jueves, 25 de diciembre de 2025

EN LO ALEATORIO

  Vivir. Morar en el 'mundo'. El 'mundo' es todo eso que

 está 'afuera'. ¿Hay entonces un 'adentro'? 


 Viven, sin saberlo ni importarles, en medio de lo aleatorio.

 Son 'momentistas', una tontería muy seria.

 En invierno no pueden creer que vendrá el verano.

 El momento en el que viven es todo su universo.

 ¿Lo saben? Parecería que por lo menos lo intuyen.

 Un poquito. Apenas una rendija por donde eso se filtra.

 El tiempo. 

 El momentismo, de todas maneras está completo

 Tampoco les interesa su idioma:

 Está ahí, estaba ahí

 No conocen ni quieren otro

 ¿Para qué?

 Sus palabras -que no son muchas- son palabras de agua

 con pequeñas burbujas acá y allá

 La disposición y el sonido de las burbujas

 las diferencia

 y les provee su sentido

 También hablan con sonrisas

 y hasta con trocitos de risas puras

 o mezcladas con un poco de silencio

 cuando la deriva del lenguaje

 los lleva lentamente al sinsentido

 original de todo lenguaje


 Cuando son chicos no pueden creer que serán adultos

 ("No pueden" no es en sentido figurado.)

 Ni hablar de la vejez o de la muerte

 (No conocen los números, las cifras)

 

 ¿Están acotados en su momento? 

 Parecen sentirse perfectamente libres de 

 estarlo, en todo caso

 Nada de ayeres, ni de mañanas

 El momento es su camino

 y su medio de transporte

 Parecerían budistas para algunos, 

 pero los budistas estudian y practican muchos años

 y estos, en cambio, no necesitan estudiar nada

 

 El momento es su límite y su horizonte

 No está en sus planes -porque ciertamente carecen por

completo de ellos-, desbordarlo


 Cuando nos quedamos mirándolos 

 asombrados y llenos de preguntas

 sus miradas pasan de largo

 de nosotros

 No están interesados en el misterio


 (Esa pequeña bandada de pájaros que pasan volando,

 aletean un poco, luego descienden unos metros,

 y planean lánguidamente en las corrientes del viento

 Ellos tampoco piensan en el misterio

 Lo viven

 siéndolo)

 



  NOTA


 El Principio

    el Principal

        ¡el Príncipe!

             de los instantes

                  de toda una vida.