jueves, 11 de junio de 2020

ALGUNOS POEMAS DE D.H. LAWRENCE

         



   David Herbert Lawrence. El primer escritor británico
pos victoriano. Un amante de lo natural, en todos los planos.
El novelista que escandalizó a una sociedad represora con
"El amante de Lady Chatterley". Las ideas modernísimas de
Lawrence lo convirtieron en un perseguido, tanto política co-
mo personalmente (su pensamiento era contrario a la tecnifi-
cación y partidario de la naturaleza y la 'vida plena'; y en el
plano que podríamos llamar personal, propiciaba una gran li-
bertad en el plano erótico). Nació en Eastwood, Ingla-
terra en 1885, se mudó a Francia en 1908, conoció a Frieda
Weekley, que estaba casada y que era algunos años mayor
que él, lo cual no impidió que huyeran juntos y recorrieran
una buena parte del mundo, empujados a la "peregrinación
salvaje", como la denominara el autor de "Hijos y amantes".
Recorrieron Italia -de ahí nació su libro Crepúsculo en Italia,
Francia, Australia, Sri Lanka (en ese entonces Ceylan), para
luego viajar a los Estados Unidos y a México. De regreso en
Francia, murió tempranamente en 1930.
 Los poemas que publicamos en esta nota pertenecen a la
etapa del Imagismo, una corriente literaria a la que pertene-
cieron H.D., Ezra Pound, Ford Madox Ford, Richard Alding-
ton, William Carlos Williams y Amy Lowell, entre otros, que
publicaron 4 antologías entre 1914 y 1917... y una quinta en
1930, 13 años después de la ruptura del grupo. El movimien-
to fue fundado por Pound, pero desertó de él al año de crearlo.
El mismo Lawrence pertenecía a la vez al grupo Imagista y
al de los Georgianos, que tenía principios opuestos. De modo
que era un grupo que cambiaba todo el tiempo, postulando 
ideas poéticas en plena ebullición. Tal vez fue el célebre autor
de los Cantos el único que realmente tuvo una idea clara acerca
de qué significaba este movimiento. Digamos que el principio
fundamental es que las imágenes del poeta Imagista tienen una
significación variable, como los signos a, b y x en álgebra... el
autor debe usar su imagen porque la ve o la siente, no porque
piensa que puede usarla para respaldar algún credo o algún sis-
tema de ética o de economía. En otras palabras, un grupo de
amigos que en cierto modo jugaba con la cuestión de salir de
los sistemas vigentes (como el simbolismo), y acercar la poe-
sía a la prosa, ya que una de las ideas centrales de la poética 
de Pound es que la prosa destituyó en determinado momento
histórico a la poesía, relegándola a un lugar reducido y ame-
nazando con su desaparición.

 Estos poemas de Lawrence son bastante distintos -y yo diría
también bastante mejores- que muchos de sus poemas más
conocidos. Que el lector forme su propia impresión.


            
              VERDE (1915)

  El cielo estaba verde-manzana,
  El cielo estaba verde vino alzado contra el sol,
  La luna era un pétalo dorado entremedio.

  Ella abrió sus ojos, y verde
  Brillaron, como flores desatadas,
  Por primera vez, ahora por primera vez vistas.






                    ILÍCITO (1915)

  Delante de las sombrías montañas, un suave, perdido lazo
                                       de arco iris,
  Y entre nosotros y eso, el trueno;
  Y debajo, en el trigo verde, los peones
  Parados como oscuros tocones, todavía en el trigo verde.

  Vos estás cerca mío, y tus pies desnudos en sus sandalias,
  Y a través del perfume de la madera desnuda del balcón
  Distingo el perfume de tu pelo; así que ahora los ágiles
  Rayos caen desde el cielo.

  Abajo en el verde pálido, río-glacial flota
  Una barca oscura a través del clima gris - ¿y adónde?
  Los truenos rugen. Pero todavía nos tenemos el uno al otro.
  Los desnudos rayos en el cielo vacilan 
  Y desaparecen. ¿Qué tenemos sino el uno al otro?
  La barca se ha ido.



                 DOLOR MELANCÓLICO (1916)

  Una hoja amarilla salta de la oscuridad
  Como una rana delante mío-
  - ¿Por qué debería asustarme y quedarme quieto?

  Estaba mirando a la mujer que me tuvo
  Estirada en la abigarrada oscuridad
  Del cuarto de enfermos, rígida por la voluntad
  De morir -
  Y la hoja veloz me arrancó
  De vuelta a este remolino lluvioso
  De hojas y luces y tráfico entremezclados delante mío.
  


                           ÍNTIMOS (1930)

 ¿No te importa mi amor? dijo ella con amargura.

  Le alcancé el espejo, y dije:
  ¡Por favor dirige estas preguntas a la persona adecuada!
  ¡Por favor haz tus solicitudes a la oficina central!
  ¡En todas las cuestiones de importancia emocional
  por favor aborda directamente a la suprema autoridad! -
  - Así que le alcancé el espejo.

  Y me lo hubiese partido en la cabeza,
  pero captó el reflejo de su propia imagen
  y eso la retuvo fascinada por dos segundos
  mientras yo huía.



        REALIDAD DEFINITIVA 

  Un hombre joven me dijo:
  estoy interesado en el problema de la Realidad.

  Le dije: ¡Realmente!
  Entonces lo vi girar para observar, subrepticiamente,
  en el espejo grande, su propia sombra fascinante.

  [En la jerga inglesa, ese "Really!", contiene un fuerte tinte
irónico, como si uno dijera "¿En serio?" ("¿De verdad?"), o, 
en argentino: "¿En serio, che?". O en la jerga argentina actual: 
"No me digas, loco".]



         AMOR FORJADOR-DE-IMÁGENES

  Siempre
  en mi centro
  arde una pequeña llama de rabia, masticando
  contactos invasivos, de calientes, atacantes dedos de amor.

  Siempre
  para los ojos de aquellos que me quisieron bien
  he visto por fin la imagen de aquel que amaban
  y tomaban por mí,
  y confundían conmigo.

  Y siempre
  era un bonito mono que se me parecía
  y que era una burla de mí.

  Así que ahora quiero, sobre todas las cosas
  preservar mi desnudez
  de la burla y de la aprehensión del amor que forja imágenes.

   




               NADA PARA SALVAR (1930)

  No hay nada que salvar, ahora que todo está perdido,
  salvo un pequeño núcleo de quietud en el corazón
  como el ojo de una violeta.



  
              ¡ESCUCHA A LA BANDA!

  Hay una banda tocando temprano en la noche,
  pero son sólo hombres infelices haciendo un ruido
  para ahogar su cacofonía interior: y la nuestra.

  Una pequeña luz, bastante quieta, se inclina y canta para sí
  a través de la noche
  y la música de los hombres es como un ratón royendo,
  royendo en una trampa de madera, atrapada ahí.


 FUENTE

 Peter Jones (Editor). Imagist Poetry. Penguin Books, 1972.




 NOTA

 Tanto W.H. Auden como James Fenton se han ocupado bas-
tante de DHL. Hay una fuerte coincidencia, diría yo, entre am-
bos trabajos críticos. Los dos lo vinculan fuertemente a Whit-
man, en el sentido del poeta que quiere transmitir un mensaje,
el poeta que tiene algo de apóstol. Fenton señala que en una
carta de 1917, Lawrence dice: "El arte en sí mismo no me in-
teresa, sólo el contenido del espíritu." También en Studies in
Classic American Literature, aparecen declaraciones de este
estilo: "La función esencial del arte es moral. No estética, no
decorativa, ni como pasatiempo ni como recreación. Sino mo-
ral. Pero de una moralidad apasionada, implícita, no didácti-
ca. Una moralidad que cambia la sangre más que la mente.
Cambia primero la sangre. La mente la sigue después, como
una estela."
 Hay muchas más implicancias en estas definiciones de lo que
parece. Una de ellas es sin duda la diferencia entre la llamémos-
le así persona y el poeta. En ese sentido, Auden señala que "es
dudoso que haya existido alguna vez un escritor tan despojado
de una persona como Lawrence."
 A mí me impresionó especialmente el retrato que hace Auden
de DHL en "La mano del teñidor", uno de sus mejores libros de ensayos: "Como analista y retratista de las fuerzas del odio y la agresión que existen en todos los seres humanos, y que cada 
tanto se manifiestan en casi todas las relaciones humanas, Law-
rence es probablemente el maestro más grande de todos los
tiempos. Pero ahí termina su conocimiento y comprensión so-
bre los seres humanos. No sabía absolutamente nada, por ejem-
plo sobre el afecto y la caridad humana. La verdad es que detes-
taba a casi todos los seres humanos, especialmente cuando de-
bía estar en contacto estrecho con ellos."
 Estas palabras me hicieron pensar si se habrían conocido estos
ingleses que han escrito parte de la mejor poesía de esa lengua.
Las fechas (de nacimientos y muertes) no son decisivas, pero
permiten colegir que es sumamente improbable que haya teni-
do lugar un encuentro personal entre ellos.
 Queda el otro encuentro. Obra y lector. Auden ha leído segura-
mente buena parte de la obra de Lawrence (que consta de unos
mil poemas en sus Collected Poems); mientras que el autor de
"Fénix" y "Amores", nunca pudo conocer los versos de su cole-
ga Wystan Hugh.
 DHL murió joven -a los 44- en Francia, en marzo de 1930.
 Este es el relato que hace el también poeta James Fenton de
esa circunstancia:
 "Cuando Frieda salió por un momento de la habitación, Law-
rence aferró las muñecas de María Huxley y le dijo: 'María, 
María, no me dejes morir'. Esas fueron sus últimas palabras,
según una versión. Según otras, sus últimas palabras a Frieda
fueron: "Dale cuerda a mi reloj". 
 "Dale cuerda a mi reloj, no me dejes morir: parecen ser las
mismas últimas palabras."
 Como hay dos muertes para cada mortal, también se podrían
escuchar esas palabras de Lawrence en relación a la segunda
muerte, ¿no? "No me dejes morir", aparte del pedido (imposi-
ble) literal, es también, "sigue amándome, recordándome". ¿Y
que mejor metáfora de esto puede pensarse que la que le trans-
mite a Frieda: "dale cuerda a mi reloj"?

 W.H. Auden. La mano del teñidor. Adriana Hidalgo editora,
1999.
 James Fenton. Hombres, mujeres y bestias. Dossier en Dia-
rio de Poesía, N° 80, 2010. Con traducción de Mirta Rosen-
berg.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)

6 comentarios:

M.H dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Robert Rivas dijo...

Gracias.Yo también a veces supongo que soy yo.

Carmen Troncoso Baeza dijo...

Belleza de poesía!

Robert Rivas dijo...

¿No es cierto que sí?
Mis saludos.

Anónimo dijo...

Señor Robert igual le resulta interesante los comentarios que se hacen en Zumo de poesía al respecto de su poema de los langalis y leer algún comentario que se hace en todo a 17 , los haikus, sería un honor usted opinará en ellos , somos escritores espontáneos, que escribimos a brote pronto y que seguro se va a sorprender por nuestra originalidad, además les haría ilusión a los que llevan el blog . Somos fans de Bolaño y de Borges y nos gustan los grandes escritores hispanoparlantes. Salud

Cachonero

Robert Rivas dijo...

Hola, Anónimo. La verdad es que no entiendo tu mensaje. Comentame de nuevo, con otras palabras, por favor, de qué se trata. Si es un sitio, podés escribir el nombre completo sin problemas. Te paso mi casilla de mail: rrrivas@hotmail.com