jueves, 31 de diciembre de 2015

CINCO POETAS RUSAS

 
 


NINA GORLANOVA  (Nació en un pueblo del distrito de
Perm en 1947. Se graduó en la Universidad de ese pueblo,
escribe, además de poesía, cuentos y novelas. Vive en Perm.)


De "Tres líneas"


 Los chicos guardaron su plata
 Para comprar helados
 Y se la dieron a papá para cerveza.

 *

 La hija del medio
 Era aplicada en lectura
 Gracias a mis plegarias.

 *
 
 Hoy en día es sólo
 En mis sueños que veo
 Gente que lo ha logrado.

 *

 Todo ha subido.
 Aún cuando estamos enojados
 No rompemos platos...

 *

 Mi hija me trajo
 Un ramo de fresas del colegio
 Debo echar un vistazo en mi diario...

 *

 Mis hijos menores
 Leen como los antiguos romanos
 En voz alta y recostados.

 *

 Leyendo la prosa de Brodsky,
 Descubrí un parentesco espiritual:
 Un incontenible interés en el polvo...



 REGINA DERIEVA  (Nació en Odesa en 1949. Emigró en
1991 a Israel. Ahora vive en Suecia. Su poesía ha sido tra-
ducida a varios idiomas. Brodsky escribió acerca de su poe-
sía: "Tú, Regina, eres en verdad una gran poeta. Por el poe-
ma "No me siento en casa donde estoy", tuyo solo por nom-
bre y por arte. El verdadero autor es la poesía misma. Está
más cerca tuyo de lo que tu lapicera está del papel. No he
visto nada así ni en la poesía rusa ni en la inglesa...")


 MÁS ALLÁ DE SIBERIA OTRA VEZ SIBERIA

 Más allá de Siberia otra vez Siberia,
detrás del impenetrable bosque otra vez bosque.
Y más allá tierra yerta,
donde una ventisca de nieve se suelta.

La ventisca tiene esposas, y la tormenta
de nieve tiene un cuchillo que mata de inmediato...
Moriré, pagaré una deuda
por otros que viven en alguna parte,

sin rencor, sin temor ni terror,
sin dolor, sin una tumba innominada...
Más allá del muro otro muro,
sobre el muro detenido-muerto un centinela.



 SVETLANA DEN'GINA  (Nació en 1968, en Kuibyshev
-hoy Samara. Se graduó en la Universidad local y vive aún
en Samara.)


 EQUINOCCIO DE OTOÑO

 Estoy harta de
el crujido del papel y del ruido de los paraguas abriéndose.
En el cuarto oscuro,
entre quejas durmientes
y abalorios desparramados,
otra vez quiero ser
una ramita de sauce en una jarra de agua.
Otra vez me olvidaré de cómo escuchar a la gente
y despediré al tiempo,
mirando en las profundidades del enorme plato.
Saltitos y vainas de alubias,
una viña silvestre y la brisa de la tarde
quedarán afuera.
Me olvidaré del pan, la leche, el café.
Pero por varios días
la estrella amarilla que parece cera
significa para mí
el más extravagante día del año
y la más pelúcida noche.



OLGA SEDAKOVA (Nació en Moscú en 1949. Traducto-
ra de varios idiomas: Pound, Horacio, Dante, Eliot, Rilke.
Ensayista. Cristiana, alejada de la tradición de la poesía fe-
menina rusa. Estuvo varios años viviendo en Gran Bretaña.

 
LLUVIA

"¡Está lloviendo,
y aún la gente dice que no hay Dios!"
Así la Abuela Varya,
una anciana mujer de por acá, diría.

Ahora la gente que decía que no había Dios
están encendiendo velas en las iglesias,
pidiendo misas para los muertos,
evitando a aquellos de otras religiones.

La Abuela Varya yace en su tumba.
y la lluvia sigue cayendo,
inmensa, abundante, implacable,
dale y dale,
sin apuntarle a nadie en particular.



SVETLANA KEKOVA (Nació en Sakhalín, en 1951. Se
formó como filóloga. Enseña en el Instituto Pedagógico.
Vive en Saratov. Ha sido influenciada por la poesía de Ni-
kolay Zabolotsky.)


 EL ESPACIO ESTÁ ARQUEADO COMO UNA VELA

El espacio está arqueado como una vela
sus leyes son las mismas en todas partes,
y los anchos rostros de las polillas
componen su grada externa.

Mientras que nos balanceamos
por el desfiladero del menisco,
no dejaremos que nuestra tristeza sin sentido
tergiverse el reino de Dios.

La vida, esa pregunta irresuelta,
la dejamos para después.
Tanto el enloquecido pájaro carpintero
como el boquiabierto pescado

son como llaves rotas
sobresaliendo de cerraduras oxidadas
o un ignorante
alardeando su fealdad.


FUENTE

Valentina Polukhina (Ed.) Russian Women Poets. Modern
Poetry in Translation N° 20. King's College London, 2002.






 

jueves, 24 de diciembre de 2015

"ELEGÍA DE MARIENBAD", UN GRAN POEMA DE W.G. SEBALD



 ELEGíA DE MARIENBAD

 Puedo verlo ahora
dando zancadas a través de la suite
de tres cuartos que apuntan
al sudoeste con su
sacón color canela
reflexionando

diversos temas
por ejemplo su largamente
elaborado plan
de un tratado sobre las nubes
y sin embargo un tanto
complicado también

e irritable en relación a
su pasión por Ulrica
que es la razón
de su tercera visita
a este prometedor
complejo turístico. El mira

hacia afuera los pequeños
árboles rechonchos
parejamente dispuestos alrededor
de la placita en frente de
el Palacio Kebelsberg,
ve un jardinero

empujando una carretilla
colina arriba, un par de mirlos
sobre el césped. Ha dormido
mal en su estrecha cama
y se sentía como un
escarabajo o alguna otra extraña

criatura hasta que afuera
el césped desplegó
sus alas y él pudo levantarse
y continuar su trabajo. Cierto, él
daría lo que fuese ahora para

descansar otra vez pero en cualquier
momento ahora ellos
lo llamarían a la mesa.
Tal vez servirán un lucio, luego escalopes
y para terminar una compota

de fresas silvestres.
Los bohemios saben una
o dos cosas acerca de la cocina:
los dulces bollos de masa con
su café de la mañana fueron un goce
y su muy querida amada parecía

tan gentil de nuevo, de tal
delicado humor y
cariño por él que
se moría de
amorosa esperanza y sintió que
el corazón le palpitaba en la garganta.

Así pasan los días.
Él mira dentro
de los ojos de ella y retuerce
la finamente bordada
servilleta en sus pliegues
una vez a la izquierda

una vez a la derecha.
Cuando su pedido de
la mano de la hija
se topa con la reticencia
de la madre de ella y después
del último cruelmente dulce

beso él parte
en un humor sombrío
a través de las montañas y
todavía en su carruaje compone
la famosa elegía
de veintitrés estanzas

lo cual en el estilo
de su propio forma
de decir se conoce como
un salto desde
una tempestad de sentimiento
a la más madura creación
de su vejez.

En cuanto a mí sin embargo
nunca me gustó
realmente esta bellísima
trenza de deseos entremezclados
que le poeta al
llegar a casa

había transcripto en su
mano más elegante
y unido personalmente
con una tapa de rojo
marruecos atada
alrededor con un lazo

de seda. Vi su
fascímil en el Museo
Marienbad esta mañana
junto a varios otros
objetos que tuvieron
mucho más significado para mí

y entre los cuales estaba
un cortador de mechas
y un juego de ceras
de sellar, una pequeña
bandeja de papel maché
y un dibujo en tinta

sobre cartón por Ulrica
mostrando en una perspectiva
algo incierta la villa
Bohemia del Norte de
Trebívlice en la que ella vivió
como solterona hasta su

muerte. Más allá
una hoja color amarillo China
de un álamo tulipa
de su herbario
inscripto en tinta negra
a través de gruesas venas

entonces lo triste permanece
de negro lazo al cual
los checos le dan el amoroso
nombre krajky, una clase
de gargantilla o corbatín y
dos pulseras que

parecen bufanditas y
tan estrechas que su muñeca
no puede haber sido
más fuerte que las
de un niño pequeño. Luego
hay un grabado de acero

que muestra a Fräulein von
Levetzow en sus años
declinantes. Para entonces su
anterior pretendiente ha
yacido hace mucho bajo tierra
y ahí está ella

en un vestido de tafeta
gris junto a una mesa
para libros, con un abominable
bonete repleto de
rulos tirabuzón y
una cara fantasmalmente blanca.


                                                       Marienbad, 14.VIII.99


NOTA

Luego de visitar Marienbad, una ciudad que queda a unos
170 kilómetros de Praga, acerca de la cual Alain Resnais
hizo una famosa película -"Hace un año en Marienbad"-,
basada en el libro de Adolfo Bioy Casares "La invención
de Morel", Sebald retoma en un tono ligeramente irónico
la célebre elegía que "el príncipe de los poetas" escribiera
entre el 5 y el 12 de setiembre de 1823. Este texto forma
parte de la llamada "Trilogía de la Pasión" y refleja el amor
que Goethe sintió a los 73 años por Ulrica von Levetsow,
de 18, a quien había conocido en Marienbad, una ciudad
famosa por sus balnearios, aguas termales y hoteles de lu-
jo. Goethe vio a su amada por última vez en Karslbad, el
día en que cumplía 74 años. Ulrica permaneció soltera y
murió en 1899, a la edad de 95.]

UNA ACOTACIÓN, AHORA

 Para mí, W.G. Sebald es el mayor escritor de la segunda
mitad del siglo XX. La densidad de su literatura va en la
dirección contraria a la liviandad, a la velocidad y a la mag-
nificación de la importancia del puro presente que caracte-
rizaron a la posmodernidad. Sebald se sumerge en el pasado,
de cuerpo entero, sin ahogarse, para decirlo jugando un po-
co con la expresión de Jung a Joyce acerca de las diferencias
entre éste y su hija. Cada página de la breve obra de Sebald
es una obra maestra en sí. Si la definición que dio Pound
acerca de la poesía mantiene su genialidad -"la poesía es la
lengua cargada con el máximo posible de sentido"-, entonces
Sebald es uno de los grandes poetas de todos los tiempos.
 
 "Hay algo terriblemente seductor para mí acerca del pasado.
Apenas me interesa el futuro. No pienso que vaya a contener
muchas grandes cosas. Pero al menos acerca del pasado se
pueden tener ciertas ilusiones", respondió en una entrevista.

 ¿Dónde está Sebald en mi imaginario mundo de la literatura?
Junto a Kafka, a Michaux, a Pessoa y a Pound. Hay momentos
de otros escritores que también están en estas 'alturas': Thomas
Bernhard en Trastorno; Jean Cocteau en Opio; Robert Walser
en Jakov von Gunten; Claire Keegan en Tres luces; Paul Bow-
les en El cielo protector, en Déjala que caiga, y en varios de
sus 'ensayos', como Cabezas verdes, manos azules...

 Injustamente, me detengo acá. La lista podría seguir un muy
largo rato. Pero tendría que ponerme a pensar, para ello, y es-
ta lista me viene a la mente sin tener que pensar nada.

El poema de "Max", como lo llamaban sus muy próximos
(sus afortunados 'muy próximos'), proviene de "Across the
Land and the Water". Selected Poems, 1964-2001. Un libro
bellísimo, editado por Hamish Hamilton en 2011.
 Y algo insólito: este libro se consigue usado en algunas librerías de Estados Unidos, a
un centavo de dólar.







SOMBRA QUE NOMBRA




Con un sonido extraído de un sueño

 Los nombres, a esa hora,
 se posan más cerca que nunca de lo real

 La sombra que
 se oculta sin ocultarse

 En medio de un sueño hecho de materia oscura
 la voz de un nombre sopla en un ojal del tiempo

 ¡Como si se pudiera hacer fotos
 en esa niebla poblada
 de túnicas agitadas
 de caricias sonámbulas!

 ¿Y qué es una caricia?
 ¿Y por qué una caricia significa tanto?

Evidencia y misterio de la belleza
Misterio de cualquier evidencia

Con un sonido hecho de minuciosos sonidos
olvidados
con la voz del olvido
con el aire de la sombra de la ausencia
con el sonido de ese aire
cuando recorre los senderos abiertos por el pasado
con la voz apenas delineando
la forma de un nombre
soñado

evidencia
y
misterio

Con el hollejo del silencio
hice este nombre
cuya sombra recorre
la sangre
en una tela de sueños
sin saber
recorriendo
la intangible frontera
entre aquello que fue
y este apenas soñarnos

Tela soplada por un vendaval
de suspiros

Sólo queda saber qué hacer
con lo irremediable

De ello sólo puede decirnos algo
la sombra del lenguaje






sábado, 12 de diciembre de 2015

DE COMO VIKRAM SETH ME CONDUJO A IRINA RATUSHINSKAYA

 

El recorrido empezó al encontrarme con un libro de poemas
de Vikram Seth. Hasta ahora lo conocía mejor por sus tres
novelas traducidas al castellano en Anagrama: Un buen par-
tido, Una música constante y Dos vidas. No es un libro nuevo
el que apareció en mi biblioteca. Es más bien uno soslayado.
Pertenece a una categoría con muchos acompañantes, ¿tendría
que decir 'lamentablemente'? Pero así es: no todos reciben
la misma atención. El libro se titula All you who sleep tonight,
(Todos ustedes que duermen esta noche) y parece ser, porque
no es algo para nada evidente, ni hay mención alguna acerca
del tema, un poema acerca de Hiroshima. Lo cierto es que el
'poema' tiene varias partes, tonos, temas. Elegí algunos poe-
mas de este breve libro -de 62 páginas- para publicarlos aquí.

Seth nació en Calcuta, en 1952.


 VOCES

Voces en mi cabeza,
Cantando, "Besos. Pan.
Pruébate. Pelea. Palea.
Aprende. Gana. Busca el amor,"

Ahogan una voz menor,
Silenciosa ahora de elección:
"Respira en paz, y quédate
Quieto, por una vez, como yo."



 COSAS

Guárdalo. No puedes encontrar
En una lectura alejada de este tipo
Un símbolo para corazón o mente.

Lee dentro de las cosas; ellas permanecerán.
Las cosas se deshacen y no sienten dolor.
Y las cosas, si no el mundo, son cuerdas.




 EL MONJE DEL TEMPLO HAN SHAN

Palpa su oscuro rosario
Y tañe el gong, de nuevo, de nuevo,
Pestañea ante el flash de la foto
Del serio hombre de negocios japonés.
Ellos se van. Se da vuelta y, con una sonrisa,
Me pregunta, ¿Son los hindúes gente pobre?
¿Son todos budistas? Al rato
Habla de la Banda de los Cuatro*.
Diez años -estuvimos suspendidos- Se queda mirando
Contemplativamente un rostro,
Dorado, calmo, sin aflicción, que soporta
Dolor, años, muerte, vándalos, y desgracia-
Entonces ve mis perplejos ojos, y se trae
A la tierra, y a las cosas más blandas.


[* La Banda de los Cuatro se refiere a la esposa de Mao
Tse Tsung y tres de sus colaboradores, que tras la muerte
del líder de la Revolución Cultural fueron juzgados y sen-
tenciados a la cárcel por los crímenes cometidos entre 1966
y 1976.]



 NOCHE EN JIANGNING

Un vaso de té; la luna;
Los sapos croan en las malezas.
Un murciélago se retuerce a través
Del disco dorado hacia los juncos de plata.
La luz distante de lámparas.
El zumbido del grano aventándose.
La paz de la soledad.
El aroma de la inminente lluvia.





 Entonces me topo con este poema, dedicado a Irina Ra-
tushinskaya.


  POETA

Ella vivió durante seis años en una jaula. Cuando
Me siento inclinado a lamentar cómo son las cosas, pienso
En ella quien a través de un largo frío y dolor no
Traicionó a los que amaba ni suplicó misericordia.
Ellos censuraron las pocas cartas que le permitieron.
Repollo y pan, podridos y rancios, fueron comida.
Mientras afuera los gobiernos y las primaveras daban vueltas
Y la Cumbres, los deshielos, y los grandes sucesos ocurrían,
Aquí dentro no había esperanza. Años de su juventud
Fueron enfermados por ningún crimen. Ella ni siquiera
Sabía si su amante sabía si estaba viva.
El papel en el que escribiera poemas le fue quitado.
¿Qué podía ella encontrar?- los remolinos en la fría luz azul
A través de barrotes tan gruesos que no podía sacar las manos-
Esos remolinos de luz azul y los tacones de pan
Que compartía con alguna rata sociable.
Sus poemas los memorizó línea por línea y los destruyó.
La Sustancia era lo que resultaba difícil recordar.

 Irina, nacida en 1954, fue arrestada en 1982, acusada de
"promover agitación anti-soviética". Le dieron 7 años de cár-
cel en un campo de trabajos forzados. De paso, hoy me enteré
que mientras la Unión Soviética sostenía con enormes pérdidas
de vidas -y un heroísmo sin par de parte del pueblo- la guerra contra el invasor nazi, había en los Gulags 4 millones de con-
victos. Irina fue liberada como un gesto durante la reunión en-
tre Reagan y Gorbachov, en 1986. Se suma a un gran número
de poetas que sufrieron la persecución estalinista durante al
menos 30 años: Anna Ajmátova, Marina Tsvietáieva, Nadezh-
da Mandelstam, Olga Bergholtz y muchas otras. Solo anoto acá
a las escritoras más destacadas de la literatura rusa del siglo XX. Ah, me olvidaba de mencionar que lo que generó la sensación
de una de esas conexiones que nos sorprenden por su carácter
inesperado, fue haber estado hablando hoy con un amigo acer-
ca de la recientemente laureada escritora bielorrusa, Svetlana Aleksiévich.


Un poema de IRINA RATUSHINSKAYA

                                               Antes de su detención.


 POR EL GRITO DESDE EL ALJIBE
("Aljibe" puede traducirse también como "pozo de agua".
Asociación inevitable: durante la dictadura militar en Uru-
guay y producto de una gran fuga de guerrilleros de la cár-
cel, el regimen se endureció y, cuando esos guerrilleros fue-
ron recapturados, sufrieron duros castigos. José Mujica, el
reciente ex presidente de ese país, estuvo encerrado solo en
un aljibe durante dos años.]


Por el grito desde el aljibe de "¡Mamá!"
Por el crucifijo arrancado de la pared.
Por las mentiras de vuestros 'telegramas'
Cuando existe una orden para un arresto-
Soñaré contigo, Rusia.
En la acumulación de tus victorias.
En la angustia de tu impotencia.
En la náusea de tu resaca-
¿Por qué iría a abrirse paso el miedo?
Todo ha sido llorado, a todos les han puesto a dormir
                                                                       [cantando-
¿De quién te encogerás de miedo de repente?
Aunque lo niegues, refúgiate en la ilusión.
Pon toda la culpa sobre aquellos que fueron asesinados-
Yo seguiré viniendo a pararme delante tuyo
Y a mirarte a los ojos.

[Irina escribió sobre jabón unos 250 poemas, los memorizaba,
y luego los veía deshacerse, mientras describía esos jabones
como el "gris color de la esperanza".]


Vikram Seth. All You Who Sleep Tonight. Alfred A. Knopf, 1990.



lunes, 7 de diciembre de 2015

DOS MITOS DE INDIOS DEL MATO GROSSO

 


 Xingu es un Parque Nacional creado por el gobierno brasi-
leño en 1961 y su área es de unos 30 mil kilómetros cuadra-
dos. Está situado en el norte del Mato Grosso, en una zona
intermedia entre el Planalto Central y el Amazonas.
 Los hermanos Orlando y Claudio Villas Boas viajaron rei-
teradamente a esta zona que llegaron a conocer en profun-
didad. Cuando fueron por primera vez a estas regiones en
1946, encontraron las mismas tribus y la misma distribución
de los poblados que había hallado el etnólogo alemán Karl
von den Steinen en su magnífica expedición de 1887. Las
mismas actitudes amigables de los indios, que tanto habían
impresionado al visitante europeo.
 El único cambio era la notable reducción de la población,
un fenómeno que iba a extenderse a lo largo de las sucesi-
vas visitas de los Villas Boas. Muchas de las tribus desapa-
recieron para siempre. Los etnólogos brasileños se dedica-
ron durante décadas a recoger testimonios de las formas de
vida, las lenguas y, sobre todo, los mitos de estas tribus.
Transcribo aquí tan sólo dos, entre las muchas publicadas
en su obra maestra, en inglés, Xingu. The Indians, Their
Myths, en 1970.


  LOS INDIOS KAMAIURÁ
 
  MAVUTSINIM: El primer hombre

 En el comienzo sólo había Mavutsinim. Nadie vivía con
él. No tenía esposa. No tenía un hijo, ni tenía parientes. Él
estaba completamente solo.
 Un día él convirtió un caracol en una mujer, y se casó con
ella. Cuando nació su hijo, le preguntó a su mujer: "¿Es un
hombre o una mujer?"
 "Es un hombre."
 "Lo llevaré conmigo."
 Entonces partió. La madre del niño lloró y regresó a su al
dea, la laguna, donde volvió a convertirse en un caracol.
 "Somos los nietos del hijo de Mavutsinim", dicen los indios.



 LOS INDIOS KUIKÚRU

 AVINHOCÁ: El origen del arco.

 En las orillas del Río Kuluene, por encima de la boca del
Río Turuine, Avinhocá decidió reunir a todos los indios,
pacíficos y salvajes, para distribuirles armas. El primero
en aparecer fue el Kuikúru, que tomó el arco blanco. Desde
entonces, todos los Kuikúru y sus parientes usaron arcos de
este tipo. Luego apareció otro indio, que tomó un arco hecho
de madera oscura. Finalmente vino otro y tomó el arma de
fuego. Después de hacer esto, Avinhocá les mostró una pe-
queña laguna y les dijo a todos que se bañaran ahí. Dado
que la laguna tenía muchas pirañas, caimanes, serpientes,
etc., los indios tenían miedo, lo que enojó mucho a Avin-
hocá. Los indios sólo se mojaron las manos y corrieron a
secarlas sobre el tronco de un árbol. El árbol tenía la cor-
teza blanca, era un pau-de-leite. Uno más valiente le obe-
deció a Avinhocá y se arrojó a la laguna y eso lo convirtió
en blanco. Ése es el civilizado que tomó el arma de fuego.
Justo entonces un árbol gritó desde adentro de la selva y
los indios contestaron. Avinhocá predijo: "Los árboles
morirán un día y los indios también desaparecerán." Se
escuchó otro grito, esta vez proveniente de una piedra. El
civilizado contestó, y entonces Avinhocá dijo: "La piedra
nunca morirá y, por lo tanto, los caraíbas (Europeos) nun-
ca desaparecerán."
 Después de todo esto, Avinhocá decidió que todos se irían,
cada uno en una dirección diferente. Avinhocá aún estaba
ahí cuando sus hijos, Tivári y Torrongo, arribaron. En ese
momento, Rit-Taurinha apareció. Le dio aceite de pequi
a uno de los hijos de Avinhocá y le dijo que se lo frotase
sobre el cuerpo. Avinhocá no lo dejó, diciendo que el aceite
produciría envejecimiento. Para probarlo, frotó el aceite so-
bre su propio cuerpo y se volvió viejo. Enseguida después
de eso, Rit-Taurinha le dio al otro hijo de Avinhocá un po-
co de tabaco y le dijo al muchacho que lo fumase. Avinhocá
intervino de nuevo, diciendo que aquel tabaco era sólo para
los ancianos. Un hombre joven fumándolo envejece precoz-
mente. Ésa es la razón por la cual sólo los indios ancianos
lo fuman. Rit-Taurinha se fue, dejando a Avinhocá con sus
hijos. Uno de ellos, Tivári, decidió casarse, y con ese propó-
sito reunió a todos los pájaros y animales hembra y se fue
con ellos a la orilla del río. Cuando llegaron ahí, él dijo que
la mujer que fuese con él se convertiría en su esposa. Dicien-
do esto, se arrojó al agua. Todas ellas estaban asustadas, y
hasta los capibaras huyeron. La golondrina, sin embargo, im-
prudentemente, seguía bajando en picada sobre el agua, y
una vez ella rozó la superficie. Tivári la atrapó y la llevó a
su aldea en el fondo del río. Todos creen que en el fondo
del río hay una gran aldea con hermosos jardines.



 FUENTE

 Orlando Villas Boas/ Claudio Villas Boas. Xingu. The In-
dians, their Myths. A Condor Book, Souvenir Press, 1970.