martes, 15 de abril de 2014

TRES POEMAS DE SHU TING

 


Otra vez poesía y política. Shu Ting, n. en 1952, seudóni-
mo de Gong Peiyu, sufrió los embates del régimen maoísta
a través de su padre, enviado al exilio interno cuando ella
era chica. Forma parte de un grupo de poetas llamado "Los
poetas de la Niebla". Es una de los varios escritores que el
gobierno ha tomado como 'subersivos'. (Es posible que en
su caso se deba a que en inglés Shu Ting es totalmente ho-
mofónica con "Disparando", en el sentido de disparar un
arma).


                            REGRESANDO A CASA

¡Demasiados ecos,
en el viento esta noche!
Susurros-de-pinos, luciérnagas, luces
     en la central eléctrica del pueblo,
Todos recordando un sueño distante.
Memoria: un desvencijado puente de madera que apenas
                                                    [abarca el río del tiempo...
¿Todavía se ríe la luna en los escalones de piedra?
Mi corazón se estremece de aprensión.

     ¡No recuerdes! ¡No recuerdes!
     Los errantes pies se agotan
     Descansa tu cabeza en el hombro de la montaña.

Habiendo caminado lejos y más lejos,
Sin embargo todavía te encuentras en el mismo lugar.
Ojos puros como estrellas surgentes
Brillan sobre mí como lo hicieran una década atrás.
(Cuando yo estaba llena de esperanza):
Sólo hubieses tenido que estirar tu mano
Y la manzana dorada hubiese caído en ella.
Una vez la agitación de la sangre
Cayó como una brillante revelación sobre el alma.
Ahora ya no es cierto, ya no es cierto:
La imagen juvenil retrocede
     a través de un bosque de obligaciones,
Dirigiéndose al olvido.



                    ENCUENTRO INESPERADO

De repente las Paulownias Imperiales dejan de ondular,
El sonido de los timbres de las bicicletas se suspende
Y la tierra regresa
A esa noche de hace diez años.

Ahora las Paulownias Imperiales comienzan a hamacarse.
Pétalos de flores se aplastan tras las ruedas
Despidiendo su perfume a través de las pulsantes calles.
El resplandor de la memoria se combina
Con la visión de vos.

Tal vez nada haya ocurrido. No te he visto en absoluto:
Una alucinación causada por este camino familiar.
Pero aún si fue así,
Estoy acostumbrada a no derramar lágrimas.


                                 EXTRAÑÁNDOTE

Un diagrama multicolor sin límites,
Una ecuación dibujada a tiza en la pizarra, sin solución;
Una lira de una sola cuerda que dice las cuentas de la lluvia;
Un par de inútiles remos que nunca atraviesan el agua.

Capullos en espera en animación suspendida;
El sol poniente que observa desde una distancia.
Aunque en mi mente pueda haber un inmenso océano,
Lo que emerge es la suma: un par de lágrimas.

Sí, desde estas perspectivas, desde estas profundidades,
Sólo eso.

FUENTE

 



Carolyn Kizer. Carrying Over. Poems from the Chinese,
Urdu, Macedonian, Yiddish, and French African. Copper
Canyon Press, 1998.

 

                                         Shu Ting y Carolyn Kizer

También se pueden leer en inglés los poemas de Shu Ting
en:

The Mist of the Heart: Selected Poems of Shu Ting. Trad.
de William O'Donnell. Panda Books, 1995.
Shu Ting: Selected Poems. Ed. by Eva Hung. Renditions,
1994.

sábado, 12 de abril de 2014

¡AL RESCATE! DINO CAMPANA, LA PRIMERA CARTA

 




Dino Campana es uno de esos locos con una obra. Algunos
locos lo son desde siempre, otros advienen a la locura en
cierto momento. Algunos locos producen maravillas, jus-
tamente a causa de su locura; otros pierden la habilidad de
escribir al enloquecer.
 Esta carta la escribió desde el Manicomio de Castel Pulci,
en Florencia (¡hay tantas formas de estar en Florencia!).
 Nos debemos el Gran Libro de los Manicomios del Mun-
do, ¿no les parece?


  PRIMERA DE LAS CARTAS

 A los quince años entré en un Colegio, en Piamonte: Car-
magnola, cerca de Turín. Más tarde en la universidad de Bo-
lonia. No adelantaba mucho en química. Y entonces me de-
diqué un poco a escribir y un poco al vagabundeo... Hubie-
ra tenido que estudiar Letras. Si hubiera estudiado Letras,
hubiera podido vivir. La química no la comprendía en abso-
luto y entonces me entregué a la nada... Estuve algunos me-
ses en la cárcel. Dos o tres meses en Suiza, en Basilea, por
una riña. Había reñido con un suizo: contusiones. No fui
condenado. Tenía un pariente, me recomendó. El Italia, a-
rrestado, luego un mes en la cárcel de Parma, hacia 1902-
1903. Estuve en el manicomio de Imola, del profesor Bru-
gia: allí me quedé durante cuatro meses. En Bélgica, des-
pués de Imola, en el manicomio de Tournay... Ejercía cual-
quier oficio. Por ejemplo, afilaba hierros, afilaba una hoz,
un hacha. Me bastaba para vivir. Tocaba el triángulo en la
Marina argentina. Fui portero en un Círculo de Buenos Ai-
res. Ejercía tantos oficios... Fui peón, hice terraplenes. En la Argentina había olvidado la Aritmética. Si no, me hubiese
podido emplear como contable... Hice de carbonero en los
barcos mercantes, de fogonero. Hice de policía en la Argen-
tina, o sea de bombero: algunos hombres están allá encarga-
dos de mantener el orden.
Estuve en Odesa. Vendía serpentinas en las ferias. Los bo-
siakos son como los gitanos. Son compañías de vaga-
bundos de cinco o seis personas. El tiro al blanco fue en Sui-
za. Conocía bien varios idiomas. Había regresado a Italia,
desde Suiza, para no desertar. En Italia se enteraron de que
había estado en el manicomio y no me aceptaron en las ar-
mas. Por consiguiente, me quedé paseando de aquel modo.
Vendía los Cantos Orficos [que habían aparecido en 1914]
en el café Paskowsky y en Giubbe Rosse de Florencia; en
el café San Pedro de Bolonia. Si yo vendía aquel libro lo
hacía porque era muy pobre... Casi todos me irritaban. A
los futuristas los encontraba vacíos, por ejemplo. Tenía una
fuerte neurastenia. Fui una vez escritor, pero tuve que dejar-
lo debido a mi endeble mente. No logro conectar las ideas,
no sigo... Ahora me ocuparé de negocios más importantes.


Dino Campana fue maestro de Montale y de Pavese.
Murió loco en 1932, después de pasar internado en el
Castel Pulci los últimos 14 años de su vida.
Llamó a la muerte "patria antigua de la gran nada".
Describió su llegada a Montevideo, por barco, así:
"Limpia, fría y eléctrica era la luz
de la noche, y las altas casas parecían desiertas,
al fondo, sobre el mar del pirata
de la ciudad abandonada
entre el mar amarillo y las dunas"
El barco se llamaba "Isla Verde", Campana viajó en él
como foguista. Era un barco ballenero, pero las grandes
tempestades que asolaron su trayecto, causaron muchas
víctimas a bordo. Además, estuvieron a merced de los
piratas. Finalmente, Dino desembarcó en las costas pata-
gónicas. A bordo de un carguero de la Marina Imperial,
llegó finalmente a Buenos Aires.


FUENTE: Revista Cero
Dirigida por Vicente Zito Lema.
N° 7/8, agosto de 1967.

 
 
Hablando de Florencia, éste es el poema que dedicara
Dino Campana a esa ciudad, en mi inseguro intento de
traducción.
 
 
 
FIRENZE
 
Entro del ponti tuoi multicolori
L'Arno presago quietamente arena
E in riflessi tranquilli frange appena
Archi severi tra sfrior di fiori.
 
Azzurro l'arco dell'intercolonno
Trema rigato tra i palazzi eccelsi:
Candide rigue nell'azzurro: persi
Voli: su bianca gioventú in colonne.
 
 
 
FLORENCIA
 
Entre tus puentes multicolores
El Arno que presagia quietamente encalla
Y en tranquilos reflejos apenas fleca
Los severos arcos entre agonías de flores.
 
El arco azul entre las columnas
Tiembla a rayas entre excelsos palacios:
Cándidas líneas en el azul: perdidos
Vuelos: en blanca juventud en las columnas. 
 

 

Otros textos vinculados:

viernes, 11 de abril de 2014

LOS POEMAS DE AMOR DE 'MARICHIKO'

 


Kenneth Rexroth publicó estos poemas, estas 'versiones'.
 Son los poemas de una escritora contemporánea.
Ya había publicado 4 antologías, dos de poesía china y dos
de poesía japonesa.
 Hay un secreto en la identidad de la poetisa Marichiko.
 No es el momento de revelarlo.
 Sólo es el momento de transcribir mis versiones de sus
poemas.
 

A Marichiko

Kenneth Rexroth


A Kenneth Rexroth

Marichiko



  II

Si pensara que podría escapar
E ir a tu encuentro,
diez mil millas serían como una milla.
Pero ambos estamos en la misma ciudad
Y no me atrevo a verte,
Y una milla es más larga que un millón de millas.


 V

El otoño cubre todo el mundo
con brocado Chino antiguo.
Los grillos pregonan "remendamos ropa vieja".
Son más frugales que yo.


 VII

Hacer el amor contigo
Es como beber agua de mar.
Cuanto más bebo
Más sedienta me vuelvo,
Hasta que nada puede extinguir mi sed
Sino beber el mar entero.


 IX

Me despiertas,
Apartas mis muslos, y me besas.
Te doy el rocío
De la primera mañana del mundo.


 X

La escarcha cubre las cañas del marjal.
Una fina lluvia sopla a través de ellas,
Haciendo crujir las largas hojas.
Mi corazón entero pulsa de felicidad.


 XIII

Yaciendo en la pradera, abierta para tí
Bajo el sol del mediodía,
Humo brumoso esconde a medias
Mis pétalos de rosa.


 XV

Porque sueño
Contigo cada noche,
Mis días solitarios
Son sólo sueños.


 XVI

Abrasada de amor, la cigarra
Chilla. Silenciosa como la luciérnaga,
Mi carne se consume de amor.


 XVIII

Arden
fuegos en mi corazón.
Nu surge humo.
Nadie se entera.


 XIX

Paso el día tensa, en-
soñando contigo. Me relajo con gozo
Cuando en el crepúsculo oigo
Las campanas de las vísperas sonando de templo en templo.


 XXIV

Grito cuando me muerdes
Los pezones, y el orgasmo
Escurre mi cuerpo, como si
Me hubiesen cortado en dos.


 XXVIII

La primavera llega temprano este año.
Laurel, ciruelas, duraznos,
Almendras, mimosas,
Todos florecen a la vez. Bajo la
Luna, la noche huele como tu cuerpo.


 XXXII

Sostengo tu cabeza apretada entre
Mis muslos, y presiono contra tu
Boca, y floto a la deriva
Para siempre, en una barca
De orquídeas en el Río del Cielo.


 
 XXXIII

No puedo olvidarme
De la oscuridad perfumada dentro
De la carpa de mi vello negro,
Mientras nos despertamos para hacer el amor
Luego de una larga noche de amor.


 XXXVII

¿Es sólo el viento
En la hierba de bambú,
O eres tú, que vienes?
Al menor sonido
Mi corazón se saltea un latido.
Trato de suprimir mi tormento
Y de dormir un poco
Pero sólo consigo desvelarme más.


 XXXVIII

Esperé toda la noche.
Para la medianoche estaba en llamas.
Al amanecer, anhelando
Encontrar un sueño de tí,
Recosté mi fatigada cabeza
Sobre mis brazos plegados,
Pero el canto de los pájaros
Que despertaban me atormentó.


 XLII

Hace cuántas vidas
Entré por primera vez en el torrente del amor,
Para descubrir al fin
Que no hay otra orilla.
Y sin embargo sé que volveré a entrar una y otra vez.


 LVIII

Medio en sueños
Me doy cuenta
De que las voces de los grillos
Se tornan lánguidas en el creciente Otoño.
Me duelo por este solitario
Año que está pasando
Y mi propio ser
Se torna más tenue y se va apagando.



FUENTE

Kenneth Rexroth. Flower Wreath Hill. Later Poems.
New Directions, 1991.

 










lunes, 7 de abril de 2014

PHINIOS Y PANENKOS

 A fin de cuentas, todo es comparativo.
 ¿Quién está mejor/ peor?
 Tomemos, por ejemplo, a estos pueblos: Phinios y Panen-
kos. Tienen problemas, sí. Los problemas de cualquiera, lo
que equivaldría a decir, 'comunes', o en otras palabras, los
que tenemos todos.
 Pero, además, Phinios y Panenkos tienen otros problemas,
y esos que son problemas. (Cada uno piensa así de los
suyos. Aún quienes apelan a la fórmula "tengo problemas,
sí, pero otros tienen problemas aún mayores"; aún esas
personas no pueden evitar sentir que sus problemas tienen
algo diferente.)

 En cuanto se empiezan a decir las cosas se nota que las co-
sas dichas dicen cualquier cosa. O sea: dicen cosas 'comu-
nes', cosas que puede entender cualquiera de cualquier ma-
nera. En otras palabras: las palabras son grandes fingidoras,
nos hacen creer que nos representan o que nos ayudan a acla-
rarnos las cosas. Y nada de eso va a suceder nunca. Lo único
que se puede hacer es escuchar al corazón. Como en los
viejos, antiguos y ya abandonados tiempos.
 El asunto, para no volver a decir 'problema', es que cada
uno puede escuchar, y eso en los raros casos en los que así
sucede, sólo a su propio corazón y, en aún más raras oca-
siones al de alguna otra persona.

 Los problemas, si subimos en la escala arbolada de la taxo-
nomía, por ejemplo, de especie a género, de género a fami-
lia, de familia a clase, vendrían a ser de dos clases: 1) lo
que puede decirse y 2) cómo puede decirse.



                          PHINIOS Y PANENKOS

 Tienen los cielos mal colocados y nadie
                a quien protestar
                      La cantidad de inconvenientes
                          que produce eso -nadie lo sabe
                               hasta experimentarlo.

Todo el mundo cree
     que con tener el suelo en su lugar
                 es suficiente

Pero los Phinios tienen los cielos
           en planos tangenciales
                     Placas de cielos desacoplados
                               y en desnivel

Trazarían en cualquier lado las fronteras
                pero tienden a ocultarse en pozos

Dicen que esos cielos provienen
             de grandes sistemas de fallas
                    -que han quedado mal instalados
                         y claramente sin terminar

Es con esas sensaciones que los Phinios
           intentan convivir
                  aún sabiendo
                      -y hartos ya de negarlo-
                        que algo escencial está torcido

Y que deberán, en el mejor de los casos,
    para poder sobrellevar el peso de la existencia,
        aprender a entremezclar su especie
                       con la amenaza.

En cambio, en Panenka,
   agolpamiento de cielos
Parece que la migración de cielos
 -un hecho de lo más natural y frecuente-
ha encontrado allí
una suerte de gran corral
cósmico, una encerrona
de los cielos nómades
que siguen viniendo,
acumulándose, como inmensas manadas,
cielos innumerables
venidos de todas partes
¡Ahí sí, dicen, es difícil sustraerse
a esos movimientos, a esas gigantescas
acomodaciones!
Casi no se puede hacer otra cosa
que estar pendiente de esos arribos
esos giros, esos desplazamientos,
esos intentos frustrados de furibundas partidas
¿Truenos?
'Como si el cielo fuese un mar
en el que cada gota
fuese un transatlántico
Y uno piensa, ¿comenzarán a caer
alguna vez?'
La ley desconocida
que los sostiene ahí arriba,
en esa interminable
puja,
en esas marchas y contramarchas
de multitudes incontables
de cielos
no da señal alguna
de lo que puede pasar
el año que viene,
mañana,
hoy mismo,
en cualquiera de sus instantes.

sábado, 5 de abril de 2014

POESIA PERSA Y SUFI (2° PARTE)

 







¿Qué es 'el Sendero del Sufí'? Es el Sendero del Amor,
entendido como la búsqueda del alma humana de Dios.
Y si la gracia de Dios cayera sobre el indagador, entonces
éste encontrará el fana (es muy posible que sea la raíz de
la palabra 'fanático') o aniquilación-en-Dios, y, de última,
el baqa o existencia eterna en la conciencia de Dios.
 Por lo tanto el sufismo es una mística, y de las más inten-
sas. Para ellos el amor de lo humano es apenas Ishq-e-Ma-
jazi (amor ilusorio), y sólo si el amante es puro de corazón
el amor actuará como un puente al Ishq-e Haqiqi o amor
verdadero, que es el amor de Dios.
 Por lo tanto, la idea que subyace al Sufismo es que Dios
es la Absoluta Belleza y el Bien Absoluto, y que Él prece-
de a toda creación y que Él existía por sí mismo.

 El propósito de la vida humana reside entonces en eliminar
tanto como sea posible el estado de No-ser que es el que nos
impide que la partícula Divina, el Puro Ser que Dios ha
puesto en cada uno de nosotros, nos reúna con su fuente.
El objetivo del Sufí es unirse a Dios y ser absorbido por
lo Divino.

 ¿Cómo puede lograrse tan ambicioso objetivo? A través
del Amor. Sólo a través del Amor puede la oscura sombra
del No-ser resultar apartada.

 Es la idea del Elast al cual se refiere el Corán, una alianza
primordial con Dios, que subyace a todos los aspectos del
Sufismo. De acuerdo a esa idea, en la pre-eternidad y antes
de que el mundo fuese creado, Dios ensambló todas las
almas de la humanidad y preguntó: '¿Elastu Bi Rabbikumi?'
('¿Reconocéis a vuestro Señor?') y las almas contestaron:
"Sí."
 Los místicos evocan esta idea del Elast y anhelan perma-
nentemente la re-unión con Dios. Es a este vino, el vino del
Elast, al que aluden los poetas Sufíes como el vino con el
cual la humanidad está para siempre ebria.

 Esta idea implica un Dios como nuestro amigo. Una con-
cepción que también deriva del Corán (50:16) que dice:
Wa Nahmo Aqrabo Elayhay min Hablil Wareed ('Pero
nosotros estamos más cerca de Él que su vena yugular'.)

 R.A. Nicholson (1868-1945) un eminente catedrático de
la cultura y civilización Islámica, dice que todos los gran-
des poetas persas han tomado prestadas sus ideas del Su-
fismo y hablan su idioma a su manera.

 La poesía mística islámica y la sufí, están imbuídas con
metáforas y símbolos derivados de las ideas filosóficas de
los primeros sufíes. El amante como 'el poseso'; el Ama-
do como representación de Dios; el vino, como el cono-
cimiento adquirido no a través de la razón sino por el co-
razón (o Ma'rifat); el Saqi o dador del vino, como aquel
que proporciona el conocimiento gnóstico, etc.

 Sin embargo, encontramos muchos poemas del 'amor
ilusorio' mezclados entre los sagrados.


AHMAD JAM (1048-1141) Nacido en Namagh, un puebli-
to de Kashmar, Irán. Se lo conoce mejor como Sheik Ahmad-
eJami o Shayk-e Jam. Se lo reverencia como a un santo. Ha
escrito varios libros de teología.

DESTINO VERDADERO

 El destino del Amor es otra cosa;
 El signo de un hombre sabio es otra cosa.

 En la calle donde el Amor es permutado,
 Bajo las horcas, aguarda el amante.

 Aquellos atravesados por la espada de la aceptación
 Reciben una nueva vida a cada instante.


SHEIK ABDULLAH ANSARI DE HERAT (1006-88)
Nació y murió en la ciudad de Herat (actualmente en Af-
ganistán occidental). También se lo conoce como Sheik
de Sheiks. Ha escrito varios libros de misticismo y filoso-
fía islámicos, el más conocido de los cuales es Munajat
Namah (Diálogos con Dios). Su santuario en Herat es lu-
gar de peregrinaje.


 AMANTES DESESPERADOS

 Oh Señor
 Parecemos
 Amantes desesperados,
 Y en nuestros corazones
 Estamos manchados de sueño;
 Nuestros pechos llenos de fuego
 Nuestros ojos llenos de agua;
 A veces ardemos
 En el fuego de nuestros corazones;
 A veces nos ahogamos en lágrimas.


SA'EB TABRIZI (n.?- m. 1080) Nació en Abbasabad, cerca
de Isfaján y murió en esta ciudad. Su nombre completo es
Mirza Mohammad 'Ali Sa'eb Tabrizi. Algunos lo consideran
el último poeta persa. Visitó la India, donde sus poemas si-
guen siendo muy reconocidos. En Persia fue poeta de la cor-
te.

UNA VACACION PERMANENTE

Nuestro desempleo garantiza una vacación
    hasta del mismo pensamiento de trabajar
 hasta de la preocupación por la ganancia y la pérdida
    en este bazar.
Tomamos el mundo tan fácil que dormimos
    el sueño de la seguridad
       ignorando a este mundo despierto
              y su amarga guerra.
Cerramos los ojos y los oídos y cada sentido
      a cualquier deseo y lujuria degradantes;
     ¿por qué deberíamos trabajar para curar todas las almas
                   de su inmunda enfermedad?
Como una rosa que vive fuera del año, nuestra primavera
   y nuestro otoño se han fundido en uno;
 el interminable flujo del mundo yacente
      nos ha liberado.
No tenemos queja alguna de los altos y bajos de la tierra
     sus valles y montañas; su escarpado,
      como las colinas de una hilera desgastada,
          es lisa por fin.

Sa'eb, esconderemos nuestras cabezas
    debajo del ala de la vida,
  arrojaremos al aire las páginas del libro del jardín.
      Hemos terminado con la brega.


KHAQANI (1126-1199) Nació en Shirvan, cerca de Bakú,
en la actual Azerbaiján y pasó gran parte de su vida en Ta-
briz. Su madre, que era Cristiana Nestoriana, se convirtió
al islamismo. Khaqani era un reconocido poeta en su tiem-
po.

1.
Estoy hundido, en lo profundo de un mar de miseria
perplejo, como una ostra con perla, sin mano ni pie.
El cielo, para tomar la perla real,
Hace añicos la coraza de la ostra de mi corazón.


2.
Observa, mi amigo, la suma de la vida
en este rollo bicolor de atardeceres y albas.
Junto a las escrituras falsificadas de la noche y el día
¿qué has ganado de esta morada del dolor?
El mundo es un banquete de comida envenenada,
como la vida es un sueño interpretado por la muerte.



RUDAKI (m. en 940) Poeta, músico y cantante persa, re-
conocido como el primer gran poeta clásico de Irán. Na-
ció en Rudak, un suburbio de Samarcanda en la actual
República de Uzbequistán. Nació ciego o quedó así a muy
temprana edad. Se dice que ha compuesto una gran cantidad
de poemas y los agrupó en un divan. Algunos historiadores
hablan de 180 mil. Una obra perdida, de la cual sobrevivie-
ron escasos poemas.

1.
Cuando me veas muerto, mis labios para siempre cerrados
y veas esta forma de atormentada pasión vacía de vida,
puedes sentarte junto a mi lecho y decir, tan encantado-
                                                                           [ramente,
fui yo quien te mató, y ahora estoy arrepentida.

2.
Vive en el disfrute con gozosas muchachas de ojos negros,
ya que la vida es sólo un cuento, un aliento.
Permanece abierto al presente,
silencioso acerca del pasado.
Todo lo que quiero son trenzas perfumadas,
la dulce con cara-de-luna.
Feliz aquel que dio y pudo recibir placer,
infeliz aquel que ni tomó ni dio.
Este mundo es viento y nube y espejismo.
Derrama más vino, porque lo que ha de ser, será.



SA'DI SHIRAZI (1184-1291. Uno de los Tres Profetas de
la Poesía, junto a Anwari y a Firdausi. Gran viajero. Produ-
jo los primeros clásicos para cualquier estudiante de la
poesía persa.)

ALABANZA A DIOS

Es mejor el hombre
Que a Dios proclama
Sus errores y defectos,

Ya que ningún hombre es capaz
De contar sus incontables bendiciones.


NIZAMI GANJAVI

ALABANZA DEL PROFETA

La noche oscura de tu pelo
Es el día de la salvación.
¡El bramante fuego de tu amor
Es el refrescante arroyo de la vida!


FARIDUDDIN ATTAR (1145-1221. Uno de los mayores
poetas místicos del Islam, nació y vivió la mayor parte de
su vida en Nichapur, al NE de Persia. Farmacéutico (Attar)
de profesión, vivió en tiempos difíciles y sin embargo pro-
dujo una obra inmensa.)

1.
EN EL AMOR

En el Amor jóvenes y ancianos son iguales.
El en Amor ganancia y pérdida son lo mismo.
En el Amor los mundos son iguales.
En el Amor otoño y primavera son idénticos.
Su abajo es arriba y su arriba es abajo.
La tierra y los cielos son lo mismo.
El lugar del Amor es un círculo,
Cada punto igual a los demás.
Si el Bienamado te desdeña o te recibe,
Es todo lo mismo.
En la tradición del Amor morir
Es lo mismo que ganar vida eterna.


2.
EL DOLOR DEL AMOR

Quienquiera haya recibido un átomo de este dolor del
                                                                             [Amor,
Para él tanto el ayer como el mañana se convierten en hoy.

Todo lo que vemos es en realidad Uno,
Los meses, los años, son todos sólo un día.

Mil siglos nos han pasado,
Y aún este dolor nos persigue siempre de la misma forma.

Quien se embarque en busca de un amigo
Debe arder en este fuego y esperar;
Pero cada día que él arda,
                                    es su día para celebrar.

Veo sólo un átomo de su dolor
                                       cuya dulce picadura
Ha alcanzado la profundidad
                                         de todo.

Este dolor no es otra cosa
Que aquel que atiza el fuego del Amor;
Este es el dolor de aquel secreto
Que nos ofrece una razón para vivir y para amar.


AMAREH (nacido en el actual Turkmenistán, fines del
siglo X, comienzos del XI.

Me esconderé entre mis poemas mientras los escribo
Esperando besar tus labios mientras los recites


RABE'EH QOZDARI (La primer mujer poeta de Persia
cuyo nombre -y algunos de sus escritos- han llegado a nos-
otros. Nacida en la actual Afganistán, probablemente a fi-
nes del siglo X.

Mi esperanza es que Dios te haga enamorarte
De alguien frío y calloso como vos
Y que entonces te des cuenta de mi verdadero valor cuando
Te estés retorciendo en los tormentos que yo he pasado.


KHOSRAVANI (Siglo X, en la corte Samanida. Ha recibi-
do el homenaje de que ciertos versos suyos inauguren los
poemas de Ferdowsi y de Mohammad Abdah.)

Hay cuatro clases de hombres de los que no he de fiarme
Dado que no he visto ni una migaja de provecho en sus
                                                                               [artes:
Los doctores con sus drogas, los piadosos con sus rezos,
Los magos con sus hechizos, los astrónomos con sus cartas.


ATAI RAZI (Poeta de la corte Gaznávida, de fines del s. XI,
mejor conocido por su poesía épica.

Cada noche, mientras viajaba, en cada lugar,
He visto hasta las primeras luces del alba tu evocador rostro
Pero tú me has enviado insomne por temor
De que en mis sueños de tí pudiésemos abrazarnos.


MOJIR (Nacido en la actual Azerbaiján, alumno de Khaga-
ni. S. XII)


En una mano tenemos las escrituras, en la otra, vino-
Ahora con lo que nuestra fe aprueba, ahora con lo que es
                                                                                [impuro;
Y así vivimos nuestras vidas, ni crudos ni cocidos,
No del todo paganos, no del todo Musulmanes, una mezcla
                                                                         [entre ambos.


SHATRANJI (Nacido en Samarcanda a fines del s. XII.
La palabra shatranj significa "ajedrez", y es probable que
su nombre signifique "el jugador de ajedrez", un juego
muy popular en las cortes persas medievales.)

Es verdad que una larga vida es la mejor de las riquezas
Pero, sin riquezas, es una vida de suspiros.
Mis amigos, una vida larga que se pasa deseando no es
Tanto una vida como una extensa muerte.



MAHASTI ((La más célebre de todas las poetas persas.
Nacida en Ganjeh -actual Azerbaiján- aparentemente per-
teneció a la corte del monarca Sanjar (1119-1157).

Seca, seca tus vanas lágrimas, las lágrimas no te van-
Ya estoy lo suficientemente triste, no necesitas estar
                                                              [triste tú también;
Mira, tú eres el amado, llorar no es tu papel-
¡Dejame a hacer lo que el que ama debe hacer!


SANA'I (El primero de los tres autores mayores de largos
poemas místicos en persa. Nació en la segunda mitad del
s. XI y murió en 1150.

Si pudiese elegir venir, no hubiese venido:
Si pudiese elegir irme, ¿cuándo me iría?
Lo mejor hubiese sido no haber venido nunca,
Y no estar aquí, y no tener que irme.


ABU SA'ID ibn ABI'L KHAIR (967-1048)

El amor fluyó como sangre a través de cada una de mis
                                                                            [venas,
Sacó todo lo demás y me llenó con el Amigo.
Mi amigo abraza cada parte de mí,
Sólo permanece mi nombre, es resto es Él.


MU'IZZI (1048-1124)

¡Oh Rey, el trago de la mañana es una cosa espléndida!,
Todos los que buscan el placer aman el trago de la mañana.
A toda hora el vino es una fuente de regocijo,
Al amanecer es puro elixir.


ABU TALIB KALIM (¿?- 1651)

...La mitad de mi vida gastada sujetando mi corazón
                 a esto y aquello;
el resto, desujetándolo de nuevo.


AYN AL-QOZAT HAMADANI (Gran filósofo y místico
persa, nacido en Hamadán en 1098, y ejecutado 33 años
más tarde bajo el cargo de herejía.)

1.
Anoche ella me abrazó
mi ídola enroscó sus brazos alrededor mío
            me atrapó y atravesó mi oreja
            con el anillo de la esclavitud.
Le dije: "¡Por tu amor
Rugiré, y gritaré y me AMOTINARÉ! Y..."
                 pero ella puso sus labios sobre los míos
                 y cerró mi boca.

2.
Dentro del ojo del ojo
    ubiqué un ojo
        lustrado y adornado
             con su belleza
pero súbitamente caí
    dentro del Cuarto de la Perfección
       y ahora estoy librado de la vista,
          hasta del ojo de la contemplación.


SARMAD (Vivió en el siglo XVII. Se dice que nació ju-
dío y se convirtió luego al Islam. Sólo ha sobrevivido una
breve colección de sus ruba'iyyat.)

El universo es un caleidoscopio:
ahora desesperanza, ahora esperanza
            ahora primavera, ahora otoño.
Olvida sus subes y bajas:
             no te irrites ni te enfades:
El remedio para el dolor
             es el mismo dolor.


MANSUR HALLAJ (Nació en Persia en 858, y es conside-
rado el mayor mártir del Islam, despertando grandes polé-
micas en los círculos Sufíes y ortodoxos. Fue ejecutado
por su famoso dicho: "Yo soy la Verdad" ('An al haq')
en 922.)

Nado en un mar de amor,
arrojado arriba y abajo por las olas.

Me alzan por momentos,
Y en otro en ellas me ahogo.

Hasta que este Amor me trajo
Adonde no hay orilla alguna a la vista...


BIBLIOGRAFIA

Mahmood Jamal. Islamic Mystical Poetry. Sufi Verse from
  the Mystics to Rumi. Penguin, 2009.
Bernard Lewis. Music of a Distant Drum. Classical Arabic,
Persian, Turkish, & Hebrew Poems. Princeton Univ. Press,
  2001.
Dick Davis. Borrowed Ware. Medieval Persian Epigrams.
  Anvil, 1996.
Peter Lamborn Wilson and Nasrollah Pourjavadn. The
  Drunken Universe. An Anthology of Persian Sufi Poetry.
  Omega, 1999.
Keith Bosley. Poetry of Asia. Five Millennium of Verse
  from Thirty-three Languages. Weatherhill, 1979.
Tony Barnstone/ Willis Barnstone. Literatures of the Mi-
  ddle East. Prentice Hall, 1999.





NOTAS. Agrego, al pasar, algo que comenta Vita Sackvi-
lle West en su libro "Pasajera a Teherán". "He estado bus-
cando un jardín desde que llegué a Persia y aún no lo he
encontrado. Sin embargo, los jardines persas gozan de
una excelente reputación. Hafiz y Saadi cantaban las ex-
celencias de las rosas con frecuencia, hasta llegar incluso
al aburrimiento, pero en persa las rosas no tienen nombre,
lo que más se aproxima es >flor roja<. Da la impresión
de que se ha producido un malentendido en algún momen-
to." De un viaje realizado en 1926 en tren, en barco y en
automóvil, para reunirse con su marido, Harold Nicholson,
en la capital persa. No sé si habrá lazos de parentesco entre
los dos Nicholson mencionados en este artículo.
 Y algo que tal vez se le escapó a Vita: en persa antiguo,
Jardín se decía "Paridaiza", significando esto, que eran
proclives a la metáfora.
 Alguien había escrito "Qué maravilloso jardín
                                              hiciste
                                          de tu jardín"

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)


jueves, 3 de abril de 2014

EL ÚLTIMO (PROBABLEMENTE) POEMA DE YUKIO MISHIMA



Yukio Mishima se llamaba en realidad Kimitake Hiraoka.
 En su 'primera' autobiografía (así la presentó a los editores
a los 23 años de edad), un libro que abrió el mundo a este
genio precoz, titulado "Confesiones de una máscara", Mishi-
ma cuenta detalladamente sus duros primeros años de vida.
Marcado por diversas circunstancias, que contaré en otra
parte, Mishima pasó de la extrema vergüenza de sí mismo
a un exhibicionismo sumamente arriesgado.
 Dedicó su vida a dominar aquello que su débil contextura
y su feminizante educación por la abuela materna, le habían
hecho sufrir tanto.
 Este poema apareció en "Sun & Steel" (Sol y acero), una
suerte de testamento que dejara Mishima poco antes de co-
meter hara-kiri, el 25 de noviembre de 1970, en protesta
contra la constitución japonesa posterior a la Segunda Gue-
rra Mundial, que prohíbe la guerra.


ICARO

¿Pertenezco yo, entonces, a los cielos?
¿Por qué, sino, deberían los cielos
Fijarme con esta incesante mirada azul,
Tentándonos, a mí y a mi mente, más alto
Aún más alto, arriba en los cielos,
Atrayéndome incesantemente hacia arriba
A lo alto lejos, lejos, lejos de lo humano?
¿Por qué, si el equilibrio ha sido estrictamente estudiado
Y el vuelo calculado con lo mejor de la razón
Hasta que ningún elemento aberrante debiera, por derecho,
                                                                        [permanecer -
Por qué, aún, debiera la lujuria de la ascención
Parecer, en sí misma, cercana a la locura?
Nada hay que pueda satisfacerme;
Las novedades terrenas se opacan demasiado rápido;
Me veo llevado más y más alto, más inestable,
Más y más cerca de la refulgencia del sol.
¿Por qué me queman, estos rayos de razón,
Por qué estos rayos de razón me destruyen?
Los pueblos alla abajo y los serpenteantes arroyos,
Se tornan tolerables mientras nuestra distancia crece.
¿Por qué alegan, aprueban, y me tientan
Con la promesa de que puedo amar lo humano
Si sólo se ve, esto, de lejos-
Aunque la meta nunca podría ser el amor,
Ni, si lo hubiese sido, podría yo nunca
Haber pertenecido a los cielos?
No he envidiado a los pájaros su libertad
Ni he sentido nostalgia por la paz de la Naturaleza,
Impulsado por nada salvo este ansia extraña
De lo más elevado, y lo más cercano, para sumergirme
En el azul profundo del cielo, tan contrario
A todas las dichas orgánicas, tan lejano
De los placeres de la superioridad
Pero más alto, más alto,
Deslumbrado, quizá, por la mareada incandescencia
De las alas enceradas.

¿O acaso entonces
Pertenezco, después de todo, a la tierra?
¿Por qué, sino, debería la tierra
Mostrar tal ligereza para circundar mi caída?
Sin ofrecer ningún espacio para pensar o sentir,
Por qué entonces la blanda, indolente tierra
Me recibió con el impacto de su plato de acero?
¿Acaso la blanda tierra se volvió acero
Sólo para mostrarme mi propia blandura?
Que la Naturaleza trajera el hogar a mí
Que caer, no volar, está en el orden de las cosas,
Más natural por lejos que aquella imponderable pasión?
¿Es el azul del cielo, entonces, un sueño?
¿Fue diseñado por la tierra, a la que yo pertenecía,
En relación a la fugaz, blanco-quemante intoxicación
Conseguida por un momento por las alas enceradas?
¿Y favorecieron los cielos el plan para castigarme?
Para castigarme por no creer en mí mismo
O por creer demasiado;
Demasiado anhelante de saber dónde residía mi lealtad
O vanamente asumiendo que ya lo sabía todo;
Por querer partir volando
A lo desconocido
O a lo conocido:
¿Ambos el mismo azul pedacito de una idea?


 





Yukio Mishima. Sun and Steel. His Personal Testament
on Art, Action, and Ritual Death. Traducido al inglés por
John Bester. Grove Press, 1970.

 Este poema refleja la visión en extremo 'japonesa' del mito
de Icaro. W.H. Auden ha escrito, también en un poema -ti-
tulado Musée des Beaux Arts- su propia visión de este tema,
mencionando el "Icaro" de Brueghel el Viejo (La caída de
Icaro, pintado en 1563):
"En el 'Icaro' de Brueghel, por ejemplo: cómo todo se aparta

Deliberadamente del desastre; el labriego podría
Haber oído el chapoteo, el grito desesperado,
Pero para él no se trataba de un fracaso importante, el sol brilló
Como correspondía sobre las blancas piernas que desaparecían
En el agua verde; y el delicado y suntuoso navío que debió ha-
                                                                                     [ber visto
Algo asombroso -un muchacho cayendo del cielo-,
Tenía que ir a alguna parte y siguió navegando tranquilamente."

Una versión distinta del fracaso... y de su futilidad.

(La versión del poema de Auden es de E.L. Revol)