lunes, 21 de septiembre de 2020

CHRISTINE MARENDON, POEMAS

 




  PRÍMULA DE LA TARDE


 En cada persona existe una gota

 pura. Más oscura que el silene 

 que durante el día gira se pliega hacia adentro

 le gusta difundir oro

 sobre amplias extensiones.

 Así que nosotros, animales y humanos,

 somos también vegetación, estratos

 de la era del carbón. Somos

 brotes, pertenecientes a las especies

 que pagan con polen y miel

 y aún aguardan la nueva era.

 Las flores, cuyo lenguaje

 carece de una palabra para 'jardín',

 se inclinan dentro

 de su nueva encarnadura.

 Todo esta conectado

 al no pertenecer.




  ANEMOS


  El fenómeno de la respiración produce de todos los 

  sentidos la erupción de la voz humana.

  Tomá la materia de un puñado de tierra: anemos

  significa tanto el viento como el alma. Es extraño

  cómo las relaciones humanas están enraizadas en las

  transformaciones físicas. La gratitud es algo 

  natural. Luego vienen los ácidos y los cristales,

  las espinas y las escamas. Como si uno supiera que

  tan cerca de la transparencia del espacio hasta

  el color es olvidado como algo

  sustituido. En relación con nuestro tamaño entonces

  estamos en nuestro punto más fuerte cuando pensamos

  en términos de material. Tener la libertad de pararse

  en la luz y exhalar, es el primero y el último

  de todos los movimientos filosóficos.




   PAPYRUS


  Una planta hará cualquier cosa que uno le exija

  en busca de la luz. Expresar este extraordinario proceso

  en palabras tan precisamente como sea posible es mara-

  villoso. Nosotros somos hongos, carecemos de clorofila.

  Es suficiente que pensamos, para hacer un buen trabajo.

  La pradera limita el mundo. El jardín tiene un cerco y una

  verja. Así conocemos la exacta extensión de la influencia.

  Lo mejor en todos nosotros es el amor. Irreductiblemente

  somos también hermosos. Donde uno está insatisfecho

  con el límite el factor decisivo es una antecámara de

  la nada. Le sigue que sólo en sueños amás

  tu ideal. Es miel como miel, una mano

  que acaricia hacia arriba. Y sin embargo no

  todo está calculado. ¿Acaso nuestra convicción

  de que no extrañamos el fresco amarillo de los maizales

  no deriva de nuestra necesidad de ternura? Inclinándose

  o parándose erguidos, hoy todos saben cuándo están 

  enfermos. Así que la decisión acerca de eso debiera ser 

  la fuerza, derivada de la tierra,

  de llevarlo dentro de la tierra. 


  Christine Marendon es una poeta alemana bilingüe. Su se-

gunda lengua es el italiano. Las versiones de las cuales me he

valido para estas traducciones son de Ken Cockburn, que ha

trabajado con la autora para lograr la mejor interpretación de

estos poemas. La autora dice acerca de ellos: "Por un lado se

ligan con la Naturaleza en el sentido más amplio, pero tam-

bién con el espíritu que anima la Naturaleza y el mundo, y el

lugar de la humanidad en este sistema. Advenimiento y desin-

tegración. Todo eso suena muy grandilocuente, pero yo me

siento muy pequeña cuando estoy escribiendo estos poemas...

Se trata también de un experimento: hasta dónde puedo sim-

plemente rendirme a una secuencia libre de imágenes, ¿cúando

se pierden significado y contexto?"

Marendon vive en Hamburgo y trabaja con niños con necesi-

dades especiales.


FUENTE



Modern Poetry in Translation. No. 2. The Constellation.

2014.


Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)

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