domingo, 2 de noviembre de 2014

CINCO POEMAS DE LA POLACA ANNA SWIR

 Anna Swir, originalmente Anna Swirszcynska, nació
en Varsovia en 1909. Creció en el atelier de su padre.
En 1939, su ciudad fue tomada por los nazis. Durante
los 63 días del Alzamiento del Gueto de Varsovia tra-
bajó como enfermera en un hospital ambulante. Esca-
pó de la ejecución (fueron fusiladas 250 mil personas)
y sobrevivió a la guerra. Pero no pudo comenzar a es-
cribir acerca de sus experiencias de la guerra hasta 1974.
Murió de cáncer 10 años después.


UNA CONVERSACIÓN A TRAVÉS DE LA PUERTA

A las cinco de la mañana
le golpeo la puerta.
Le digo a través de la puerta:
en el hospital de la calle Sliska
su hijo, un soldado, está muriendo.

Él entreabre la puerta,
sin quitar la cadena.
Detrás suyo su esposa
tiembla.

Le digo: su hijo le pide a la madre
que venga.
Él dice: la madre no irá.
Detrás suyo la esposa
tiembla.

Le digo: el doctor nos permitió
darle vino.
Él dice: por favor espere.

Me alcanza una botella a través de la puerta,
luego le pone llave,
luego le pone una segunda llave.

Detrás de la puerta su esposa
comienza a gritar como si estuviese de parto.


PANTUFLAS BLANCAS DE BODA

A la noche
mi madre abrió un baúl y sacó
sus blancas pantuflas de boda.
Entonces las embadurnó
un buen rato con tinta.

Temprano en la mañana
salió con esas pantuflas
a la calle
para hacer la cola del pan.
Hacía quince bajo cero,
se paró
durante tres horas en la calle.

Estaban entregando
un cuarto de pan de molde por persona.


LE TENGO MIEDO AL FUEGO

Por qué tengo tanto miedo
corriendo por la calle
que está ardiendo.

Después de todo, no hay gente aquí
sólo el fuego zumbando hacia el cielo
y ese estampido no es de una bomba,
sólo son tres pisos derrumbándose.

Llamas desnudas liberadas danzan,
agitan sus brazos
a través de los agujeros de las ventanas.
Es pecaminoso
espiar
llamas desnudas,
es pecaminoso escuchar a escondidas
el discurso del fuego liberado.

Me escapo de ese discurso
que resonó sobre la tierra
mucho antes que el discurso humano.


LAVO LA CAMISA

Por última vez lavo la camisa
de mi padre que ha muerto.
La camisa huele a sudor. Me acuerdo
de ese sudor desde mi infancia,
tantos años
que lavé sus camisas y su ropa interior.
Las secaba en una estufa de hierro en el taller,
él se las volvía a poner sin planchar.

De todos los cuerpos del mundo,
animales, humanos,
sólo uno exudaba ese sudor.
Lo aspiro
por última vez. Al lavar esta camisa
lo destruyo
para siempre.
Ahora
sólo cuadros lo sobreviven
que huelen a aceites.


GRACIAS, DESTINO MÍO

Me llena una gran humildad,
me llena una gran pureza,
hago el amor con mi amado
como si hiciera el amor muriendo
como si hiciera el amor rezando,
las lágrimas corren
por mis brazos y sus brazos.
No sé si esto es dicha
o tristeza, no entiendo
lo que siento, estoy llorando.
Estoy llorando, es humildad
como si estuviera muerta,
gratitud, te agradezco, destino mío,
soy inmerecedora, que hermosa
mi vida.



FUENTES

Aliki and Willis Barnstone. Women Poets from Antiquity
      to Now. Schocken Books, 1992.
Czeslaw Milosz. A Book of Luminous Things. An Inter-
      national Anthology of Poetry. A Harvest Book. Har-
      cour Brace & Co., 1996.