la gente que vive en esos pedregales
el tren que pasaba como una mano
por la niebla
en medio de un sospechoso silencio
*
¡cuántos temblores
nos dimos!
se nos vaciaban y llenaban
los cuerpos
*
los túmulos ésos
son sus recuerdos
ya dentro de una generación
serán parte de la tierra
de todos
*
con tu voz, que retengo
-perplejo-
con una notable facilidad
todavía podría alisarse
un lago
*
el huracán crece como la noche
el aire tibio se queda quieto
como la liebre
cuando se quiebra una rama
por el peso del tiempo
*
Dos instancias opuestas pero iguales:
tuve que detener en seco
la lectura de "La otra mitad de mí",
de Affinity Konar,
y pasar de largo las imágenes
de una nena de unos 8 años
llorando desesperantemente
en medio de una guerra de aniquilamiento
para que un rayo no me atravesase
literalmente
el corazón