viernes, 17 de julio de 2015
UN ESCRITOR MARAVILLOSO: VALERY LARBAUD
Apareció hace poco una reseña acerca de un nuevo libro
de Pessoa, llamado "Un corazón de nadie", una antología
poética de entre 1913 y 1935. El hombre de los 136 hete-
rónimos, es nombrado por el autor de la nota (Rafael To-
riz) "Sin lugar a dudas, el más grande poeta del siglo XX".
Esas definiciones, incómodas por donde se las mire, sirven
sin embargo para hacernos pensar algunas cosas. Que no me
propongo explicar, dilucidar o corregir ahora.
De hecho, creo que cada amante de la literatura tiene su
propio "el más grande" y en mi caso no dudaría en situar a
Don Fernando y sus 136 heterónimos en los alrededores de
esa inocupable posición.
Pero hoy quiero hablar de otro poeta, a quien nadie se ani-
maría a proponer como rey de los poetas del siglo. Un hom-
bre de gran modestia, que debido a esa condición no escribió
mucho. Además de sufrir la desgracia de tener un accidente
cerebro-vascular cuando sólo contaba 54 años, que lo para-
lizó del lado derecho y, durante un buen tiempo, lo dejó mu-
do. A partir de ahí, padeció una afasia de Broca, a pesar de
la cual, repetía una frase compleja, algo muy inusual en ese
tipo de trastorno: "Bonsoir les choses d'ici-bas", literalmente
"Buenas noches, cosas de ahí abajo", o bien: "Buenas noches,
cosas de este mundo". No perdió su capacidad de leer o pen-
sar, pero ya no volvió a escribir. Pasó los últimos 22 años de
su vida encerrado en su casa, revisando su obra, escuchando
radio o leyendo el Petit Larousse Ilustrado.
Valery Larbaud nació en Vichy, Francia, el 29 de agosto de
1881. (Kafka es del 83 y Pessoa del 88). Era el único hijo de
Nicolas Larbaud, el millonario farmacólogo dueño de las
fuentes de aguas minerales Vichy, y de Isabelle Bureau. El
padre tenía 59 años cuando nació Valery y murió 8 años
después de su venida al mundo. A partir de ahí debió sopor-
tar la sobreprotección materna, un tema que lo acompañó
-valga el sentido ambiguo de la frase- gran parte de su vida,
ya que la madre administraba la fortuna familiar a partir de
la muerte de Nicolas Larbaud.
Así y todo, desde la mayoría de edad (a los 18) hasta los
54 años, cuando sufrió un derrame cerebral, Larbaud viajó
por donde quisiera, del mismo modo que su riche amateur
Barnabooth. Con ciertas limitaciones: prefería estar en tie-
rra firme antes que embarcado y jamás tomó un avión.
Según atribuye a su heterónimo, Archibald Olsson Barna-
booth, su vida intelectual floreció a partir de conocer a una
mujer cinco años mayor que él, Anastasia Retzuch, que se
convirtió en su amante, hasta la muerte de ella. Al llegar a
la mayoría de edad comenzó a ubicar su gran fortuna en ma-
nos de consejeros capaces, para poder viajar y escribir, sus
dos nuevas pasiones.
Se casó en 1922 con Maria Angela Nebbia, de Génova y
ésta permaneció siendo su devota compañera hasta la muer-
te del escritor, en París, en 1957.
Ya desde muy joven está decepcionado por la injusticia y
la hipocresía del mundo, desplegando un juvenil y fresco
cinismo, que proyecta en su álter-ego, verdadero heteróni-
mo anticipatorio. Larbaud pagó por la edición de El libro
de Barnabooth, precedido por una vida de Barnabooth
por X.M. Tournier de Zamble el 4 de julio de 1908. Octa-
vio Paz, en su ensayo "El desconocido de sí mismo", de
1961, cuenta que existe una gran probabilidad de que Lar-
baud haya influido en el uso de los heterónimos por parte
de Pessoa, ya que éste inventó sus personajes de Alberto
Caeiro, Álvaro de Campos y Ricardo Reis un año después
de esa publicación, que según consta, Pessoa leyó.
Ese libro, que luego se conoció como Obra completa de
A.O. Barnabooth, es el eje de la obra más original de este
maravilloso poeta.
La obra poética de Valery Larbaud no es muy extensa.
Tampoco es necesario que lo sea. O sí. Pero en otro sen-
tido, el mismo en el que es tremendamente lamentable la
muerte de W.G. Sebald en plena producción. ¡Cuánto ha
perdido la humanidad -me animo a decir- con la incom-
pletud de la obra de estos dos grandes escritores!
He aquí las mejores versiones que he logrado de algunos
poemas de Larbaud, el sutil, el íntimo, el malogrado, algo
nostálgico y maravilloso poeta Valery Larbaud.
EL DON DE MI MISMO
Me ofrezco a cada cual como una recompensa;
Os la entrego antes incluso de que la hayáis merecido.
Hay algo en mí,
En el fondo de mí, en el centro de mí,
Algo infinitamente árido
Como la cima de las más altas montañas;
Algo comparable al punto muerto de la retina,
Y sin eco,
Y que sin embargo ve y oye;
Un ser con vida propia que, no obstante,
Vive toda mi propia vida, y escucha, impasible,
Toda la palabrería de mi conciencia.
Un ser hecho de nada, si es que esto es posible,
Insensible a mis sufrimientos físicos,
Que no llora cuando lloro,
Que no ríe cuando río,
Que no se ruboriza cuando cometo una acción vergonzante,
Que no gime cuando mi corazón es herido;
Que permanece inmóvil y no da consejos,
Pero que eternamente dice:
"Yo estoy aquí, indiferente a todo".
Tal vez sea tan vacío como el vacío,
Pero tan grande a la vez que el Bien y el Mal juntos
No pueden llenarlo,
El odio en él muere de asfixia,
Y el mayor amor jamás puede penetrarlo.
Tomad cuanto soy: el sentido de estos poemas,
No lo que puede ser leído, sino lo que a pesar mío se trasunta;
Tomadlo, tomadlo, no tendréis nada.
Y adonde quiera que yo vaya, por el universo entero,
Encuentro siempre
Fuera de mí como en mí,
El incolmable Vacío,
La inconquistable Nada.
CARPE DIEM
Retén este triste día de invierno sobre el mar gris,
De un gris suave, la tierra es azul y el cielo bajo
Parecen al mismo tiempo desesperanza y ternura;
Y mira la sala del pequeño albergue
Tan feliz y radiante los domingos de verano,
Y nosotros estamos solos hoy, recién venidos
De Nápoles, no para ver las Bahías ni la entrada de los
[Infiernos,
Sino para recordarnos melancólicamente.
Retén este triste día de invierno sobre el mar gris,
Amiga mía, ¡ah mi querida amiga, mi compañera!
Creo que es igual al día
En que Horacio compuso la oda a Leuconoé.
Era invierno también entonces, como el invierno
Que hoy abate el Mar Tirreno contra las rocas
Un día como éste en el que desearíamos
alejar las inquietudes y emprender tareas humildes,
Ser sabio en medio de la naturaleza severa,
Y hablar lentamente mirando el mar...
Recoge este triste día de invierno sobre el mar gris...
¿Te acuerdas de Marienlyst? (¡Ah!, ¿en qué orilla
Y en qué estación estamos? No lo sé.)
Se llega a Elsinor, en verano, a través de un césped
Pálido; allí, la tumba de Hamlet y un hotel
Con alumbrado eléctrico, con todo el confort moderno.
Fue un verano del Norte, luminoso, apenas velado.
Recuerda: se veía enfrente la costa sueca,
Azul, como el perfil lejano de Italia.
¡Ah! ¿Amas tanto este día como yo lo amo?
Retén este triste día de invierno sobre el mar gris...
¡Ah, haber pasado toda mi vida en Elsinor!
El puentecito danés junto a la estación de tren,
es tranquilo como el puente definitivo de la existencia.
Vivir danesamente en la dulzura danesa
De esta ciudad donde se alza un castillo con cúpulas de
[bronce
cubiertas de verdín; vivir en la inocencia, sí,
De no importa qué pequeña ciudad, en cualquier parte,
Donde todo el mundo sea pensativo y silencioso,
Y donde se espere apaciblemente la muerte.
Reten este triste día de invierno sobre el mar gris,
Y déjame esconder mis ojos en tus manos frescas;
Necesito paz y dulzura, ah hermana mía.
Sé mi heroína, mi Pallas protectora,
Sé mi refugio cierto y mi pequeña aldea;
Esta noche, mi Socorro, yo soy una humilde mujer
Que sólo sabe estar inquieta y ser amada.
SCHVENINGEN, FUERA DE TEMPORADA
En el pequeño bar luminoso de bien pulidos muebles,
Bebimos largamente licores ingleses;
Había una cálida intimidad tras las cortinas cerradas.
Afuera, el viento de mar hacía temblar a las sillas.
Era como el salón fumador de los barcos o de los trenes:
Yo tenía el corazón en un puño al igual que en los viajes;
Me sentía enternecido, distante y afable;
Estaba como un niño juicioso y muy angustiado.
¡Qué calma alrededor, sin embargo!
La gente susurrando secretos en torno a la barra.
¡Ah, cómo pequeño es uno, qué de rodillas está uno
Ciertas tardes-noches al sentiros tan cercanas,
Olas inmensas!
ODA
Préstame tu inmenso ruido, tu inmensa marcha tan suave,
Tu deslizamiento nocturno por una Europa iluminada,
¡Oh tren de lujo! y la angustiante música
Que zumba a lo largo de tus pasillos de cuero dorado,
Mientras que detrás de las puertas laqueadas, con sus pica-
[portes de cobre macizo,
Duermen los millonarios.
Yo recorro canturreando tus pasillos
Y sigo tu curso hacia Viena y Budapest
Uniendo mi voz a tus cien mil voces,
¡Oh Harminoka-Zug!
Por primera vez sentí toda la dulzura de vivir
En una cabina del Nord-Express, entre Wirballen y Pskow.
Nos deslizábamos entre praderas donde los pastores,
Al pie de grupos de grandes árboles semejantes a colinas,
Iban vestidos con pieles de cordero, crudas y sucias...
(Ocho de la mañana en otoño, y la hermosa cantante
De ojos violeta entonaba en la cabina de al lado.)
¡Y vosotras, grandes ventanillas a través de las cuales he
[visto pasar la Siberia y los montes de Samnio,
La Castilla áspera y sin flores, y el mar de Mármara bajo
[una tibia lluvia!
Prestadme, oh Orient Express, Sud-Brenner-Bahn, prestadme
Vuestros milagrosos ruidos en sordina
Y vuestras vibrantes voces de cantarela;
Prestadme la respiración ligera y fácil
De las locomotoras altas y esbeltas, de movimientos
Tan desenvueltos, las rápidas locomotoras,
Que preceden sin esfuerzo cuatro vagones amarillos con
[letras de oro
Por las montañosas soledades de Serbia,
Y, más lejos, a través de una Bulgaria llena de rosas...
¡Ah! que esos ruidos, que ese movimiento
Entren en mis poemas y digan
Por mí mi vida indecible, mi vida
De niño que no quiere saber nada, sino sólo
Esperar eternamente cosas vagas.
ALMA PERDIDA*
A ustedes, aspiraciones vagas; entusiasmos;
Pensamientos de sobremesa; impulsos del corazón;
Enternecimiento que sigue a la satisfacción de las urgen-
[cias naturales;
Destellos de genio; zozobra
Del proceso digestivo; apaciguamiento
De la digestión bien hecha; alegrías sin causa;
Trastornos circulatorios; recuerdos de amor;
Perfume de benjuí del baño matutino; sueños de amor;
Mi tremendo gracejo castellano, mi inmensa
Tristeza puritana, mis gustos especiales;
Chocolate, bombones azucarados que casi arden; bebidas
[heladas;
Cigarros narcóticos; y ustedes, cigarrillos adormecedores;
Alegrías de la velocidad; dulzura de estar sentado; bondad
Del sueño en la completa oscuridad;
Gran poesía de de las cosas más banales; hechos diversos;
Viajes; gitanos; paseos en trineo; lluvia sobre el mar;
Locura de la noche febril, solo entre algunos libros;
Altibajos de la temperatura y del temperamento;
Instantes que retornan de otra vida; recuerdos, profecías;
Oh esplendores de la vida común y de la rutina ordinaria,
Es toda suya esta alma perdida.
* El título original está escrito en castellano. A Larbaud,
que vivió bastante tiempo en España, le encantaba la cul-
tura latina. Una de sus obras más conocidas es "Fermina
Márquez".
MERS-EL-KEBIR
Amo este pueblo, donde bajo los naranjos,
Sin verse, dos muchachas se cuentan sus amores
En dos infinitamente plañideras mandolinas.
Y amo esta posada, porque en el patio
Las criadas cantan en la tibieza de la tarde
La dulzura de "La Paloma". Escucha a la paloma que
[bate sus alas...
Anhelo de mi propio pueblo, tan lejano, nostalgia
De las antípodas, de la gran avenida de los volcanes
[inmensos;
¡Oh lágrimas que afloran, lavad todos mis pecados!
Soy la paloma lastimada, soy los naranjos,
Y soy este instante que pasa y la tarde africana,
Mi alma y las voces unidas de las mandolinas.
LO INNOMBRABLE
Cuando esté muerto, cuando sea uno de nuestros queridos
[muertos
(Al menos, ¿me recordaréis un poco, pasantes
Con los que tantas veces me he codeado en las calles?)
¿Quedarán en estos poemas algunas imágenes
De tantos países, de tantas miradas, y de todos esos rostros
Entrevistos bruscamente entre la muchedumbre en movi-
[miento?
Anduve entre vosotros, cuidándome de los coches
Igual que vosotros y deteniéndome
como vosotros ante las vidrieras.
Con mis ojos les hice cumplidos a las Damas;
Caminé, feliz, hacia los placeres y hacia la gloria,
Creyendo de corazón que eran alcanzables;
Caminé entre el rebaño con deleite,
Porque nosotros somos parte del rebaño, yo y mis aspiracio-
[nes.
Y si soy un poco diferente, ay, de todos ustedes,
Es porque veo,
Aquí, entre vosotros, como una aparición divina,
Ante la que me lanzo para que al menos me roce,
Infamada, ignorada, exiliada,
Diez veces misteriosa,
La Belleza Invisible.
(CIUDADES Y MÁS CIUDADES)
Ciudades y más ciudades;
Tengo recuerdos de ciudades como se tienen recuerdos de
[amores;
¿Para qué hablar de ello? A veces, sin embargo,
Por la noche, sueño que estoy en tal sitio, o bien tal otro,
Y por la mañana me despierto con deseos de un viaje.
¡Oh, Dios mío, tener que morir!
Tener que acompañar a este cuerpo en la enfermedad y en
[la muerte
Cuando sólo lo he conocido en el pecado y en la dicha;
¡Oh vidrieras de las tiendas en las grandes arterias de las
[capitales,
Un día dejaréis de reflejar el rostro de este transeúnte.
Tantos viajes en paquebotes, en trenes de lujo,
¿Acabarán en el hoyo de una tumba?
Meterán en una caja a este innato vagabundo,
Cerrarán la tapa, y todo habrá sido dicho.
Ah, que me sea dado, aunque sea una vez más,
Regresar a los sitios que amé, como
La plaza de Pacífico en Sevilla;
La Chiaja fresca y llena de gente;
El jardín botánico de Nápoles
El helecho arborescente y ese árbol-niña
Que quiero tanto, y también
La sombra ligera de los pimenteros de la avenida de Kefisia;
La plaza de Vieja Falera, el puerto de Municia, y también
Las viñas de Lesbos y sus frondosos olivos
Donde grabé mi nombre de poeta lírico;
Y aún más
Cierta playa de Quersoneso, cercana a Sebastopol,
Donde el mar se ve entre ruinas, y un sabio
Enseña con amor un horrendo ídolo kirguinzo,
Morrudo, con una sonrisa idiota entre sus mejillas infladas.
Y sobre todo, ¡sobre todo!
Karkov,
Donde sentí por primera vez,
Que el suspiro de la virgen de la Musa agitaba mi pecho
[temeroso;
Una ciudad para mí
Cúpulas de oro en medio de soledades,
Palacios en el desierto, cálido sol a lo lejos sobre el polvo;
Y, en sus barrios pobres,
Los mil anuncios de vendedores de ropa,
Y casas bajas con muros blancos cubiertos
De grandes dibujos de monigotes, sin cabeza...
Larbaud ha escrito un texto fundamental acerca de la tra-
ducción, luego de haber trabajado en ella a lo largo de su
vida de escritor (1881-1957). Ese texto, llamado Sous l'in-
vocation de Saint Jêrome a quien bautizó "el patrono de
los traductores", se refiere a aquel Jerónimo que accedió
al pedido personal del Papa Dámaso convirtiéndose en su
secretario personal, y que fuera puesto a cargo de la pro-
ducción de una nueva versión de la Biblia Latina, y que es
el autor de una buena parte de la Vulgata.
Las versiones de los poemas que presento en esta nota
fueron realizadas desde la versión francesa, con apoyo en
las versiones al inglés que hicieran Ron Padgett y Bill Zavat-
sky (la edición Bilingüe se titula "The Poems of A.O. Bar-
nabooth by Valery Larbaud") por un lado, y Gilbert Cannan
(versión monolingüe con unos pocos poemas, "A.O. Barna-
booth, His Diary"), así como las versiones en castellano
de Ulalume González de León en "Obras escogidas de A.
O. Barnabooth" y la edición traducida por Adolfo García
Ortega, "Valery Larbaud. Obra completa de A.O. Barna-
booth. El pobre camisero, poesías, diario íntimo".
En castellano están editados, además de Fermina Márquez,
dos libros de relatos de Larbaud:
Amantes, felices amantes, Igitur,
De la tierna edad, Igitur, 2000.
Habría que agregar el Journal, 1912-1935. Galimard, 1955.
De las 385 páginas de este magnífico libro, 237 son en ver-
sión bilingüe (francés-inglés).
BIBLIOGRAFÍA
V.L. Obra Completa de A.O. Barnabooth. Prefacio de Héc-
tor Bianciotti. Traducción y prólogo de Adolfo García Or-
tega. Igitur, 2005.
V.L. Obras escogidas de A.O. Barnabooth. Traducción y
prólogo de Ulalume Gonzálezx de León. Vuelta, 1987.
V.L. An Homage to Jerome. Patron Saint of Translators.
Translation and Preface by Jean-Paul de Chezet. The
Marlboro Press, 1984.
V.L. The Poems of A.O. Barnabooth. Translated by Ron
Padgett & Bill Zavatsky. Black Widow Press, 2008.
V.L. A.O. Barnabooth. His Diary. Introduction by Alan
Jenkins. Translated by Gilbert Cannan. Quartet Encoun-
ters, 1991.
NOTAS
1. Karkov o Jarkov (sur de Rusia). Por la noche retomo la lec-
tura de un logrado milhojas de Florian Illies, titulado "1913.
Un año hace cien años". En la pág. 118, esta mención: "Cu-
ando Maiakovski sube al escenario en Simferopol con un
blusón de rayas negras y amarillas, los furiosos asistentes le
gritan: "¡Fuera, fuera!" De manera que esa noche Maiacovski
no se pone el esmoquin rosa que lució la víspera en Jarkov."
2. Acotación de Patrick Modiano, en Dora Bruder. "Me sa-
bía de memoria frases enteras de ese libro [habla de Milagro
de la rosa, de Jean Genet]. Me viene una de ellas a la cabe-
za: 'Aquel niño me enseñaba que el verdadero fondo del ar-
got parisino es la ternura entristecida". Si bien Larbaud no
es propiamente un parisino, creo que puede decirse que es
un rasgo de su poesía esa 'ternura entristecida'.
martes, 7 de julio de 2015
POEMAS DE LAS CULTURAS ORIGINARIAS DE LA INDIA
Estos pueblos son muy numerosos y prácticamente desco-
nocidos fuera de la India y hasta para gran parte de la India.
Incluye a los Bhil, los Gond, los Pardhan, los Agaria, los
Baiga, los Halba, los Kamar, los Adibasis, los Ahir, los
Kayesth, los Santal, los Birhor, los Uraon, los Bhattra,
los Muria, los Bondo, los Juang, los Kharia, los Dafla,
los Assamese, los Miri, los Ao Naga, los Konyah Naga,
y muchos muchos más.
He elegido algunos para contribuir en un muy modesto
grado a impedir su desaparición, al mismo tiempo que
para rescatar una bellísima poesía.
Los ADIBASIS (De Kolhan, Bihar)
CANCIONES DEL FESTIVAL
I
Hemos venido a un lugar solitario,
Una brisa dulce sopla sobre nosotros;
¿Vienes tú a mi lado,
o voy yo al tuyo?
Hemos alcanzado el centro del bosque,
Y la tormenta ha llegado;
¿Regresarás a tu aldea,
o buscaremos una nueva?
II
Cuando estás viniendo del río,
Cuando estás viniendo por los campos,
Te balanceas como una mazorca de maíz.
LOS GOND (India Central, las llamadas Colinas Maikal)
CANCIÓN DEL LEÑADOR
Bajo las hojas de un árbol de tendí
Hallé un fruto.
En tu claro cuerpo
Está reunida toda mi esperanza.
NO HAY DESCANSO
No hay descanso para ella, y el sueño ha abandonado su
[lecho.
Insomne, ella barre su patio,
Pero en su propio corazón yace el polvo.
El compañero de su vida la ha dejado,
Y hay dolor en su corazón,
No hay descanso para ella, y el sueño ha abandonado su
[lecho.
LA FLECHA DEL DESEO
Sus dientes son blancos como cuajadas
Sus ojos están lleno de pecado
Su cara es hermosa como la enredadera salvaje
Sus ojos están llenos de pecado
Yo soy sólo un trozo de pepino
Él es el ghee
Para volverlo sabroso
Él es la flecha
Pero él no me ha destruido
Su flecha se ha convertido en el pilar de mi casa.
[El ghee es una manteca clarificada de la India, extraída
de leche de búfalo o de vaca.]
ELLA NO ES PARA MÍ
Ah alma mía sé paciente, ella es muy hermosa
Pero este amoroso tesoro le pertenece a otro
¡Qué maravillosa es! Cuando la ves se te hace agua la boca
Pero ella no es para vos. Sé paciente
¡Ah! Ha salido de la casa
Espía desde su baranda
Lágrimas llenan mis ojos, ya que ella no es para mí.
LOS KAMAR (De Chhattisgarh)
CANCIÓN
Atrapé un pez en el estanque
Dime, ¿lo comerás o no?
En uno o dos días partiré de este reino,
Dime, ¿irás conmigo o no?
CANCIÓN DE DANZA
Cociné el arroz bien sabroso
Y fui a visitarle a medianoche.
¡Uy! ¡No te encontré por ninguna parte, mi amor!
Lloraré por vos durante el resto de mi vida.
LOS MIRI (De Assam)
TRES CANTOS TRISTES
1. Pudiera ser, de un modo u otro, siquiera una vez, que
te viera sobre el suelo de este valle. El chillido de las ciga-
rras de este día sumerge el grito de las vieja, y mi mente
también traiciona su esperanza de obtenerte alguna vez.
2. Dios nos puso juntos, al tiempo de crear el mundo, sólo
por una hora.
3. Posada en una rama el águila-pescado mira alrededor
y clama salvajemente; mi corazón también se desvela por
algún inaprensible sentimiento.
LOS BHATTRA (Del Estado de Bastar)
CANTOS
I
Flor blanca
No hay nadie como vos
De una muchedumbre
Yo te elijo
II
Oh adorable muchacha
Las flores crecen rápido
Y nosotros que una vez fuimos chicos
Ahora estamos listos para el amor.
III
Ah muchacha de ondulantes caderas
El arado atraviesa rectamente el campo
Y yo vendré a vos
Que has estado escondiéndote muchos días.
Los DAFLA (NISI) División Subansiri, Frontera Nor-
este)
CANTOS DE AMOR
I
Ambos estamos en lo mejor de nuestra juventud
Seamos amigos
Enlacémonos el uno al otro
Como dos jóvenes hojas de un bananero
Si hemos de trepar una colina
Treparemos juntos
Si hemos de cruzar un río
Lo cruzaremos juntos.
II
Cultivemos juntos nuestros campos
Y envejezcamos
Nuestros cabellos se volverán grises
Y se caerán nuestros dientes
Pero nosotros viviremos.
LOS MURIA (Estado de Bastar)
CANCIÓN
Aquí hay una ramita del árbol tendu+
Aquí está la ramita de la que me hablabas.
Nadie puede usarla por ninguno de sus extremos.
He ofrendado agua en una olla de bronce,
He ofrendado cereal cocido en la copa de una hoja,
He servido arroz en un plato,
Le he dado a él curry en la copa de una hoja,
Pero él no me habla.
Él no sabe qué hacer.
No puedo vivir tan sólo mirando esta casa.
No puedo vivir nada más que para llenarme la panza.
Sólo puedo vivir si mi corazón está pleno.
Me iré a la casa de mi padre.
¿Cómo puedo vivir tanto tiempo sin mi trabajo
[adecuado*?
[+ El tendu es un árbol de corteza negra y flores del sur
de la India y de Sri Lanka. Se usan sus hojas para envol-
ver el tabaco.
*Se refiere a las tareas amorosas de la mujer en el vínculo
y, como extensión, en su casa.]
FUENTES
Willard R. Trask. The Unwritten Song. Vol. II. The Mac-
millan Co., 1967.
Ruth Finnegan. The Penguin Book of Oral Poetry. Pen-
guin, 1978.
Y entonces me vino a la memoria una anotación hecha
hace un tiempo, una traducción de algo hindú, tal vez
del Tamil, ya que los poemas en esa lengua tienen una
suerte de ritual de comienzo, una indicación: "Él le dijo"
o "Ella le dijo". Y este comenzaba así:
"Él le dijo
que extrañaba su belleza.
Ella estalló en llanto.
Después de eso
no hubo ninguna palabra más
entre ellos.
El silencio los envolvió
con su gruesa manta.
Él se convirtió en fantasma,
ella en sombra.
El reino mismo [de su amor]
se volvió invisible."
Es un texto extraño para el común de ese tipo de poesía.
¿De dónde provenía? Había perdido la fuente y por más
que la busqué, no he vuelto a hallarla. Pero sé que, cuan-
do me encuentre muy distraído, aparecerá.
Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
domingo, 28 de junio de 2015
EL MOMENTO POÉTICO
Estuve leyendo-buscando
diversos textos
para traducirlos a nuestra lengua.
Un rato largo,
disperso, entre páginas y letras.
Una entrevista a Kenzaburo Oé,
los poemas eróticos de Anacreonte,
el final reescrito de El castillo,
"Notas acerca de la Resistencia Francesa"
de René Char,
un poema de Indran Amirthanayagam,
llamado 204 mensajes a K.,
que me recordó un cuento de Stephen Dixon
llamado "La carta"...
Todo era mucho,
mucho era nada.
Crucé los brazos sobre la mesa
y apoyé en ellos la cabeza.
Esta cabeza
que gira como ruedas
para siempre desparejas.
El peso de la cabeza
hecha cuerpo
en el cuerpo de los brazos.
Un momento poético
surgió
al darme cuenta:
la cabeza de un niño,
en los brazos ¿de quién?
El parpadeo de la conciencia,
el encuentro justo
entre eso que llamamos 'conciencia'
y su doblez,
la intimidad de lo extraño.
Y, debajo, la mesa
que seguía
en el suelo
el suelo en la tierra.
Por la ventana abierta
tictaquea la lluvia
y entonces se agrega
el zumzum del tren.
UN 'EVENTO' DE LA TIERRA DE ARNHEM
¡Promesas! Muy pronto publicaré una serie de textos de
los Aborígenes Australianos, de los cuales forman parte
los llamados "De la Tierra de Arnhem", un territorio si-
tuado al norte de Australia. Como es bien sabido, la mito-
logía de estos Aborígenes es tan profunda como original.
Tan compleja con su mezcla del mundo onírico y del mun-
do despierto, tan vinculante de la naturaleza y de la sexua-
lidad. En este caso se trata de un "Evento", es decir de una
experiencia sencilla puesta en palabras. Hoy se lo llamaría
"performance".
EVENTO DE LOS LIRIOS
(1) Un hombre y una mujer buscando lirios.
(2) Toda la gente yendo a buscar lirios.
(3) El barro levantado buscando lirios.
(4) Lavando los lirios en el agua para quitar el barro.
(5) Lavándose ellos mismos luego de que el barro se
les pegase.
(6) Lirios en una canasta.
(7) Caminando desde el lugar de los lirios "para ir a sen-
tarse a un lugar seco".
[Nota: lirios o azucenas, son nombres intercambiables.]
Jerome Rothenberg relaciona esta construcción de frases
que terminan teniendo un gran contenido poético con un
poema del folclorista y poeta sueco Bent af Klintberg, es-
crito alrededor de 1965:
EVENTO DEL BOSQUE UNO (invierno)
Entra caminando en un bosque cuando es invierno y deco-
ra todas las piceas con velas encendidas, banderas, manza-
nas, bolas de vidrio e hilos de oropel.
EVENTO DEL BOSQUE DOS
Entra caminando a un bosque y envuelve algunos árboles
incoloros, o a ti mismo, en oropel.
EVENTO DEL BOSQUE TRES
Trepa a la copa de un árbol con un serrucho. Serrucha a
través de todo el tronco del árbol desde la cima hasta las
raíces.
FUENTES
Jerome Rothenberg. Poems for the Millennium, Vol. 1.
Univ. of California Press, 1995.
La foto es propia.
Versión del inglés: Robert R. Rivas (c)
Otros textos vinculados:
MARES: POESIA ORAL DE LAS ISLAS DEL PACIFICO. PARTE 1: POLINESIA
POESÍA ORAL DE LA POLINESIA FRANCESA: MANGAREVA
CANTOS DE PUEBLOS ORIGINARIOS DE LA MELANESIA
POEMAS Y CANCIONES DE LOS MAORÍES
LOS CANTOS DEL PARAISO: POESIA ORAL DE PAPUA/NUEVA GUINEA
CANTOS DE LOS ABORÍGENES AUSTRALIANOS
sábado, 6 de junio de 2015
POESÍA CONTEMPORÁNEA DE INDONESIA
La literatura indonesia tiene una raíz común con la mala-
ya. Ambas provienen de la antigua poesía folclórica mala-
ya, llamada Bahasa indonesia. La lengua indonesia, por
otra parte, se dividió de la malaya recién en 1928. El pri-
mero de los poetas modernos importantes es Mohammad
Yamin (1903-1962), un poeta muy politizado. La ruptura
con el colonialismo holandés (acerca de esos tiempos co-
loniales ha escrito Rudy Kousbroek un librito maravillo-
so llamado El secreto del pasado] se produjo durante la
ocupación japonesa (1942-45) y finalizó el 17 de agosto
de l945 con la declaración de la independencia indonesia.
Chairil Anwar (1922-49), de quien publicaremos su poe-
sía en otro espacio, es considerado el mayor poeta de esa
nacionalidad. (Ella guiña. Ella se ríe./
Y el pasto seco se incendia./
Ella habla. Su voz es alta/
Mi sangre deja de correr.)
Anwar ha ejercido una fuerte influencia en las siguientes
generaciones, varios de cuyos exponentes están represen-
tados en esta selección.
SAPARDI DJOKO DAMONO
(Nació en Surakarta, Java Central, en 1940. Es un reco-
nocido poeta y fue profesor de Literatura en la Univ. de
Jakarta hasta su retiro. Ha sido traducido a numerosos
idiomas.)
CAMINANDO DETRÁS DEL CUERPO
caminando detrás del cuerpo el viento amaina
las horas pestañean
con inesperada velocidad
la tarde se desliza, ensanchando los caminos de la tierra
al costado: árbol tras árbol inclinan su cabeza
arriba: nuestro sol, el mismo sol también
las horas flotando en algún lugar en el medio
qué inesperadamente vacías cuando se las aspira
Versión en inglés del indonesio por John H. McGlynn
CECEP SYAMSUL HARI
(Nació en Bandung, Java Occidental, en 1967. El poema
traducido pertenece a una antología suya llamada Efrosi-
na (2002).)
MESA DE MADERA
Este es el secreto de un crepúsculo, de cómo una vida fue
[malgastada,
de la muerte que nos invita y niega a todos. El océano era
[vasto,
la noche era mármol. Oí varias voces dentro mío:
había lucha. Mefisto bailando, gemidos y suspiros,
hierbas empapándose, mientras ella alzaba sombras. Había
[heridas,
y el preludio de algún dolor olvidado. Había una mujer ma-
[dura,
con dientes como filamentos de alambre, parada en el borde
del día, al final de un año calado, bajo las casuarinas
cubierta de linternas. Confieso avergonzado, conocí
a una chica, y tomamos café juntos. Cuanto menos te beso
más viejo me siento, más solitario me vuelvo. Una vez,
[acepté
el fracaso y la pena, y pensé que eran amor. Salí,
un día, usando zapatos marrones lustrados,
y medias nuevas de algodón. El pasto en el parque
se había convertido en paja. Hace mucho, Chopin escribió
[una canción triste
acerca de la lluvia. La niebla giraba, las monedas tintineaban,
[un fósforo llameó,
sus mejillas eran rollizas, ese rincón de la ciudad
estaba lleno de ruido. Canté, siempre canto
cuando estoy triste. Olvida mi amor, mañana me volveré a
[despertar
en mi cuarto de hotel, solo. Todos los que amo
siempre me dejan. Este es el secreto de un crepúsculo,
sin recuerdos dentados ni la necesidad
de venerar viejas leyendas. Fue hermoso,
el cielo estaba brillante, el tren pasaba acelerando,
un oficial de tránsito sonó su silbato para recordarnos
de algún horario olvidado. Yo estaba triste, decepcionado,
me bajé de un salto en la Estación Tugu, y me reí con fuerza.
Lleno de fe. Fausto no estaba preparado para la sonrisa
de una muchacha, un líder ampuloso, un amigo
que escondió un lobo en su pecho, sin razón
alguna. A diferencia de aquellos que dejaron su país natal
[atrás,
yo había perdido muy poco. Una hoja cayó. La conversación
[viró de aquí a allá. Una débil y gentil señora
se quitó el velo, mostró sus besos, emprolijó unas cartas,
unos regalos triviales, y enterró mis abrazos
debajo de una mesa de madera.
Traducido del indonesio el inglés por Harry Aveling.
DOROTHEA ROSA HERLIANY
(Nació en Magelang, Java Central, en 1963. Es directora
de la ONG IndonesiaTera, dedicada a la investigación so-
cial y cultural.)
SANTA ROSA. 1
para el marido de mi pasado, no escribo historia.
los viejos libros en la biblioteca de mi corazón
sólo dan cuenta de un puñado de historias tristes de derrota.
un grupo de soldados alineados como niños.
volviendo a casa para arrancar caracoles de los arrecifes
[de coral.
abandonando vagos esbozos de esperanza, entre
dientes de tiburón partidos.
para mis amantes, busco un cuerpo anhelante
abandonado en una habitación llena de hombres
ansiosos por prenderle fuego al mundo, ofreciendo
montones de bienes usados, magníficos
aparatos de aire acondicionado. yo disfruto del calor,
es breve, silencioso, mientras que mi sed es interminable.
mis desilusiones me vuelven loca. me he quedado demasiado
[tiempo.
quiero trepar hasta el Himalaya y quedarme ahí.
ver como mi deseo se va enfriando, luego explota
y destruye el mundo.
pero estoy cansada de soñar.
la casa es estrecha y está cubierta de polvo.
si la esperanza llegase alguna vez
sería una inútil masa de tiempo.
Del indonesio al inglés por Harry Aveling.
GOENAWAN MOHAMAD
(Nació en Java Central en 1941. Co-fundador del semanario
Tempo, el más popular de Indonesia. Ha publicado también
ensayos y es un gran impulsor de la libertad de expresión.)
UN CUENTO
Silenciosa, la tierra está quieta. Sobre
aquella cima montañosa, mientras la luz disminuye.
El vacío ha sido desplegado,
el sol detenido.
¿De quién es la voz que se lamenta:
dónde están los esqueletos
de las estrellas, su majestad?
Humanidad, ten calma.
El mundo, a la larga
se inclinará en derrota.
El día ha terminado, y la oscuridad expulsa
toda luz.
¿Qué puede ser el tiempo:
es una danza suave
con la blandura de un espíritu
o un viento para esconder
la maldición de la muerte?
Las nubes se están ondulando, mi señor,
y el cielo está pálido de temor
por una noche que trae consigo una tormenta.
Hay una solitaria lámpara que brilla
hay una última alma
caminando lentamente en un curso predeterminado.
Silenciosa, la tierra está quieta. Sobre
aquella cima montañosa, mientras la luz disminuye.
Del indonesio al inglés por John H. McGlynn.
CANCIÓN DE CUNA
Duerme, niño, sobre la tierra que nunca duerme
Duerme sobre el pasto, sobre la arena, sobre la cama
Duerme con las mariposas, las olas del mar y las bri-
[llantes luces,
Que cantan, suavemente cantan.
De otra fuente, no tengo registro del traductor al inglés.
SITOR SITUMORANG
(Nació en Sumatra del Norte, en 1924. Ha publicado más
de una docena de libros de poesía y otros trabajos literarios.)
EN RESPUESTA A LA CARTA DE MI PADRE
Ya no sirvo
para treparme a un arado.
Cuando Madre murió
escribí un poema
acerca del sufrimiento
que el mundo olvidó enseguida.
Y entonces escribí una historia
acerca de cómo ella se fue al cielo,
y el mundo se movilizó-
Pero acerca de su sufrimiento, ni una palabra.
Y ahora que tú mismo
te estás preparando para la muerte,
¿qué he de escribir?
Busco tu foto
y veo en ella
tanto al General como al Anciano Labrador.
Y recuerdo aquel dicho,
y el poema que reza:
Cuando el general parte para el campo de batalla
no se da vuelta rememorando.
Las espadas y los escudos
están ahora cubiertos de polvo.
Y lo único que queda es que yo escriba:
El poeta ha cruzado el lago a salvo
su botecito en la orilla es como un cascarón...
Traducido del indonesio al inglés por John H. McGlynn.
JOKO PINURBO
Nació en Java Occidental en 1962. Ha recibido varios
premios nacionales literarios.)
VOLVIENDO A CASA DE NOCHE
Llegamos tarde a la noche.
La cama estaba quemada
y las llamas, que se habían desparramado
a través de la habitación
continuaban rugiendo.
Sobre el naufragio de los sueños
y las ruinas del tiempo
nuestros cuerpos se carbonizan y desintegran,
mientras el fuego los convierte
en humo y cenizas.
Somos un par de cadáveres
queriendo aferrarnos para siempre
y dormir en paz
en el abrazo de la cama
Del indonesio al inglés por Linda Owens.
FUENTE
Estos textos provienen del formidable Language for a
New Century. Contemporary Poetry from the Middle
East, Asia and Beyond, que editaran Tina Chang, Natha-
lie Handal y Ravi Shankar. Un volumen de más de 730
páginas que implica un esfuerzo extraordinario. W.W.
Norton & Company, 2008.
Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
Otros textos vinculados:
miércoles, 3 de junio de 2015
LA VOZ DE LA MIRADA
No tenía rostro, pero no me importaba.
A veces lo tenía, pero tampoco eso era importante.
Yo me sentaba acá, al lado de la mesa, mirándola.
Porque era muy frecuente que ella se sentase en esa silla,
de espaldas porque, supongo, así no se notaba cuando se
le borraba el rostro.
Mirándola todo el tiempo posible.
Su nuca, su espalda.
Su cuerpo presente, sus ropas de sombra, su rostro ausente.
Ella, en cambio, no miraba nada.
En los ratos en los que hacía cosas -ordenar, cocinar, coser-
su rostro aparecía y su expresión algo seria se veía en raras
ocasiones surcada por la débil luz de una sonrisa.
Pero se trataba, digamos así, de una sonrisa interior.
Porque ella no hablaba nunca.
Me consta que podía (y sabía) hacerlo, pero se mantenía
constantemente callada.
Si había hecho algún voto, lo cumplía.
Pero no creo que ese fuera el caso.
Lo que sucedía más frecuentemente era que empezaba a
ensoñar. Sus rasgos se difuminaban al instante, y entonces
ella iba a sentarse ahí, mirando la pared con los ojos cerra-
dos.
La he mirado ensoñar.
La he mirado interminablemente mientras ensoñaba.
Ella se iba a los confines y me llevaba consigo, sin saberlo.
Lo que ese estado suyo producía en mi mente y en mi cuer-
po... como las sombras que crea la luz.
No la ausencia de luz, sino la luz.
Si no nos limitamos a llamar luz a eso que entra por las
ventanas o que surge de una lámpara.
Luz como emanación, luz como un estado del ser en el que
presencia y ausencia se construyen y sustituyen mutuamen-
te, de manera lenta y pausada.
Así como cae la tarde.
Aun cuando, en efecto, se hiciera de noche, ella permane-
cía muchas veces ahí.
No tenía siquiera la noción del apuro, esa era su maravilla.
Generaba su propio tiempo y no necesitaba vivir en o del
tiempo de los otros.
Sentada ahí, sin rostro, emanaba esa mezcla única de pre-
sencia y ausencia que me convertía en otro.
Otro de mi. Como música silenciosa que absorbe y a la
vez embebe el alma.
En ocasiones se levantaba de la silla y, al girar, aun no
tenía rostro.
Y a ese rostro que no tenía mi mirada lo llamaba
"la sombra de la belleza".
Vilhelm Hammershoi (1864-1926) Mujer sentada de espaldas. 1905.
Musée d'Orsay, París.
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