martes, 10 de octubre de 2017

"ÉPICA DE LOS CABALLEROS", POESIA TRADICIONAL DE ALBANIA. UN FRAGMENTO


  "La épica de los caballeros" pertenece a las raíces del pue-
blo albanés. Es el orgullo tanto de ese pueblo como de los
vecinos kosovares, una parte de su identidad, podría decirse.
Fue escrito en las tierras altas, y la fecha no está precisada.
Digamos que proviene de la tradición oral, cuyas raíces es-
tán sumergidas en los mismos inicios de su historia.
 En este fragmento, traducido al inglés por Robert Wilton, 
Omero, el hijo de Gjeto Basho Muji y de su esposa Ajkuna,
ha sido asesinado defendiendo un castillo.
 Es necesario aclarar que "Albania" es un nombre adjudica-
do por los extranjeros, debido a la blancura que genera las
grandes nevadas sobre su territorio, la mayor parte del cual
es montañoso. Su nombre es Shqipëri, un nombre originado
en 1433 por una valerosa rebelión contra los conquistadores
turcos, que significa "Tierra de las Águilas".
 El albanés es un pueblo mayormente musulmán, mayormen-
te campesino, muchas veces sometido por vecinos poderosos,
cuya lengua ha sido formalmente codificada hace pocas déca-
das.


 EL LAMENTO DE AJKUNA

 El día ha amanecido pero no da luz,
 el sol se ha elevado pero no da calor.
 ¿Qués está haciendo Gjeto Basho Muji?
 Muji está enterrando a su propio amado hijo...

 Por fin Muji emprendió el solitario sendero a casa,
donde la madre del muchacho le espetó directamente:
¿Nuestro hijo? Mujo, ¿porqué sacudes la cabeza?
 ¿Quieres decir que lo has dejado en el valle verde, muerto?

 Una desgraciada viudez es ahora su camino;
 las estrellas han fijado una vida para ella: la pena.

 Cuando al fin ella arribó al valle verde,
 la madre comenzó a maldecir a la luna:
 -Que tu luz se apague, viejo señor luna,
 que no enviaste una señal, ni una sola,
 al valle verde, para que yo pudiese correr
 para entrar a la tumba junto a mi hijo.

 Cuando ella llegó a la tumba de su hijo,
 vio el haya, de tres siglos de edad,
 las ramas del haya enroscadas sin ton ni son,
 algunas de las más finas derramándose sobre la tumba.

 Para hijo y rama un hermoso lugar;
 una lágrima cae sobre el polvo que ella ama.
 Han dejado de cantar, las palomas de la montaña,
 Han dejado de cantar para escuchar.

 -¿Y no te das cuenta de quién ha venido,
 ingrato y dormido
hermoso hijo mío, oh?

 Un último deseo, hijo:
 deja por una sola vez tu oscurecida prisión,
 sólo una palabra del hijo que yo dí a luz;
 nunca estuviste ausente tanto tiempo antes de hoy...
 Hermoso Omero mío, oh
 ¿es que estás esperando tu caballo?
 Corre a jugar a la iglesia una vez más;
 ve y caza liebres junto al rugido del Shala;
 escala los picos con los fantasmas de los valientes;
 tu pobre madre vigilará tu tumba,
 hermoso hijo mío, oh...


[Es probable que "Shala" sea un río, y seguramente no se tra-
ta de la diosa sumeria del mismo nombre]

FUENTE

 Modern Poetry in Translation. Third Series- Number Thir-
teen. Transplants. Londres, 2010.


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