martes, 21 de mayo de 2013

DOS POETAS DEL GENOCIDIO ARMENIO

 El genocidio armenio, llamado también el Gran Crimen, o
el Holocausto Armenio, tuvo lugar en el Imperio Otomano
y significó la muerte de entre 600 mil y un millón y medio
de personas. Tuvo dos antecedentes: las Masacres Hamidia-
nas, emprendidas por Hamid II, llamado también "El Sultán
Rojo", que significó la muerte de alrededor de 300 mil arme-
nios, a fines del siglo XIX, y la Masacre de Adana, cometida
por los Jóvenes Turcos en abril de 1909, en un golpe de esta-
do destinado a reinstaurar el régimen hamidiano, y que tuvo
entre 15 mil y 30 mil muertos entre la población armenia.
 Hay que recordar que este primer Genocidio Moderno, es
llamado así porque implica un Estado central que imparte di-
rectivas, acompañadas en este caso de tecnología armamenti-
cia y desarrollo de las comunicaciones, que facilitan los asesi-
natos masivos. En otras palabras, un Genocidio requiere me-
dios y planificación. Así lo refiere Lukas Bärfuss en su nove-
la "Cien días", centrada en el genocidio de Ruanda: "Nos pe-
dían útiles de escritura, y como los lápices no son nada malo,
y sin ellos no se puede hacer el bien, como toda buena acción
requiere un lápiz, un lápiz y un maestro, un teléfono y una ru-
ta (...) por eso les dimos el lápiz con el que escribieron las
listas negras para la matanza, por eso les pusimos la línea te-
lefónica por la que impartieron la orden de matar y por eso
les construimos las rutas por las que condujeron los asesinos
cuando salieron a buscar a sus víctimas."
En este caso en particular, a los hombres se los fusilaba y a
las mujeres, niños y ancianos se los condenaba a marchas de
la muerte al desierto sirio.
 También hay que destacar que hubo paralelamente un geno-
cidio 'silencioso': el de la población asiria, que en las ordalías
de la muerte de 1890, y durante la Primera Guerra Mundial,
así como en el período 1922-25, condujo a la masacre de en-
tre 300 mil y 750 mil asirios en el mismo territorio.

 El Genocidio Armenio se inició el 24 de abril de 1915 con
la detención en Constantinopla (actual Estambul) de más de
250 intelectuales armenios. Entre ellos se encontraba Adom
Yarjanian, conocido por su nombre literario Siamanto.
Había nacido en 1878 y fue ejecutado el mismo 24 de abril.
 Por otra parte, Vahan Tekeyan, el único poeta mayor que so-
brevivió a la masacre, se encontraba casualmente en Jerusalén
en el momento de los arrestos masivos. Salvó su vida de ese
modo y vivió exilado en Egipto hasta su muerte.


ADOM YARJANIAN (SIAMANTO)
(1878-1915)



LLANTO

Tú, un extraño, alma gemela,
que dejas atrás el camino de la dicha.
escúchame.
Sé que tus pies inocentes todavía están mojados
con la sangre de los tuyos.
Manos extranjeras han venido y te han tirado
la rosa sublime de la libertad,
que finalmente brotó de los dolores de tu raza.
Deja que su perfume divino intoxique a todos,
deja que todos -aquellos distantes, tu vecino, los desagrade-
                                                                                 [cidos,
vengan y quemen incienso
ante la Diosa de la Justicia
que tú tallaste en la piedra con tu martillo.
Orgullosos sembradores, dejad que otros recojan con sus
                                                                             [guadañas
el trigo que madura en la tierra dorada que labrásteis.
Porque si sóis perseguidos por el crudo Mal,
no olvidéis que habéis nacido
para traer el mundo el fructífero Bien.

Camina por las avenidas jubilosas
y no permitas que los contentos vean en tus ojos
aquella imagen de cadáveres y ceniza.
Dispensa al pasante, sea un buen hombre o un criminal.
Porque el dolor Armenio
emerge en la faz de tus ojos.
Mientras caminas a través del cruce-de-caminos del júbilo,
no permitas que una mota de contento o una lágrima
manchen la majestuosidad del dolor.
Porque para los derrotados las lágrimas son cobardía
y para los victoriosos, la sonrisa es frívola, una arruga.

Mujer armenia, con velos oscureciéndote como la muerte.
Tú, hombre joven con angustia nativa
corriendo por tu rostro,
camina calle abajo sin furia ni odio
y exclama: qué día brillante,
qué sarcástico cavador de tumbas...
qué turba, qué danzas, qué alegría
y cuántas fiestas por todas partes...
Nuestras mortajas rojas son banderas de victoria.
Los huesos de nuestros hermanos son flautas...
con ellos hay otros haciendo músicas extrañas.
Pero no tiembles hermana desconocida,
o hermano de destino.
Mientras estudian las estrellas
cobren ánimo, sigan adelante.
La ley de la vida permanece la misma...
los seres humanos no pueden entenderse entre sí.

Y esta tarde antes de la puesta del sol
todos ustedes regresarán a sus casas,
sean éstas de mármol o de barro,
y calmadamente cerrarán las traicioneras
persianas de sus ventanas.
Ciérrenlas del malvado Capital,
ciérrenlas en la cara de la humanidad,
y en la cara de su dios.
Aún la lámpara sobre su mesa
se extinguirá
por los claros susurros de sus almas.



VAHAN TEKEYAN
(1878-1945)



OLVIDANDO

Olvidando, sí, me olvidaré de todo.
      Uno después de otro. Los caminos que he cruzado.
Los caminos que no crucé. Todo lo que ocurrió.
   Y todo lo que no ocurrió.
   No voy a seguir transportando,
ni arrastrando el pasado silencioso, o ese "yo"
que era más hermoso y más grande
   de lo que jamás podría haber sido.

Me sacudiré los pasos
    que engrosan mente y visión,
y dejaré que mi corazón vea el sol mientras se muere.

Que la luz de una nueva mañana abra mis ojos cerrados.
  Muerte, ¿sos vos la que está acá? Buen Día.
¿O debería decir Buena Oscuridad?


SUEÑO

Soñé que el pesado cielo de pronto abría un portón.
Los cielos de plomo, hundiéndose por el peso
casi aplastándonos, por presionar hacia abajo,
se aflojaron, como un párpado, de modo que podía ver en
ese lugar que ya no era sombrío. Sentado junto
a claras aguas corriendo y campos verdes: niños vívidos,
tímidas novias, y muchachas vírgenes con ojos abatidos
y sonrisas despreocupadas y brillantes.

Felices madres cerca, lágrimas de ternura,
hombres mayores, con un halo de pelo plateado, sobre rocas,
hombres valientes, bendiciendo la paz. Y pastando
a su alrededor, los rebaños de ovejas
de siglos de edad. En la distancia, amordazado, curvado,
un lobo escabulléndose, sorprendido
de volver a ver a sus víctimas.


LE DIREMOS A DIOS (Escrito en 1917)

Si ocurriera que no pudiésemos soportar
esta despareja lucha y drenados
de fuerzas y agonizantes
cayéramos al suelo de la muerte para no levantarnos
y el gran crimen terminase
con los últimos ojos Armenios
cerrándose sin ver un día victorioso,
déjanos jurar que cuando encontremos
a Dios en su paraíso ofreciendo consuelo
para enmendar nuestra pena,
déjanos jurar que rehusaremos
diciendo No, envíanos de vuelta al infierno.
Elegimos el infierno. Me hiciste conocerlo bien.
Conserva tu paraíso para los Turcos.


******


 Hay algo más que semejanzas nominales entre el Genoci-
dio Armenio y el Genocidio Judío. En 1908 los Jóvenes
Turcos, una asociación de líderes nacionalistas que toma-
ron el poder en el Imperio Otomano mediante un violento
golpe de estado, liderados por Enver Pasha, quien usaba
un bigote estilo káiser Guillermo, convirtieron a esa nación
prácticamente en una colonia militar del Reich alemán.
Como a fines del siglo XIX Rusia se había proclamado pro-
tectora de los armenios, como correligionarios cristianos,
éstos pasaron a ser doblemente enemigos para los naciona-
listas turcos, ya que los rusos apoyaban la posibilidad del
separatismo armenio.
El régimen de los Jóvenes Turcos declaró una guerra secre-
ta contra los súbditos armenios. Los oficiales turcos que pro-
testaron por las marchas asesinas a Anatolia Oriental y Siria
fueron ejecutados como traidores. Por cierto, hubo una de-
fensa diplomática, explicando que las matanzas eran una
"acción defensiva contra una insurrección interna". Hasta la
actualidad es la posición oficial del gobierno turco.
Como escribe Tom Reiss en "El orientalista", la extraordi-
naria saga del misterioso escritor de Bakú, Kurban Said, o
Lev Nussimbaum, o Essad Bey: "En 1918, diez años des-
pués de tomar el poder, los jóvenes Turcos habían destruí-
do el imperio otomano, habían llevado a la muerte a millo-
nes de soldados turcos y habían practicado el asesinato en
masa sobre su propia población civil. (La principal distin-
ción de los jóvenes turcos fue la de introducir el genocidio
en el mundo moderno)."

En otra parte: "quien estaba al frente del Ejército del Islam
de Turquía no era otro que Nuri Pasha, el hermano del dic-
tador Enver, el hombre que estaba detrás del genocidio ar-
menio. (...) Lev destaca que en realidad los alemanes contu-
vieron a los turcos en algunos de los derramamientos de san-
gre de aquel setiembre en Bakú, pero los presenta en buena
medida indiferentes con ocasión de la masacre de los arme-
nios. (...) Tan profunda era en aquellos años la implicación
del ejército alemán en la estructura turca de mando, que re-
sultaba imposible absolverlos de toda responsabilidad."

*****

¿Y por qué no agregar acá a Moushegh Ishkhan (1913-
1990)? Huérfano de ambos padres a los 2 años, es otra
consecuencia del Genocidio Armenio: los que pasaron a
vivir en el exilio. Ishkhan fue criado en Beirut, Líbano.
Este es uno de sus poemas.



LA LENGUA ARMENIA ES EL HOGAR DE LOS AR-
MENIOS

La lengua armenia es el hogar de los armenios
La lengua armenia es el hogar
y refugio donde el errante puede poseer
techo y pared y nutrientes cuidados.
Él puede entrar para encontrar amor y orgullo,
encerrando a la hiena y a la tormenta afuera.
Por siglos sus arquitectos han trabajado duro
para darle a sus techos altura.
Cuántos campesinos trabajando
día y noche han mantenido
sus aparadores llenos, sus lámparas encendidas,
sus hornos calientes.
Siempre rejuvenecida, siempre vieja, dura
siglo a siglo sobre el sendero
en el cual todo Armenio puede encontrarla cuando esté
                                                                          [perdido
en la tierra salvaje de su futuro, de su pasado.




BIBLIOGRAFIA
Tom Reiss. El orientalista. Anagrama, 2007.
Carolyn Forché. Against Forgetting. Twentieth Century Poe-
     try of Witness. W.W. Norton & Company, 1993.
Czeslaw Milosz. A Book of Luminous Things. An Interna-
     tional Anthology of Poetry. Harvest, 1996.
Lucas Bärfuss. Cien días. Adriana Hidalgo, 2009.


2 comentarios:

Lola Koundakjian dijo...

Thank you for publishing these poems in Spanish translation.


Lola Koundakjian, NYC

Robert Rivas dijo...

You're welcome, Lola.
Thank you!