media, el catalán y el provenzal eran casi
el mismo idioma.]


JARCA* HISPANO-ARÁBICA (1000-1300)

Haré el amor
Contigo,
Pero sólo si me sostienes
De tal modo
Que mis aros
Rocen las joyas
De mis tobillos.

*[Las jarcas se escribían en la España Islámica, por árabes
y judíos, como final o refrán de una composición más ex-
tensa ( la muwassaha) que se escribía en Arabe o Hebreo
clásicos. Son los primeros versos líricos que existen en len-
gua romántica moderna.]



POETAS JUDÍOS


MOISES IBN EZRA (1055-¿1135?)

¿Dónde están las tumbas de los hombres que han muerto
sobre la faz de la tierra desde los días antiguos?
Tumbas amontonadas sobre tumbas,
Durmiente durmiendo sobre durmiente,
En agujeros en el polvo juntos yacen,
Piedras de tiza con piedras de rubí.


JUDAH AL-HARIZI (s. XII o XIII)

UN SECRETO GUARDADO

La muchacha me hizo entrar en la casa del amor.
Ella era tan pura y perfecta como Abigaíl.
Cuando se quitó el velo reveló tales rasgos
Que avergonzó la belleza de Esther.
Su luz brilló en la oscuridad, hizo temblar todas las cosas-
Las colinas comenzaron a bailar como carneros.
Pensé: ""Ahora se descubren nuestros secretos".
Pero ella estiró su mano como una mujer con fuerza
Y me envolvió en su azabachado pelo.
De tal modo que el día se convirtió de golpe en noche.


SAMUEL HA-LEVI BEN JOSEPH IBN NAGRELA
(Córdoba, 993-1055)

LA HORA EN QUE ESTOY

Ella me ha dicho "Regocíjate que Dios te ha traído
Hasta la edad de cincuenta en este mundo." No se daba
                                                                             [cuenta
De que no hay diferencias para mí entre los días
Que he pasado y lo que escucho de los días de Noé.
No hay nada para mí en el mundo salvo la hora en la que
                                                                                 [estoy.
Sólo dura un momento y, como una nube, ya no es.


IBRAHIM IBN SAHL (Andalucía ¿-?-1248)

SOL PONIENTE

 Considera el color de la tarde, sin duda es parecido al tinte
del compañero que ultima sus adioses por una larga separa-
ción.
 El sol, pálido, después de haber desgarrado una mejilla del
crepúsculo, vuelve su mirada hacia el día que declina.
 Con su púrpura, el astro del día se ha posado ante el canal,
uniendo, de a dos, el pudor del adolescente y las lágrimas de
los amantes.
 Al desaparecer, el sol ha caído, escarlata, parecido a la copa
que escapa de la mano del escanciador.


JUDAH BEN SAMUEL HA-LEVI (1075-1141)

LA MANZANA

Me has capturado con tu encanto, mi señora.
Me has esclavizado brutalmente en tu prisión.
Desde el mismo día en que debimos separarnos
No he encontrado nada parecido a tu belleza.
Me consuelo a mí mismo con una manzana rosada,
Cuyo aroma es como la mirra de tu nariz y labios,
Su forma como tu pecho, y su color
Como el tinte que se deja ver en tus mejillas.


SAMUEL HA NAGUID (Córdoba, 993- Granada, 1056)

EL HOMBRE CORRE HACIA LA TUMBA

El hombre corre hacia la tumba.
Y los ríos se precipitan al fondo del mar.
El fin de todo lo vivo es su muerte,
Y el palacio, con el tiempo, en ruinas se convierte.
Nada es más lejano que el día que se ha ido,
Y nada está más cerca que el día por venir,
Y ambos están muy, muy lejos
Del hombre escondido en el corazón de la tumba.


SALOMON IBN GABIROL (1021/2-1053/8)

LA ESCRITURA DEL INVIERNO

El viento escribe con la tinta de su lluvia y de sus chubascos,
Con la picadura de sus relámpagos, con la mano de sus nubes,
Un mensaje sobre el jardín, de púrpura y violeta.
Ningún ser humano puede producir hechos como éstos.
Y cuando la tierra se torna celosa de los cielos,
Borda sus vestimentas con flores como estrellas.



POETAS ARÁBIGO-ANDALUCES*

ABU-L-QASIM AL-MANISI, llamado ASA AL-ALMA
(s. XII)

LLUVIA SOBRE EL RÍO

La mano de los vientos realiza finos trabajos de orfebre en
el río, ondulado de mil arrugas.

Y siempre que ha terminado de forjar las mallas de una lori-
ga, la lluvia viene a enlazarlas con sus clavillos.


El QADI IYAD (1083-1149)

LAS MIESES

Mira el campo sembrado, donde las mieses parecen, al incli-
narse ante el viento,
Escuadrones de caballería que huyen derrotados, sangrando
por las heridas de las amapolas.


BEN ABD RABBIHI (Córdoba, 860-940)

LA TEZ BLANCA

Jamás vi ni oí cosa como ésta: una perla que por pudor se
transforma en cornalina.

Tan blanca es su cara, que, cuando contemplas sus perfeccio-
nes, ves tu propio rostro sumergido en la claridad.


ABU-L-HASAN ALI BEN HISN (Secretario de Mutadid de
Sevilla, s. XI)

EL REFLEJO DEL VINO

El reflejo del vino atravesado por la luz colorea de rojo los
dedos del copero, como el enebro deja teñido el hocico del
antílope.


ABU-L-HASAN BEN AL-QABTURNUH (Badajoz, s. XI-
XII)

EN LA BATALLA

Me acordé de Sulayma cuando al ardor de la lid era como el
ardor de mi cuerpo cuando me separé de ella.
Creí ver entre las lanzas la esbeltez de su talle y, cuando se
inclinaron hacia mí, las abracé.


BEN BAQI (Córdoba, s. XII)

ESCENA DE AMOR

Cuando la noche arrastraba su cola de sombra, le di a beber
vino oscuro y espeso como el almizcle en polvo que se sor-
be por las narices.

La estreché como estrecha el valiente su espada, y sus tren-
zas eran como tahalíes que pendían desde mis hombros.

Hasta que, cuando la rindió la dulce pesadez del sueño, la
aparté de mí, a quien estaba abrazada.

¡La alejé del costado que amaba, para que no durmiese so-
bre una almohada palpitante!


*[Estos textos provienen de "Poemas arábigoandaluces" del
notable Emilio García Gómez. Colección Austral, 1940. Un
comentario del autor en la introducción me pareció tan gra-
cioso como paradojal, ya que García Gómez ha dedicado
muchos años de trabajo intenso al estudio de la poesía mu-
sulmana de España: "Hay que hacer, desde un principio, la salvedad de que, por lo general y aunque puedan señalarse
algunas excepciones, la lírica arábigoandaluza es de una ex-
trema pobreza intelectual."
Sin embargo, en un segundo libro, publicado en Buenos
Aires por la misma Colección Austral en 1945, titulado
"Cinco poetas musulmanes. Biografías y estudios", apa-
recen estos otros poetas, valorados por el autor, entre los
cuales se encuentra Abu-l-Tayyib Ahmad ibn al-Husayn,
llamado luego Al Mutanabbi -que significa "el que se las
da de profeta", y al que GG denomina "El mayor poeta de
los árabes". No incluyo poemas suyos, ya que ni nació ni
vivió en España. Pero sí de este otro, cuyos 10 nombres se
sintetizaron, por fortuna, en dos.]

IBN ZAMRAK (Granada, 1333-1393)

Aumentó mi pasión y aguijoneó mi anhelo
una candela embozada en mantos de sombra.
Entre la oscuridad me hacía señas, como un dedo blanco
teñido de rojo en la punta, y perteneciente a una mano
                                                                          [escondida.
Si no soplaba la brisa, brillaba su llama como un hierro de
                                                                                   [lanza;
si la brisa lo torcía, se achataba como una pulsera de luz.
Me distrajo una noche en que me desazonaba el deseo,
porque lucía unas veces, y otras se apagaba.
Si yo decía: "No luce", me sacaba la lengua;
si yo decía: "No se apaga", retiraba su luz.
Así, hasta que el alba salió del golfo de negrura,
y el céfiro del jardín nos detapó su pomo de aroma.
¡Dios te guarde, candela, porque pareces mi alma,
que también se consume en las ansias del amor!


[Ibn Zamrak es el autor del epígrafe poético que decora la
Sala de Dos Hermanas en la Alhambra.]

IBN HAZM (994-1064) CORDOBA

MI AMOR VIENE

Viniste a mí justo antes
de que los Cristianos tocaran sus campanas,

cuando la media luna
estaba surgiendo en el cielo

como la ceja de un anciano
casi toda cubierta de pelos blancos

o como la delicada curva
de un empeine.

Aunque aún era de noche,
cuando viniste el arcoiris

de Dios brilló
en el horizonte,

ataviado de todos los colores
como la cola de un pavo real.

(Ibn Hazm ecribió un largo tratado acerca del amor, El ani-
llo de la paloma, comparable al Libro del Buen Amor, del
Archipestre de Hita.)

IBN SHUHAYD (992- 1034) CORDOBA

DESPUES DE LA ORGIA

Cuando él estaba completamente ebrio
y dormido y los ojos
de los guardias también estaban cerrados,

me acerqué tímidamente a ella
como un amigo apostando un secreto
encontrándonos a hurtadillas, como si nada

ocurriera. Me arrastré hacia ella
imperceptible como en un sueño. Me alcé
hacia ella suavemente como una respiración.

Besé el blanco brillo
de su cuello, bebí de su boca
su rojo anhelo.

Pasé una deliciosa noche con ella
hasta que la oscuridad sonrió,
revelando los blancos dientes del alba.

(Poeta aristocrático y amigo cercano del -famoso- Ibn Hazm)

IBN BURD (m. 1053) CORDOBA

LUNA

La luna es un espejo
cuyo metal está manchado
por suspiros de vírgenes.

La noche se viste
con luz de su lámpara

como la tinta negra
se viste en papel blanco.


COPLAS ANÓNIMAS DE ANDALUCÍA

1.
A las flores con el pie
les vas quitando rocío:
que una mujer se hace fiera
si pende de su albedrío
que un hombre por ella muera.

2.
Qué importa que mis amigos
me saquen a divertir,
si después llegando a casa
de nuevo vuelvo a sentir,
serrana, lo que me pasa.

3.
Yo no sé qué le ha dado
esta serrana a mi cuerpo;
cuando más quiero olvidarla,
más presente me la tengo.

4.
Me hace tanta falta el verte
como la sal al guisao,
como la ropa al encueros,
como el agua a los sembraos.

5.
Yo no le temo a los mares,
que le temo a los peligros
de una bata de lunares.

6.
En una noche de estío
se besaron en la boca:
el clavel perdió el sentío,
la luna, se volvió loca,
echando plata en el río.

7.
Los soldados a Melilla
se los llevan a millones
pa defenderle la mina
al conde de Romanones,
el padre de nuestras ruinas.

8.
A la mujer del minero
se la puede llamar viuda,
que él se pasa el año entero
cavando su sepultura.

9.
Yo me enamoré del garbo
de una rubia panadera
que con el humo del horno
se va poniendo morena.


DEL CANCIONERO LLAMADO FLOR DE LA ROSA

1.
En acordarme quién fui
La memoria me lastima.

2.
Ya no soy quien ser solía.

3.
Yo no me porné guirnalda
La mañana de San Juan,
Pues mis amores se van.

4.
Todos cantan en la boda
y la novia llora.

5.
Yo no quiero ser casada,
Sino libre y enamorada.

6.
El viento me trae rosas y flores
Pero no los suspiros de mis amores...

7.
Y para más despacio atormentarme,
llévam'alguna vez por entre flores.

8.
No me llames sega la herba,
sino morena.


UN POETA SUFÍ DE ESPAÑA

IBN 'ARABI (s. XI)

Mi corazón abraza todas las formas:
  Pastura para las gacelas
  Convento para los monjes
  Templo para los ídolos
  Kaaba para los peregrinos
  Tablas de la Torá
  Páginas del Corán
Yo sigo el camino del Amor
Y adónde se dirige la caravana del Amor
Ahí es donde está mi religión, mi fe.


BIBLIOGRAFIA

Aliki  & Willis BARNSTONE. Women Poets. From An-
tiquity to Now. Schoken Books, 1992.

Peter L. WILSON/ Nasrollah POURJAVADY. The
Drunken Universe. An Anthology of Persian Sufi Poetry.
Omega Public. 1987.

David GOLDSTEIN. The Jewish Poets of Spain, 900-
1250. Penguin Books, 1965.

Emilio GARCÍA GÓMEZ. Cinco poetas musulmanes. Es-
pasa Calpe, 1945.

Emilio GARCÍA GÓMEZ. Poemas arábigoandaluces. Espa-
sa Calpe, 1940.

Antonio DELGADO. Andalucía y la copla. Edic. del autor,
1960.

Daniel DEVOTO (Compilador).Cancionero llamado Flor de
la Rosa, Ed. Losada, Bs. As., 1950.














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