lunes, 25 de marzo de 2013

LAS AMANTES DE DIOS (5): LALLA

 

Esta extraña mujer de Cachemira vivió en el siglo XIV.
Se la conoce por varios nombres, como Lal Ded (abueli-
ta Lal), Lalleswari, Lal Diddi, Lalla-Vakyana, Lalla Yo-
giswari (su nombre en sánscrito), Lalla.
Tantos nombres porque su fama como poetisa mística ha
recorrido tanto los siglos como la geografía de la India.
 Sus cantos y dichos, compuestos en el antiguo dialecto
Kashmiri, fueron traducidos tanto al sánscrito como al
hindi y recitados de boca en boca por hindúes y musulma-
nes.
 Se sabe de ella que fue casada a los 12 años con un hom-
bre que la maltrataba, al igual que su suegra (una historia
vastamente repetida en la tradición hindú, que tiene tam-
bién funestas consecuencias en nuestros días), y que a los
24 años se largó de la casa para convertirse en discípula
del culto del dios Shiva, que habla de la unidad entre Dios
y el mundo fenoménico. Su escuela es conocida como la
dhakti (poesía de devoción). Luego de concluir su forma-
ción, Lalla se largó a recorrer campos y caminos, desnuda,
cantando y bailando su apasionada experiencia mística, lo
cual le trajo aparejadas, claro, no pocas complicaciones.

 Se cuenta esta historia acerca de Lalla: Una mañana ella
vagaba cantando por la campiña y un grupo de chicos em-
pezó a hacerle burla. Un vendedor de telas salió en su de-
fensa. Ella le compró de inmediato dos bultos de tela del
mismo peso y siguió su camino. Mientras andaba, se puso
uno de los bultos en un hombro y el otro en el restante. Ca-
da vez que alguien se burlaba o la insultaba, hacía un nudo
en las telas de su hombro derecho y cada vez que alguien
la elogiaba, hacía un nudo en las telas del hombro izquierdo.
Al final del día, buscó al mercader y le pidió que volviese a
pesar ambos bultos. Le agradeció su más temprana interven-
ción, pero también le señaló que como él podía ver por sí
mismo, nada había cambiado: tanto los halagos como los in-
sultos recibidos eran del mismo peso, y ella los aceptaba a
los dos con la misma ecuanimidad.


1.

Usa las ropas necesarias para no tener frío.
Come sólo lo suficiente para amortiguar el hambre.

En cuanto a tu mente, déjala trabajar
para reconocer quién eres,
y el Absoluto, y que
este cuerpo se convertirá en alimento
de los cuervos del bosque.


2.

Aquellos que tengan la habilidad de caminar por el aire,
los que pueden enfriar el fuego,
detener un arroyo,
u obtener leche de una vaca de madera,
son sólo malabaristas callejeros, nada más.


3.
Arrastro un bote sobre el mar
con una soga firme.
¿Escuchará Dios?
¿Me llevará hasta el fin del camino?
Como el agua en copas de arcilla no cocida
goteo lentamente,
y me seco.
Mi alma gira y remolina. Mareada. Déjame
descubrir mi hogar.


4.
El alma, como la luna,
es nueva, y siempre nueva otra vez.

Y he visto al océano
crear contínuamente.

Desde que refregué mi alma
y mi cuerpo, yo también, Lalla,
soy nueva, cada momento nueva.

Mi maestro me enseñó una cosa,
Vive en el alma.

Cuando eso ocurrió,
comencé a andar desnuda,
y a bailar.


5.
Aprender las escrituras es fácil,
vivirlas, difícil.
La búsqueda de lo Real
no es un tema simple.

En lo profundo de mi búsqueda,
las últimas palabras se disiparon.
Gozoso y callado,
el despertar que me encontró entonces.


6.
Al final de una noche de luna-enloquecida
surgió el amor de Dios.
Yo dije, "Soy yo, Lalla."

El Bienamado despertó. Nos convertimos en Eso,
y el lago está claro como el cristal.


7.
Llegué a este universo de nacimiento y renacimiento
y hallé la luz de luz propia.

Si alguien muere, no es nada para mí,
y si yo muero, no es nada para nadie.

Es bueno morir,
y es bueno vivir mucho tiempo.


8.
El sol, el más bajo chakra de acción,
desapareció. Entonces el más alto, la luna.

Absorbida en el infinito, mi mente se disolvió.
¿Adónde han ido ahora la tierra y el cielo?

¿Están escondidos en la nada
como los amigos en una caminata?


9.
Lalla, ¡has vagado por tantos lugares
tratando de encontrar a tu marido!

Ahora por fin, dentro de los muros
de esta casa-cuerpo, en el altar-del-corazón,
descubres dónde él vive.


10.
La fama es agua
transportada en un canasto.

Retiene al viento en tu puño,
o ata un elefante
con un sólo cabello.
Estos son logros
que te harán famoso.


11.
Déjalos lanzar sus injurias.
Si adentro mío estoy conectada
con lo que es verdad, mi alma
se conserva tranquila y clara.

¡Crees que Shiva se aflije
por lo que dice la gente!

Si unas pocas cenizas caen sobre un espejo,
úsalas para pulirlo.


12.
Yo estaba apasionada,
repleta de nostalgia,
buscaba
a lo lejos y a lo ancho.

Pero el día
que el Verdadero
me encontró,
yo estuve en casa.


BIBLIOGRAFIA

Jane Hirshfield. Women in Praise of the Sacred. HarperPe-
rennial, 1995.

Daniel Halpern. Holy Fire. Nine Visionary Poets and the
Quest for Enlightment. HarperPerennial, 1994.

Aliki y Willis Barnstone. Women Poets. From Antiquity
to Now. Schoken Books. 1992.




 Otros textos vinculados:

LAS AMANTES DE DIOS (I) MAKEDA, REINA DE SABA

LAS AMANTES DE DIOS (2): MAHADEVIYAKKA

LAS AMANTES DE DIOS (3) LA SULAMITA

LAS AMANTES DE DIOS (4): LOS POEMAS DE MIRABAI

LAS AMANTES DE DIOS (6): MECHTILD DE MAGDEBURGO

LAS AMANTES DE DIOS (7): HILDEGARDA DE BINGEN (1098-1179)

 

domingo, 10 de marzo de 2013

INDUCCIONES

 

Se habla bastante hoy en día de los inductores de sueño.
No sabemos a ciencia cierta -porque en este campo la cien-
cia es tan incierta como puede llegar a serlo, y las únicas
certidumbres son las contables y embolsables-, si se trata de
uno de esos eufemismos que tanto pululan nuestra lengua y
nuestra vida 'civilidiana'.
  'Inductores del sueño' suena mucho mejor que 'somníferos'
(a pesar de la raiz griega pheros), sin duda.
  Todos queremos dormir, pero casi ninguno quiere sentirse
dominado por un fármaco o una droga.
  Los inductores de los sueños, en cambio, fueron uno de los
descubrimientos freudianos. Él los llamó 'restos diurnos'.
Fragmentos del día que se filtran en el mundo de la seda y
humo luminoso de los sueños, generando coaliciones y des-
lizamientos, la contínua elaboración que requiere una vida.
  Inductores de la memoria. Voy a necesitar ayuda, acá. Só-
lo se me ocurren dos, poderosos por cierto: la música y los
olores. Trasladadores/trasladantes. El idioma invisible del
ayer aparece en las sensaciones del cuerpo, innegables, com-
pensando sus evidentes desventajas con la realidad presente,
con un sabor concentrado y en ocasiones hasta hipnótico (¡de
nuevo!) que el presente no puede tener.
  Emo/sensa -ciones que despiertan: abren los ojos en tu cuer-
po.
  No hay una sola realidad, eso lo sabemos bien. O deberíamos
saberlo. La diferencia entre la realidad corriente y la de la me-
moria es que la primera es mucho más compartible. La reali-
dad de los recuerdos -agitada por músicas u olores- en cambio,
es más privada, íntima; tiene mucho más que ver con la natu-
raleza de los sueños, no porque sea inconciente, sino porque
abre el canal, habitualmente obturado, entre conciencia e in-
conciente.
  Recibimos los recuerdos como se recibe una carta. Los abri-
mos y entonces ellos se abren en nosotros, desafiando sin ha-
bérselo propuesto, y desairando al mismo tiempo las fuerzas
aparentemente imbatibles de la realidad presente.
  ¿"Realidad ausente"? Un nombre alternativo para los re-
cuerdos. Realidad cargada, 'pregnada', imán que se disuelve
en las aguas del ser. (1)
  ¿No es eso lo que quiso decir Antimero?
  "Ya muchos dicen: la vida está hecha para acordarse de ha-
ber visto."
   Es necesario vivir para recordar.(2)
   ¿Vivir para producir arte?
  Hay un arte que es, al fin, el arte mayor, aunque sea el arte
menos reconocido. Ciertas maneras de vivir, en la ternura,
en la intensidad, en la dulzura, en la entrega o en la perpleji-
dad. 
  Casi invisibles. Arte sin obra. Sus obras sin bordes son las
inductoras de las otras obras -junto con el dolor, la otra gran 
fuente nutriente del arte.
  Vidas que tienen una buena parte de arte casi invisible; arte
percibido por pocos, como el resto del arte, inefable; otra
sustancia, como es una sustancia la de los sueños -sustancia
que se disuelve con la máxima facilidad- la de los recuerdos,
la de la vida conciente y presente y, agrego ahora, la del
arte impalpable de ciertas maneras de sentir, de ciertas mane-
ras de darse, de ciertas maneras en las que sucede el ser.**
  Asocio algo que le respondió Henry James a H.G. Wells
cuando éste lo acusó de haber 'sacrificado su vida al arte'.
"El arte produce vida, interés, importancia", le dijo James.
  Ese arte inefable, que me atrevo a llamar la mayor de las
artes, hace precisamente eso.
  Sin olvidarnos del otro maestro indiscutido de la vida, que
es el dolor.
  
  Hay otros fenómenos de borde. El "deja vu", las intuiciones,
las coincidencias, las confusiones, los fenómenos de des-rea-
lización y de des-personalización, las apariciones, las desapa-
riciones, las alucinaciones, los estados eidéticos -a los que
hay que ponerles la más suave de las atenciones, mientras
que a este arte del que hablo hay que prestarle una concien-
cia exquisita, proporciones justas de atención y de asombro.
  "Vende tu astucia y compra asombro", decía el proverbio
árabe que siempre me encantó.

  Encantamiento.
  Ahí, escondido, hay cierto canto.
  Algo que surge sin intención del 'atman'.**

  Hay personas que están llenas de ese arte mayor, que no ha-
bita ni habitará los museos, el que pasa de largo, el que jamás
obtendrá reconocimiento público, ni tiene forma de ser apre-
hendido. Personas que en general no saben de su saber, ni
dan cuenta de su arte. En su sencillez está envuelta la gracia,
como la semilla en el plumerillo. (*)

  Y, como siempre pasa cuando se quiere expresar algo difí-
cil de expresar, ¡qué sensación de estar diciendo algo eviden-
te, algo que es sabido de sobra por todos! (3)

 Pero... me hizo falta decirlo igual.

  Aunque ya Ezra Pound lo haya escrito en un poema titula-
do "Apparuit":

  "Vestida de áurea trama, delicadamente perfecta,
disipándote como el aire. ¡La tela de tus mágicas manos!
Tú, leve cosa, tú en el paroxismo del ardid, 
¿osaste asumir esta figura?"

  Su creatividad reside
  en haber conservado intactas
  partes escenciales
  de su cr(i-e)atura.                  


(1) Expresado en los términos de Djuna Barnes: "los sabios dicen que el recuerdo
del pasado es todo el futuro que nos queda."
(2) Como dice Adam Phillips en "La bestia en la guardería": <Sería como decir
de alguien que sacrifica su vida a soñar porque se pasa el día buscando residuos
diurnos para usarlos mientras duerme>
(3) Con su conocida rebeldía y desfachatez, Karl Kraus postula en cambio, "no es
cierto que solamente el exterior de una mujer cuenta. Las nalgas también son im-
portantes."
* El plumerillo o 'diente de león', un ser aéreo, de múltiples nombres, intentos de
nombres, delicados conservadores de magia.



 **Y también "el ser", aunque sabemos que no hay nada que sea, que todo significa;
"el alma", aunque sabemos que ni 'alma' ni 'Atman', y que 'el corazón' es una be-
lla metáfora sólo casualmente universal. Permítasenos su uso temporario, a la es-
pera de algún hallazgo mejor.

THE BRIEFEST POEM


                                        In my afterlife,







                                              leaf


                                          or feather?

Conexiones. Muchas veces dicho: "si tengo próxima vez -y puedo elegir- seré 
sueco y tendré una habitación que mire al canal (Venecia, claro)".

Y me cruzo con estos versos del gran Valery Larbaud en un poema llamado "Carpe
Diem":
"El pequeño puerto Danés es pacífico, cerca de la estación,
como el puerto definitivo de las existencias.
Vivir danesamente en la dulzura danesa
de este pueblito y su castillo con domos de patinado
bronce, vivir en la inocencia, sí,
no importa en qué pueblito, alguna parte,
donde todo el mundo sería pensativo y silencioso,
y donde uno esperaría la muerte pacíficamente."
'Nansen y su padre'
¿William Blake?: "La Inocencia convive con la Sabiduría, pero nunca con la
Ignorancia."
Y... algo así como la memoria de las vidas que no habíamos vivido.
Como decir, "del río de las posibilidades sólo hemos seguido unos pocos cursos."
Se dirá ¿daneses o suecos? O noruegos o fineses. Al tipo le gustaría -esa vez- vi-
vir en una civilización. ¿Venecia? Significa que tengo otras fantasías también.

Días después leo un poema del mismo admirado Valery Larbaud, llamado 'Esto-
colmo', y encuentro estos versos:
"¡Stromparterren! Allí se bebe lo mismo a las orillas del agua que dentro del agua,
bajo algún puente, bajo las hojas, de noche,
caloric-punch o licores que sólo sirven en botellas
de a cuarto litro y, qué remedio, hay que vaciarlas.
No hay lugar más dulce en Estocolmo: pone a soñar
con Venecia y con los atardeceres en el Támesis."


jueves, 7 de marzo de 2013

EL CANTAR DEL VIEJO SARDIS

 Sólo para descubrir que lo que parecían ser fuerzas eran,
por el contrario, debilidades. Devilidades, diría, jugando
con la lengua.
 ¿Y ahora? ¿Cómo "y ahora"? ¿Y siempre?
 Armamos nuevas fuerzas, con materiales de rezago, con
restos de naufragios, con retazos de fuerzas anteriores, mu-
chas de ellas malgastadas en batallas sin sentido ni mérito.
 ¡Ah, nuevas fuerzas!
 No son relámpagos, no son obuses sonando en la mañana.
 Fuerzas entretejidas, ruedas y rueditas, cuerdas y poleas.
 Suena una música, sí.
 Una música de frontera.
 Una música mestiza, una música de aparición y de aparien-
cia.
 Hecha de chasquidos del aire y del fuego.
 Una música que apenas crepita, de vuelos de hojarasca, de
júbilos que regresan de largas jornadas en las selvas, de
marchas forzadas en tupidas nieves.
 Y algún canto.
 Cantos perdidos, cantos que no se habían cantado todavía.
 Canciones breves, de amor y de odio, de hastío y deseo, de
angustia y descanso. ¿De qué otra cosa podrían ser?
 ¿Y quién las cantará?
 Fuerzas como para iniciar una nueva marcha. Bosques y
praderas. Nuevos peligros, nuevos asideros. Otra vez pe-
ñazcos, remolinos, y los amplios arenales del tedio.
 ¡Vamos! El mundo ni llama ni espera.
 Esas voces internas, esas ansias, esos anhelos, ¿fantasmas
esta vez verdaderos?
 Ese bullir, ese brillar, ese manar del mundo, ¿espejismos?
 ¡Adelante!
 Agitado batir de las palmas del corazón, y el galope in-
tenso del tiempo golpeando las rejas de la celda.
 Como un caballo loco y ciego en el día de la noche,
cuyo corral es él mismo y el mundo salvaje estalla y resta-
lla al red edor.



sábado, 23 de febrero de 2013

CANTOS/POEMAS ESQUIMALES

Habría que denominarlos Esquimaleutas. Porque estos habi-
tantes del casquete Polar Artico y de los territorios de Sibe-
ria, Groenlandia, las Islas Aleutianas, Alaska y Canadá, per-
tenecen a estos dos grandes grupos, Esquimales y Aleutas,
descendientes de un origen común.

Podríamos decir que los antecesores comunes de ambos
pueblos han habitado estas zonas desde hace alrededor de
20 mil años, como fecha máxima, y 12 mil como fecha más
reciente.

Los Esquimales y los Aleutas son 'primos'. Linguísticamente,
por ejemplo, se los podría equiparar con el inglés y el ruso,
dos lenguas de origen indoeuropeo. Pero no se han encontra-
do -al menos hasta donde yo haya podido averiguar- relacio-
nes lingüísticas entre sus idiomas y el resto de los idiomas
conocidos.

Los primeros contactos con el hombre blanco datan del siglo
X, en el que los nórdicos ocuparon Groenlandia.
Su dura lucha por la existencia en esos parajes desolados, los
ha convertido en grandes inventores: el kayak, la lámpara de
petróleo, el harpón, el taladro, las ropas hechas con pieles co-
sidas y el trineo de perros, son algunas de sus proezas técni-
cas.
De la misma manera, son grandes artesanos y, según los he-
chos han demostrado, notables artistas. Hace algunas décadas,
se expuso en New York una gran colección de esculturas en
marfil, que sorprendieron por su finura y belleza.

La durísima vida de los esquimales (que no se llaman
a sí mismos de esa manera, sino como "Inuits"), asediados
por el frío y el hambre, alternativa o concurrentemente, se
convierte en una verdadera experiencia poética, casi cons-
tante. Uno de los rasgos más detacados de sus cantos es,
justamente la tendencia a la introspección, a la búsqueda
de sí mismos, a la duda, la desconfianza y la auto-ironía.

Así como los chinos dividen sus poemas de acuerdo con la
estación del año a la que pertenecen, la vida esquimal y por
ende sus cantos, están asociados en una forma aún más fuerte
y real con el invierno y el verano.

El cazador solitario espera durante horas su presa en medio
del invierno más cruento. Las expediciones de caza, por
otra parte, están relacionadas con una verdadera cuestión
de vida o muerte.

Los esquimales, como el resto de los indios de América del
Norte, carecen de especialización y jerarquías sociales. El
único liderazgo lo ejercen los chamanes. Éstos se ubican co-
mo intermediarios entre las fuerzas naturales, el misterio in-
sondable de la vida y sus compañeros humanos. La poesía
está presente de una manera muy vívida entre los esquima-
les: hombres y mujeres cantan constantemente mientras via-
jan y mientras trabajan; los niños crean canciones en sus
juegos; los cazadores se sienten acompañados por el canto,
las mujeres componen uno pequeño hasta para recibir a sus
visitantes...


Uno de los grandes exploradores del Artico es Knud Rasmu-
ssen (1879-1933), quien nació entre los esquimales en Groen-
landia, fue educado en Dinamarca y regresó para realizar va-
rias notables expediciones a los territorios polares esquimales.
Los archivos y publicaciones de esos viajes forman una parte
escencial de los conocimientos que se tienen de la cultura de
ese pueblo, disperso en más de la mitad del casquete polar
Artico.
Rasmussen informó que, habiendo recorrido una buena parte
de los pueblos esquimales, sólo halló pequeñas diferencias idiomáticas entre ellos, entendiéndose con los esquimales de Siberia de igual forma que con los de Canadá o Groenlandia.
Uno de esos viajes, publicado en el Informe de
la Quinta Expedición de Thule, 1921-1924, editado en Co-
penhagen poco después, refiere estas palabras esclarecedoras
del pensamiento esquimal, provenientes de un chamán de los
Esquimales Netsilik, llamado Orpingalic:
 "Mi aliento- así llamo yo a este canto, ya que es tan necesa-
rio para mí cantar como lo es respirar. Cantaré esta canción,
una canción que es fuerte..."
 "Los cantos son pensamientos, cantados al mundo con el
aliento cuando las personas son movidas por grandes fuer-
zas y el habla común ya no es suficiente. El hombre es movi-
do igual que el témpano que boga aquí y allí en la corriente.
Sus pensamientos son arrastrados por una fuerza fluyente
cuando siente dicha, cuando siente dolor. Los pensamientos
pueden pasar por encima suyo como una inundación, hacien-
do que su sangre venga a bocanadas, y su corazón palpite.
A veces, como un abatimiento del clima, lo mantendrá des-
helado, y entonces sucederá que nosotros, que siempre pen-
samos que somos pequeños, nos sentiremos aún más peque-
ños. Y temeremos usar palabras. Pero ocurrirá que las pala-
bras que necesitamos vendrán de sí mismas. Cuando las pa-
labras que queremos usar se disparan a sí mismas... enton-
ces tenemos un nuevo canto."

A su vez, un esquimal de Alaska, referido por Freunchen,
decía: "[Las palabras, los cantos]toman forma en las mentes
de los hombres y emergen como burbujas de las profundida-
des del mar, burbujas que buscan el aire para estallar en la
luz."

Agrega Rasmussen: "Grandes esfuerzos son realizados para
unir bella y diestramente las palabras para que haya melodía
en ellas, mientras que al mismo tiempo sean pertinentes en
su expresión. Un hombre que quiere componer una canción
puede caminar largamente ida y vuelta de algún lugar solita-
rio, combinando las palabras mientras murmura una melodía
que también tiene que producir él mismo."

Una leyenda de los Esquimales Iglulik ilustra asimismo el
valor mágico de las palabras:
CUANDO LAS CASAS ESTABAN VIVAS
 Una noche una casa súbitamente se alzó del suelo y se fue
flotando a través del aire. Estaba oscuro y un sonido resta-
llante se escuchó mientras atravesaba el aire. La casa no
había alcanzado aún el final de su recorrido cuando la gen-
te que estaba adentro le rogó que parara. Así que la casa
paró.
Cuando se detuvieron no tenían grasa de ballena. Así que
tomaron nieve blanda recién acumulada y la colocaron en
sus lámparas, y ardió.
Habían descendido en un poblado. Un hombre vino a su
casa y dijo: -Miren, están quemando nieve en sus lámparas.
La nieve arde.
Pero en el momento en que esas palabras fueron pronuncia-
das, la lámpara se apagó.

Unos 120.000 inuit, "los hombres" (es muy frecuente encon-
trar que el término con el cual se denominan a sí mismos mu-
chos pueblos originarios se traduce de esa manera, como 
"los seres humanos".), viven en el Círculo Polar Ártico. En
Alaska hay unos 27.000, denominados inupiat, y en Canadá
unos 22.000.



ESQUIMALES DE GROENLANDIA

CANTO MÁGICO PARA AQUEL QUE DESEA VIVIR

El día se alza
De su sueño,
El día se despierta
Con la luz del alba.
Tú también debes alzarte,
Tú también debes despertar
Junto al día que viene.



ESQUIMALES IGLULIK (N.O. DE CANADÁ)

ORACIÓN MÁGICA

Me levanto del descanso con raudos movimientos
Al batir de las alas del cuervo
Me levanto
Para encontrarme con el día
Wa-wa.
Mi cara está vuelta de la oscuridad de la noche
Para mirar hacia el alba del día,
Que ahora emblanquece en el cielo.



ESQUIMALES CARIBÚ (TERRITORIOS de BARREN)

CANTO DE AKJARTOQ ACERCA DE LOS VIEJOS
DÍAS

Llamo para que venga la canción...
Inhalo profundamente...
Mi pecho respira pesadamente
Mientras llamo para que venga la canción.

Oigo acerca de distantes poblados
Y de su miserable pesca
Y aspiro hondo...
Mientras llamo a la canción
-De arriba-
Aya- jaye
Ayia.
Olvido por completo
La pesada respiración de mi pecho
Cuando atraigo a mi mente los viejos tiempos
Cuando tenía suficientes fuerzas
Para trozar poderosos toros caribú.
Sigo llamando a la canción
Ayaya- aya
Sigo llamando a la canción.
Tres grandes toros caribúes podía yo trozar
-Y tener toda la carne limpia puesta a secar-
Mientras el sol todavía ascendía
A través del cielo.
Sigo llamando a la canción
Mientras inhalo hondo
Aya aye.


ESQUIMALES AMMASSALIK

EL SUEÑO

Anoche soñé con vos.
Soñé que caminabas sobre los guijarros de la orilla
y que yo caminaba con vos.
Anoche soñé con vos.
Y como si estuviese despierto,
soñé que te seguía,
que te deseaba como a una foca jovencita,
que eras deseada por mí
del modo que el cazador
desea a una foca jovencita
que se sumerge cuando se siente acechada.
Así eras deseada
por mí,
que soñé con vos.


ESQUIMALES CARIBÚ

CANTO DE ULIVFAK

Eye-aya
Llamo a la mente
y pienso acerca de la temprana llegada de la primavera
tal como yo la conocí
en mis días jóvenes.
¿Fui alguna vez ése cazador?
¿Era yo realmente?
Pues veo
al volver en la memoria
a un hombre en un kayak;
lentamente se mueve
acercándose a las orillas del lago,
remolcando a un caribú muerto a lanzazos.
Soy muy feliz
en mis recuerdos de cazador en kayak.
En tierra nunca tuve gran renombre,
entre las manadas de caribú
y como un anciano que busca fuerzas en su juventud,
amo más que nada pensar en las hazañas
mediante las cuales gané renombre.

[Ulivfak refiere cantar esta canción en lugar de llorar.]


ESQUIMALES DE ALASKA

CANTO DE LA MADRE

Todo está tan quieto en la casa.
Hay una calma en la casa;
la tormenta gime allí afuera,
y los perros están enrollados con sus hocicos bajo la cola.
Mi pequeño niño está durmiendo sobre la repisa,
yace sobre su espalda, respirando por la boca abierta.
Su pequeña pancita está redonda y repleta-
¿sería extraño que me pusiera a llorar de felicidad?


ESQUIMALES DE THULE

HAMBRE

Tú, extranjero, que sólo nos ves felices y libres de preocupa-
                                                                                    [ciones
Si supieras los horrores que a menudo debemos atravesar
Entenderías nuestro amor por la comida, el canto y el baile
No hay uno solo entre nosotros
Que no haya atravesado un invierno de mala cacería
Cuando muchas personas perecieron de hambre.
Nunca nos sorprende enterarnos
De que alguien ha muerto de hambre- estamos acostumbrados
                                                                                        [a eso.
Y no se debe culparlos: la enfermedad viene,
O el mal tiempo arruina la cacería,
Como cuando una tormenta de nieve tapa los respiraderos.

Una vez vi colgarse a un anciano sabio
Porque se estaba muriendo de hambre
Y prefería morir a su propia manera.
Pero antes de morir se llenó la boca con huesos de foca,
Porque así se aseguraba obtener suficiente carne
En la tierra de los muertos.

Una vez durante una hambruna de invierno
Una mujer dio a luz a una criatura
Mientras los otros yacían a su alrededor muriendo de hambre.
¿Qué podía esperar ese bebé de la vida en este mundo?
¿Y cómo podía vivir cuando su propia madre
Estaba ya resecándose de hambre?
Así que lo estranguló y lo dejó congelarse.
Y luego se lo comió para seguir viva-
Después se cazó una foca y la hambruna pasó,
De modo que la madre sobrevivió.
Pero desde entonces quedó paralizada
Porque se había comido una parte de sí misma.

Esto es lo que puede pasarle a la gente.
Nos ha pasado a nosotros mismos
Y sabemos a qué podemos llegar, así que no los juzgamos.

¿Y cómo podría cualquiera que esté saciado y se sienta bien
entender la locura del hambre?
¡Sólo sabemos que todos ansiamos tanto vivir!


ESQUIMALES IGLULIK

PALABRAS PARA CONVOCAR LA CAZA

¡Bestia del mar,
Ven y ofrécete en la hermosa mañana temprana!
¡Bestia de la llanura,
Ven y ofrécete en la hermosa mañana temprana!


ESQUIMALES IGLULIK

INTRODUCCIÓN A LA VIDA

(Mientras la madre sostiene al bebé en sus brazos, el cha-
mán, con sus labios próximos a la cara de la criatura, mu-
sita estas palabras:)

Me alzo del descanso con movimientos suaves
Como el batir de las alas del cuervo
Me alzo
Para encontrarme con el día
Wa-wa.
Mi rostro está vuelto de la oscuridad de la noche
Para mirar el alba del día
Que ahora emblanquece en el cielo.


ESQUIMALES IGLULIK

PALABRAS A UN NIÑO ENFERMO

¡Pequeño niño! Los pechos de tu madre están llenos de leche.
¡Ve y aliméntate,
ve y bebe!
¡Sube a la montaña!
 Desde lo alto de la montaña buscarás salud,
extraerás vida.


ESQUIMALES NETSILIK

PALABRAS MÁGICAS A LA GAVIOTA

La gaviota, según se dice,
La que hiende el aire con sus alas,
La que habitualmente está por encima tuyo.
Hó-he, aya.
Hó-he, aya.
Gaviota, tú ahí arriba,
Dirígete, timonea hacia mí,
Ven a mí.
Tus alas son rojas,
Allí arriba en el frescor.
Aya-ya.
Aya-ya.


ESQUIMALES COPPER (COBRE)

PARA AQUIETAR UNA TORMENTA FURIOSA

Hombre de ahí afuera,
por favor entra,
por favor entra en mí.


ESQUIMALES IGLULIK

SORTILEGIO DEL CLIMA

Frío, Frío,
Escarcha, Escarcha,
¡No me arrojes a un costado!
Me has doblado lo suficiente.
¡Fuera! ¡Fuera!


ESQUIMAL AMMASSALIK

PARA SOJUZGAR A UNA MORSA

La morsa, la arponeo,
Golpeando su mejilla.
Te volviste callada y dócil.
La morsa, la arponeo,
Palmeo sus colmillos.
Te volviste callada y dócil.


ESQUIMALES NETSILIK

CIELO E INFIERNO

Y cuando finalmente morimos,
en realidad sabemos muy poco acerca de lo que ocurre en-
                                                                                  [tonces.
Pero la gente que sueña
a menudo ha visto a los muertos aparecer
tal cual eran en vida.
Por lo tanto, nosotros creemos que la vida no se termina
                                                                [aquí en la tierra.

Hemos oído acerca de tres lugares donde van los hombres
                                                                 [después de morir:
hay la Tierra del Cielo, un buen lugar
donde no hay ni penar ni temor.
Ha habido hombres sabios que han ido ahí
y regresaron para contarnos de aquello:
vieron gente jugando a la pelota, gente feliz.
Que no hacían otra cosa que reír y divertirse.
Lo que vemos desde aquí abajo en forma de estrellas
son las ventanas iluminadas de los poblados de los muertos
en la Tierra del Cielo.
Después hay otros mundos de los muertos bajo tierra:
muy hondo hacia abajo hay un lugar idéntico a éste
excepto que sobre la tierra se padece hambre
y allí abajo hay suficiente comida.
El caribú pasta en grandes manadas
y existen interminables praderas
con fresas jugosas agradables para comer.
Allí abajo, también, todo
es felicidad y diversión para los muertos.

Pero hay otro lugar, la Tierra de los Desdichados,
justo debajo de la superficie de la tierra que hollamos.
Ahí van todos los hombres perezosos que eran malos caza-
                                                                                  [dores,
y todas las mujeres que rehusaron ser tatuadas,
que no quisieron sufrir un poquito para embellecerse.
No tenían vida dentro de sí mientras vivían
de modo que ahora después de la muerte deben permanecer
                                                                            [en cuclillas
con las cabezas colgantes, de mal humor y en silencio,
y vivir con hambre y estar ociosos
porque malgastaron sus vidas.
Sólo cuando una mariposa entra volando
alzan sus cabezas
(como pájaros pichones que abren rosadas bocas inútilmente
en pos de un mosquito)
y cuando lo atrapan, una bocanada de polvo
surge de sus secas gargantas.


ESQUIMALES DE LA ISLA VICTORIA

CANCIÓN

Y pensé una vez más
en mis pequeñas aventuras
como cuando con un viento playero navegué
con mi kayak
y pensé que estaba en peligro.

Mis temores,
los pequeños
que yo sentía tan grandes
por todas las cosas de la vida
que yo debía obtener y alcanzar.

Y sin embargo, hay sólo
una cosa grande,
la única cosa:
vivir para ver desde cabañas y en los viajes
el gran día que amanece
y la luz que inunda el mundo.


ESQUIMALES DE LA ISLA NUNIVAK (ALASKA)

CANTO COMPUESTO AL INICIO DEL OTOÑO

El otoño viene soplando;
Ah, yo tiemblo, tiemblo ante el severo viento del norte
que me golpea inmisericorde con su fuerza imponente
mientras las olas amenazan volcar mi kayak.
El otoño viene soplando;
ah, yo tiemblo, tiemblo no sea que la tormenta y el mar
me envíen a las húmedas quietudes de las profundidades.
Raramente veo el agua calma,
las olas me arrojan de un lado a otro;
y yo tiemblo, tiemblo pensando en la hora
en que las gaviotas picoteen mi cadáver.



ESQUIMALES CARIBÚ

LA TIERRA DEL CIELO

 El cielo es una gran tierra. En esa tierra hay muchos aguje-
ros. A estos agujeros los llamamos estrellas. En la tierra del
cielo vive Pana [La Mujer-de-allá-arriba]. Hay un espíritu
poderoso, y los angatkut sostienen que es una mujer. A ella
pasan los espíritus de los muertos. Y a veces, cuando mueren
muchos, hay mucha gente allá arriba. Cuando se derrama algo
allá arriba, se derrama a través de las estrellas y se convierte
en lluvia o nieve. Las almas de los muertos renacen en las
moradas de Pana y son traídos de vuelta a la tierra por la luna.
Cuando la luna está ausente, y no se la puede ver en el cielo,
es porque está ocupada ayudando a Pana trayendo almas a la
tierra. Algunos se convierten otra vez en seres humanos, otros
se convierten en animales, toda clase de bestias. Y así la vida
continúa sin fin.


ESQUIMALES NETSILIK

MI ALIENTO

Éste es mi canto: un canto poderoso.
Unaija-unaija.
Desde el otoño he estado yaciendo aquí,
desvalido y enfermo,
como si fuese mi propio niño.

Y le deseo a mi mujer
un protector más afortunado,
ahora que carezco de la fuerza
para levantarme de la cama.

¿Te conoces a ti mismo?
¡Qué poco de ti comprendes!
Estirado, enfermo sobre mi banco,
mi única fuerza reside en los recuerdos.

¡Presas de caza! ¡Grandes presas de caza
por delante!
¡Déjame revivir eso!
¡Déjame olvidar mi fragilidad,
invocando el pasado!

Traigo a la mente al gigante blanco,
el oso polar,
que acerca, con el cuarto trasero elevado,
su nariz a la nieve.
¡Convencido, mientras se avalanzaba sobre mí
de ser el único macho!

Una y otra vez me derribó;
pero desgastado al fin,
se acomodó sobre un montículo de nieve,
para descansar,
ignorando que yo iba a terminarlo.
¡Pensó que era el único macho!
¡Pero yo también era un hombre!

Tampoco he de olvidar a la gran berreante,
la foca del fiordo que degollé,
desde una masa flotante de hielo
antes del amanecer, mientras mis compañeros en casa
estaban acostados como los muertos,
enfermos de hambre,
famélicos de mala suerte.
Me apuré en volver a casa,
cargado de carne y de grasa,
como si sólo estuviese corriendo a través del hielo
para espiar en un agujero-en-el-hielo.
Sin embargo éste había sido un viejo toro ladino,
que me olfateó enseguida-
pero antes de que hubiera tomado aliento,
mi lanza estaba hundiéndose en su cuello.

Así es cómo ocurrió.
Ahora yazgo en mi banco,
demasiado enfermo como para alcanzar
un poco de aceite de foca para la lámpara de mi mujer.
El tiempo, el tiempo apenas parece pasar,
aunque el amanecer siga al amanecer,
y la primavera se acerque al poblado.

¿Cuánto tiempo deberé yacer aquí?
¿Cuánto tiempo? ¿Por cuánto tiempo
deberá ella andar rogando
aceite para la lámpara,
pieles de reno para sus ropas,
y carne para su comida?
Yo, un desventurado enfermo;
ella, una indefensa mujer.

¿Te conoces a ti mismo?
¡Qué poco de ti comprendes!
El amanecer sigue al amanecer,
y la primavera se acerca al poblado.


ESQUIMALES DE CUMBERLAND

EL CANTO DE UTITIAQ

¡Aja, soy dichoso; esto es bueno!
¡Aja, no hay otra cosa que hielo a mi alrededor, eso es bueno!
¡Aja, soy dichoso; esto es bueno!
¡Mi país no es otra cosa que fango, eso es bueno!
¡Aja, soy dichoso; esto es bueno!
Aja, ¿cuándo, por cierto, terminará esto? ¡Esto es bueno!
¡Estoy cansado de mirar y despertar, esto es bueno!

[Canción referida por Franz Boas, compuesta por un hombre
joven, llamado Utitiáq, que anduvo a la deriva mientras caza-
ba focas, y no alcanzó la orilla sino después de una semana de
esfuerzos y privaciones.]


ESQUIMALES IGLULIK

CANTO DE PRIMAVERA (Fragmento)

Qué gloria es ver
A las jóvenes mujeres
Reunidas en pequeños grupos
Y visitando las casas-
Entonces de pronto los hombres
Desean ser viriles...

...Qué gloria es
Ver a los caribúes de pelo largo del invierno
Regresando de los bosques...
... Mientras el rebaño sigue la marca de la marea baja
Con una tempestad de cascos batientes.
Qué gloria es
Cuando ha llegado el tiempo de recorrer los campos.


ESQUIMALES NETSILIK

CANTO DURANTE LA PESCA

Remando oímos un sonido;
Un pez ha saltado sobre la superficie del agua;
¡Un siliuro! ¡Un pez sierra! ¡Es para nosotros que saltan
                                                                          [los peces!
Un pez volador, haciendo ruido mientras salta, salpicando
                                                                           [el agua...
Un pez sierra al lado nuestro; porque escucha el sonido de
                       [nuestra canoa, la canoa de los Djangguwal.
¡Peces saltando! Peces sierra, salpicando el agua con ruido.

[Djangguwal : el nombre de los antiguos ancestros de los
esquimales:]


ESQUIMALES NETSILIK

LA ALEGRÍA DE UN CANTANTE

¡Una magnífica ocupación
la de hacer canciones!
Pero demasiado a menudo
resultan fracasos.

¡Un maravilloso destino
que tus deseos se cumplan!
Pero demasiado seguido
pasan de largo.

¡Una maravillosa ocupación
cazar caribúes!
Pero raramente nos destacamos
en ella
así que quedamos parados
como una llama brillante
sobre la planicie.


ESQUIMALES DE KEEWATIN

CANTO PERSONAL

Es tiempo de hambruna,
Pero no tengo ganas de cazar,
No me interesan los consejos de los mayores,
Sólo me interesa soñar, desear, nada más.
Me gusta el caribú joven, la edad en la que comienzan
                                                      [a despuntar sus astas;
Nadie es como yo,
Soy demasiado perezoso, simplemente demasiado perezoso,
No puedo levantarme e ir a conseguir algo de carne.


ESQUIMAL AMMASSALIK

CANCIÓN DEL REMERO EN UN MAL DÍA DE CAZA

Tengo mi poema en perfecto orden.
Sobre el umbral de mi lengua
Se hizo su composición.
Pero fracasé, por cierto, en mi cacería.


ESQUIMALES DEL NORTE DE GROENLANDIA

UNA TRUCHA SALMÓN (HEMBRA) A SUS HIJOS

Allí cerca del promontorio está saliendo el kayak,
yayee...
Los remos del hombre del kayak están rojos de sangre,
yayee...
Los bordes blancos de hueso están rojos de sangre,
yayee...
Oh, han matado a vuestro padre,
yayee...


ESQUIMALES DE THULE

CANTO

¡Oh calor del verano barriendo la tierra
Ni un soplo de viento,
Ni una nube,
Y sobre las montañas
Los caribúes pastando,
El querido caribú
En la distancia azul!
¡Ah, qué extasiante,
Ah cuánta dicha!
Me acuesto en el suelo, llorando...


ESQUIMALES NETSILIK

PALABRAS MÁGICAS

En los tiempos primeros,
cuando tanto las personas como los animales vivían sobre la
                                                                                      [tierra,
una persona podía convertirse en animal si quería
y un animal podía convertirse en ser humano.
A veces eran personas
y a veces animales
y no había diferencia alguna.
Todos hablaban la misma lengua.
Ese era el tiempo en el que las palabras eran como magia.
La mente humana tiene misteriosos poderes.
Una palabra dicha casualmente
puede tener extrañas consecuencias.
Puede de pronto cobrar vida
y lo que las personas quisieran que pase pasaría-
lo único que tenías que hacer era decirlo.
Nadie podía explicar esto:
Era de la manera que era.


ESQUIMALES NETSILIK

LA CANCIÓN DEL ANCIANO, ACERCA DE SU MUJER

marido y mujer nos hemos amado entonces
lo seguimos haciendo ahora
hubo un tiempo
en el que cada uno hallaba al otro
hermoso

pero hace unos pocos días tal vez ayer
ella vio en el agua negra del lago
un rostro enfermizo
un rostro de mujer ajado
arrugado lleno de manchas

yo lo vi dijo ella
esa forma en el agua
el espíritu del agua
arrugado y manchado

¿y quién había visto ese rostro antes
arrugado lleno de manchas?
no era yo acaso
y no soy yo ahora
cuando te miro?


ESQUIMALES NETSILIK

CANTO DE UNA MUJER, ACERCA DE LOS HOMBRES

primero agaché la cabeza
e inicialmente miraba hacia el suelo
por un segundo no pude decir nada
pero ahora que se han ido
alzo mi cabeza miro recto hacia el frente puedo responder
Dicen que yo robé un hombre
el marido de una de mis tías
dicen que lo tomé como marido propio
mentiras
cuentos de hadas
difamaciones
Fue él, él
se acostó al lado mío
Pero ellos son hombres
por eso es que mienten
esa es la razón
y es mi mala suerte.


ESQUIMALES NETSILIK

CANTO DE UVLUNUAQ

[Uvlunuaq es la esposa de Orpingalik, el chamán que hemos
mencionado en la introducción. El hijo de ambos había mata-
do a un hombre y a resultas de eso tuvo que huir de la justicia
y vivir como un bandido en las colinas remotas. Cuando su
madre escuchó la noticia, permaneció varios días en silencio
en medio de una profunda tristeza sin lágrimas. Fue entonces
que surgió este canto]

Eyaya-eya.
Reconozco
un pedacito de una canción,
y lo tomo 
como a un prójimo.
Eyaya-eya.

Debería sentirme avergonzada
del hijo
que una vez porté orgullosamente
en el amaut,
cuando supe de su huida
de las moradas de los hombres.
Eyaya-eya.

Aquellos que piensan así
tienen razón.
Eyaya-eya.
Tienen razón
Me siento avergonzada,
pero sólo porque
él no tuvo una madre
que fuera inocente como el cielo azul,
sabia y sin locura.
Ahora, las lenguas de la gente lo instruirán,
y los chismes completarán su educación.
Eyaya-eya.

Esto tengo yo
-su madre- merecido,
yo que crié un hijo
que no se convertiría en el refugio de mi vejez.
Eyaya-eya.

¡Debería avergonzarme!
En vez, envidio a aquellos
que tienen multitudes de amigos,
saludando en el hielo,
cuando después de una jornada de fiesta deben partir.

Recuerdo una primavera
hicimos campamento en "Ojo bizco".
El clima era templado.
Nuestras pisadas
se hundían crujiendo
en la nieve ablandada por el sol.
Yo era entonces como un animal manso,
feliz en compañía de la gente.

Pero cuando ese mensaje llegó
del asesinato y de la huida,
la tierra se convirtió en una montaña de pico agudo,
y yo estaba parada sobre el punzón de la cima
y vacilaba
¡y caí!

No soy más que una pequeña mujer...


BIBLIOGRAFIA

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