domingo, 13 de octubre de 2019

POEMAS DE WOJCIECH BONOWICZ





 Wojciech Bonowicz es un poeta y periodista polaco, naci-
do en enero de 1967 en Oswiecim. Estudió filología polaca
en la Universidad de Jagiellonian. Ha publicado siete libros
de poesía -los que presentamos aquí pertenecen a una colec-
ción titulada Signos [o Señales] polacos-, además de una
muy elogiada biografía de Fr. Józef Tischner (sacerdote y
filósofo polaco que vivió entre 1931 y 2000).
 Vive en Cracovia.

 DE LA ANTOLOGÍA PALATINA

 'Tristes. Aunque llevan mucho tiempo muertos.
 Aquí están tristes. Quieren beber de nuestros labios
 ya que aún disfrutamos de la vida. Es justo
 sacarle a algunos para darle a los siguientes.
 Así es como se comportan los dioses.'


 LIMPIEZA

 El día se sienta en los cuartos
 aún en el baño
 desliza una línea de luz.

 Inclinado sobre una bañera
 sostengo en mis dedos
 mi viejo pelo.


 EL POETA

 El poeta tiene que mirar. El poeta observa
 mira de cerca hasta cuando se da vuelta
 él es un poeta. El poeta no puede
 cerrar los ojos. Adentro
 tiene otro par de ojos pero
 ¿son suficientes? No, no son suficientes.
 La maldición de la poesía, este mirar
 mirar buscando. Mientras otros duermen, el poeta
 no duerme. Se mantiene vigilante.
 Sobre el gran ojo
 que no le pertenece.


 HISTORIA PRIVADA

 'No duele' dice ella en su sueño. Sé que me lo dice
 a mí. Entonces ella regresa al lugar señalado

 por el miedo. Gato y paloma un momento antes
 de la persecución y la huida. Una flor tragada en silencio

 y los dedos escriben en el aire las primeras tres
 letras del día. No duele. 'Dolerá', digo yo.


 ÁRBOLES

 Los muertos caminan entre nosotros. Y
 nos imaginamos que no nos han
 olvidado. Decimos: ah regresan urgidos
 por la añoranza. Y sin embargo caminan entre
 nosotros como entre árboles.


 MI SUEÑO CON RELOJES

 Comíamos relojes de unos tazones de lata.
 Los relojes tenían ojos, como todo en un gulag.
 Cada rajadura nos escrutaba con su ojo helado.
 Los muertos se iban a dormir en surcos y en el lecho
                         de los ríos. Ninguno
 tenía reloj en su muñeca. Esta era nuestra única comida.
 Aparte de eso, el hielo que no se podía mover,
 la pared de hielo, sobre ella mi aliento bamboléandose
               al amanecer.


 CÓMO AYUDAR

 De vez en cuando un poema
 levanta su cabeza.
 Entonces pensás

 cómo ayudarlo a
 retener la radiante mirada
 del desorientado.



 FUENTE

 Modern Poetry in Translation. Third Series. Number
Eighteen. Transitions. Edited by David & Helen Cons-
tantine & Sasha Dugdale. Los poemas de Bonowicz fueron
traducidos del polaco al inglés por Elzbieta Wójcik-Leese.
Gran Bretaña, 2012.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)

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