domingo, 17 de mayo de 2026

CUATRO POEMAS DE RUSSELL EDSON

  

Russell Edson nació en los Estados Unidos en 1928 y mu-

rió en ese mismo país en 2014, a los 84 años. Ha publicado

obras de diversos géneros (teatro, novelas, fábulas, cuen-

tos y poemas), además de ser ilustrador.. Es considerado el 

"padrino" de la poesía en prosa en su país natal. Recibió di-

versos premios por su escritura. Ha dicho acerca de su obra

en una entrevista que "mi trabajo como escritor es más que

nada corregir lo que produce la fiebre creadora. Me siento

a escribir con una página en blanco y con una mente en

blanco. Dondequiera que el órgano de la realidad (el cere-

bro) quiere ir yo lo sigo con el lápiz azul de la consciencia."

Para mí, leer su poesía ha sido un descubrimiento. Nacido 

de la casualidad, como suele ocurrir. Estaba leyendo "El

monstruo ama su laberinto" de Charles Simic, habiendo

pensado mucho en la poesía y los poetas (y en mí mismo en-

tre ellos), cuando en uno de sus fragmentos, Simic menciona

a Edson emparentándolo con Michaux. Por si los lectores de

esta página no lo recuerdan, he dicho en muchas ocasiones

que Henri Michaux es, para mí, el mayor poeta del siglo XX.

Cuando escribo esta frase que suena demasiado contundente,

advierto que hay cierta lucha imaginaria en mi expresión. Por-

que seguramente cada uno de nosotros tiene su propio "mayor

poeta", y por ende se trata de un tema que se caracteriza por

ser totalmente discutible. Por ese motivo mi aserción es sin

duda provocativa. Diría que "provocativa" debería acompa-

ñarse de "en un sentido amplio". Por ejemplo, ya que estamos

privados de la gozosa (y por tanto inútil) tentación de subir al

ring a nuestros poetas máximos, lograr que cada cual piense

en cuáles son sus grandes poetas. Puedo agregar que elijo a

Michaux sin olvidarme de Pessoa (con sus tres heterónimos 

poéticos: Caeiro, Da Campos y Reis), del Pound de "Personae"

(él mismo ha dicho que sus Cantos, a los que dedicó décadas

de trabajo, son "a botch", un término que en inglés se define

como "a clumsy mess", y en castellano como una "chapuce-

ría"); y de libros -más que de la obra- de otros poetas (Larbaud,

Ondaatje, Tranströmer, Pizarnik, etc.).

 Me ha generado mucha simpatía Russell Edson. Y ha sido un

verdadero placer traducirlo.


 UNA PIEDRA NO ES DE NADIE


Un hombre emboscó a una piedra. La atrapó. 

La convirtió en prisionera. La ubicó en un cuarto oscuro

y se convirtió en su guardián de por vida.


 Su madre le preguntó porqué 

 Él dijo porque está cautiva, porque ha sido

capturada.


 Mirá, la piedra está dormida, le dijo ella, no sabe

si está en un jardín o no. La eternidad y la piedra

son madre e hija, sos vos el que está envejeciendo.

La piedra sólo está durmiendo.


 Pero la atrapé, madre, la piedra es mía por conquista,

dijo él.


  Una piedra no es de nadie, ni siquiera de sí misma,

vos sos el conquistado, te estás ocupando del prisionero,

que sos vos mismo, porque tenés miedo de salir.


  Sí, sí, tengo miedo, porque vos nunca me amaste,

dijo él.


  Eso es cierto, porque vos siempre fuiste para mí

como la piedra es para vos, dijo ella.



 CONTANDO OVEJAS


 Un científico tiene un tubo de ensayo lleno de ovejas. Se

pregunta si debería tratar de reducir un pastizal para ellas.

Son como granos de arroz.

Se pregunta si es posible reducir algo hasta sacarlo de la

existencia.

Se pregunta si las ovejas se darán cuenta de su pequeñez,

si tienen alguna noción de la escala. 

Tal vez piensan que el tubo de ensayo en una granja de

cristal...

Se pregunta qué debería hacer con ellas, que por cierto

tienen menos carne y menos lana que las ovejas comunes.

¿Es que él habrá reducido su valor comercial?

Se pregunta si podrían usarse como una variante del arroz,

una especie de arroz lanoso.

Se pregunta si debería amasarlas en una pasta roja entre

sus dedos.

Se pregunta si se estarán reproduciendo o si algunas de 

ellas se habrán muerto.

Las pone bajo un microscopio y se queda dormido contán-

dolas.



 ÁNGELES


 Tienen poco uso. Son lo mejor como objetos

de tormento.

 A ningún gobierno le importa lo que hacés con ellos.

 Como pájaros, y sin embargo tan humanos...

 Se aparean mirándose brevemente el uno al otro.

 Sus huevos son como gominolas.


 A veces se dice que inspiran a un hombre

a hacer con su vida más de lo que podrían

haber hecho.

 ¿Pero qué es lo que puede hacer un hombre

con su vida?


  ...Arden hermosamente con una llama azul.


 Cuando gritan es como el chirrido de una 

bisagra; el grito de un murciélago. Nadie

lo escucha...



 LAMENTÁNDOLO SINCERAMENTE

                                    para Charles Simic


 Como un monstruoso caracol, un inodoro se desliza

dentro de una sala de estar sobre una huella mojada,

pidiendo ser amado.

  Es imposible, y expresamos nuestro sincero lamento.

En el libro del corazón no se hace mención de la plomería.

  Y aunque hemos compartido con vos nuestra intimidad

en muchas ocasiones, pertenecés a una desafortunada

referencia, que preferiríamos no abrazar...

   El inodoro se retira deslizándose...




 NOTA


 En realidad, el párrafo entero de Simic, que agrego a conti-

nuación, me hizo pasar del agradecimiento -por darme a co-

nocer a Edson, vinculado nada menos que a Michaux- a la

irritación -por cómo termina describiéndolos, en un tono

que yo tomo como despectivo.


 "En literatura hay una tradición de magníficos inadapta-

dos, poetas y escritores inclasificables, como Michaux y

Edson, que recelan de la literatura y al mismo tiempo son

sus mayores adictos. Sólo un estilo que sea un carnaval de

estilos parece agradarles. Una poesía, en resumen, que ten-

ga aires de circo, de barraca de feria y vodevil, llena de he-

chos reales más extraños que la ficción, falsos milagros y

supersticiones, libros de horóscopos y calendarios astrales

como loa que se venden en la caja de los supermercados,

etc."


 No creo que Michaux y Edson estén realmente emparentados,

salvo por el hecho de que escriben poesía en prosa.

 Michaux ha viajado por el mundo, ha experimentado escribir

lo que sentía y percibía bajo en efecto de drogas alucinógenas,

ha viajado de un límite a otro de la literatura y la poesía.

 Su poema "Nosotros dos aún", escrito tras la muerte por 

quemaduras de su mujer, es lo más bello y profundo que he 

leído. Atribuirle superficialidad a Henri Michaux me parece

que sólo puede deberse a no conocer mínimamente su obra.



 

 

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