sábado, 2 de febrero de 2013

VEINTE POETAS RUSOS



La poesía rusa (y la 'rusoviética') es una de las más fecundas
de la modernidad. Alejandro Pushkin es considerado el maes-
tro de las sucesivas generaciones de grandes poetas, a
partir de las dos décadas -1817-1837- llamadas la "Edad de
Oro" de la poesía rusa, por ser las de la más plena produc-
ción pushkiana. Lérmontov, Tyútchev, Baratinsky, Derwig,
Iazíkov, Wiázemsky, Bátiushkov, Davidov, Merzliakov...
la lista es casi interminable.
Presento aquí poemas que creo que no habían sido traducidos
al castellano, citando en la gran mayoría de los casos las
fuentes del inglés.

FYODOR IVANOVICH TYUTCHEV (1803-1873)

PACIFICACIÓN

La tormenta se retiró, pero Thor ya había encontrado su roble,
y ahí yace magníficamente abatido,
y de sus miembros un resto de humo azul
se propaga a los brillosos árboles repintados por la lluvia-

-mientras que el zorzal y la oropéndola se apuran a remendar
sus rotas melodías a lo ancho del bosquecillo,
sobre la cresta del cual apunta el extremo
de un torciente arcoiris bordeado de malva.

[Versión en inglés de Vladimir Nabokov]


ALEKSANDR ALEKSANDROVICH BLOK (1880-1921)

                                                                      En 1921

Todo es desastre y pérdida.
¿Qué guarda oculto el futuro?
Alza tu áspera vieja vela
marca con el signo de la Cruz
tu coraza de acero.

[Versión en ingles de V.N.]
[Según el mismo Nabokov, "Entre los mayores poetas Rusos,
los más grandes maestros de la forma (tetrametro iámbico)
fueron, en el siglo XIX, Pushkin y Tyutchev y, en el XX,
Blok y Hodasevich]


ANDREI BELY (1880-1934)

SOLO
             A S.L. Kobilinsky

Las ventanas empañadas.
En el patio cuelga la luna.
Y vos estás parado al tuntún
frente a la ventana.

El viento se muere discutiendo
con la hilera de abedules grises.
Ha habido mucho dolor...
Ha habido muchas lágrimas...

Ante vos se alza involuntariamente
la hilera de años abandonados.
El corazón está dolido; duele
Y yo estoy totalmente solo.


DICIEMBRE

Diciembre... montones de nieve fuera...
Y yo recuerdo a usted y su voz.
Recuerdo, mirando la plateada nieve,
Sus hombros, estremeciéndose.

Toda en el encaje blanco de Marsella,
Quedó en la ventana, absorta,
Y alrededor, sentados en sofás bajos,
Los respetuosos caballeros.

Su criado servía el té caliente,
Y alguien tocaba el piano mientras
Usted me dirigió, silenciosamente,
Una mirada plena de tristeza.

Y, suavemente, estirándose
Como la inspiración, como un ángel,
Despertó así, entre mis ilusiones,
Una languidez inexpresable.

Al son de esa música antigua,
Se tejió una unión pura entre nosotros...
Aunque de reojo su marido
Miraba acariciando sus patillas.

Yo estoy solo en el torrente nevado,
Aunque vuele en la fragilidad de mi alma
El dulce recuerdo de todo aquello,
Que se esfumó, irrevocable.


VIDA (Tanka)

Sobre el pasto pequeña polilla-
Una flor, una flor autopropulsada-
Asimismo yo: hacia el viento -muerte-
sobre mí -un tallo-
paso volando como una polilla.

[De la versión en inglés de Babette Deutsche]

[Andrei Bely (Blanco) es el seudónimo literario de Boris
Nikolaevich Bugaev, nacido en Moscú, autor de grandes
novelas como "La paloma de plata" y "Petersburgo", que,
para Nabokov -que junto a Brodsky parecen ser los gran-
des formadores de Canon de la literatura rusa- es una de las
cuatro novelas más importantes del siglo XX]



OSIP MANDELSTAM (1891-1937)

(ÚLTIMOS POEMAS)

Si nuestros antagonistas me llevan
Y la gente deja de hablar conmigo;
Si confiscan el mundo entero-
El derecho de respirar y abrir puertas
Y afirman que la existencia existirá
Y que la gente, como un juez, juzgará;
Si se atreven a conservarme como a un animal
Y arrojan mi comida sobre el piso-
No caeré en el silencio ni mitigaré la agonía,
Sino que escribiré lo que soy libre de escribir,
Y unciendo diez bueyes a mi voz
Moveré mi mano en la oscuridad como un arado
Y caeré con todo el peso de la cosecha...
(1937)


Ah cuánto me gustaría-
Sin ser visto por nadie-
Remontarme detrás de la luz,
Para desaparecer por completo.

Pero tú, rodéate de luz-
no hay otro rapto, ningún otro trance.
Y aprende de las estrellas
De qué se trata lo de la luz.

Tú, a quien deseo deleitar-
Esto es un susurro:
En un arrullo,
Pequeña, te entrego a la luz.

Deberá ser una flecha de luz,
Cuando los murmullos-
El balbuceo de los enamorados-
La encienda, ardiendo iluminada.
(1937)

[Lo que los Trovadores significaron para Pound, Villon
lo significó para Mandelstam. Su poética va en la dirección
opuesta a la de Baudelaire y su noción de "correspondencia",
en favor de una base lógico-científica de la poesía. "La lógi-
ca", escribió, "es el reino de lo inesperado. Pensar lógicamen-
te significa asombrarse permanentemente. Sólo necesitamos
amar la música de las pruebas... No volamos: ascendemos so-
lamente por las torres que nosotros mismos podemos cons-
truir."
Se ha descrito a Mandelstam, sin embargo, "como un cha-
mán poseído por una visión". Él mismo escribió: "Intercam-
biando señales con el planeta Marte (no fantaseando, por su-
puesto) es una tarea digna de un poeta lírico."]


EDUARD BAGRITZKY (1885-1934)

                                                      Autorretrato, 1933.

DULCEMENTE ME DESMAYO

Dulcemente me desmayo
            del aire quieto y los sueños,
Del prolongado tedio penetrante
                    y el vacilante canto:
Me gustan los gallitos
              bordados en lino blanco,
Y los iconos austeros
             el hollín multisecular.
Con devota humildad
               el día sigue al día
Bajo el sofocante zumbido de las moscas.
Una codorniz masculla
              bajo el abatido cielorraso,
Y el dulce de frambuesa perfuma las festividades.

Por la noche el tierno ganso relleno nos deja afectados,
Y la agobiante lámpara-icono parpadea en tormento.
Y, cuello estirado, el gallito bordado

Sobre el lino inicia su interminable cacareo.

Me concediste acá, Oh Señor, un humilde refugio
Debajo de un generoso techo,
           exento de las preocupaciones cotidianas
Donde días pesados,
         como cucharadas de dulce,
Fluyen espesamente gota a gota.


[De la versión inglesa de George Reavey]
[Eduard Bagritzky es el seudónimo literario de Eduard
Dzyubin. Luchó en el frente persa durante la 1° Guerra Mun-
dial. Se enroló luego en el Ejército Rojo. Como muchos, fue
entusiastamente revolucionario hasta que comenzaron los
procesos soviéticos. Murió, probablemente de cáncer, a los
49 años.]



VLADISLAV FELITSIANOVICH HODASEVICH (1886-
1939)

LA MONA

El calor era feroz. Grandes bosques estaban incendiándose.
El tiempo arrastraba los pies en el polvo. Un gallo cacareaba
en un terreno cercano.
         Mientras abría
el portón de mi jardín vi a un costado del camino
un vagabundo Serbio dormido sobre un banco
su espalda apoyada contra las empalizadas. Era magro
y muy negro, y a lo largo de su semidesnudo torso
colgaba una pesada cruz de plata, que jugueteaba
con el goteante sudor.
       Encima del cerco que estaba sobre él,
ataviado con una enagua carmesí, su mona
estaba sentada mordisqueando ávidamente las polvorosas
                                                                                    [hojas
de un arbusto; un collar de cuero
estirado hacia atrás por la pesada cadena se hundía
profundo en su cuello.
        Oyéndome pasar, el hombre
se revolvió, se limpió la cara, y me pidió algo de agua.Tomó
un sorbo para ver si la bebida no estaba
demasiado fría, y colocó un platillo
sobre el banco, e, instantanemente, el mono
se deslizó hacia abajo y tomó el platillo con ambas manos
hundiendo los pulgares; entonces, sobre las cuatro patas,
                                                                                       [bebió,
sus hombres presionando sobre el banco, su mentón
tocando las tablas, su espinazo arqueado más alto
que su pelada cabeza. Así, seguramente, hizo Darío
agachándose sobre un charco del camino mientras huía
de las estruendosas falanges de Alejandro.

Cuando la última gota fue sorbida la mona barrió
el platillo del banco, y alzó su cabeza,
y me ofreció su pequeña mano negra y mojada.
Ah, he estrechado los dedos de grandes poetas,
líderes de hombres, mujeres claras, pero ninguna mano
había sido tan exquisitamente moldeada
ni había tocado la mía con tal emoción de familiaridad,
y los ojos de persona alguna habían mirado dentro de mí
con tan profunda sabiduría... Leyendas de eras perdidas
se despertaron en mí gracias a esa deslucida bestia
y de repente vi la vida en su plenitud
y con un tropel de viento y olas y mundos
la música de órgano del universo
detonó en mis oídos, como había hecho antes
en bosques inmemoriales.
        Y el Serbio
entonces siguió su camino golpeando su tamborín:
sobre su hombro izquierdo, como un príncipe Indio
sobre un elefante, se balanceaba su mona.
Un inmenso sol carmesí pero sin sol
colgaba en la lechosa niebla. El sofocante verano
fluía interminablemente sobre el trigo marchito.

Ese día se desató la guerra, ese mismo día.

[De la versión en inglés de V. Nabokov]
[Nabokov publicó un artículo titulado "Sobre Hodasevich",
firmado con el seudónimo "V. Sirin", que es el nombre que
usaba en los 20's y los 30's, en Berlín y en París, -menciona-
do en "El orientalista", el excepcional estudio de Tom Reiss,
que publicara Anagrama. En él dice Sirin/Navokob: "Este
poeta, el mayor poeta Ruso de nuestro tiempo, el descencien-
te de Pushkin en la línea sucesoria de Tyutchev..."]


ANNA AKHMATOVA (1889-1966)

                                                         En 1964

¿Cómo puedes mirar al Neva,
cómo puedes pararte sobre los puentes?
Con razón la gente piensa que sufro:
su imagen no me suelta.
Las alas de los ángeles negros pueden abatirte,
cuento los días hasta el Juicio Final.
Las calles están manchadas de espeluznantes fuegos,
hogueras de rosas en la nieve.
(1914)

[Los versos finales de su notable poema Réquiem, hablan
también del río:
"Y dejando que la nieve derretida fluya
como lágrimas de mis inmóviles, broncíneas pestañas,

deja que la paloma de la prisión llame a la distancia
y los barcos anden calladamente sobre el Neva."
1940.]


BORIS PASTERNAK (1890-1960)

                                                                 En 1925
           
PRIMAVERA

He aquí la primavera. Vengo de la calle en donde se asombra
                                                                                   [el álamo,
donde la lejanía se inquieta y la casa teme ser derribada,
donde el aire es azul como la ropa
del que sale del hospital.

Donde la noche es vacía como una narración interrumpida,
que la estrella deja sin continuación
ante el estupor de mil y mil miradas azules,
insondables, inexpresivas.


[De la versión inglesa de Stanley Kunitz]

[Pasternak es uno de los cuatro grandes poetas rusos de la
primera mitad del siglo XX (con Akhmatova, Tsvietáieva y
Mandelstam). Premio Nobel de Literatura en 1958. El regi-
men lo persiguió, pero sin encarcelarlo, desde 1930 hasta su
muerte]


VLADIMIR MAIACOVSKY (1893-1930)

                                                           En 1928

PASADA LA UNA DE LA MAÑANA...

Pasada la una de la mañana. Debés haberte ido a la cama.
La Vía Láctea derrama un río de plata a través de la noche.
No tengo apuro; con relampagueantes telegramas
No tengo motivos para despertarte o preocuparte.
Y, como dicen, el incidente está cerrado.
El bote del amor se ha estrellado contra la amoladora diaria.
Ahora vos y yo somos renunciantes. Para qué molestarse
en saldar penas mutuas, dolores y heridas.
Mirá qué quietud se establece sobre el mundo.
La noche envuelve el cielo en tributo de las estrellas.
En horas como éstas, uno se alza para arengar
Las épocas, la historia, y la creación toda.


[Encontrado en el bolsillo de Maiacovsky después de pegar-
se un tiro. Parece haber sido parte de un poema más extenso
sobre el que estaba trabajando en ese tiempo.]
[Del inglés, George Reavey]



SERGUEI YESENIN (1895-1925)

                                                            En 1924

ADIÓS, AMIGO MIO

Adiós, amigo mío, hasta que nos volvamos
A encontrar, te retengo en mi corazón.
Nuestra largamente anunciada separación
Predice reencuentro allá.

Ninguna palabra, ningún apretón de manos, hasta el encuentro;
No sufras, amigo mío, ni te veas muy triste-
En la vida no es ninguna novedad morirse,
Y vivir no es, por supuesto, algo más nuevo.

[El poema de despedida de Yesenin, escrito con su propia
sangre poco antes de colgarse en el Hotel d'Anglaterre, en
Leningrado. Suicidio provocado en buena medida por el di-
lema que siempre representó para él su "vieja Rusia de la ma-
dera" enfrentada al nuevo mundo mecánico de la Unión So-
viética. Maiacovski criticó ácidamente, en 1926, la decisión
de Yesenin, pero no mucho después seguiría sus pasos.]



OLGA BERGGOLTS (1910- 1975)

                                                          En 1946

AL CANTO

Despierta como quieras, pero despierta en mí,
en el frío, en mis silenciosas profundidades.

No te imploraré palabras, pero dame
una señal de que aún estás vivo.

No por mucho tiempo... sólo un momento de tu tiempo.
Si no un verso, sólo un suspiro, sólo un grito.

Sólo un susurro o sólo una queja.
Sólo el sordo sonar de tus cadenas.

[De la versión en inglés de Daniel Weissbort]
[Nacida en Leningrado, atravesó las purgas estalinistas de
los treinta, fue encarcelada dos veces, su marido fue ejecu-
tado. Su segundo marido murió de hambre durante el blo-
queo alemán a Leningrado en 1942.]
[Encarcelada porque su apellido sonaba alemán. Tuvo a su
hijo en las celdas de los servicios secretos soviéticos. Amiga
de Akhmatova, durante el sitio de Leningrado realizó trans-
misiones radiales para reconfortar a los defensores de la ciu-
dad, en la que murieron tal vez dos millones de personas. A
la entrada del Mausoleo en Memoria de las tumbas masivas,
grabada en granito, una frase suya (Nikto ne zabyt i nichto ne
zabyto): "Nadie es olvidado y nada es olvidado".]


ANDREI VOZNESENSKY (1933- 2010)

YO SOY GOYA

Yo soy Goya
sobre el campo desnudo, excavado por el pico del enemigo
hasta que los cráteres de mis ojos boquearon
Yo soy el dolor

Yo soy la lengua
de la guerra, las brasas de las ciudades
en las nieves del año 1941
Yo soy el hambre

Yo soy la garganta
de una mujer colgada cuyo cuerpo como una campana
pendulaba sobre una plaza vacía
Yo soy Goya

¡Ah, viñas de ira!
He arrojado hacia el oeste
                     las cenizas de un invitado indeseable!
y martillado estrellas en un cielo sin olvido- como clavos
Yo soy Goya

[De la versión en inglés de Stanley Kunitz]


DOS POEMAS

I

Sobre un oscuro y callado imperio
vuelo solitario -y te envidio,
águila de dos cabezas quien al menos
siempre te tienes a ti mismo para hablar.

II

Colgar desnudas bombitas de luz de un cielorraso
simple cuerda siempre servirá;
es sólo el poeta quien debe colgar
de su resplandeciente blanco nervio espinal.

[Versión en inglés de William Jay Smith y Patricia Blake]


BELLA AKHMADULINA (1937-2010)

OTOÑO

Sin trabajar, sin respirar,
la colmena se endulza y muere.
El otoño se ahonda, el alma
madura y se vuelve redonda;

arrastrado al cambiante color de los frutos,
arrojado fuera de las ociosas flores.
El trabajo es largo y aburrido en otoño,
la palabra es pesada.

Más y más pesadamente, día a día,
la naturaleza aplasta la mente.
Una lasitud como sabiduría
ensombrece la boca con silencio.

Aún un chico, en su bicicleta,
pedaleando hacia blancas saetas de luz,
de pronto mira hacia arriba
con una pálida, clara tristeza.

[Del inglés, Aliki Barnstone]
[Si bien se mantuvo apolítica en términos generales, siempre
apoyó a los escritores críticos del sistema soviético. En su
momento, Joseph Brodsky dijo de ella "es la mejor poeta vi-
va en lengua rusa".]


JOSEPH BRODSKY (1940-1996)

CARTAS DE LA DINASTIA MING

I

Pronto habrán sido trece años desde que el ruiseñor
revoloteó fuera de su jaula y desapareció. Y, al caer la noche,
el Emperador lava su medicina con la sangre
de otro sastre, entonces, apoyado en almohadas de seda,
                                                   [enciende un pájaro enjoyado
que lo arrulla con su nivelado, idéntico canto.
En esta suerte de aniversario, de números primos, errado,
que celebramos en estos días en nuestra "Tierra-bajo-Cielo".
El espejo especial que alisa las arrugas aún
cuesta más caro cada año. Nuestro pequeño jardín está atra-
                                                                    [gantado de yuyos.
El cielo, también, está punzado de chapiteles como alfileres
                                                                    [en las escápulas
de alguien tan enfermo que su espalda es todo lo que nos es-
                                                                      [tá permitido ver
y cuandoquiera que hablo de astronomía
al hijo del Emperador, empieza a bromear...
Esta carta a vos, Amada, de tu Pato Salvaje
es pincelada en perfumado papel de arroz que me ha dado la
                                                                              [Emperatriz.
Últimamente no hay arroz pero el flujo de papel de arroz es
                                                                            [interminable.

II

"Los caminos de mil li de largo comienzan con el primer
                                                                           [paso", según
reza el proverbio. Lástima que el camino a casa no
depende de ese mismo paso. Excede diez veces
los mil li, especialmente contando de ceros.
Mil li, dos mil li-
mil significa "Tú nunca has de ver
tu lugar natal." Y la carencia de significación, como una plaga,
salta de las palabras a los números, especialmente a los ceros.

El viento nos sopla hacia el oeste como las amarillas cizañas
de vaina seca, allí donde el Muro se hace torre.
Contra él la figura del hombre es fea y rígida como un jero-
                                                               [glífico atemorizante,
como cualquier escritura ilegible que uno observa.
Este tironeo en una sola dirección me ha hecho
algo elongado, como la cabeza de un caballo,
y todo lo que el cuerpo debería ser es gastado por su sombra
susurrando a través de las marchitas briznas del centeno sil-
                                                                                     [vestre.

[Del inglés, versión de Derek Walcott]
[Joseph Brodsky estuvo detenido en campos de concentración
de Siberia. En 1972 pudo irse a los Estados Unidos, adquirien-
do esa nacionalidad cinco años después. Debió cambiar de
lengua, un proceso aún más traumático para un poeta. Premio
Nobel de Literatura en 1987. Autor de importantes ensayos,
estrechamente vinculado en el campo literario a Derek Wal-
cott y a W.H. Auden.]
                                                                        

MIKHAIL AIZENBERG (1948-    )

(Dentro de una persona vive el agua...)

Dentro de una persona vive el agua. Remoja, empapa.
En su meticulosa e insistente manera
sigue hablando, el agua.
Con el chorrear de los días
es aún más difícil entenderse con ella.
Nunca duerme,
nunca permanece en silencio.

Y ni siquiera intentes vivir en su estilo de vida,
en el curso de su vida de larga, dura labor.
Fijate si la podés convertir en hielo caliente,
en fluida roca si podés, agua.

[De la versión en inglés de J. Kates]

[Nacido en Moscú. Ensayista y editor, además de poeta.
Premiado con el Andrei Bély.]


IRINA ERMAKOVA (1951-    )

(Dios ve la ausencia de metáfora)

Dios ve la ausencia de metáfora.
Él nota el vacío fondo-del-mar.
Su interés mengua entre las líneas,
Las líneas corren juntas, Él pierde el hilo.

Pero si una línea crudamente hecha
es accidentalmente transparente y profunda
Dios se sumerge en ella con gratitud.
Como Lector él tiene siglos almacenados
Como Pez él entiende al autor.

****

(Y entonces, qué queda)

Y entonces, ¿qué queda? Bueno, poemas, ¿qué otra cosa?
El mundo está lleno de algo más que puros tontos.
El azafrán de las praderas florece grueso todo el tiempo,
con su falsa fragancia de inmortales.

Todas las caras, todas las palabras, todas las hierbas comunes
están unidas por este olor de flores cortadas,
la abeja filtrando la miel de ayer,
se empantana en el presente también.

Encajada ahí, y por todo tu zumbar
sólo lograrás arrancarte un ala,
decime que esto, también, pasará...
decime... seguramente podés decirlo....

Gris, impermeable pasto,
No mientas -el tiempo gotea de los peines.
Entonces ¿qué queda de vos
para mí? Bueno, por supuesto. Por supuesto.

[De la versión en inglés de Eugeny Bunimovich y J. Ka-
tes]

[Irina Ermakova tiene una homónima científica, famosa
investigadora del Instituto de Neurociencias de Moscú, que
la ha alejado del Google. Sin embargo, es una poeta reco-
nocida, ganadora del valorado premio Arion, y la creadora
de varios personajes ficticios, como la poeta japonesa del
siglo XII, Yoko Irinati.]


SVETLANA KEKOVA (1951-    )


(EL APENAS VIBRÁTIL AIRE ALEGRE)

El apenas vibrátil aire alegre
es un juguete dorado para las avispas,
y la arena debajo del tembloroso sauce
está empapado en agua de primavera.

El polen brilla en el sendero
de los rayos luminosos
y los abejorros se zambullen eficientemente
en los lagos de las florecientes arvejas dulces.

¡Qué fiesta de vista y sonido!
Todo el mundo está renaciendo
en mí, más liviano que las plumas del cisne,
más pesado que una piedra hundida.

[De la versión en inglés de Galina Detinko y Judith
Hemschemeyer]

[Filóloga, nacida en la ciudad de Aleksandrovsk, en la re-
gión Sakhalin. Ganadora del Premio Apollon Grigor en el
'99]


EUGENY BUNIMOVICH (1954-     )


HAIKU UNO

haiku uno
sólo tres líneas en total
de las cuales dos ya están gastadas
así pasará la vida

haiku dos
diecisiete sílabas
de las cuales quedan cinco
sólo queda una

haiku tres
así ha pasado la vida
y es todo tan Hokusai
en el jardín de rocas

[Profesor de matemáticas, ganador del Premio Moscú en
Artes y Letras, receptor de la Orden de Palmas Académi-
cas de Francia.]


VERA PAVLOVA (1963-    )

(Ojos míos)

Ojos míos
porqué están tristes
cuando yo estoy tan contenta
palabras mías
porqué son tan rudas
cuando yo soy tan amable
actos míos
porqué son estúpidos
cuando yo soy tan lista
amigos míos
porqué están todos muertos
cuando yo soy tan poderosa


(la chica duerme como si)

la chica duerme como si
alguien especial estuviera soñando
la mujer duerme como si
la guerra comenzara mañana
la mujer anciana duerme
como si fuese suficiente fingir
la muerte para que ésta pase de largo
por el otro lado del dormir


DMITRI POLISHCHUK (1965-    )

UN BREVE RECITATIVO MELANCÓLICO

Sólo lo perecedero es precioso.
Sólo lo que está sobre papel es importante.
En cuanto a lo que no tiene finalidad, es realmente práctico.
Lo efímero es esencial.

Lo que no tiene esperanza todavía puede hacerse,
pero lo que es concebible es corrupto.
Todo lo que es dócil es también aburrido;
lo que no tiene esperanza no tiene obstáculos.

Lo que es fútil es fantástico,
lo que es inquietante es digno de confianza.
Todo lo que es involuntario, ¡tan injurioso!
Pero todo lo que es ebulliciente es eterno.

Et cétera...


[De la Versión en inglés de Olga Livshin y Andrew Janco]
[Moscovita, autor de varios libros de poesía]




BIBLIOGRAFIA

-Jeffery Paine et. al: The Poetry of Our World. An Inter-
national Anthology of Contemporary Poetry. Perennial, 2000.
-J.D. McClatchy. The Vintage Book of Contemporary World
Poetry. Vintage, 1996.
- Willis Barnstone et.al. Modern European Poetry. Bantam,
1966.
-Aliki & Willis Barnstone. Women Poets. From Antiquity
to Now. Schoken, 1992.
-Vladimir Nabokov. Verses and Versions. Three Centuries
of Russian Poetry. Harcourt, 2008.
- Eugeny Bunimovich, Ed. Contemporary Russian Poetry.
An Anthology. Dalkey Archive Press, 2008.


Las fotos provienen de "Medio siglo de poesía rusa soviética"

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)


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OTROS 20 POETAS RUSOS

DIEZ POETAS RUSAS Y UNA MÁS

CINCO POETAS RUSAS

viernes, 1 de febrero de 2013

UNA PARADA

 Había empezado con los acúfenos hacía un tiempo y eran,
al parecer, molestísimos, porque se lo pasaba haciendo ges-
tos como de estar espantando insectos que le atacasen los
oídos.
 Y habíamos ido al mar para que se distrajera, pero la única
distracción era la marcha a tontas y a locas de sus pensamien-
tos y esos ruidos horadantes, que alteraban severamente su
ánimo.
 Sólo quedaban de ella pequeños atisbos en la mirada. No
hablaba, como si emitir palabras agudizase su padecimien-
to. Y tal vez, además, no le interesaba hablar porque sabía
que hablar hubiese sido solamente quejarse.
 Y su mirada se quejaba y pedía disculpas y sufría al mismo
tiempo. El mundo que veía estaba tan entremezclado con su
penuria que prefería no ver ni a uno ni a otra. Entonces in-
tentaba apagar la mirada cerrando los ojos como puños por
largos períodos. Cuando por fin los reabría, esa mirada se-
guía ahí, como una extraña en la ventana.
 Ni siquiera logramos que por esa ventana mirase el mar.
Y tampoco nosotros, cuando nos sentábamos un rato a mi-
rar el mar, lográbamos despejar de nuestro pensamiento su
presencia dolorosa. No podíamos dejar de sentir cómo su-
fría, de qué indecible sufrimiento sufría.
 Mi hermano mayor pasaba por una crisis financiera; mi
hermana estaba en los primeros meses de su divorcio, y yo
pasaba por una temporada en la que todo me parecía cierto
y falso al mismo tiempo y en la que había perdido el mapa
que más o menos indicaba de dónde venía y para dónde iba.
 Pero lo que le pasaba a ella era distinto.
 Y cada vez que mi hermana, conmovida, intentaba abrazar-
la, ella se atajaba como de un ataque. Y nosotros intervenía-
mos con delicadeza deteniendo a mi hermana, entendiendo
que el sufrimiento había agudizado su sensibilidad hasta el
punto de que todo le resultaba insoportable. Era como si la
vida hubiese puesto demasiado peso en sus soportes y los
hubiese vencido por completo.
 Entonces abrazábamos con levedad a mi hermana. Con le-
vedad, porque abrazarla con más fuerza frente a su mirada
hubiese sido, también, una herida sobre la herida.
 En dos días abortamos el paseo y estábamos listos para em-
prender el regreso. Mi hermano mayor se ocupaba de los es-
casos preparativos que debimos realizar y, entretanto, para-
dos ella y yo en la vereda, no sabíamos muy bien qué hacer.
 Ahora su mirada pedía perdón por el fracaso del viaje, por
la decepción que nos causaba sin quererlo. Y sin saber por-
qué, perdido por un instante el temor de lastimarla, en lugar
de decirle algo circunstancial, le sostuve la mirada.  Ensegui-
da se volvió huidiza, pero una fuerza inesperada aún para
ella le permitió no cerrar los ojos ni desviarlos de mí. Ahora
yo la miraba desde una verdadera inconsciencia de mí mis-
mo, como si mi propia mirada viniese de otra parte y me a-
travesara sin conocerme. No la miraba desde mí, sino desde
una lejanía, desde un antes de nacer, desde antes de ella mis-
ma. Y su mirada se enredó de a poco con la 'mía' y empezó
a transformarse lentamente. Como si las miradas fuesen hi-
los que, enroscados, hiciesen una soga que tiraba de ella,
sacándola de su terrorífico interior, y de mí, volviéndome
a la conciencia.
 Se alivió, diría, porque su cuerpo se aflojó, como si un
curso de agua la hubiese ablandado y se llevara en su deriva
las grandes rocas de su cansancio.
 Enseguida llegaron mis hermanos con unos pocos bártulos
y nos subimos al auto.
 Ella se sentó atrás y se quedó mirando por la ventanilla.
 Aunque la llamaban "la ruta de la costa", no había prácti-
camente nada que valiese la pena mirar. Pero permaneció
en esa posición durante todo el viaje. En Saldívar decidimos
hacer una parada. Eran alrededor de las seis de la tarde. Em-
pezaba a atardecer. Afuera del auto soplaba un viento frío.
Le pedimos que bajara para tomar algo caliente. No respon-
dió más que con un leve movimiento de negación de la cabe-
za. Seguía mirando por la ventanilla, que ahora daba a unos
postes de luz y a un par de carteles que no se leían porque
apuntaban a la ruta.
 Bajamos y, como dije, la sensación de alivio me duraba.
 
Los tres estábamos algo más animados. Tomamos café con
leche y pan con manteca y mermelada y dulce de leche y co-
mimos con ganas.
 Cuando salimos era completamente de noche, aunque no
hubiese pasado más de media hora. Caminamos sobre una
grava que crujía y había más tráfico, más ruidos y más lu-
ces por todas partes.
 Entre lo más conocido y lo totalmente desconocido, nos es-
peraba ella en el auto.


viernes, 25 de enero de 2013

POESIA MEDIEVAL ESPAÑOLA





Una pequeña antología, muy parcial y muy incompleta.
Un vistazo aéreo de la vasta producción poética españo-
la de esos tiempos.
Una antología mínima  y de los bordes, de la poesía medieval española, inmensa y riquísima.


DEL CATALÁN*

BALADA ANÓNIMA (s. XVI)

Cuando yo era joven
Tenía muchos amantes.
Ahora que soy grande
Sólo tengo dos:
Uno es sastre
El otro tejedor.
¿Qué puedo hacer?
Ambos desean mi amor.
La primavera está llegando
Con muchas flores,
Claveles, rosas,
Violetas de todos los colores.
Iré al jardín
De mi padre,
Elegiré unas cuantas,
Le daré al sastre flores
Y al tejedor mi amor.
Si no los aceptan,
Dios me habrá librado
De los dos.

[Durante la Edad Media, el catalán y el provenzal eran casi
el mismo idioma.]


JARCA* HISPANO-ARÁBICA (1000-1300)

Haré el amor
Contigo,
Pero sólo si me sostienes
De tal modo
Que mis aros
Rocen las joyas
De mis tobillos.

*[Las jarcas se escribían en la España Islámica, por árabes
y judíos, como final o refrán de una composición más ex-
tensa ( la muwassaha) que se escribía en Árabe o Hebreo
clásicos. Son los primeros versos líricos que existen en len-
gua romántica moderna.]



POETAS JUDÍOS


MOISES IBN EZRA (1055-¿1135?)

¿Dónde están las tumbas de los hombres que han muerto
sobre la faz de la tierra desde los días antiguos?
Tumbas amontonadas sobre tumbas,
Durmiente durmiendo sobre durmiente,
En agujeros en el polvo juntos yacen,
Piedras de tiza con piedras de rubí.


JUDAH AL-HARIZI (s. XII o XIII)

UN SECRETO GUARDADO

La muchacha me hizo entrar en la casa del amor.
Ella era tan pura y perfecta como Abigaíl.
Cuando se quitó el velo reveló tales rasgos
Que avergonzó la belleza de Esther.
Su luz brilló en la oscuridad, hizo temblar todas las cosas-
Las colinas comenzaron a bailar como carneros.
Pensé: ""Ahora se descubren nuestros secretos".
Pero ella estiró su mano como una mujer con fuerza
Y me envolvió en su azabachado pelo.
De tal modo que el día se convirtió de golpe en noche.


SAMUEL HA-LEVI BEN JOSEPH IBN NAGRELA
(Córdoba, 993-1055)

LA HORA EN QUE ESTOY

Ella me ha dicho "Regocíjate que Dios te ha traído
Hasta la edad de cincuenta en este mundo." No se daba
                                                                             [cuenta
De que no hay diferencias para mí entre los días
Que he pasado y lo que escucho de los días de Noé.
No hay nada para mí en el mundo salvo la hora en la que
                                                                                 [estoy.
Sólo dura un momento y, como una nube, ya no es.


IBRAHIM IBN SAHL (Andalucía ¿-?-1248)

SOL PONIENTE

 Considera el color de la tarde, sin duda es parecido al tinte
del compañero que ultima sus adioses por una larga separa-
ción.
 El sol, pálido, después de haber desgarrado una mejilla del
crepúsculo, vuelve su mirada hacia el día que declina.
 Con su púrpura, el astro del día se ha posado ante el canal,
uniendo, de a dos, el pudor del adolescente y las lágrimas de
los amantes.
 Al desaparecer, el sol ha caído, escarlata, parecido a la copa
que escapa de la mano del escanciador.


JUDAH BEN SAMUEL HA-LEVI (1075-1141)

LA MANZANA

Me has capturado con tu encanto, mi señora.
Me has esclavizado brutalmente en tu prisión.
Desde el mismo día en que debimos separarnos
No he encontrado nada parecido a tu belleza.
Me consuelo a mí mismo con una manzana rosada,
Cuyo aroma es como la mirra de tu nariz y labios,
Su forma como tu pecho, y su color
Como el tinte que se deja ver en tus mejillas.


SAMUEL HA NAGUID (Córdoba, 993- Granada, 1056)

EL HOMBRE CORRE HACIA LA TUMBA

El hombre corre hacia la tumba.
Y los ríos se precipitan al fondo del mar.
El fin de todo lo vivo es su muerte,
Y el palacio, con el tiempo, en ruinas se convierte.
Nada es más lejano que el día que se ha ido,
Y nada está más cerca que el día por venir,
Y ambos están muy, muy lejos
Del hombre escondido en el corazón de la tumba.


SALOMON IBN GABIROL (1021/2-1053/8)

LA ESCRITURA DEL INVIERNO

El viento escribe con la tinta de su lluvia y de sus chubascos,
Con la picadura de sus relámpagos, con la mano de sus nubes,
Un mensaje sobre el jardín, de púrpura y violeta.
Ningún ser humano puede producir hechos como éstos.
Y cuando la tierra se torna celosa de los cielos,
Borda sus vestimentas con flores como estrellas.



POETAS ARÁBIGO-ANDALUCES*

ABU-L-QASIM AL-MANISI, llamado ASA AL-ALMA
(s. XII)

LLUVIA SOBRE EL RÍO

La mano de los vientos realiza finos trabajos de orfebre en
el río, ondulado de mil arrugas.

Y siempre que ha terminado de forjar las mallas de una lori-
ga, la lluvia viene a enlazarlas con sus clavillos.


El QADI IYAD (1083-1149)

LAS MIESES

Mira el campo sembrado, donde las mieses parecen, al incli-
narse ante el viento,
Escuadrones de caballería que huyen derrotados, sangrando
por las heridas de las amapolas.


BEN ABD RABBIHI (Córdoba, 860-940)

LA TEZ BLANCA

Jamás vi ni oí cosa como ésta: una perla que por pudor se
transforma en cornalina.

Tan blanca es su cara, que, cuando contemplas sus perfeccio-
nes, ves tu propio rostro sumergido en la claridad.


ABU-L-HASAN ALI BEN HISN (Secretario de Mutadid de
Sevilla, s. XI)

EL REFLEJO DEL VINO

El reflejo del vino atravesado por la luz colorea de rojo los
dedos del copero, como el enebro deja teñido el hocico del
antílope.


ABU-L-HASAN BEN AL-QABTURNUH (Badajoz, s. XI-
XII)

EN LA BATALLA

Me acordé de Sulayma cuando al ardor de la lid era como el
ardor de mi cuerpo cuando me separé de ella.
Creí ver entre las lanzas la esbeltez de su talle y, cuando se
inclinaron hacia mí, las abracé.


BEN BAQI (Córdoba, s. XII)

ESCENA DE AMOR

Cuando la noche arrastraba su cola de sombra, le di a beber
vino oscuro y espeso como el almizcle en polvo que se sor-
be por las narices.

La estreché como estrecha el valiente su espada, y sus tren-
zas eran como tahalíes que pendían desde mis hombros.

Hasta que, cuando la rindió la dulce pesadez del sueño, la
aparté de mí, a quien estaba abrazada.

¡La alejé del costado que amaba, para que no durmiese so-
bre una almohada palpitante!


*[Estos textos provienen de "Poemas arábigoandaluces" del
notable Emilio García Gómez. Colección Austral, 1940. Un
comentario del autor en la introducción me pareció tan gra-
cioso como paradojal, ya que García Gómez ha dedicado
muchos años de trabajo intenso al estudio de la poesía mu-
sulmana de España: "Hay que hacer, desde un principio, la salvedad de que, por lo general y aunque puedan señalarse
algunas excepciones, la lírica arábigoandaluza es de una ex-
trema pobreza intelectual."
Sin embargo, en un segundo libro, publicado en Buenos
Aires por la misma Colección Austral en 1945, titulado
"Cinco poetas musulmanes. Biografías y estudios", apa-
recen estos otros poetas, valorados por el autor, entre los
cuales se encuentra Abu-l-Tayyib Ahmad ibn al-Husayn,
llamado luego Al Mutanabbi -que significa "el que se las
da de profeta", y al que GG denomina "El mayor poeta de
los árabes". No incluyo poemas suyos, ya que ni nació ni
vivió en España. Pero sí de este otro, cuyos 10 nombres se
sintetizaron, por fortuna, en dos.]

IBN ZAMRAK (Granada, 1333-1393)

Aumentó mi pasión y aguijoneó mi anhelo
una candela embozada en mantos de sombra.
Entre la oscuridad me hacía señas, como un dedo blanco
teñido de rojo en la punta, y perteneciente a una mano
                                                                          [escondida.
Si no soplaba la brisa, brillaba su llama como un hierro de
                                                                                   [lanza;
si la brisa lo torcía, se achataba como una pulsera de luz.
Me distrajo una noche en que me desazonaba el deseo,
porque lucía unas veces, y otras se apagaba.
Si yo decía: "No luce", me sacaba la lengua;
si yo decía: "No se apaga", retiraba su luz.
Así, hasta que el alba salió del golfo de negrura,
y el céfiro del jardín nos detapó su pomo de aroma.
¡Dios te guarde, candela, porque pareces mi alma,
que también se consume en las ansias del amor!


[Ibn Zamrak es el autor del epígrafe poético que decora la
Sala de Dos Hermanas en la Alhambra.]

IBN HAZM (994-1064) CORDOBA

MI AMOR VIENE

Viniste a mí justo antes
de que los Cristianos tocaran sus campanas,

cuando la media luna
estaba surgiendo en el cielo

como la ceja de un anciano
casi toda cubierta de pelos blancos

o como la delicada curva
de un empeine.

Aunque aún era de noche,
cuando viniste el arcoiris

de Dios brilló
en el horizonte,

ataviado de todos los colores
como la cola de un pavo real.

(Ibn Hazm ecribió un largo tratado acerca del amor, El ani-
llo de la paloma, comparable al Libro del Buen Amor, del
Archipestre de Hita.)

IBN SHUHAYD (992- 1034) CÓRDOBA

DESPUÉS DE LA ORGÍA

Cuando él estaba completamente ebrio
y dormido y los ojos
de los guardias también estaban cerrados,

me acerqué tímidamente a ella
como un amigo apostando un secreto
encontrándonos a hurtadillas, como si nada

ocurriera. Me arrastré hacia ella
imperceptible como en un sueño. Me alcé
hacia ella suavemente como una respiración.

Besé el blanco brillo
de su cuello, bebí de su boca
su rojo anhelo.

Pasé una deliciosa noche con ella
hasta que la oscuridad sonrió,
revelando los blancos dientes del alba.

(Poeta aristocrático y amigo cercano del -famoso- Ibn Hazm)

IBN BURD (m. 1053) CÓRDOBA

LUNA

La luna es un espejo
cuyo metal está manchado
por suspiros de vírgenes.

La noche se viste
con luz de su lámpara

como la tinta negra
se viste en papel blanco.


COPLAS ANÓNIMAS DE ANDALUCÍA

1.
A las flores con el pie
les vas quitando rocío:
que una mujer se hace fiera
si pende de su albedrío
que un hombre por ella muera.

2.
Qué importa que mis amigos
me saquen a divertir,
si después llegando a casa
de nuevo vuelvo a sentir,
serrana, lo que me pasa.

3.
Yo no sé qué le ha dado
esta serrana a mi cuerpo;
cuando más quiero olvidarla,
más presente me la tengo.

4.
Me hace tanta falta el verte
como la sal al guisao,
como la ropa al encueros,
como el agua a los sembraos.

5.
Yo no le temo a los mares,
que le temo a los peligros
de una bata de lunares.

6.
En una noche de estío
se besaron en la boca:
el clavel perdió el sentío,
la luna, se volvió loca,
echando plata en el río.

7.
Los soldados a Melilla
se los llevan a millones
pa defenderle la mina
al conde de Romanones,
el padre de nuestras ruinas.

8.
A la mujer del minero
se la puede llamar viuda,
que él se pasa el año entero
cavando su sepultura.

9.
Yo me enamoré del garbo
de una rubia panadera
que con el humo del horno
se va poniendo morena.


DEL CANCIONERO LLAMADO FLOR DE LA ROSA

1.
En acordarme quién fui
La memoria me lastima.

2.
Ya no soy quien ser solía.

3.
Yo no me porné guirnalda
La mañana de San Juan,
Pues mis amores se van.

4.
Todos cantan en la boda
y la novia llora.

5.
Yo no quiero ser casada,
Sino libre y enamorada.

6.
El viento me trae rosas y flores
Pero no los suspiros de mis amores...

7.
Y para más despacio atormentarme,
llévam'alguna vez por entre flores.

8.
No me llames sega la herba,
sino morena.


UN POETA SUFÍ DE ESPAÑA

IBN 'ARABI (s. XI)

Mi corazón abraza todas las formas:
  Pastura para las gacelas
  Convento para los monjes
  Templo para los ídolos
  Kaaba para los peregrinos
  Tablas de la Torá
  Páginas del Corán
Yo sigo el camino del Amor
Y adónde se dirige la caravana del Amor
Ahí es donde está mi religión, mi fe.


BIBLIOGRAFIA

Aliki  & Willis BARNSTONE. Women Poets. From An-
tiquity to Now. Schoken Books, 1992.

Peter L. WILSON/ Nasrollah POURJAVADY. The
Drunken Universe. An Anthology of Persian Sufi Poetry.
Omega Public. 1987.

David GOLDSTEIN. The Jewish Poets of Spain, 900-
1250. Penguin Books, 1965.

Emilio GARCÍA GÓMEZ. Cinco poetas musulmanes. Es-
pasa Calpe, 1945.

Emilio GARCÍA GÓMEZ. Poemas arábigoandaluces. Espa-
sa Calpe, 1940.

Antonio DELGADO. Andalucía y la copla. Edic. del autor,
1960.

Daniel DEVOTO (Compilador).Cancionero llamado Flor de
la Rosa, Ed. Losada, Bs. As., 1950.














viernes, 18 de enero de 2013

NANSEN Y SU PADRE

Nansen y su padre visitan diversos abismos.
Nansen fija su mirada en el exterior de los abismos.
Es una mirada con muchas herramientas.
Tiñe, bruñe, afila, burila, pule la cara que le muestra el
abismo.
El padre de Nansen, en cambio, mira del otro lado.
No se sabe, no se sabrá nunca qué ve o, mejor dicho, en
qué interminables tinieblas se pierde una vez y otra, su
mirada.

¿Quién quisiste, quién querrías ser?

¿Y mañana?

[¿En qué mañanas te sumergirás, paquete de pulsiones, de-
seos, ideas, herramientas y toda clase de frustraciones e in-
valideces?]

'Sólo se tiene un cuerpo -entre un abismo y otro abismo'.

"Hace diez años ni siquiera le hubiese respondido", parece
que dijo el padre de Nansen.

Nunca sabemos de qué estamos hablando. Pero no por eso
dejamos ni dejaremos de hablar.
Bueno, sí, dejaremos de hablar.
Ah, era por eso que hablábamos.

Por millares cruzaban la frontera, caminando, andando co-
mo podían; en ese estado en el que la mente se bloquea a
sí misma con pensamientos mutilados, con pensamientos
cerrados, con pensamientos que no van ni traen ni llevan
nada. Cuerpo y mente se obstaculizan uno a otro.
Cuerpo a mente, mente a cuerpo.

"¿Adónde va todo el dolor del mundo?", se preguntó un día
Nansen. "Todo el dolor del mundo", y se dio cuenta de la
inmensidad, de la desproporción de lo que estaba pensan-
do. O diciendo. También reparó en esa diferencia. Las diferen-
cias se iban abriendo ante él como caminos que llegan veloz-
mente a sus encrucijadas y se dividen al cruzarce una y otra
vez, hasta un poco más rápido cada vez.
Pero no retrocedió. Al menos, no ésa vez. Y con una
vez (que ves) -a veces- es suficiente.

¿Peregrinan?
"No son peregrinos, abarrotan los barcos. No están juntos,
están amontonados. Todos sumados son ninguno.
Los demás humanos no saben nada. ¿De qué sirve ser hu-
mano? Se tragedian los unos a los otros."

"Hemos conocido e imaginado a toda clase de cuasiprofe-
tas perdidos en el desierto."
Profetas que nunca llegarían a destino. O que nunca salieron
de él.
Profetas de Dioses sin nombre. Desconocidos para sí mismos.

Con nombres hechos de sedas anudadas, interminables.

Y otros nombres hechos de andanadas, como inagotables
oleajes.

Nombres trastornados por su abismo-si-mismo.

"Conocí en los abismos a pueblos enteros que vivían sobre
el filo de lo real. A cada paso, la hoja de lo real te atraviesa
ida y vuelta. Ahí no existe el tiempo. Se lo sueña. Alcanza,
apenas, para unas pocas inhalaciones, unos escasos latidos,
se acaba enseguida. Con las pieles suspendidas del aire, vo-
ces sorbidas por el infinito, antes de pronunciarse. Silencios
interiores, verdaderos silencios húmedos, silencios de inver-
nadero.
Hasta los latidos son atravesados, ese poco que se respira es
segado por la hoja de lo real."

Fosos, mareas en el fondo de esos fosos.
Nansen y su padre habían presenciado el descenso y el hun-
dimiento del horizonte. Tal vez el fenómeno natural más te-
mible, que en las montañas de Persia habían denominado "la
Zurcha". Cómo toda la realidad se bandea y "nada, nunca
más permanecerá quieto o en su lugar", escribió Nansen, ante
el silencio del padre.
El aullido silencioso.
Por primera vez Nansen comprueba cómo se despega la capa
del lenguaje de las cosas y los hechos. "Se despega y desgaja
y deshace como una feta de milhojas de harina negra..."

"Un mañana como un mar que engulle. Al fondo, fondo fondo
del mar, donde ya no hay ni mareas ni corrientes, ese nido
de quietud abrumadora es el verdadero 'mañana'."

La palabra 'mañanas', todos los mañanas, es un torbellino
que aspira y se traga todo el sentido de un saque.


Ya Nansen no puede mirar a su padre. Teme que la mirada
pase de largo. Que en el lugar en el que se para su padre, no
haya ni cuerpo ni imagen.
Teme que su mirada regrese cargada hasta tal punto de vacío
que lo vaya vaciando a él a su paso.
Una mirada "como una brisa del abismo".

Hay muchas cosas de las que nunca han hablado.
¡Qué raro!
'Traer' lo que está afuera del lenguaje al 'interior' del lenguaje.

Sólo somos intermitentemente.
No se puede recordar todo al mismo tiempo.

Lo contrario sí es posible.
Estamos llenos de músicas apagadas.

El abismo, ¿representación de lo imposible?

Nansen y su padre miran el abismo.
Están de espaldas a nosotros, mirándolo.
La parecita que los separa del abismo
tiene una inscripción.
Si acercamos la cámara/mirada, tal vez podamos leerla

Dice...
dice...
Abyssus Abyssum vocat in voce *

Nansen mira mirar a su padre
Están uno junto al otro
sin tocarse

Nansen piensa
"también bailamos, cantamos, amamos y soñamos
en el borde mismo del abismo".




* "Un abismo convoca a otro abismo."



Sinesio de Cirene (373-414 d.C.), creó un término para esto:
KEUTHMÔNOCHARÈS
"amigo de los abismos"









martes, 15 de enero de 2013

LOS FRAGMENTOS DE PRAXILLA

 Praxilla. A pesar de que en tus días (450 a.C.) 'estabas en
los medios', y de que el célebre escultor Lysippus te inmor-
talizara 'falsamente' en bronce, lo único de tu persona que 
ha atravesado indemne estos escasos 2500 años han sido
tu nombre y unos pocos fragmentos de tus obras.
 De estos últimos, el más recordado es un conjunto de tres
hexámetros llamado Adonis en el inframundo.

ADONIS EN EL INFRAMUNDO

De todos los placeres del mundo superior, 
  lo que más extraño 
  es la luz del sol,
y después de eso las estrellas, una luna llena,
  la cosecha tardía de los frutos del verano,
pepinos, manzanas, y peras.

(Otra versión)

La cosa más amada que dejo es la luz del sol,
luego las brillantes estrellas y la cara de la luna
y los pepinos maduros y las manzanas y las peras.

..........................................................................................
OTROS FRAGMENTOS

 (Versión 1)
Espiando a través
de la ventana abierta,
tu rostro era virginal.

Pero eras 
toda mujer
debajo.

  (Versión 2)
 Me miras burlonamente a través de la ventana;
un rostro virginal -y más abajo- los muslos de una mujer.

.............................................................................................

 AQUILES

(Tú entendiste sus palabras)

pero nunca alcanzaron tu corazón
enterrado en tu pecho


(Otra versión: pero nunca persuadieron al corazón
en tu pecho.)

......................................................................................

Aprende del cuento de Admetos, amigo mío,
y cultiva la bravura.
Desprecia la compañía de los cobardes. Hay
poco favor que esperar de ellos.

........................................................................................

Ten cuidado, mi amiga/o,
debajo de cada piedra un escorpión.


Y eso es todo, Praxilla. Sí, eso es todo lo que ha llegado.
Escribiste canciones de bebida, himnos y ditirambos. 
"Estuviste en los medios": para ese tiempo ser citada dos
veces en las obras de Aristófanes, lo cual significa que el
público estaba familiarizado con tus obras.
Tatiano, en su obra Contra los griegos, dijo: "Praxilla fue
retratada en bronce por Lysippo, aunque ella hablara tonte-
rías en sus poemas."
 También Zenobio el retórico te ha mencionado: "Sólo una 
tonta pondría pepinos y demás a la par del sol y de la luna."

 Es cierto que existía cierta mordacidad contra las poetas
mujeres en ese tiempo. Zenobio la volvió a criticar en sus
Proverbios, diciendo "Más tonto que el Adonis de Praxi-
lla". Había cierta literalidad en la lectura de la época, po-
dría decirse. Josephine Balmer apunta en su Classical Wo-
men Poets, que "un pepino podría tomarse como un emble-
ma perfecto del dios de la fertilidad masculina." Por otra
parte, pepino, en griego, sikyos, sugiere el nombre de su
ciudad natal -un elemento muy importante, ya que cada
nombre iba acompañado por el lugar de origen de la perso-
na- de Praxilla, Sicyon (o Sicione), una ciudad del noreste
del Peloponeso. Praxilla fue contemporánea de Telesilla,
otra gran poetisa, de cuya obra, lamentablemente sólo se
conservan dos versos: "Aquí está Artemis, doncellas,
huyendo de Alfeo." (El Alfeo era el río principal del Pe-
loponeso, fluyendo hacia el oeste a través de Arcadia. De
acuerdo a un mito local, el dios del río perseguía a la dio-
sa virgen Artemis, pero ella lograba evitarlo.)
Seis siglos después de la muerte de Praxilla, llegaría una 
reparación: el poeta Antipater de Tesalónica, la declaró 
una de las 9 musas terrenales.

Agrego ahora las versiones de M.L.West, en Greek Lyric
Poetry.  

(El lamento de Adonis en el inframundo)
La luz del sol es la cosa más admirable que he perdido,
le siguen las brillantes estrellas y el rostro de la luna,
y las maduras manzanas, peras y pepinos.

(Aquiles)
Pero jamás pudieron persuadir al corazón
dentro de tu pecho.

(...)
Remarca el dicho de Admeto, mi amigo: pégate
                                          a los hombres con clase,
aléjate de los pícaros (villanos), dado que éstos
                               raramente demuestran gratitud. 

(...)
 Permíteme advertirte, amigo mío: los escorpiones
yacen escondidos debajo de cada piedra:
cuídate de su picadura: lo que no puedes ver promete
toda clase de trampa.

(...)
Ah señorita que desde tu ventana soplas besos-
una señorita por tu cara, pero más abajo una señora.


 BIBLIOGRAFIA

M.L. WEST: Greek Lyric Poetry. Oxford Univ. Press. 1993.
Sam HAMILL: The Infinite Moment. Poems from Ancient
                   Greek. New Directions. 1992.
Willis BARNSTONE. Greek Lyric Poetry. Bantam, 1967.
Sherod SANTOS. Greek Lyric Poetry. A New Translation.
                   W.W. Norton & Co., 2005.
Barbara H. FOWLER. Archaic Greek Poetry. Univ. of
                   Wisconsin Press, 1992.

 NOTA
En el suplemento Cultura y Nación del diario Clarín del
2 de agosto de 2003, Barbara Belloc publicó dos de estos
fragmentos, con las siguientes versiones:

Fragmento de Adonis

De las delicias que dejo, yo
dejo la más bella luz del sol
y, tras él, su rostro segundo:
las estrellas radiantes, y los
maduros pepinos, y también
las manzanas, y las peras...

Advertencia

¡Cuidado!, que bajo cada piedra/
                 acecha un escorpión. 


Asimismo agrego (16/8/2020), otras dos versiones de su
más famoso poema.

 Lo más hermoso de lo que dejo detrás es la luz del sol,
 Y lo más hermoso después de eso las estrellas brillantes,
                                            y la cara de la luna,
 Pero también los pepinos que están maduros, y las peras,
                                             y las manzanas.
 (Versión de Richmond Lattimore)

 La más hermosa de las cosas que dejo es la luz solar;
 Después vienen las acristaladas estrellas y la cara de la luna;
 Luego pepinos maduros y manzanas y peras.

 (Versión Willis Barnstone)