FRAGMENTOS EN PAPIRO DE ARQUÍLOCO
DE PAROS (680-640 a.C.)
1
Soy el sirviente de Enyalios el señor de la guerra,
pero conozco también el encantador regalo de las
Musas.
[Enyalios es otro nombre de Ares, el dios de la gue-
rra.]
2
Por la lanza es amasado mi pan. Con la lanza me
gano mi vino Ismaro, que bebo apoyado en mi lanza.
[Ismaros es un pueblo de la costa de Tracia, cercano
a Tasos, conocida por sus vinos.]
3
Algún Saiano ahora se deleita con mi escudo que
debí dejar atrás, bajo un arbusto -sin culpa suya-
pero que salvó mi pellejo. ¿Qué es ese escudo para
mí? ¡Déjalo ir! Me conseguiré otro que no será peor.*
4
Muchas veces en las grises aguas saladas
del mar de rubios cabellos
hemos rogado tener un dulce regreso
5
No curaré nada llorando. ni lo empeoraré al bus-
car la dicha y las fiestas alegres.
[Según Plutarco, estos versos constituyen un lamen-
to por la muerte del cuñado de Arquíloco, perdido en
el mar.]
6
Un mercenario es tu amigo, Glaukos,
sólo en tanto pelea para vos.
7
hijo de Ares, teñido de sangre
8
No me interesa Gyges(1) y todo su oro.
No siento celos de él. No envidio
las hazañas de los dioses, ni anhelo el poder.
Estas cosas están lejos de mis ojos.
9
Como la columna vertebral de un asno
las cerdas erizadas de esta isla
con un peine salvaje.
10
Distintas cosas dan calor a distintos corazones
11
Ella se regocijaba con el ramito de mirto
que sostenía y con el encantador brotar
de las rosas. Su pelo era una sombra
que caía por sus hombros y su espalda.
12
Tenemos un altivo buey de arado.
Conoce su trabajo pero se niega a hacerlo.
13
Se recostaron contra el muro en la umbrosa
oscuridad.
14
batió sus alas
como el alción
en una roca saliente
15
Ningún ciudadano, ni ciudad, Pericles, en reproche
de tan desgarrador sufrimiento, tendrá alegría en la
fiesta: Así fueron aquellos que la ola del rugiente
mar sumergió, y tenemos los corazones inflamados
[de dolor.
Pero para la congoja incurable los dioses, amigo
mío, han otorgado como una droga una resistencia
fenomenal. Es nuestro turno ahora, y lamentamos
esta sangrante herida. A su tiempo otros tendrán su
turno. En cuanto puedas hacerlo, arroja a un lado
este feminizante dolor y aguanta.
[También este fragmento parece ser parte de la la-
mentación por la muerte de su cuñado, como el N° 5.]
16
Se han ungido el cabello y los pechos
con mirra de modo que hasta un anciano
se hubiese enamorado de ellas.
17
¡Mira, Glauco(2)! El mar está alto. Una nube
se pone de punta sobre el cabo Gyranio, señal
de tormenta. El temor proviene de lo imprevisto.
18
Una vida ociosa está perfecta para los viejos,
especialmente si son simples en
sus maneras y probablemente estúpidos también,
balbuceando tonterías todo el tiempo
como suelen hacer los viejos.
19
Esta es una fábula acerca de los hombres:
un zorro y un águila se encontraron
una vez y se hicieron amigos.
20 (Un fragmento misterioso. Nadie sabe qué quiere
decir "Soy una Hormiga", por ejemplo.)
"Mujer, no te aflijas por este maligno informe
acerca de los hombres. Para los bondadosos será mi inquietud,
así que recíbelo con tu graciosa intención. ¿Acaso parezco
provenir de tal miseria? ¿De la cobardía?
No soy ése ni vengo de eso, pero esto es lo que entiendo:
ama a aquél que me ama a mí y odia a mi enemigo.
Soy una Hormiga. Hay verdad en ese informe.
Esta ciudad... que tú recorres
los hombres nunca han salido de ella antes, pero tú
la has conquistado con la lanza y has ganado renombre.
Sé su reina y ejerce una tiranía,
y habrás sido la envidia de muchos hombres."
21
Si tan sólo pudiese tocar la mano de Neobula
22
Sé cómo conducir la bella canción ditirámbica
de lord Dioniso, mis talentos atravesados por el rayo
[del vino.
[El ditirambo era un tipo de canto asociado con la ve-
neración de Dioniso:]
23
Deseo batallar contigo
como cuando siento la sed de beber
24
¿Ves esa roca que parece una torre?
Ahí es donde me siento desdeñando
una batalla con vos.
25
Ningún hombre, después de muerto, obtiene respeto
u honor de sus conciudadanos,
así que mejor persigue el favor de
los vivientes mientras vivimos. Ya que siempre los
[muertos
se llevan lo peor de todo.
* Otra versión de este poema aparece en "The Oxford Book
of Classical Verse", editado por Adrian Poole y Jeremy Mau-
le en 1995.
"Ése buen escudo que tiré
junto a un arbusto está
haciendo que algún Tracio
se sienta orgulloso.
Al diablo
con ambos.
Yo estoy quí
y me conseguiré uno mejor."
Traducción de Barriss Mils, 1975.
(1) Gyges: Rey de Lydia entre 687 y 652.
(2) Glaucos: amigo de Arquíloco. Su cenotafio fue encontrado
en Tasos.
ARQUÍLOCO
Nació en la isla de Paros aproximadamente en el año 680
a.C., y se mudó a la zona agragria de Tasos,ya que su padre,
un noble llamado Telesicles, participó de la colonización de
esa zona. Arquíloco es uno de los primeros poetas líricos
griegos: vivió un siglo después de Homero. También tiene
la particularidad de ser un poeta-soldado, ya que participó
de las luchas de conquista y defensa de esos tiempos. Fue
Plutarco quien lo ha dado a conocer, convirtiéndolo en per-
sonaje frecuente en sus obras. Es un poeta yámbico, relacio-
nado con el culto a Deméter. Nietzsche lo ubica como ejem-
plo del poeta dionisíaco, en contraposición a Homero, que
era un poeta apolíneo. Las historias cuentan que Licambes
había prometido a su hija Neobula para casarse con Arquí-
loco, pero después cambió de idea. En venganza, el poeta-
soldado escribió versos tan virulentos contra él y sus hijas,
que todos terminaron ahorcándose. Se dice que murió luchan-
do en el año 640. En Paros se construyó un monumento en
su honor (el Archilocheion) en el siglo IV a.C., con inscripcio-
nes que narran la historia del poeta.
Habría que agregar que Arquíloco es el primer poeta lírico
griego, además de aquél del que se tienen pruebas de existen-
cia real. Homero, en cambio ha pasado (y sigue pasando) por
diversas hipótesis acerca de su verdadera existencia. Su nom-
bre, por ejemplo, significa "rehén", y existe una teoría que
afirma que ese nombre proviene de una sociedad de poetas
denominados "los Homéridas", o "hijos de rehenes". En otras
palabras: descendientes de prisioneros de guerra. También se
discute todavía si la Odisea y la Ilíada son obras del mismo
autor. Aparte de eso se conservan varios Himnos homéricos,
como los dedicados a Atenea, a Dioniso, Afrodita, Hermes y
Deméter.
Homero es considerado claramente un poeta épico.
Los siguientes poetas arcaicos griegos se dividen en "ele-
gistas" y "yámbicos".
Para esta publicación he seleccionado algo más de la mitad
de los poemas que Barbara Hughes Fowler incluyó en su
libro. En su caso ha publicado la totalidad de los fragmen-
tos que se conservan de Arquíloco (poemas de amor, de amis-
tad, de guerra, de colonización, y de nostalgia por el hogar le-
jano, incluyéndose también algunas pequeñas fábulas)**. Sus
poemas (o los fragmentos de los mismos) denotan, según
Hugues Fowler, "delicadeza, humor y, a menudo, según las
normas modernas, obscenidad".
** Sin embargo, este otro fragmento aparece en The Ox-
ford Book ya citado:
¡No hay nada ahora
Que no podamos esperar que suceda!
Cualquier cosa, puedes apostar,
Está lista para saltar fuera de nosotros.
No hay necesidad de pensar en ello.
El Padre Zeus ha convertido
El mediodía en noche, eclipsando
El sol por completo,
Colocando terror helado
En el fondo de la garganta.
Creamos en todo lo que escuchamos.
Aún los delfines y las vacas
Cambian de lugar, las marsopas y las cabras,
Carneros abundando en lontananza,
Caballas picoteando en los pastizales de la colina.
No me sorprendería.
No me sorprendería.
[De acuerdo con Aristóteles, Arquíloco puso estas palabras
en boca de "el padre hablando acerca de su hija", una frase
a la que habitualmente se la ha dado el sentido de Lykambes
y Neobule. El eclipse tuvo lugar en 648 a.C.]
Traducción: Guy Davenport, 1963.
FUENTE
Barbara Hugues Fowler (Selección y traducción). Archaic
Greek Poetry. An Anthology. The Univ. of Wisconsin Press,
1992.
Las notas(1) y (2) son de la obra (en griego, pero con notas
en inglés): "Greek Lyric Poetry", por David A. Campbell. Edi-
tado por Bristol Classical Press en 2003. Las notas enmarcadas
por los corchetes [] pertenecen a la hermosa obra "Greek Lyric".
An Anthology in Translation, (Hackett Publishing Co., 1996.),
de Andrew M. Miller.
Traducción del inglés al castellano: Robert R. Rivas (c)