lunes, 25 de diciembre de 2017

ARGYRIS CHIONIS: SOBRE CUCHILLOS (UN PEQUEÑO HOMENAJE)




 Poeta que ha contribuido a su escaso reconocimiento pú-
blico ya que después de trabajar durante varios años en
Bruselas, producto del ascenso al poder en Grecia de las
juntas militares (llamada de los Coroneles), una vez que re-
gresó a su patria se retiró a un remoto pueblo de montaña 
en Corintia. Nació en Atenas en 1943. Tradujo a Octavio 
Paz al griego y publicó varios libros de poesía.
 Murió el 25 de diciembre de 2011.
 Este Sobre cuchillos, que inevitablemente nos hace pensar
en Francis Ponge, apareció en su versión en inglés en un
número especial de Modern Poetry in Translation dedicado
a Grecia, en Londres y en 1998.

 SOBRE CUCHILLOS

 Un cuchillo afilado innumerables veces, afilado hasta el
punto de extinción, es un cuchillo desmaterializado, un cu-
chillo cuya culpa es inmaterial.

 *

 Un cuchillo que ha cortado y cortado hasta que su filo se
ha gastado, aunque pueda parecer inútil, es un cuchillo sa-
bio. Ya no está dividido entre mil y una impresiones, cortan-
ndo fruta o carne, intoxicado por el jugo o la sangre. Ha ad-
quirido una vida interior y ahora se concentra en la verdad
singular de la muerte. La herrumbre roja, sudando desde la
hoja, dice de su agonía interior.

 *

 Un cuchillo volador clavado en el blanco es un águila con
un pico infalible.
 Un cuchillo volador que cae en la mitad del vuelo es una
golondrina exhausta.

 *

 Un cuchillo dejado sobre la mesa junto a una cuchara o un
tenedor es un cuchillo totalmente domesticado, un utensillo
básico de mesa que, a pesar de las apariencias, no tiene rela-
ción alguna con el resto del juego. Para saber esto lo único
que se necesita es notar su sarcástico brillo, verlo estreme-
cerse cuando se sirve la carne.

 *

 Dormido en un cajón de la cocina, el humilde cuchillo sue-
ña que se convierte en una espada y brilla amenazante sobre
el rugir de la batalla.
 Al día siguiente, troceando zanahorias entre las humeantes
y estruendosas ollas, este cuchillo piensa que escucha otra
vez el llamado del clarín y empieza, de pronto desatado, a
cortar el dedo del ama de casa.

 *

 Hay cuchillos que tuvieron existencias excitantes y que
cambiaron de manos una y otra vez antes de acabar, en tris-
te retiro, en el polvoriento silencio de los negocios de anti-
güedades. Cuchillos manchados de sangre, ahora comprados
y vendidos como cortapapeles.

 *

 Pobre cuchillo, ahora romo, una vez orgulloso de tu hoja fi-
losa, ahora sólo de tu mango.

 *

 Hay algunos cuchillos cobardes que se desmayan ante la
visión de la sangre; incluso evitan a los melones.

 *

 El cuchillo de doble filo no puede cambiar de idea, no pue-
de darle la espalda a la matanza.

 *

 "Vive por el cuchillo, muere por el cuchillo" dijeron nues-
tros ancestros y se referían naturalmente a la vieja costum-
bre de intercambiar regalos, que ha muerto lamentablemen-
te hace mucho tiempo.

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