Las palabras tienen raíces. Las raíces pueden arrancarse,
y entonces las palabras mueren. Es una sensación que no
solemos experimentar: tocar a una palabra muerta.
Una liebre muerta: su cuerpo todavía retiene calor, casi
como que tiembla al tocarla. la suavidad del pelaje y la
violencia de la muerte. Esta liebre: ¿murió o fue asesinada?
La fragmentación desafía al sentido.
Se le opone.
La inferioridad de sus fuerzas es su fuerza.
Hay fragmentos que quedan engastados en el cuerpo.
La aparente falta de sentido de un fragmento enciende
la necesidad de de comprenderlo. Huidizo y a la vez, preg-
nante. Sugerencia pura. La polisemia, en sus festejos, sir-
ve banquetes de sabrosos fragmentos. El azar, el desorden.
la contingencia, la sorpresa, la eventualidad y el incidente,
relamiéndose, rodean las grandes mesas.
Un huevo de ágata: mil años empollando su criatura
El que, pudiendo escoger,
siempre monta la misma bestia.
Belleza-más -allá-de-lo-pensable
Hay que dejarla hundirse lentamente
en el pozo del cuerpo
¿De dónde soy?
El arrebato parece ser mi manada.
Los dioses pensando:
"En ustedes se frustra el ser,
en ustedes se deshace el siempre."
"Esta mañana recibí una postal
enviada el 4 de noviembre de 1954."
Intacta la almohada
del insomne Kafka
Misterios vacíos
Pueblos anteriores
a la rotación de la Tierra
Regalos: Una gran caja de sellos muy usados
de la China Imperial
Confines:
del Universo
del lenguaje
de esa mujer
Solo, no existe para nadie.
¿Qué se puede hacer con esa lisiada libertad?
El secreto del sueño es el soñante
Obtener el saber de los locos:
saber en bruto, sutilísima brutalidad.
Tiran sus canciones en el brasero
y beben su jugo ardiente
Colonias de ideas ciegas
Reinos minúsculos:
el de una hormiga solitaria
ya sería exorbitante
En lo inhóspito,
en lo desconocido,
en lo inhabitable,
habita la sonrisa.
¡Riendas!
¡Cuántas veces debí haberles dado una vuelta más!
¡Y cuántas veces debí haberlas soltado para siempre!
el zumbido de la pequeña avioneta
el silencio del domingo
otro ensayo del coro de chicharras
el susurro en el aire
la pisada en la escarcha
a esta hora
en la que cada uno
habito su capullo
como puede
sobre la tumba de Brodsky en Venecia
había un sombrero blanco
fue quien dijo
que la belleza era el fin último de la existencia
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