martes, 25 de febrero de 2014

SOLZHENITSYN, UN HOMERO CUESTIONADO



Hace algo más de 2 años leí "Un día en la vida de Iván Dení-
sovich". Si bien es un libro de hace varios años, en aquellos tiempos simplemente me saltée la lectura de este tremendo a
utor, en buena medida por haber leído "Cuentos mínimos", lo peorcito de su obra, en el tiempo en el que habían salido pu-
blicados "Pabellón de cancerosos" y "Archipiélago Gulag".
Ahora me atrajo la edición y una vez iniciada la lectura, el
resto es una suerte de aluvión imparable.
Lo menciono ahora, porque "Un día..." me había dejado con
ganas de leer más de este autor y hace unos días terminé de
leer una edición reciente de "La casa de Matriona seguido
de Incidente en la estación Kochetovka". Si bien la temática
es bien diferente, hay una fuerte conexión entre ambos libros.
El primero es una crónica novelada sobre la experiencia en
los campos de detención siberianos del autor (preso político
entre 1945 y 1956) y el segundo está dividido en dos relatos:
"La casa de Matriona"* refleja el tiempo siguiente a la libera-
ción de Solzhenitsyn, a quien ya no le quedan ni familia ni a-
migos en su patria, lo que lo lleva a buscar algo así como el
espíritu de la vieja Rusia y de su gente. Piensa que en particu-
lar son las fuertes mujeres rusas las que mejor contienen esa
suerte de espíritu. En este caso Maitrena, una mujer en sus
60, que vive sola en una miseria material casi absoluta y cuya
descripción cierra este relato.
Reproduzco acá esa parte, porque no afecta la lectura del tex-
to:
"No ansiaba vestidos, indumentos que engalanan al deforme
y al malvado.
Incomprendida, abandonada incluso por su marido, había en-
terrado seis hijos, pero no su buen carácter; hermanas y cuña-
das la tenían por una extraña, por ridícula, porque trabajaba
como una tonta para los demás sin pedir nada a cambio, y a
la hora de su muerte no había hecho acopio de enseres, sólo
había tenido una cabra blancuzca, un gato rengo, unos cuan-
tos ficus...
Habíamos vivido todos junto a ella sin comprender que era
precisamente ella la persona justa sin la cual, como en el di-
cho, no se tendrá en pie la aldea.
Ni la ciudad.
Ni nuestra nación entera."

Es, sin duda, una forma de canto a la madre. Data de 1959.
Ignoro qué habría pasado con la familia de Solzhenitsyn du-
rante su cautiverio, y si tenía esposa e hijos, pero lo cierto es
que una vez liberado parece encontrarse completamente solo
en el mundo.
El segundo relato de este tomo, llamado Incidente de la esta-
ción de Kochetovka, fue escrito en 1962, pero se refiere a un
episodio real que tuvo lugar en esa estación de ferrocarril en
1941. Podríamos ubicar al autor en ese incidente, pero más
en su condición de testigo de cómo se desenvolvían los acon-
tecimientos de la guerra en medio de las persecuciones ideo-
lógicas de Stalin, ya que A.S. fue enviado al frente en 1942.
Sin embargo, lo relatado anticipa las condiciones de deten-
ción que sufriría Alexander en 1945, por "delitos de opinión".
Es un relato muy visual. Podría decirse que quienes vivieron
esa guerra en el frente ruso en particular, tienen múltiples
historias fuertes que contar. Enemigos por todas partes: los
alemanes, los servicios de inteligencia soviéticos y el frío ex-
tremo sumaron fuerzas contra los mal preparados soldados
de la U.R.S.S. Que llevaron adelante la hazaña de derrotar a
esos tres enemigos 'superiores' en fuerzas, para encontrarse
después con las más diversas formas de la desolación.
Mis lectores ya conocerán mi teoría de base: todo se decide
en uno en un nivel cuyas 'razones' se nos escapan por com-
pleto. Pertenecen al orden del 'me gusta- no me gusta', por
más elaboradas que lleguen a ser. La elaboración, justamen-
te es secundaria. La materia prima de toda esa elaboración -
por un momento parecemos pequeñas fábricas más o menos
ambulantes, forjando teorías, ideas, ideologías y sistemas
completos de pensamiento (en el mejor mejor de los casos)
con esas casi desconocidas materias primas- es lo que nos
gusta. Le tenemos simpatía/amor/admiración/ compasión
o por el estilo a un autor y antipatía, etc., a otro. Siempre es
posible creer que sabemos porqué pero esto es tan estúpido en
el fondo como creer que sabemos porqué nos gusta la remo-
lacha y nos da asco el apio.

Mi intención no es dar a conocer la obra extraordinaria de
este escritor ruso, sino dar un rodeo a ese inmenso territorio
escrito, a través de los comentarios que han hecho de él
otros grandes escritores. Solzhenitsyn es un acontecimiento
casi único en la literatura contemporánea. Su carácter testi-
monial, junto a la riqueza artística, lo han convertido en un
controvertido eje de muchas cuestiones vinculadas a la es-
critura en el siglo XX.

Comencemos por el que leí más recientemente.
Emmanuel Carrère es un importante novelista francés. Sien-
do su madre rusa -y cultísima-, Carrère se sumergió en ese
mundo lleno de historia, revolución, contrarevolución, in-
trigas, Gulags y gran literatura, desde muy chico. Este libro
suyo cuenta la historia de un cretino real llamado Limónov,
un personaje casi caricaturesco, y sin embargo interesantísi-
mo nacido en plena Guerra Mundial, en 1943.
Hay una historia trágico-graciosa que cuenta Carrère acerca
del momento de la caída de Beria (el asesino mano derecha
de Stalin). Resulta que la Gran Enciclopedia Soviética deci-
de eliminar a Beria de sus páginas y para ello coloca en su
lugar un artículo acerca del Estrecho de Behring. Menciona
a Piatakov, un compañero de Lenín, que decía "Si el partido
lo exige, un auténtico bolchevique está dispuesto a creer que
lo negro es blanco y lo blanco negro".
Luego dice: "Solzhenitsyn lo había anunciado: en cuanto se
empiece a decir la verdad todo se derrumbará."
Y en otra parte: "Salvo Solzhenitsyn, los emigrados rusos
de su generación [se refiere a la de Limonov] estaban segu-
ros de que nunca volverían, convencidos de que el régimen
del que habían huido duraría, si no siglos, como mínimo has-
ta después de su muerte."

Cortemos camino. Estas son las palabras que Joseph Brod-
sky dedicó al tema Solzhenitsyn.
 "Pongámoslo de esta manera. Estoy tremendamente orgu-
lloso de estar escribiendo en la misma lengua que él lo ha-
ce. Creo que es uno de los más grandes hombres de todos
los tiempos... uno de los más grandes y más valientes hom-
bres que hayan vivido en este siglo.Pienso que es un escri-
tor absolutamente notable.
 (...) Se le han hecho muchos reproches por varios críticos,
por varios hombres de letras, de ser un escritor de segunda
línea, o un mal escritor. No creo que eso sea justo... porque
la gente que está juzgando el trabajo literario están de al-
guna manera construyendo su juicio sobre la base de siste-
mas de estética que son heredados del siglo XIX. Lo que
está haciendo Solzhenitsyn en literatura no puede ser juz-
gado por ese modelo estético, así como su 'tema' no puede
juzgarse por nuestros modelos éticos. Porque el hombre
está hablando acerca de la aniquilación o la liquidación
de sesenta millones de personas, no hay lugar, en mi opi-
nión, para hablar de pura literatura y de si es un buen tipo
de literatura o no.
 Lo que intento decir es esto. Curiosamente, él es el escritor,
pero él usa a la literatura, y no en orden de crear una nueva
estética sino por su antiguo y original propósito: contar una
historia. Y haciendo esto él está, sin proponérselo, ensan-
chando el marco de la literatura.
(...) Con lo que empezamos, históricamente, es con una nou-
velle normal, Un día..., ¿sí? Entonces él va a algo más gran-
de, Pabellón de cancerosos, ¿sí? Y después pasa a algo que
no es ni una novela ni una crónica sino algo en el medio,
El primer círculo. Y luego tenemos este Gulag que es, creo,
una nueva clase de épica. Es una épica muy oscura, si se
quiere, pero es una épica.
 Creo que el régimen Soviético ha tenido su Homero en el
caso de Solzhenitsyn."  (Entrevista del Iowa Review de
1978)

Más adelante, en una entrevista con Sven Birkerts de di-
ciembre del '79, estas anotaciones:
 "Cuando salió Un día en la vida de Iván Denísovich, lo leí
instantáneamente. Me acuerdo, hablando de Akhmatova,
que comentábamos Un día... y un amigo mío dijo "No me
gusta ese libro". Akhmatova dijo: '¿Qué clase de comenta-
rio es ése - 'me gusta' o 'no me gusta'? El punto es que ese
libro debería ser leído por los 200 millones de habitantes
de Rusia.' Y es así, ¿sí? Nunca nos encontramos, sólo in-
tercambiamos una vez por mail... Realmente pienso que
con él el régimen soviético encontró su Homero: lo que
logró revelar, la manera en que tironeó al mundo y lo
hizo dar una vuelta, ¿sí? Pero entonces tenés a millones
de muertos detrás suyo. La fuerza del individuo que está
vivo crece proporcionalmente -no es él esencialmente,
sino ellos."






 Antes de continuar, una breve reseña de su vida.
Alexandr Solzhenitsyn nació en Kislovodsk, en el Cáucaso
Norte, en 1918. Estudió ciencias durante cinco años, desde
el año '36. En el '41 fue movilizado y poco después enviado
al frente. Fue detenido en 1945 por el régimen estalinista
por "delitos de opinión" y deportado a un campo de trabajos
forzados, donde estuvo detenido durante nueve años. De esa
experiencia provienen "Un día en la vida de Iván Denísovich"
y buena parte de "Archipiélago Gulag". A partir de 1967, y
después de haber sido "rehabilitado", vuelve  a ser perseguido
a raíz de una carta en la que denunciaba la censura y que en-
viara al IV Congreso de Escritores de la URSS. En 1970 re-
cibió el Premio Nóbel, pero ciertamente ese hecho no logró
menguar la persecución a la que se veía sometido. En el '74
fue detenido y deportado. Regresó a su país natal en 1994,
luego de 20 años de exilio en Estados Unidos. El resultado
escrito de ese retorno es la publicación de dos libros: "El
'problema ruso' al final del siglo XX" y "Rusia bajo los es-
combros", producto éste de una recorrida de 26 provincias
y comarcas rusas en el término de cuatro años. Entre otras
cosas denuncia que "uno de cada tres habitantes extranje-
ros de Chechenia resultó víctima de la violencia, en una
'purificación étnica' que, a diferencia de la que sufrió Bos-
nia, fue desconocida por el mundo."
Solzhenitsyn murió en Moscú el 3 de agosto de 2008.

El gran cronista y viajero inglés Colin Thubron, visitó Si-
beria en 1983, para "Entre los rusos". Más adelante publicó
un libro sobre Siberia. En la nota mencionada, dice:
 "Un siglo después del encarcelamiento de Dostoievsky,
Solzhenitsyn fue escoltado a través de Omsk en su camino
al campo de trabajos forzados de Kazajstán. Él y sus com-
pañeros prisioneros fueron encerrados en una mazmorra
abovedada de piedra cuyo único ventanuco superior se a-
bría con un largo astil. Él nunca olvidó cómo se acurruca-
ron amontonados bajo una lamparita de quince watts,
mientras que un anciano capillero les cantaba, cerca de
la muerte: cómo la manzana de Adán del anciano se es-
tremecía mientras él permanecía debajo de la boca del
inalcanzable ventanuco, y su voz, temblando de muerte
y sentimiento reflotaba una vieja canción revolucionaria:
       Aunque todo está en silencio alrededor,
       Es una cárcel, no una tumba-
       Centinelas, ah, centinelas, ¡Cuidado!"

 En una extensa entrevista con Dana Gioia, Millicent Di-
llon (luego biógrafa de los Bowles) y Michael Stillman,
llevada a cabo en 1976, el brillante narrador americano
John Cheever habló extensamente acerca de Solzhenit-
zyn, trayendo al primer plano las discusiones que se te-
nían en aquellos tiempos acerca del autor ruso.
 Extraigo algunos fragmentos de esa charla.

 " Cuando estuve en Rusia por primera vez, hará unos
diez años, Kruschev todavía era Primer Secretario y
por supuesto encarceló a Solzhenitsyn por "Un día en
la vida de Iván Denisovich", que yo pienso es un her-
moso libro. No lo conocí, ya que por entonces él [A.S.]
estaba en las provincias, y además se suponía que tenía

cáncer."
 "Con la excepción de "Un día..." y de "El primer círculo", Solzhenitsyn es prácticamente ilegible."
 "Sin embargo S. está entre nosotros, tiene su fuerza de
carácter, de fe, y parece poder vivir una vida bastante
feliz gracias a su don, más allá de Brezhnev y de la CIA."
 "En cuanto S. fue transformado en un peón [en el senti-
do ajedrecístico] político, tanto John Updike como yo nos
abstuvimos de firmar cualquier papel objetando el trato
dado a S., pero finalmente la torpeza y estupidez de los
rusos era tan grande que consultamos entre nosotros y
acordamos firmar una carta para Dick Wilbur, dirigida
al Comisionado de Cultura (en la URSS)."
 "Lo que objeto, y lo objeto bastante profundamente, es
el hecho de que ha sido usado como una figura política
y de que no debiera haber ninguna confusión entre ser
una figura política y una figura literaria."

Kenzaburo Oé es uno de los grandes escritores japoneses
contemporáneos. La cita que voy a mencionar no parece
significativa, ya que apenas roza el tema de A.S. Pero, al
hablar de Rostropóvich, se enlaza a las discusiones que se
venían teniendo en Occidente acerca de quiénes habían a-
yudado realmente a sus compatriotas en desgracia y quié-
nes no. El libro se llama "¡Despertad, oh jóvenes de la nue-
va era!", y dice: "me mostró un artículo cuyo contenido
puedo evocar vívidamente: versaba sobre el ataque del vio-
loncelista Mstislav Rostropóvich a la restricción de la liber-
tad de expresión en la Unión Soviética. Todavía en Rusia
en esa época, Rostropóvich se dedicaba a defender a su ca-
marada Solzhenitsyn, y yo había copiado sus observaciones
en la guarda del libro que estaba leyendo aquel día: "Todo
ser humano debe tener derecho a expresar sin temor sus
pensamientos y opiniones sobre aquello que conoce y ha
experimentado. No me estoy refiriendo a la mera regurgi-
tación, con mínimas variantes, de las opiniones con que he-
mos sido alimentados..."

Ahora debemos hablar un poco de Varlam Shalámov. Este
enorme escritor fue detenido en 1929, a los 21 años de e-
dad, siendo estudiante de derecho. Fue derivado a Kolymá,
uno de los sitios más terribles de Siberia, de donde salió re-
cién en 1951. Siguieron entonces dos años de confinamien-
to en Magadán. Luego escribió los conmovedores "Relatos
de Kolymá". Solzhenitsyn habló del Gulag en su épico li-
bro de 1800 páginas. Pero confiesa: "La experiencia de
Shalámov en los campos fue más larga y más acerba que
la mía, y admito con todo respeto que es él y no yo quien
toca el fondo de bestialidad y desesperación hacia el que
nos arrastraba la vida en el campo."
 Shalámov le dijo a Nadezda Mandelstam que habría vivi-
do "muy contento" en el campo que describe Sozhenitsyn
en Un día en la vida de Iván Denísovich. Kolymá represen-
taba "la perfección negativa" de los campos de trabajos for-
zados del Archipiélago. El mismo Ossip Mandelstam iba
camino de Kolymá a fines de los años 30 cuando murió de
hambre y en plena demencia, en la prisión de Vtoraia Rech-
ka.

V.S. Pritchett, el lúcido ensayista y sensible autor de ficción,
escribió acerca de A.S.:
 El objetivo de Solzhenitsyn es la precisión y una exigente
e incesante ironía: los campos lo obligaron a buscarse a
sí mismo y cuando la gente le dice: "¿Por qué destapar lo
que pasaba en los malos tiempos?", su respuesta es que
cuando un país o una doctrina elude enfrentarse a su pro-
pio pasado con un pretexto u otro, el efecto es tan mortal
para la calidad de vida como para el corazón de cada
cual. No es un activista político; carece de retórica y de
planteamientos con dobles verdades; es un despertador.
 Esto lo escribió Pritchett después de leer las partes III-
IV de Archipiélago Gulag.

 Según A.S. el régimen comunista se mantuvo "no porque
no hubiera ninguna oposición interior, no porque la pobla-
ción se rindiera dócilmente ante él, sino porque es inhuma-
namente fuerte, hasta un punto imposible de imaginar en
Occidente."
 Esta cuestión, la de la resistencia y no-resistencia de las
víctimas, se había planteado también con el tema nazi y
 su genocidio. En el caso de la Unión Soviética de Stalin,
existe una publicación acerca de la resistencia en el Gulag**.
El mismo Solzhenitsyn participó de una insólita huelga
laboral y de hambre en el campo de Ekibastuz, en 1952.






 Años después de esa entrevista con Brodsky en la que
hablaba tan encomiosamente de A.S., según parece,
había cambiado bastante de opinión acerca del autor
de "Pabellón de cancerosos".
 En un libro de entrevistas de Solomon Volkov, encon-
tré estas dos menciones:
B: "Sin embargo, no creo que el surgir del libre pensamien-
to en la Unión Soviética, la emancipación de las concien-
cias en general, comiencen con Iván Denisovich.
V: ¿Con quién piensas que comenzó todo?
B: Para mi generación, Tarzán. Esta fue la primera pelícu-
la en la cual vimos vida natural. Y pelo largo. Y ese mara-
villoso grito de Tarzán, que, como usted recordará, colga-
ba sobre cada ciudad rusa. El estado luchó contra esto con
mucha más fuerza de lo que lo hizo con Solzhenitsyn más
tarde. (Entrevista llevada a cabo entre el otoño del '79 y
el invierno de 1982)

V: Tengo que admitir que me asombró la sugerencia de
Solzhenitsyn de que Leningrado fuese rebautizada San pe-
trogrado. Entiendo que quisiese rusificar el nombre de la
ciudad, pero es raro que él, un escritor que habitualmente
está tan atento al sonido de las palabras, no se diese cuen-
ta de cuan altisonante y desagradable sonaba la variable
propuesta.
B: Sí, bueno, no tengo ningún deseo de hablar de este caba-
llero. (De una recopilación de conversaciones tenidas en-
tre el otoño del '88 y el invierno del '92)





 ¿Qué ocurrió en el medio?
 Sin manera de saberlo realmente, se me ocurre que tiene
que ver con lo que señalaba Cheever. Solzhenitsyn pasó a
ocupar una posición mucho más política que literaria a
partir de su exilio. De hecho, para gente como Georg Lú-
kacs, el notable lingüista, Solzhenitsyn intentó volver a la
raíz del socialismo de los años 20. Amaba a Rusia y quiso
participar activamente de su saneamiento y reconstrucción.
Para eso dejó los "hábitos" de escritor. Todo lo que publicó
después de Archipiélago Gulag (o casi todo, porque inició
una tetralogía con "Agosto 1914") fueron textos de crítica
tanto al régimen soviético y al dominio de la corrupción y
de las mafias en la Rusia post-soviética, como al sistema
occidental. Este acercamiento a una posición de poder y
al campo de los hechos, alejó, para la gran mayoría de los
escritores a Solzhenitsyn de la literatura.
 El otro factor es el de los sentimientos que despierta A.S.
una vez liberado de la opresión soviética, como persona.
Los 'inevitables sentimientos', podríamos llamarlos.
Porque pueden hacernos olvidar de muchas otras cosas.
Sentimientos que se mezclan con lo que sabemos, con lo
que hemos sentido antes, modificando la relación con el
que fuera bautizado como 'héroe' o como 'el Homero del
régimen'.
Eso. Sólo eso. Nada menos que eso.

BIBLIOGRAFIA

A.S. Un día en la vida de Iván Denísovich. Tusquets,
2009.
A.S. La casa de Matriona/ Incidente en la estación de Ko-
chetova. Tusquets, 2011.
A.S. Pabellón de cancerosos. Tusquets, 2008.
A.S. El primer círculo. Tusquets, 1992.
A.S. Archipiélago Gulag (1918-1956). Tusquets, 1998.
A.S. Archipiélago Gulag III. Tusquets, 2007.
A.S. Rusia bajo los escombros. FCE, 1999.
Colin Thubron. Siberia. Revista Granta N° 64. Rusia.
The Wild East. 1998.
Scott Donaldson. Conversation with John Cheever. Univ.
Press of Mississippi, 1982.
Martin Amis. Koba el Temible. Anagrama, 2004.
Solomon Volkov. Conversations with Joseph Brodsky.
the Free Press, 1998.
Cynthia L. Haven. Joseph Brodsky. Conversations. Univ.
Press of Mississippi, 2003.
Kenzaburo Oé. ¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era!
Seix Barral, 2005.
**Donald Boudreau. Resistance in the Gulag Archipiélago.
Versión digital. (Disponible en forma gratuita en Amazon)

Acerca del Gulag también es recomendable leer a Valeri
Grossman y al mencionado Varlam Shalámov. O a Orlan-
do Figes. O a Serguei Sartakov. O a Boris Pilniak.

 *Es muy probable que "La casa de Matriona" refleje los
años posteriores a la detención en el Gulag mismo, ya que
los que regresaban de los campos no podían regresar de
inmediato a sus casas, sino que debían pasar al menos un
par de años llamados de 'confinamiento' en algún lugar in-
termedio.







lunes, 3 de febrero de 2014

LINEAS

 



 Lineas sueltas
 lineas disueltas
 lineas resueltas
 lineas sin hilera
 lineas sin trazadura
 lineas sin patrón
 yendoviniendo
 oh
 de horizonte
 oh
 de horrores
 oh de lineas que se han cruzado
 oh de lineas que se han trenzado
 oh de lineas que se han cortado
 oh de hoy
 oh de ojos y de ojales
 oh de hondo y de ojaláes
 
otras
lineas
de traza invisible

"no caigas. nada te sostiene
 no lluvies. nadie te agua
 no grietes. nada te deshunde."

 ¿cuántas caras tiene este espejo?

 está en el lugar
de la fundación
y de la fundición
de las imágenes

se exilian en este mundo
de puro olvido
legiones
de olas desertoras

como si viese temblar el vello
de lo escrito
en la penuriumbra

con la hibridez
de la bala y la puntería

himnos
fosforecen
labios
pinzan voces
brevas
en su turgencia

de su desastre arranca piedras

En lo seco, en lo árido. Fricción contra sí mismo, piedra
contrapiedra, sin algo que arda o incendie. Arido, pero no
ardiente. Lo cual no significa que no se consuma.

arrestos masivos de hayas, de álamos, de encinas

el brillo de los ojos
el movimiento de esa mano
un latido en el cuello

el macizo central del pensamiento

promesas,
durmiendo
en nubes se oculta
en nubes se disipa

el agua
es una inmensa
locura

ni siquiera llanto, le dijo,
es un nudo que se apreta un poco más

cada uno con su pequeño taller
de alquimias
del tiempo

a algunos se les ha quebrado
la rama
en el corazón

sugerencias
que le hace
la luna
a la marea

desnudo de misterio
este silencio

despierto en medio de la noche
como en un pozo
cavado por el dormir
en la sustancia negra
un perro ladra
ladridos de las madrugadas
de las madrigueras
de las madresangres
de la infancia
con el dedo corta
una sonrisa en el aire

Safo hablaba de esas horas pequeñas y de estrellas,
Dickinson de "una puesta de sol al alba"

colgando del aire
millares
de esferas-espejo
"the entire system of truth"

insumisos insomnios
indoblegadas angustias
algo
vienen a recordarme
ustedes

ve como su mirada
huyendo
de los ojos
dispersa espacios

como un enorme insecto rojo
la lapicera
sobre el libro que leo

si hay nubes
o muertos
o muchedumbres
reuniéndose en secreto
a esta hora
y aquí
nada sabemos

está lleno
de
imbvencibilidad

hay momentos
ráfagas
rachas
en los que estoy
a muerte
contra la muerte

tal vez
lo que sentimos
sea
todo
lo que tendremos

extrae una palabra
de su lengua
fresca
labra en ella
hasta que late
pulsa
y tiembla
suelta
entonces
su cuerda
y ve
si suena

estábamos en un todo,
me acuerdo

alguien que quería vivir
de epifanía en epifanía

otro que quería vivir
en clara desafirmación
como una música distante

lo que pasa es que puso
un sólo pie en su destino
y al otro lo dejó en el aire

¿se puede, en serio,
decir
que el destino es un vehículo?

otro dijo, pero en off:
"yo sé a qué me refiero,
no soy Lenín en su vagón blindado"

a otro le gustaba mucho
la expresión
"nada que no se pueda
solucionar
con un pistoletazo"

hileras serpenteando en la selva
donde hay trabajo perpetuo

lo que pensás
y lo que hacés
lo que sentís
lo que te diste cuenta
lo que diste
lo que hiciste
lo que intentaste
lo que soñaste
lo que arruinaste
eres

en otras palabras,
'eres' tus 's/eres'

en la cara externa del sueño
¡cuánto nadie!

Entre pequeñas desesperanzas
Tantos asedios de muros desconocidos
¿Distraídamente?

Mirando con fijeza un objeto,
digamos cualquier tiempo, tres cuartos de hora,
¿deberían encenderse las bujías
de diversos estados de la imaginación?
(no me sucede)

ser interminables bosques de bambú
elige:
¿viento o lluvia?

Picabia dijo de alguien algo muy cierto:
"tenía la garganta perfumada"

irreversibilidades.
a ver...
¿con qué ríos,
con qué navegaciones
empezamos?

sensación:
son demasiadas capas de palabras

como un hojaldre
hojas secas
deshojes de árboles perdidos
y cansados

como bestias

para parir tu propio paisaje

a veces pasa
que el tiempo pasa por un rostro
todo lo demás se queda quieto
y sólo el rostro
avanza por el canal del tiempo

¿y cómo es que
un nombre
¡un nombre!
se transforma en el sonido
de toda ausencia
silenciosa?

en su pequeño desierto ambulante
en su pequeño bosquecito portátil

la noche susurra, eterna, en su oído
es el viaje de regreso
y su ser se sustrae de lo evidente

una pantera
o la sombra de esa palabra
camina por la penumbra

lasitud del cuerpo
en el océano desierto

'tocó su corazón con una pluma
y la lluvia llovió por todas partes'

frutos
guardados

con la lengua humedece
los bordes del sueño
a punto de ser enviado

 















LAS AMANTES DE DIOS (6): MECHTILD DE MAGDEBURGO

 


 
 
 Mechtild(e) de Magdeburgo vivió en el siglo XIII. Sus fe-
chas de nacimiento y de muerte son sólo presuntivas. Tal
vez 1207 y 1282, o 1297. Al parecer, su familia pertenecía
a la nobleza.
 A los doce años sintió su primera y decisiva revelación,
viendo "a todas las cosas en Dios, y a Dios en todas las co-
sas."
 Se sabe que en 1235 entró en una de las casas de las Be-
guinas -posiblemente uno de los primeros movimientos
feministas de la historia- ya que esas mujeres que no eran
monjas, ni guardaban una relación formal con la Iglesia,
llevaban una vida comunitaria, practicando la castidad y
la pobreza, así como el trabajo social. Una viuda, por ejem-
plo, podía construir su casa dentro del Beguinazgo y vivir
ahí con las ropas más sencillas, por el resto de su vida,
primero cuidando a otras y más tarde siendo ella misma
cuidada.
 Allí estuvo muy enferma  y, cuando se curó, escuchó una
voz que le indicó que escribiera una descripción de las re-
velaciones que fuese recibiendo. Así lo hizo durante los
siguientes catorce años, siendo el fruto de ese trabajo un
libro llamado "La fluyente luz de la mente Divina".
 Aunque el original de ese libro se ha perdido -estaba es-
crito en lo que se denomina bajo alemán*-, se ha conser-
vado una versión alemánica y otra, temprana, en latín. Se
ha comentado que este libro ejerció una influencia desta-
cada en el Dante. Según algunos críticos, Mechtild (Ma-
tilde en castellano) es la Matilda de Purgatorio xxviii.
 En 1270, Mechtild hizo los votos formales y entró en el
convento cisterciense de Helfta, conocido como el con-
vento más importante de Alemania.
 Su influencia afectó también a las tres monjas visiona-
rias residentes en ese convento, la abadesa Gertrude de
Hackeborn, su hermana Mechtild de Hackeborn, y la jo-
ven postulante Gertrude la Grande.
 

LOS POEMAS

CÓMO EL ALMA LE HABLA A DIOS

Señor, tú eres mi amante,
Mi anhelo,
Mi arroyo fluyente,
Mi sol,
Y yo soy tu reflejo.


EL DESIERTO TIENE MUCHAS ENSEÑANZAS

En el desierto,
Vuélvete hacia la vaciedad.
Huyendo del sí mismo.

Quédate sola,
No pidas la ayuda de nadie,
Y tu ser se aquietará,
Libre de la atadura de las cosas.

Aquellos que se aferran al mundo,
Empéñate en liberarlos;
Aquellos que son libres, alaben.

Cuida de los enfermos,
Pero vive sola,
Feliz de beber de las aguas del dolor,
Para encender el fuego del Amor
Con las ramitas de una vida simple.

Así es como vivirás en el desierto.


CÓMO VIENE DIOS AL ALMA

Desciendo sobre mi amor
Como el roció sobre una flor.


EL VERDADERO AMOR

El verdadero amor en todo momento alaba a Dios.
El amor anhelante trae una pena dulce para los puros.
Buscar el amor pertenece sólo a sí mismo.
El entendimiento del amor se da a sí mismo igual a todos.
El amor iluminado está mezclado con la tristeza del mundo.
Pero el amor sin sí mismo porta su fruto sin esfuerzo,
Trabajando tan calladamente aún el cuerpo no puede decir
                                                                  [cómo viene y va. 


SER UNA CON DIOS

Un pez no puede ahogarse en el agua,
Un pájaro no se cae en el aire.
En el fuego de su fabricación,
El oro no desaparece:
El fuego ilumina.
Cada criatura que Dios hizo
Debe vivir según su propia verdadera naturaleza;
¿Cómo podría yo resistir a mi naturaleza,
Que vive para ser una con Dios?


BAILAR

No puedo bailar, Oh Señor,
A menos que´Tú me conduzcas.
Si Tú deseas que yo brinque gozosamente,
Déjame verte bailar y cantar a Tí-

Entonces yo saltaré al Amor-
Y del Amor al Conocimiento,
Y del Conocimiento a la Cosecha,
Ese dulcísimo Fruto más allá de los sentidos humanos.

Ahí me quedaré Contigo, girando.


SIN ESFUERZO

Sin esfuerzo,
El Amor fluye de Dios al hombre,
Como un pájaro
Que navega el aire
Sin mover sus alas.
Así nos movemos hacia Su mundo
Uno en cuerpo y espíritu,
Aunque aparentemente separados en la forma.
Mientras la Fuente tañe la nota,
La Humanidad canta-
El Espíritu Santo es nuestro arpista,
Y todas las cuerdas
Que son tocadas en el Amor
Deben sonar.


DE TODO LO QUE DIOS ME HA ENSEÑADO

De todo lo que Dios me ha enseñado
Sólo puedo decir la más pequeña palabra,
No más de lo que una abeja
Se lleva en la pata
De un desbordante jarro.

 




NOTA
Sólo para que se vean las resonancias entre la poesía de
Mechtild y el Dante, incluyo unos versos de éste:

El amor de Dios, indecible y perfecto,
 fluye hacia un alma pura del modo que la luz
 corre hacia un objeto transparente.
Cuanto más amor encuentra, más se entrega
 de tal manera, que mientras crecemos claros y abiertos,
 más completa es la dicha del cielo.
Y cuantas más almas resuenan juntas,
 mayor es la intensidad de su amor,
 y, como en el espejo, cada alma refleja a la otra.

Purgatorio, xv, 67-75. Habla Virgilio.

Dante Alighieri (1265-1321)

* El bajo alemán es uno de los dialectos alemanes.
Estos se dividen tradicionalmente en los siguientes tipos:
septentrional o bajo alemán; meridional o alto alemán; y
alemán central. Los términos "bajo" y "alto" son sólo un
reflejo de la topografía de esas zonas: la llana planicie
del norte de Alemania en contraste con las tierras altas
del sur. Magdeburgo está en el bajo alemán occidental,
pero cerca de la 'frontera' del bajo alemán oriental y del
alemán central oriental. (Ver: Glanville Price (dir.). De las
lenguas de Europa. Gredos, 2001.)

FUENTES

Jane Hirshfield. Women in Praise of the Sacred. 43 Cen-
turies of Spiritual Poetry by Women. HarperPerennial,
1995.
Stephen Mitchell. The Enlightened Heart. An Anthology
os Sacred Poetry. HarperPerennial, 1993.



sábado, 25 de enero de 2014

ALUSIVIDAD



 Me puse a leer un libro de Francois Jullien llamado "Cinco
conceptos propuestos al psicoanálisis". Como muchos sa-
brán, Jullien es un sinólogo de primera línea, al que le inte-
resa sobremanera aportarle a la cultura europea (¿en su de-
clinación?), savia nueva proveniente de la mayor antigüe-
dad. Uno de esos conceptos propuestos por él, la alusividad,
me entusiasmó particularmente. Porque los términos "conex-
iones", "relaciones", "asociaciones", etc, han ido perdiendo
valor para mí, probablemente por su uso extenso, pero tam-
bién porque las resonancias de esos términos ya no me cau-
saban el más mínimo efecto de 'sorpresa y descubrimiento'.

 No hace mucho un hombre joven que perdió de manera
muy dramática a su padre cuando tenía tan sólo 11 años,
me contó una vez más esos momentos y, como sucede
cuando alguien cuenta una historia muchas veces, siempre
aparecen elementos nuevos, rescatados de las nieblas del
olvido y de la represión. En este caso el relato giró en torno
a la noche siguiente a la muerte del padre. Nadie había dor-
mido esa noche, todos los pensamientos habían sido malos,
cada uno sufrió su sufrimiento como pudo, y el tiempo por
venir aparecía negro y desolador. Entonces, cuenta esta per-
sona, ya iniciada la mañana, salió al patio de la casa. En el
suelo de baldosas estaba el rastro entre húmedo y brilloso
del paso de un caracol. Y ese signo, esa 'tontería' de cosa,
asombrosamente le hizo un efecto notable: le devolvió la
esperanza. No sabía explicar por qué, ni entonces ni menos
todavía ahora, pero sin duda alguna, ese caminito luminoso
del caracol le transmitió la idea, la confortante idea de que
"la vida continúa".
 Un par de semanas más tarde: una mujer de mediana edad,
cuyo padre estaba muriendo desde hacía más de un año, un
padre muy querido a quien veía derrumbarse día a día, im-
placablemente, y cuyo estado la había sumido a ella por mo-
mentos en una suerte de 'locura de dolor'. Este dolor no se
debía tan sólo al inexorable resultado de la enfermedad, si-
no también a que habían ocurrido numerosos episodios en
los que los padres la habían llamado por diversas urgencias
que iban apareciendo: hemorragias, cuadros febriles, inter-
naciones, pequeñas intervenciones quirúrgicas, etc. Debo
agregar que esta mujer es médica, por lo cual esos llamados
la convocaban de un modo complejo y sin salida. Esta mu-
jer bordeaba ya estados oníricos muy duros y por momentos
se veía amenazada de caer en una falta absoluta de fuerzas
para continuar, padeciendo estados de estupor.
 Había pasado un fin de semana terrible, pero a la tarde se
le ocurrió trabajar un rato en el pequeño jardín de su casa,
apuntalando un jazmín que estaba bastante desmantelado
por las tormentas cercanas. Ese trabajo le hizo bien, pero
mucho mejor le hizo, un efecto verdaderamente reparador,
cuando abrió la ventana una mañana y vio que el jazmín
había florecido. Sintió una clase de alegría como tal vez
nunca había experimentado. Cuando me lo contó, lo re-
lacioné inmediatamente con la experiencia del hombre
joven y su senderito del caracol. Dos epifanías.
Nuestras emociones son, sin duda, el fruto de los contras-
tes, y en estos casos, el mismo había sido extremo. ¿Hará
falta esa condición para la aparición de una epifanía? Lo
pienso en el sentido de las condiciones atmosféricas nece-
sarias, por ejemplo, para la aparición de una aurora boreal.


 (Por supuesto que no he logrado transmitir más que muy
mínimamente el grado intenso y sutil de estos relatos,
que se tejen con unos hilos muy raros, que sólo aparecen
en circuntancias emocionales extremas. A pesar de ello
los consigno, esperando que sea el lector el que les quite
la 'cáscara' que no he podido evitar ponerles.)

 Ahora, lo que hizo la función de alusión de estos relatos
para mí, fue la re-lectura de otro libro: volví al prólogo de
una crónica que escribió el gran novelista japonés Kenza-
buro Oé cuando regresó a Hiroshima 20 años después de
la Bomba (en otra parte, dice Oé: "mientras la realidad del
holocausto perpetrado por los nazis en Auschwitz contra
los judíos es conocido en el mundo entero, la experiencia
de Hiroshima no lo es tanto ni tan profundamente, a pesar
de haber causado un sufrimiento que excede en mucho lo
acaecido en los campos de concentración"). En ese prólo-
go, el autor explica que se trata de un libro basado en los
hibakusha (los supervivientes de un bombardeo atómico).

 El último párrafo es el que conectó como un hilo magne-
tizado, las experiencias que referí antes:

 "Entonces me vino a la memoria el último verso del "In-
fierno" de la Divina Comedia, una obra que empecé a
leer en mi juventud y que leo todavía en mi vejez:

 E quindi uscimmo e riveder le stelle.
 (Y entonces salimos y volvimos a ver las estrellas.)"



 [Los cinco bellos conceptos sugeridos por Francois Jullien
podrían servirle no sólo a los psicoanalistas, sino también
a los poetas y a todos nosotros:
 1. Disponibilidad
 2. Alusividad
 3. El sesgo, lo oblícuo, la influencia
 4. Des-fijación
 5. Una transformación silenciosa (una de la que no se ha-
bla).]

Francois Jullien. Cinco conceptos propuestos al psicoaná-
lisis. Cuenco de plata, 2013.
Kenzaburo Oé. Cuadernos de Hiroshima. Anagrama, 2011.

viernes, 24 de enero de 2014

INCAS: HIMNOS, PLEGARIAS Y CANCIONES



Entre las veintiuna civilizaciones originarias, el gran his-
toriador Arnold Toynbee, otorga un lugar de excepción a
la civilización de los Incas. En su sentido primario, la pala-
bra Inca significa jefe. "El soberano del Perú era el Inca
por excelencia, título igualmente conferido a los miembros
de su familia y a los linajes con él emparentados. Fue asi-
mismo extendido a grupos aliados entre los que se recluta-
ban funcionarios imperiales. La palabra Inca podría enton-
ces traducirse como soberano y como noble." (Alfred Mé-
traux)
 Hoy ese término se utiliza para referirse al pueblo sobre el
cual gobernaba el Inca. Los indios que viven hoy y hablan
en quechua, son los herederos de aquella civilización.
 El Quechua es el nombre que los misioneros le dieron a la
runa-simi o "lengua de los hombres". Ese nombre se ha
vuelto intercambiable con el de Inca. Se llama quechua,
asimismo, a las tierras de cultivo situadas entre los mil y
los tres mil metros de altura en los valles andinos.


 El Inca Garcilaso de la Vega, en sus "Comentarios reales
de los Incas", cuenta que había Incas filósofos, llamados
'los amautas' e Incas poetas, llamados 'los harauicus'. Se-
gún este hijo de un conquistador, bautizado 'el primer es-
critor de América', "supieron hacer versos cortos y largos,
con medida de sílabas: en ellos ponían sus cantares amoro-
sos con tonadas diferentes. También componían en verso
las hazañas de sus Reyes y de otros famosos Incas y cura-
cas principales, y los enseñaban a sus descendientes por
tradición, para que se acordaran de los buenos hechos de
sus pasados y los imitasen. Los versos eran pocos, porque
la memoria los guardase, empero muy compendiosos, co-
mo cifras."

HIMNOS, PLEGARIAS Y CANCIONES DE LOS INCAS

 EL INCA HUÁSCAR LE REZA A LOS HUACAS*

Tentador buscapleitos,
Salvaje y adverso Demonio,
En mis horas de peligro
Hacedor-del-mal
Y de la perversión,
Tú, adversario,
Del poderoso Cuzco,
Que yo adoro.
Con todo mi ser,
Con todas mis energías,
En juego y en festival
Lo sacrifico todo a Tí,
Señor de los Ladrones.

Tal vez tú seas el
Que el rabioso enemigo del
Creador Supremo ha
Enviado para tentarnos.
Así es como yo, mis hijos y mis
Nietos siempre te hemos hablado,
a Ti, Poderes.

Este sumiso sirviente
De Viracocha, la
Luz del Mundo,
Siempre los ha detestado
A Todos Ustedes.

[* HUACA: ídolos y santuarios. Designa asimismo, a todo objeto o fenómeno
que implica para ellos una manifestación sobrenatural.]


PLEGARIA POR LA ILUMINACIÓN

Inminente Creador,
Raíz del Ser, Viracocha,
Luz del mundo,
Dios de la vida y de la muerte,
Viracocha de las rocas,
Viracocha de los rituales,
Inminente Creador,
Que otorga el don de la palabra
Y une a todos los hombres
Para que puedan aprender
Con las fuerzas de tu luz,
Dondequiera que vayan.


HIMNO AL SOL

Viracocha,
Tú que dices,
"Que exista el día
y que exista la noche,"
Tú que dices,
"Que exista la luz
y que exista el anochecer."
Haz que tu hijo, el día
te siga a través del cielo,
rodeado de paz y bienestar,
para que esta luz pueda ayudar
al hombre, a quien has creado.
Padre Viracocha,
Inca del día,
Junto con la Luna
Otorga tu luz
En paz y en buena fortuna.
Al hombre, tu sirviente,
alimentado por tí,
liberado del mal,
mantenido en
paz y bienestar.


HIMNO A VIRACOCHA

Raíz de toda existencia, Viracocha,
Dios siempre cercano,
Señor de Deslumbrantes Vestimentas,
Dios que gobierna y preserva,
Quien crea por el sólo decir
QUE HAYA HOMBRE
QUE HAYA MUJER,
Pueda yo a quien as creado
Vivir en libertad y sin peligro.
¿Dónde puedo encontrarte,
Más allá o en este mundo,
En el medio de las nubes
O en el medio de las sombras?

Escúchame,
Respóndeme,
Déjame vivir muchos días
Hasta que mi pelo sea blanco,
Álzame,
Tómame en tus brazos,
Y en mi agotamiento
Ayúdame
Dondequiera que puedas estar,
Padre Viracocha.


CANCIONES POPULARES (Versiones de Teodoro Me-
neses)

1.
 ¡Oh tú que comiste conmigo
de un solo grano de maíz,
de un solo grano de trigo!
¿Dónde estás ahora?

Al ciervo de las montañas,
o la vicuña de las abras,
si quieres, pregunta:
yo estoy sola.

Recuerda el barranco profundo,
recuerda los pedregales-
en esos lugares
nos hemos amado.

Tú, sin nadie,
y yo, sin nadie.
¡ay! ¡Cómo
nos separaremos!

2.
Cuando me muera en las escarpadas montañas,
¿quién me enterrará?
Cuando me muera en la cima de las montañas,
¿quién me enterrará?

Sólo el moscón azul revoloteará en torno mío,
haciendo las veces de mi padre;
sólo el tordo de las punas llorará
haciendo las veces de mi madre.

¡Ay, madre mía para qué
me has concebido!
¡Ay, padre mío para qué
me has engendrado!

Si sufro una intensa pena
nadie se compadece de mí;
si padezco un grave dolor
nadie se apiada de mí.


DOS POEMAS DEL QUECHUA (Versión S. Salazar
Bondy)

DESPEDIDA

Hoy es el día de mi partida.
Hoy no me iré, me iré mañana.
Me veréis salir tocando una flauta de hueso de mosca,
Llevando por bandera una tela de araña;
Será mi tambor un huevo de hormiga,
Y mi montera, ¡mi montera será un nido de picaflor!


MARIPOSA MENSAJERA

Encargué a una mariposa,
Envié una libélula,
Para que fuera a ver a mi madre,
Para que fuera a ver a mi padre.

Volvió la mariposa,
Volvió la libélula,
Tu madre está llorando, diciendo,
Tu padre está sufriendo, diciendo.

Yo mismo fui,Yo mismo me trasladé,
Y en verdad mi madre lloraba,
Y en verdad mi padre sufría.


POEMA DE AMOR (Versión Garcilaso de la Vega)

Caylla llapi                  Al cántico
Puñunqui                      Dormirás
Chaupituta                    Media noche
Samúsac                        Yo vendré

"A los Incas poetas los llamaban haráuec, que en propia
significación quiere decir inventador."





Hugh Fox. First Fire. Central and South American Indian
Poetry. Anchor Books, 1978.
Teodoro Meneses. Canciones Quechuas de Ayacucho. Univ.
de San Marcos, Perú, 1956.
Sebastian Salazar Bondy. Poesía Quechua. Galerna, 1968.
Alfred Métraux. Los incas. CEAL, 1972.
Inca Garcilaso de la Vega. Comentarios reales de los Incas.
Eudeba, 1964.