lunes, 8 de diciembre de 2014

AMOR Y NOSTALGIA: 22 POEMAS CHINOS


 


 Muchos han afirmado que prácticamente no existen
poemas de la antigüedad china acerca del amor. Pero no
es verdad. Aunque los defensores de esta idea hayan afir-
mado que los poemas aparentemente amorosos son, en la
tradición confuciana, alegorías políticas. Dejo a criterio
del lector la validación de esa postura o la sonrisa leve-
mente irónica.
 Ya desde El libro de las Odas, aparecen numerosos poe-
mas de amor en la literatura china.
 En cuanto al criterio para la traducción de esta poesía,
ya he escrito algo. Kenneth Rexroth elige la vía poética,
como la suya, la de Ezra Pound, la de Judith Gautier o la
de Amy Lowell, ninguno de los cuales tenía una importan-
te formación en cultura china, aparte del hecho de que no
conocían bien el idioma.
 Otra vez le doy paso a la opinión del lector.


 NOCHE SIN FIN (Anónimo, Seis Dinastías)

Noche sin fin. No puedo dormir.
La luna llena resplandece allá arriba.
Muy lejos en la noche oigo que alguien llama.
Sin esperanzas contesto, "Sí".


 LILAS ACUÁTICAS FLORECEN
 (El Emperador Wu, de Liang, 464-549, también llamado
Hsiao Tsu Yun)

Lilas acuáticas florecen en el Gran Río.
Rojo brillante sobre el agua verde.
Su color es el mismo que el de nuestros corazones.
Sus raíces toman un desvío.
Las nuestras no pueden ser separadas.


 UN PESAR EN EL HARÉN
(Wang Chang Ling, s. VIII)

Flores marchitas en el amplio patio.
El musgo se arrastra hacia el gran salón.
De ambos lados todo ha sido dicho hace ya mucho.
El olor del perfume aún subsiste en el aire.


CREPÚSCULO DE OTOÑO EN LAS MONTAÑAS
(Wang Wei, 701-762)

En las vacías montañas luego de la lluvia nueva
La tarde es fresca. Pronto será Otoño.
La brillante luna resplandece entre los pinos.
El arroyo de cristal fluye sobre los guijarros.
Muchachas regresando a casa de lavar en el río
Susurrando a través del bosquecillo de bambú.
Las hojas de loto bailan detrás del bote del pescador.
Los perfumes de la Primavera han desaparecido
Pero mis visitantes los recordarán por largo rato.


REGRESANDO DE NOCHE A LU-MEN
(Meng Hao Jan, 689-740)

Puedo oir sonar la campana de tarde
Del templo de las montañas
Por encima de las voces de la gente
Que llama al ferry en
El Cruce de los Pescadores, y otros
Regresando a su casa en el pueblo
A lo largo de las playas del río.
Tomo el bote de regreso a Lu-Men.
Sobre la montaña brilla la luna
A través de neblinosos árboles. Por fin encuentro
La antigua cabaña de Lord P'ang,
Escondida por los riscos,
En un sendero atravesando los pinos,
Donde todo es paz eterna,
Y sólo un único
Hombre va y viene solo.


DESDE QUE TE FUISTE Ch'ang Ch'u Ling, 673-740)

Desde que te fuiste, amante mía,
No logro cuidar de mí mismo.
No hago otra cosa que pensar en tí.
Pierdo espesor como la luna menguante.


RIO DE PRIMAVERA FLORES NOCHE DE LUNA
(El Emperador Yang de Sui, fines del s. VI, comienzos
del VII)

El río está liso y calmo esta tarde.
Las flores de primavera frescas.
La luna flota en la corriente.
La marea transporta a las estrellas.


LEVANTÁNDOSE EN INVIERNO
(El Emperador Ch'ien Wen de Liang, 503-551)

El alba de la mañana de invierno
Brilla en las vigas.
A pesar de sí misma ella
Sale de la cama. Se envuelve
En su bata de bambú.
Lustra su espejo.
A esta hora nadie
mira. ¿Para qué
Se pinta la cara tan temprano?


EL VIAJERO (Ho Hsun, m. en 527)

El viajero con su pesado corazón
Parte solo por mil kilómetros,
Sobre el oscuro río en la copiosa lluvia,
Blancas cimas pasan veloces delante del viento.


NIEBLA (Li Ch'ing Chao, 1081-1140, es considerada la ma-
yor poetisa china de la historia)

En mi estrecho cuarto, arrojo
Amplia la ventana, y dejo entrar
La profunda lascivia
De la primavera. Sombras confusas
Aletean en las cortinas semicerradas.
Escondida en el pabellón, sin palabras,
Froto el arpa rosa jade.
Muy lejos un peñasco rocoso
Cae desde una montaña en el
Alba temprana. Una brisa suave
Sopla la niebla como una sombra
A través de mi cortina. Ah brillantes vainas
Del pimiento, no necesitan
Ustedes inclinarse y rogar perdón.
Yo sé que no pueden retener
El día que pasa.


POR LA TARDE CAMINO JUNTO AL RÍO
(Ou Yang Hsiu, 1007-1072)

El río congelado está profundamente cargado de nieve.
Durante días, sólo unos pequeños lugares cerca de la orilla
                                                   [han permanecido abiertos.
Por la tarde cuando todo el mundo se ha ido a casa,
Los cormoranes se aperchan en los botes de los pescadores.



LLEGA LA TARDE (Li Shang Yin, 813-859)

Llega la tarde. Mi mente está perturbada.
Doy un paseo por las tumbas en la antigua planicie.
La belleza de la puesta de sol desgarra el corazón.
Las sombras de la noche vienen como dolor recordado.

 




VISTA DESDE LOS RISCOS (Tu Mu, 803-852)

Trepo a la helada montaña por
Un empinado sendero a través de las rocas,
A mi pequeña cabana en
El lugar en el que nacen las nubes.
Detengo mi carro y miro hacia arriba
Sobre el bosque de arces
En el atardecer. Las escarchadas
Hojas brillan más
Que cualquier flor de Primavera.


SIGUIENDO UNA TONADA (Liu Yu Hsi, 772-842)

Siempre me ha dado pena
De que nuestras palabras fuesen tan triviales
Y nunca igualaran las profundidades
De nuestros pensamientos. Esta mañana
Nuestros ojos se encontraron,
Y cien emociones
Corrieron por nuestras venas.


NOCHE ANCLADO JUNTO AL PUENTE DE LOS
ARCES  (Chang Chi, s. IX)

La luna se pone. Un cuervo grazna.
La escarcha llena el cielo.
Las hojas de arce caen sobre el río.
Las fogatas de los pescadores me mantienen despierto.
Desde más allá de Su Chou
La campanada de medianoche sobre Montaña Fría
Llega tan lejos que alcanza mi pequeño bote.

 




NOCHE EN EL GRAN RÍO (Meng Hao Jan, 689-740)

Anclamos la barca al lado de una isla brumosa.
Mientras se pone el sol estoy anonadado de nostalgia.
La llanura se estira hacia la lejanía sin límite.
El cielo está justo sobre la cresta de los árboles.
El río fluye calladamente.
La luna desciende entre los hombres.


TRUENOS (Fu Hsuan, 217-278)

Truenos. Tiembla mi corazón.
Alzo la cabeza de mi almohada y escucho.
No era un carruaje.


NOCHE PROFUNDA (Yuan Chi, 210-263)

Noche profunda. No puedo dormir.
Me levanto y canto suavemente con mi laúd.
La luz lunar brilla en las cortinas de gasa.
Abro mi bata de dormir, y dejo
Que el fresco aire de la noche bañe mi cuerpo.
Un solitario ganso salvaje grita
En la llanura lejana.
Un pájaro nocturno vuela llamando entre los árboles.
Voy y vengo sin descanso.
¿Qué gano con ello?
Mi mente está distraída con preocupaciones
Que nunca cesarán.
Mi corazón está todo lastimado
Por los afligidos fantasmas que lo rondan.


MI AMANTE VENDRÁ PRONTO
(Anónimo del Libro de las Odas)

Mi amante vendrá pronto.
Él dijo que vendría al portón del jardín.
Mi madre todavía está levantada.
Puedo oir a mi corazón latiendo
Como una espada sobre un escudo.


ANOCHECER
(Anónimo del Libro de las Odas)

Anochecer. Él saltó sobre el cerco.
Amanecer. Él abrió el portón y salió.
Se ha llevado su placer.
Y ya no piensa en mí.


GÉLIDO FRÍO
(Anónimo)

Gélido frío. Nadie anda por ahí afuera.
Te he estado buscando por todas partes.
Si no me crees,
Mira mis huellas en la nieve.


YA NO PUEDO DESENREDAR MI PELO
(Anónimo)

Ya no puedo desenredar mi pelo.
Me alimento de mi propia carne en secreto.
¿Quieres saber la medida de cuánto te extraño?
Mira mi cinturón, qué suelto cuelga.




Para esta selección he apelado a los siguientes libros de Kenneth Rexroth
One Hundred Poems from the Chinese. New Directions, 1971.
One Hundred More Poems from the Chinese. Love and the Turning Year.
                           New Directions, 1970.
The Orchid Boat: The Women Poets of China (with Ling Chung). New
                           Directions, 1975.


Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)


Otros textos vinculados:

20 POETAS CHINOS (Y ALGO DE ARTHUR WALEY)

UN PUÑADO DE POEMAS DEL TARDÍO T'ANG

LOS MAESTROS CHINOS ACERCA DEL ARTE DE ESCRIBIR

DIEZ POEMAS CHINOS


domingo, 7 de diciembre de 2014

¡LIBROS! SUBSECCION: AUTORES. WITKIEWICZ, STANISLAW IGNACY

 





"Conoció entonces el encanto siniestro que podía llegar
a tener ese "montón de órganos" cuando es la madriguera
de un espíritu fugaz e insondable."

 Estas son la temática y la manera de Witkiewicz.

 La mujer (en un sentido psicoanalítico, agregaríamos, sin
llegar a ser tachada como La; y, por otra parte, ¿qué mejor
descripción del objeto a lacaniano?) y la época, atravesán-
dose mutuamente. Ambas fuerzas son para este genio lite-
rario no tan reconocido, las que gobiernan, al menos su
mundo.

 Dos de sus obras mayores fueron traducidas al castellano
y publicadas ya hace un tiempo.
 "Insaciabilidad" por Barral en el 73 y "Adiós al otoño",
por Anaya & Mario Muchnik en el 93.





 "¿Y cómo define, padre, la realidad?- preguntó Hela con ca-
rita pérfida. -Quizá la teoría de la pluralidad de realidades de
Leon Chwistek...
 -No menciones el nombre de ese monstruo... La realidad es
única: es el compendio de todos los valores actuales y pasa-
dos, es decir de los recuerdos, en la duración de todos los in-
dividuos dentro de una diferencial de tiempo dada."

 Justamente es el gran asunto de la realidad el que amasa y
deforma magistralmente Stanislaw Ignacy Witkiewicz en su
obra.
 Una realidad mezcla de la realidad social polaca de entre-
guerras y las discusiones teóricas que se sostenían en aque-
llos tiempos, más la realidad interna de esos hombres sedu-
cidos mortalmente por mujeres bellas y peligrosas. Para ello
sitúa la acción de su novela en una Polonia conquistada por
los chinos.
 En el prólogo de "Insaciabilidad" nos informa "que en el
Adiós al Otoño no hay ni un solo hecho que corresponda a
la realidad". Pero se trata -en ambos libros hay prólogos pa-
recidos- de una respuesta a las críticas recibidas en su época.
Críticas que le irritaron sobremanera. Cita a Jan Mardula:
"¿De qué sirve discutir con un idiota?".




 Lo que seduce de estas cataratas de acontecimientos es su vertiginosidad, su mezcla de intelecto e irracionalidad. No es onirismo puro, porque como dijimos, la realidad sociopolíti-
ca está permanentemente en cuestión, así como los marcos
teóricos de la filosofía y de las ideologías.
Sin embargo, Witkiewicz logra llevar su relato a alta velo-
cidad, a pesar de todo lo que ha acumulado en él, mantenién-
dolo al borde de  lo onírico, al borde del realismo, al borde de
la irracionalidad. Triple frontera de su escritura. Y el factor
tiempo: le gusta situar sus novelas en el siglo XXI, siendo
que publicó Insaciabilidad en 1930 y Adiós al otoño en 1927.
Situadas en una Polonia que atrasa ostensiblemente respecto
de Europa, un tema que obsesionaba también a Gombrowicz,
pero proyectada al siglo XXI e invadida por los chinos, ubi-
ca S.I.W. todos los proyectos elevados, los del amor y los
sociales, junto a todo lo bajo, la miseria, la frustración casi
permanente, el dolor inagotable. Witkiewicz, en otra muestra
de locura, sentido de la realidad y onirismo, se suicidó el 18
de septiembre de 1939, el día de la entrada de los nazis en
Polonia. Algunos dicen que creyó que se trataba de los chi-
nos cumpliendo la predicción que él hiciera, de que algún día
conquistarían el mundo para crear una gran tiranía mundial.
Escribió cuatro novelas y 36 obras dramáticas de las que se
conservan 22. Las otras 2 novelas se llamaron Las 622 caídas
del Bungo (1910) y La única salida (novela inacabada que
se publicó en 1968).

 Me parece que Insaciabilidad representa el máximo del ta-
lento de Witkiewicz. "El carácter desesperanzador de la vida
incluso más lograda y la invencibilidad de la belleza femenina
se volvieron tangibles para todos del modo más indecente y
humillante", dice en este libro. Son las diversas formas de un
derrumbe que se anuncia y que, sucediendo, da lugar sin em-
bargo a la aparición de nuevas fuerzas -y luchas. "Las bases
de la vida, que había subestimado, habían sido roídas por al-
gún monstruoso parásito: todo se derruía".(...) "Su cerebro se
retorció como un tirabuzón." (...) "Cayó el telón negro. Todo
palideció, poniéndose grisáceo, piojoso, como un paisaje tras
la desaparición del sol, como una chimenea brúscamente apa-
gada por una tarde lluviosa de otoño tardío." (...) "quemado
desde dentro por la vergüenza como por una corriente de mil
voltios". "La mujer puede ser nostálgica de una manera que
no deja de ser hermosa, pero un hombre en ese estado es ton-
to y despreciable."
 Para aquellos sabios necios que seguimos sintiendo que hay
una relación misteriosa entre la belleza femenina y la verdad,
la obra de este pintor, fotógrafo, tratadista de arte, dramatur-
go y novelista ("sin pretender saber si la novela es o no una
obra de arte -para mí, no lo es-...") es un estremecedor viaje
al borde mismo de la interoexterna realidad.





Stanislaw Ignacy Witkiewicz nació en Cracovia, en 1885.
Estudió pintura en Italia, Francia y Alemania.
Combatió en la Primera Guerra Mundial como oficial
del Ejército Ruso. Cursó estudios de filosofía en Rusia.
Esos 2 años pasados en Rusia después de la Revolución
lo trastornaron. Según decía, "se asistía a la visión de un
mundo degenerado sobre el fondo de una vida cada vez
más mecanizada".
Acerca de él dijo Gombrowicz: "El hombre-Witkiewicz
tiene algo de "ser fantástico" por su deforme y convulsa
capacidad de excitarse frente al abismo de su persona.
 El frío sadismo con el que este autor trata los produc-
tos de su imaginación, no se apaga jamás, ni siquiera
un segundo. La metafísica es para él una orgía, en la
que se abandona con el enfurecimiento de un loco".


viernes, 5 de diciembre de 2014

TRES POEMAS DE LA FINLANDESA HELENA SINERVO





Nacida en 1962, es crítica literaria, traductora al finés de
Elisabeth Bishop y de Yves Bonnefoy entre otros, y nove-
lista (ganadora del Premio Finlandia 2004 por su En la ca-
sa de un poeta).

 HORA DE VISITA

Deja la puerta abierta, ten la amabilidad.
Nada se compara con el viento.
Mientras sopla a través del edificio desde el patio trasero,
las cortinas se ponen panzonas, las persianas claquean,
la soga del mástil bate
a través del estrecho, debajo del puente, a través del pueblo
nada se compara.
Asi que, en la primavera, sueño con una tormenta de otoño,
como voltea los árboles y los andamios,
arranca los techos, nada se compara.
¿Leíste acerca de la mujer que paseaba a su perro sobre un
                                                                               [puente?
La arrojó al río, ella se ahogó, me hubiese gustado
ver eso, nada se compara.
Me he estado preguntando por qué
vienes aquí, con tu criatura,
tu madre desapareció hace mucho tiempo, ahora ella flota
sobre un mar calmo, calmos los blancos de sus ojos.
Ella ya no te conoce.


 MEDIO BOSQUE

somos dos y las hojas nos tapan
somos dos y las raíces se aferran en nosotros
vos te comés la mitad de las nubes, yo me como la otra mitad
vos aflojás la mitad del sueño, yo la otra mitad
cuando vos mueras, yo me convierto en un perro y aúllo
tu fantasma aúlla la mitad del aullido
cegado por la pena tu fantasma se para sobre una uña
trota la mitad de mi corrida sobre su doloroso pie
y la mitad de mi pata está inflamada en mi mitad
y la mitad de mi pena brilla como carbones bajo tu piel
y yo vuelvo la otra mitad de mi otra mejilla hacia la muerte
                                                                                    [y digo
no ciega pero habiendo visto demasiado lo cual significa la
                                                              [misma cosa y digo:
somos dos por la ventura de una mitad
desde la mitad de este lado a la mitad del lado lejano
como aquel que mira impacientemente
como aquel cuyos cantos los árboles corren a escuchar
como aquel cuya mitad canta y la otra mitad escucha
de los cuales la mitad es dos en la que se sientan los pájaros
y se sientan en nosotros y pican agujeros en nuestro interior


EL PLACER DE TIRESIAS

Pocos olvidan el mar
por una gotita,
pero yo no recuerdo
tu cara, sólo la gotita
que colgaba de la punta de tu nariz
y cayó en el vaso de vino.

Te estaba mirando a vos
o a mí misma, o a algo
entremedio, no me acuerdo
pero la luz incandescente
atravesó a esa gota y relució
y, reluciendo, cayó.

El vino todavía tiembla.

sábado, 8 de noviembre de 2014

"CARTA A MI MUJER", DE MIKLÓS RADNÔTI






 CARTA A MI MUJER

Allá en lo profundo, mudos mundos están esperando, silen-
                                                                                   [ciosos;
yo grito; el silencio en mis oídos es estridente,
pero nadie puede responderle desde lejos;
Serbia, caída en un desmayo de guerra,
y tú estás lejos. Mi sueño, tu voz, se entrelazan,
de día lo vuelvo a encontrar en mi corazón;
sabiendo esto me quedo quieto mientras, parado orgullosa-
                                                                                   [mente,
frotando, frescos al tacto, muchos grandes helechos me rodean.

¿Cuándo podré verte? Casi ya no sé
tú, que eras sólida, que tenías el peso de los salmos,
hermosa como una sombra y hermosa como la luz,
hacia quien encontraría mi camino, aunque fuese sordomudo
                                                                                    [o ciego;
ahora escondida en el paisaje, desde el alrededor,
sobre mis ojos, tú resplandeces -la mente proyecta su film.
Tú eras la realidad, regresabas al sueño
y, caías de nuevo en el aljibe de mis adolescentes años,

celosamente te cuestionaba: si es que me amas,
si es que, en la cima de mi juventud, tú aún serás
mi mujer -ahora vuelvo a tener la esperanza,
y, de vuelta sobre el camino alerta de la vida, donde he caído,
sé que tú eres todo esto. Mi mujer, mi amiga, mi par-
sólo que ¡lejos! Tras tres salvajes fronteras.
Se está volviendo otoño. ¿Me olvidará aquí el otoño?
El recuerdo de nuestros besos es de lo más claro;

yo creía en milagros, olvidé sus días;
veo volar sobre mí un escuadrón de bombarderos.
Estaba justamente admirando, allá arriba, el brillo de tus ojos,
cuando se nubló, y arriba en esa máquina
las bombas estaban ansiosas por zambullirse. Más allá de
                                                                     [ellas, estoy vivo,
un prisionero; y todo lo que he anhelado, lo he
evaluado, a lo ancho. Encontraré mi camino hacia tí;
por tí he caminado el largo entero del espíritu mientras
                                                                                  [crecía,

y los caminos de la tierra. Si fuere necesario, me brindaré,
un prestidigitador, atravesando las brasas cardinales,
entre llamas que se zambullen, pero volveré,
si debo ser, seré resistente como la corteza
de los árboles. Soy calmado por la paz de hombres salvajes
en constante peligro: que valen por todo el salvaje régimen
de las armas y del poder; y, como desde una refrescante ola
                                                                               [del mar,
la sobriedad del 2x2 viene lloviendo sobre mí.


Lager Heidenau, sobre Zagubica en las montañas,
Agosto- Setiembre 1944


Miklós RADNÔTI perdió a la madre al nacer (en 1909)
y a su padre a los once años. Al publicar su segundo li-
bro de poemas, fue juzgado por "ataque a la modestia
pública e incitación a la rebelión". Se le encontró culpa-
ble y, aparte de secuestrarse sus libros, fue obligado a tra-
bajos forzados militares desde 1940 hasta su muerte.
En 1944 fue enviado a Yugoslavia para construir un ferro-
carril, pero luego fue parte de una marcha forzada de 3 mil
hombres de regreso a su Hungría natal, debido al avance
del Ejército Rojo. A principios de noviembre de 1944, Rad-
nôti y otros 30 sobrevivientes de esta marcha fueron puestos
en manos de los oficiales húngaros nazis, quienes los fusila-
ron. Su cuerpo fue exhumado de una tumba común en 1946.
Su viuda encontró en sus bolsillos una libreta llena de poe-
mas, que incluía éste.

domingo, 2 de noviembre de 2014

TRES POETISAS HÚNGARAS


ÁGNES GERGELY
 Nació en Budapest en 1933. Estudios de húngaro e inglés
en la Univ. de Budapest. Profesora de secundario, produc-
tora de radio, editora de una publicación literaria semanal.

HOMBRE LOCO EN CAMPO DE CONCENTRACIÓN

A través de toda la marcha, aparte de bolsa y frazada
él cargó en sus manos dos paquetes de cajas vacías,
y cuando la compañía hizo un alto por un par de minutos
acostó los dos paquetes de cajas vacías prolijamente a ca-
                                                                             [da lado,
teniendo cuidado de no dañar o romper ninguna de ellas,
los bultos eran
de cajas ornamentadas
enlazadas por tamaño una con la otra
y atadas entre sí por hilo de envolver,
la caja de arriba con una foto sobre ella.
Cuando el camión estaba por arrancar, el sargento
gritó algo en el lenguaje de los sargentos,
saltaron de repente,
y una de las cajas rodó bajo la rueda,
la más pequeña, la que tenía la foto:
"Se ha caído", dijo él e hizo un intento de ir por ella,
pero el camión se movió
y sus compañeros le agarraron las manos
mientras sus manos sostenían los dos paquetes de cajas
y sus lágrimas rodaban por su saco.
"Se ha caído", dijo esa noche en la fila-
y no significó nada para él ser fusilado.


ÁGNES NEMES NAGY
 Nació en Budapest en 1922. Estudió húngaro, latín e his-
toria del arte en la Univ. de Budapest. Profesora de secun-
dario hasta que se dedicara totalmente a la escritura. Tra-
dujo a Moliere, Racine, Brecht, Corneille, así como a mu-
chos otros poetas franceses y alemanes. Murió en Budapest
en 1991.

PALABRAS PARA UNA CANCIÓN

La fruta en los árboles está envejeciendo rápido,
envejeciendo también la fruta sobre el pasto,
justo como después de la muerte.

El crepúsculo se acerca a las casas de fin de semana.
La estación hasta cambia de vida,
y el norte y el sur han sido marido y mujer
durante 26 mil años.

26 mil años han pasado,
la fruta de los árboles envejece rápido.
Julio: se puede oír el tictac en el pasto del jardín
de los latidos desparejos espásticos
extrasistólicos de los frutos caídos.


ANNA HAJNAL
Nació en Gyepurüzes, en Hungría Occidental. Estudió in-
glés en Viena. Coeditora de una revista literaria en los a-
ños 30. Traductora de Shakespeare al húngaro. Fue una de
las figuras más importantes de la poesía de ese país.

TEMOR

Tengo miedo de que yo pueda ser Ilia
el pato salvaje atascado en el petróleo.

¿Que, si en cambio, soy Algernon
la laucha blanca en el laberinto,

o Pompilio, el perro en el laboratorio
con el cáncer injertado bajo su piel?

Tengo miedo. ¿Qué pasa si el ternero de toro
con la luna nueva marcándole la frente

-el que ha sido elegido para ser degollado-
es en verdad quien soy? Tengo un temor

de que tal vez yo soy Bonnie
el chimpancé que murió

en la soledad de la nave espacial...
Pero no, yo sé que soy Anna, y temo,

por saber esto, yo sé que vivo
hasta que la deuda que tengo sea pagada.

CINCO POEMAS DE LA POLACA ANNA SWIR

 Anna Swir, originalmente Anna Swirszczynska, nació
en Varsovia en 1909. Creció en el atelier de su padre.
En 1939, su ciudad fue tomada por los nazis. Durante
los 63 días del Alzamiento del Gueto de Varsovia tra-
bajó como enfermera en un hospital ambulante. Esca-
pó de la ejecución (fueron fusiladas 250 mil personas)
y sobrevivió a la guerra. Pero no pudo comenzar a es-
cribir acerca de sus experiencias de la guerra hasta 1974.
Murió de cáncer 10 años después.
 Dice de ella Czeslaw Milosz al presentarla en su antolo-
gía de poesía polaca posterior a la guerra: "Ella es feroz,
lúcida, extática, aterradora. Aunque reconocida como una
poeta eminente, ella ocupa un lugar en cierto modo dife-
rente, tal vez porque a menudo desconcierta a los críticos."
Anna, por su parte, dijo acerca de ser escritor/a: 
  "Primero, debe crear su (de él/
  de ella) propio estilo.
  segundo, debe destruir su (de él/
  de ella) propio estilo.
  Lo segundo es más difícil."



UNA CONVERSACIÓN A TRAVÉS DE LA PUERTA

A las cinco de la mañana
le golpeo la puerta.
Le digo a través de la puerta:
en el hospital de la calle Sliska
su hijo, un soldado, está muriendo.

Él entreabre la puerta,
sin quitar la cadena.
Detrás suyo su esposa
tiembla.

Le digo: su hijo le pide a la madre
que venga.
Él dice: la madre no irá.
Detrás suyo la esposa
tiembla.

Le digo: el doctor nos permitió
darle vino.
Él dice: por favor espere.

Me alcanza una botella a través de la puerta,
luego le pone llave,
luego le pone una segunda llave.

Detrás de la puerta su esposa
comienza a gritar como si estuviese de parto.



PANTUFLAS BLANCAS DE BODA

A la noche
mi madre abrió un baúl y sacó
sus blancas pantuflas de boda.
Entonces las embadurnó
un buen rato con tinta.

Temprano en la mañana
salió con esas pantuflas
a la calle
para hacer la cola del pan.
Hacía quince bajo cero,
se paró
durante tres horas en la calle.

Estaban entregando
un cuarto de pan de molde por persona.



LE TENGO MIEDO AL FUEGO

Por qué tengo tanto miedo
corriendo por la calle
que está ardiendo.

Después de todo, no hay gente aquí
sólo el fuego zumbando hacia el cielo
y ese estampido no es de una bomba,
sólo son tres pisos derrumbándose.

Llamas desnudas liberadas danzan,
agitan sus brazos
a través de los agujeros de las ventanas.
Es pecaminoso
espiar
llamas desnudas,
es pecaminoso escuchar a escondidas
el discurso del fuego liberado.

Me escapo de ese discurso
que resonó sobre la tierra
mucho antes que el discurso humano.



LAVO LA CAMISA

Por última vez lavo la camisa
de mi padre que ha muerto.
La camisa huele a sudor. Me acuerdo
de ese sudor desde mi infancia,
tantos años
que lavé sus camisas y su ropa interior.
Las secaba en una estufa de hierro en el taller,
él se las volvía a poner sin planchar.

De todos los cuerpos del mundo,
animales, humanos,
sólo uno exudaba ese sudor.
Lo aspiro
por última vez. Al lavar esta camisa
lo destruyo
para siempre.
Ahora
sólo cuadros lo sobreviven
que huelen a aceites.



GRACIAS, DESTINO MÍO

Me llena una gran humildad,
me llena una gran pureza,
hago el amor con mi amado
como si hiciera el amor muriendo
como si hiciera el amor rezando,
las lágrimas corren
por mis brazos y sus brazos.
No sé si esto es dicha
o tristeza, no entiendo
lo que siento, estoy llorando.
Estoy llorando, es humildad
como si estuviera muerta,
gratitud, te agradezco, destino mío,
soy inmerecedora, qué hermosa
mi vida.



FUENTES

Aliki and Willis Barnstone. Women Poets from Antiquity
      to Now. Schocken Books, 1992.
Czeslaw Milosz. A Book of Luminous Things. An Inter-
      national Anthology of Poetry. A Harvest Book. Har-
      cour Brace & Co., 1996.


Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)

sábado, 1 de noviembre de 2014

UN POEMA DE LA SUECA SONJA ÄKESSON

 Sonja Akesson nació en Buttle, Gotland, Suecia, en 1926.
Sus poemas tratan acerca de temas cotidianos, situaciones
domésticas, cosas que escuchó por la calle.
 Este es un fragmento de un poema autobiográfico extenso.
Murió en 1977.

AUTOBIOGRAFÍA
(RESPUESTA A FERLINGHETTI)
(1963)

Llevo una vida tranquila
todos los días en el 83 A de la Calle de la Reina.
Les soplo la nariz a mis pibes y lustro pisos
y ollas de cobre
y cocino papas y salchichas.
Llevo una vida tranquila
cerca del subte
soy una sueca
era una chica sueca
leí el libro médico debajo de la frazada
y fui miembro de la Liga Juvenil
Bautista.
Soñaba con cantar en el coro
y acompañada por una guitarra
bajo las llamas de las velas.
Soñé con cantar
con la guitarra en la fiesta de Lucia
y tenía dos discos de Alice Babs
y una campera, con cierre.
Trabajé en un café
con espejos y cerveza
y un cuchitril para cerdos en el patio.
Todavía puedo percibir el olor de las ratas
y del helado de frambuesa, y del queso
del dueño que era también un catador de leches.

Yo era una mocosa típica.
Cavaba túneles bajo la nieve.
Me sentaba bajo un manzano cuando nevaba
esperando el Día del Juicio Final.
Me vi atrapada en una choza de migrantes
a la vuelta de mi Liga Juvenil.
Tomé un curso de taquigrafía por correspondencia
y garabateé las chicas de tapa del block.

Estuve en un auto lleno de nieve
Levantando refugiados bálticos.
Hombres con los pulmones apelmazados 
rogando agua.
Una mujer con un ojo colgando
como un huevo sangriento en su mejilla.

He visto niños silenciosos
en multitudes hambrientas
desde las profundidades de un asiento de cine.
Los he visto.
Soy una madre.
Estuve ahí.
Pero no sufrí
lo suficiente.

Soy una sueca.
Tengo una tarjeta de seguro de salud.
Lloro en mi cuarto.
He de morir de cáncer.
Soy formada por las circunstancias.
Conduzco una guerra conmigo misma
por ser una mujer rechazada.
¡Y tengo ciertos planes!
Tengo una hija
que debería tener un futuro.
Puede que me compre una parcela en el cementerio.
Soy tan sólo temporariamente
un utensillo usable de la casa.
Nunca cumplo una promesa.
Veo una expectativa
en mi aniñado espejo
como si tuviese que conseguir un árbol de Navidad.

Llevo una vida tranquila
en el 83 de la Calle de la Reina
a través del jardín cada día
mirando las paredes.
Pienso en mi hermana
que cuidadosamente teje manoplas para ollas en crochet
del cerebro a cuerda
de mi cuñado.
Pienso en mi hermano
que es un caníbal.
Frío mis bifes.
Lavo mis manos.
He oído el solitario llamado
de los medio-devorados en lo escabroso.
Soy la mujer.
Yo era ella.
Pero no sufrí
lo suficiente.

Me fui adentro y cerré mi puerta
me senté en mi silla confortable.
Visito las tiendas formales
donde compro mis estériles
apuntalamientos de propiedad.
He escrito poemas con pensadas
pausas y puntuaciones.
Convierto mis panes en piedras.
Me siento como si tuviese una mano atada tras mi espalda.
Me siento como si tuviese una piel muda
ajustada sobre mi cara
y fantaseo acerca de un pequeño cuchillo
entre mis dientes.

He sentido
cómo yo vomitaba mi garganta
y cómo mi lengua también se deslizaba hacia afuera
un inusable trapo de piel.
¿Dónde hallo un instrumento
para todo mi aire encerrado?
Soy un zapato sucio
en una calle demasiado atestada.
Soy un perro sin amo
repleto de persistente amor
entre indiferentes zapatos sucios.

Veo una semejanza entre yo
y las papas.
He sentido lo podrido desde adentro
en la lluvia de otoño.

He escuchado a parejas de casados
en sus colchones de goma espuma a medida
quejarse acerca de perdidas excitaciones.
Entiendo su disgusto.
He sentido caricias
pegarse como chicle.
Dormito junto a mi pequeña pileta de lona.
Espero
junto a las madres aburridas.
Y observo a sus maridos
llegando en sus VW's
sobre sus gastadas cubiertas.
Usan brillosas camisas de nylon
y pequeños almohadones de cuero detrás.
Tienen cronómetros a prueba-de-idiotas
y aspectos llenos de carne muerta
y yo lo siento
en mi propia carcomida cara.

Llevo una vida tranquila
leyendo homenajes a la existencia
por alguien que no ha sufrido lo suficiente.
Mastico mis propias bromas.
Lucho con mi dura piel.
Yo era el patito feo
que nunca se transformó en cisne.
¿Tenía yo un par de alas entonces?
Siento los efectos secundarios de las quemazones.
Acaricio mi pobre joroba.
Trato de encontrar mi pequeño cuchillo
hace mucho tiempo arruinado por el óxido
y aplastado por pies en el pasto amarillo.