viernes, 7 de abril de 2017

¿OTROS MUNDOS?




 El vigía, ¡el vigía ha entrecerrado los ojos!
 Debe ser comunicado pronto, ¿quién puede hacerlo?
 Con su única cabeza, el vigía instalado en su torre de vigi-
lancia, hace veinte años.
 ¿Quiénes podrían venir? ¿De dónde?
 No se le ha informado. O bien se le olvidó. Ambas cosas
pueden ser la misma.
 En veinte años pueden cambiar los enemigos, las fronteras,
las guerras, los Imperios.
 ¿Y él?
 El orgullo resignado de sus padres cuando le comunicaron
su misión impostergable.
 ¡Al Servicio del Emperador!
 Resguardando el Reino Milenario.
 Torre circular como un faro, en el medio de la estepa desierta.
 Cielos en arco, suelos fijados a la gran roca del mundo.
 Sólo los climas, sólo las estaciones.
 Usar los sentidos sobre nada.
 Años que se multiplican, dejando sus cáscaras vacías a su
alrededor.
 Pasado y futuro entremezclándose día y noche.
 El sol cegador, las raras pero intensas lluvias, las sombras
de la noche: todo puede favorecer al enemigo.
 Tan sólo su atención, sólo dispone de su atención.
 ¿Será esta inagotable?
 No debe permitir que la duda se filtre en su única cabeza,
en su única certeza.
 También la duda puede ser una avanzada del enemigo.
 Unos pájaros vuelan y planean en círculos al atardecer.
 Unas flores aletean como enviando mensajes.
 Nubes yéndose, nubes viniendo.
 El crujir de la madera de la torre.
 Una vez más, infinitas voces, afina la atención, la limpia,
la pule, la despierta.
 Allá la bandera del solitario proveedor de agua y alimentos,
que sigue apareciendo una vez al mes.
 Atención de la atención, puede ser una engañifa.
 Deposita las cosas y sigue su marcha.
 Por el momento todo parece estar bien.

 ¿Habrá otros vigías?
 ¿Otros mundos?

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