domingo, 27 de abril de 2014

UN GRAN POETA HEBREO: SAMUEL HA-NAGID

 
Samuel Ha-Nagid es considerado uno de los mayores poe-
tas de toda la literatura hebrea. Nació en Córdoba, en 993.
Su nombre completo es Samuel ha-Levi ben Joseph ibn Na-
grela. Tanto él como Ibn Gabirol, otro de los mayores poe-
tas hebreos, fueron hombres polifacéticos, aunque Ha-Na-
gid lo superó en ese terreno: fue, al mismo tiempo, rabino,
hombre de estado, general de ejército y poeta. Su capacidad
en la elucidación de los textos bíblicos y rabínicos es amplia-
mente reconocida. Luego de la invasión de Córdoba por los
bereberes en 1013, debió partir, estableciéndose en Málaga,
que en ese tiempo era parte de la provincia de Granada. A-
llí, gracias a su extrema habilidad como caligrafista en ára-
be, se convirtió en secretario privado del Visir y, más tarde,
el rey de Granada lo proclamó a él mismo Visir y comandan-
te de los ejércitos del rey. Entre 1038 y 1056 (año de su muerte,
y exceptuando un lapso de dos años) estuvo involucrado en
diversas acciones bélicas.
 
 
CHUPARÍA AMARGO VENENO DE LA BOCA
DE UNA SERPIENTE
 
Chuparía amargo veneno de la boca de una serpiente
y viviría en el agujero del basilisco para siempre,
antes que sufrir a través de las tardes a los vulgares
peleándose por migas de su mesa.
 
 
 
PODRÍAN LOS REYES ENDEREZAR A LA GENTE
QUE ESTÁ ERRADA
 
 
¿Podrían los reyes enderezar a la gente que está errada,
mientras ellos mismos están torcidos?
¿Cómo, en los bosques, podrían las sombras que se doblan
ser rectas cuando los árboles son torcidos?
 
 
UNA INVITACION
 
Dime, mi amigo,
¿Cuándo he de servirte tu vino?
El canto del gallo me ha despertado,
Y el sueño ha desertado mis ojos.
 
Sal y mira la luz de la mañana
Como un cordel escarlata en el Este.
Date prisa, sírveme una copa,
Antes de que el alba ascienda,
 
De jugo de granada aromática
De la perfumada mano de una muchacha,
Que cantará canciones. Mi alma
Revive y luego muere.
 
 
LA GUERRA
 
La guerra al principio es como una joven muchacha
Con la cual todo hombre desea flirtear.
Y al final es una mujer vieja.
Todos los que se la encuentran se sienten
afligidos y lastimados.
 
 
LEONES HERIDOS
 
En tiempos de dolor, fortalezcan sus corazones,
Aún si se hallaran ante las puertas de la muerte.
La lámpara sigue teniendo luz antes de apagarse.
Los leones heridos saben cómo rugir.
 
 
LA HORA
 
Ella dijo: "Sé feliz de que Dios te haya ayudado
                                          [a alcanzar
la edad de 50 en este mundo", sin saber
que para mí no hay diferencia entre mi vida
pasada y la de Noé de quien apenas he oído
Para mí sólo existe la hora en la que estoy presente
                                         [en este mundo;
Permanece un momento y luego, como una nube,
                                                          [se aleja.
 
 
LA TIERRA PARA EL HOMBRE
 
La tierra para el hombre
es una prisión perpetua.
 
Estas pequeñas ayudas, entonces,
para tontos:
 
Corre adonde quieras.
El cielo te rodea.
Sal si puedes.
 
 
LOS MÚLTIPLES PROBLEMAS DEL HOMBRE
 
¿Los múltiples problemas del hombre,
hermano mío, como las injurias y el dolor,
te asombran? Considera al corazón
que los retiene a todos
en la extrañeza, y no se rompe.
 
 
 
BIBLIOGRAFIA
 
David Goldstein. The Jewish Poets of Spain. 900-
1250. Penguin, 1971.
Peter Cole. Selected Poems of Shmuel HaNaguid.
Princeton Univ. Press, 1996.
Leon Weinberger. Jewish Prince in Moslem Spain:
  Selected Poems of Samuel ibn Nagrela. Univ. of A-
labama Press, 1997.
T. Carmi. The Penguin Book of Hebrew Verse. Pen-
guin, 1981.
 
 
 
 

miércoles, 23 de abril de 2014

FRAGMENTARIA DE HENRI MICHAUX

 



Estos fragmentos los he tomado de más de un texto de
Henri Michaux. Cada uno de ellos sugiere, alude y sedu-
ce por sí mismo. Es lo que suele lograr el misterioso hom-
bre-de-Namur. El que convertía lo ordinario en asombroso
y a lo extraordinario lo hacía vivir entre nosotros.
 ¿Qué me propongo? ¡Propósitos! ¡Cuánta vergüenza me
han hecho pasar! Pero, en este caso, una vez más sin sor-
tear los obstáculos del todo, lo digo de una vez: empujar
lectores hacia Michaux (como insectos voladores al vien-
to o al ventilador).

 Eso sí, si esta "Fragmentaria" me sale bien, pensaré seria-
mente en poner una Fragmentaría.

                                UNA FRAGMENTARIA


 Aún si fueras lo suficientemente tonto como para mostrar-
te, no te preocupes; ellos no pueden verte.

*

 No te entregues como un paquete envuelto. ¡Ríe mientras
aúllas! Aúlla con risa.

*

 Cuanto menos odiantes serían los hombres si cada uno
de ellos no portase un rostro

*

 Si eres un hombre llamado a fracasar, no fracases de cual-
quier manera.

*

 En el interior del melón, un corazón batía.

*

 Sueño-de-caballo: Caballo, habiéndose comido su carro,
contemplando el horizonte.

*

 Escucha, soy la sombra de una sombra que se ha hundido
en la arena.

*

 Quitada la vaina
 se es otro
 cualquier otro

*

Acostado
acostado
acostado para conocer
para volver a ver, para cotejar, para legislar
para aplazar
para deshacer, para mañana
para el duende, para la esfera,
para las aguas, para el gesto interior
acostado-Faraón
acostado.

*

 El silencio empieza a mutar.
 A mi alrededor algo, extremo, fino, no definible, pequeño
barrido en todos sentidos y que se aproxima. En la vecin-
dad una multitud avanza.
 Con rumores, como los que brotan de los vecinos, la habi-
tación solitaria se ha transformado.
 Palabras que adquieren un valor extremo. En este instante,
la palabra "millares".

*

 Los oídos de los humanos no están muy bien defendidos.
Parece que no se tenía en cuenta a los vecinos.(+)

*

 Mi vida: arrastrando un cochecito de bebé bajo el agua.
Aquellos que nacieron cansados saben lo que quiero decir.

*

 ¡Tú sales de un lago, regresas al lago usando una venda ne-
gra sobre los ojos, pero sigues pensándote como de clara
visión!

*

 La escencia: aquello que queda cuando ya no tenemos que
rebajarnos, esforzarnos, funcionar, hacernos definidos, par-
ticulares, pequeños.

*

 Como si hubiese sido derogada una desconocida ley ocul-
ta, nos encontramos sin aliento, con un corazón como el de
un caballo después de saltar una valla demasiado alta, que
le impedirá volver a saltar.

*

 Un momento aún por venir.
 Un momento de otra vida.

*


 Sin contestar, el Tibetano sacó su cuerno llama-tormentas
y quedamos completamente calados bajo grandes lampara-
zos de relámpagos.

*

 Pero desgracia para quien tenga un sobresalto. Un deslum-
bramiento de dolor le alcanza entonces en lo más profundo.
Una neurona sin duda, una neurona escupe su sufrimiento
eléctrico, que no se echará en el olvido.
 ¡Oh! ¡Momentos! Cuántos momentos de alerta en esta vi-
da...

*

 No todo es duro en el cocodrilo. Sus pulmones son espon-
josos, y sueña al borde del agua.

*

 Quien ha dormido con una boa huele mal pero se levanta
contento. ¡Ah! la vida, la vida, digan lo que digan, la vida...
 La boa se enrosca, se desliga. ¡Cuánto placer en esos mil
desligamientos!

*

 Trágate los remaches, el crucero se desarma y el agua es-
tá nuevamente en calma.

*

 Alguien habla. Alguien no está fatigado. Uno no escucha.
Otro no tiene necesidad de ayuda. Alguno no está excitado.
Alguno no espera. Uno grita. Otro estorba. Alguien rueda,
duerme, se arrodilla, ¿eres tú, Lorellou?

*

 No he visto al hombre divulgando alrededor de él la feliz
conciencia de la vida. Pero he visto al hombre como un
buen bimotor de combate esparciendo el terror y atroces
males.
 Cuando le conocí, tenía casi cien mil años y daba fácil-
mente la vuelta a la tierra. Todavía no había aprenido a
ser un buen vecino.
 Entre ellos circulaban verdades locales, verdades naciona-
les. Pero al verdadero hombre no lo he encontrado.

*

 Pequeño corazón en balaustrada, fallaste en retenerme
un poco antes. Tú me has perdido mi soledad. Me has
arrancado la sábana. Has hecho florecer mis cicatrices.

*

 Silencio. El día de silencio. Regresa a él. Métete de nuevo
en él. La impermanencia ha sido dejada atrás. Mientras nos
liberamos de la impermanencia, poco a poco, encontramos
(algunos más, algunos menos) en nuestro calmado ser, pro-
gresivamente, profundizado repetidamente, la Permanen-
cia, su esplendor, la otra vida, la contravida.

*

 cómo te apoyas ahora,
Te apoyas tanto ahora que ya no estás.

*

 Cada siglo tiene su alta masa. ¿Qué está esperando ésta pa-
ra armar una grandiosa celebración de disgusto?

*

 Lo inasible, que todo atraviesa,
 me ha asido

*


 ¿Qué es lo que no mata el cerebro? Realmente, uno se lo
pregunta.

*

 Eres contagioso para tí mismo, recuérdalo.
No dejes que tu "vos" tome el mando.

*

 Un día, a los veinte años, le llegó una brusca iluminación.
Se dio cuenta, por fin, de su anti-vida, y de que debía probar
el otro extremo. Ir al encuentro de la tierra a domicilio y des-
pedirse de lo modesto. Partió.

*

 Puedes estar tranquilo. Un resto límpido permanece en tí.
En una sola vida no has podido embarrarlo todo.

*

 A la edad de ocho, yo seguía soñando con que se me diese
la categoría de una planta.

*

 El hombre henchido de sí mismo, pero sin embargo turba-
do, que quiere perfeccionarse y que camina a tientas inten-
tando soldar su claro y su oscuro.

*

 Cuando la desdicha tira del hilo, ¡cómo descose, cómo des-
cose!

*

 No era orientar su vida, era destrozarla. Si un contemplativo
se tira al agua, no intentará nadar, primero intentará entender
el agua. Y se ahogará.
 (Por eso los que dan consejos deben desconfiar.)

*

 Al rozarla rocé un abismo de alegría.

*


 Se ha cedido el lugar a la sombra, por cansancio, por pla-
cer del círculo. Se oye a lo lejos el rumor de Asclepias,
la flor gigante.
 ... o bien una voz viene a menudo a bramaros en el cora-
zón.

*

                  he roto la cáscara
  simple emerjo de la cárcel de mi cuerpo
                         el aire
     el más allá del aire me protege

*

 La tentación de dormir en una cama con la madre de uno
y de matar al padre de uno constituye la primera trampa
Esfinge de la vida, a la cual debemos ser capaces de res-
ponder con nuestro cerebro aún apenas formado; una
trampa en la que naturalezas enfermas condenadas para
siempre a juzgar erróneamente los obstáculos y a sobre-
estimar los placeres caen inevitablemente. La prueba
traicioneramente presentada por la naturaleza será exa-
mianada más adelante, pero la señal de que siempre se-
rán fascinables ya puede verse; y de hecho quince, vein-
te años más tarde ahí están, preocupados, mirando a su
alrededor y detrás, en lugar de mirar al frente, confesán-
dose vilmente a entrometidos extraños en cuya paraliza-
da presa se convierten, como niños, como niños- tal cual
lo esperábamos.

*

 Los delirios del pájaro no tienen interés alguno por el ár-
bol.

*

 Cálmate, rostro encandilado. Estoy aquí.
 No hay arrancamiento.
 Te espero en la dulzura...
 Te espero.

*

 se defiende con las armas propias del Océano, que son ca-
pa sobre capa y envolvimientos, no desplazarse y, sin em-
bargo, no estar nunca allá donde estaba hace un momento.

*

 Hay civilizaciones poco recatadas que han exhibido sus
sentimientos en bandeja. En otras ¡qué alivio su reserva en
éste y en muchos otros aspectos!

*

 Incluso en los rostros, uno de los sitios más reales para mí,
objeto que se volvía sujeto con facilidad, la realidad faltaba
aún.
 Mejor que los trazos, su evanescencia venía  a mi encuen-
tro, fantasmas que una emoción esponja.

*

 Mi Banjeby,
 Tan cariñosa, tan tierna,
 He perdido tu garganta menuda,
 Menuda,
 Y tu inefable cercanía.

*


 A quien tiene un alfiler en el ojo, el futuro de la marina in-
glesa deja de importarle. Dormir, si tan sólo pudiera dormir.
Pero el párpado recubre su dolencia como un cepillo...

*

 Tampoco quiero "reproducir" nada de lo que ya está en el
mundo.

*

 ¡Vaya! Qué extraña cosa al principio, esa corriente que se
manifiesta, ese líquido inesperado, ese pasaje portador, en
sí, siempre y que estaba.
(...)
 Ponemos en circulación una moneda de agua.

*

 Chesterton decía, insatisfecho con las pinturas de paisajes
campestres y de las vacas en los paisajes campestres: "Lo
que yo hubiese querido, es pintar el alma de la vaca".
 Existe una especie de fantasma interior que deberíamos
poder pintar en vez de la nariz, los ojos, los cabellos que
se encuentran en el exterior... a menudo como suelas.

*

 El hombre también tenía en sí una cuerda capaz de vi-
brar; una doble cuerda, incluso.
 La usa mayormente para hablar, o el chico, para gritar.
Para el canto su afectada voz tiende a la excesiva efusi-
vidad

*

 Aquel que esconde a su loco muere sin voz.

*

 Ya había hecho algunas acuarelas.
 Sin embargo había en mí una reserva. No me sentía arro-
jado en ellas. Y sólo cuando me he sentido así, mis acuare-
las tienen validez, resultan. Pero ignoraba que yo guardaba
una reserva.

*

 Caldera de pensamientos tomándose por un hombre.

*

 Aún si es cierto, es falso.

*

 Al llevar una vida excesivamente facial, también estamos
en una perpetua fiebre de rostros.

*

 Mi salvación está en la hostilidad. Lo difícil es mantener-
la. Me hace falta recogerme a menudo para recuperar el vol-
taje. Mis baterías, las hay mejores.

*

 Aquel que canta en un grupo pondrá a su hermano en pri-
sión cuando se lo pidan.

*

 Aquel que deja una traza, deja una herida.

*

 Aquel que ha rechazado sus demonios nos fatiga a muerte
con sus ángeles.

*

 Cuando uno mira a los seminaristas -pronto serán Docto-
res en Teología- jugar a patear una pelota de fútbol, uno se
ve conducido a observar que aparentemente es más fácil pa-
ra el tigre ser por completo, y en dignidad, un tigre, de lo
que es para el hombre ser hombre.

*

 El corazón de una persona sensible sufre demasiado como
para amar.

*

 Para entender, la inteligencia debe ensuciarse. Sobre todo,
aún antes de ensuciarse, debe ser lastimada.

*

 Es todo aquello que no es humano a su alrededor lo que ha-
ce al hombre humano. Cuantas más personas hay en el mun-
do, mayor es la exasperación.

*

 No actúes con orgullo. Ya respirar es consentir. Otras con-
cesiones seguirán, cada una encajándose en la otra. Aquí
tienes una, Suficiente, acabemos con esto.

*

 Embarco de nuevo. La travesía es larga, la travesía es in-

terminable, el remero indeciso. Más que una barca es como
un cubo en un pozo, a medio sumergir, pesado, al que se
desea abandonar.

*

 Cuando los ojos creen, las manos se engañan.

*

 A falta de aura, al menos diseminemos nuestros efluvios.

*

 No, ella es así: rodando ruedas, llevando alturas, testigos
de ojos perdidos, caballos de patas rotas, caminos despega-
dos del suelo.
 La ves y no la conoces.

*

 Si trazas un camino, cuidado, te costará volver a campo
abierto.

*

 A ver, ¿tienes demasiada tensión para ser modesto o es que
eres demasiado inmodesto para que tu tensión baje alguna
vez?

*

 Vivió durante años con los ojos vueltos a la cuenca interior.


*

 Desciende, sí, desciende dentro de tí, hacia ese inmenso al-
macén de necesidades sin grandeza. Es preciso. Después po-
drás, deberás subir de nuevo.

*

 La fábrica de palabras (palabras-pensamiento, palabras-ima-
gen, palabras-emoción, palabras-motricidad) desaparece, se
anega vertiginosamente y tan simplemente. Deja de estar. El
brote se detiene. Noche. Muerte local. No más ganas, no más
apetito parlante. La parte de la cabeza que en ello se hallaba
más interesada se enfría. Es una experiencia sorprendente.





domingo, 20 de abril de 2014

CÓMO CRUZAR DOS LIBROS

 Tanto la química, como el arte culinario y otras artes (pic-
tóricas, cinematográficas, literarias) han ido aprendiendo
y enseñándonos a combinar los elementos para obtener al-
go diferente en saber, sabor o sentir.
 En este caso, agrego una variante menor: la combinación
aleatoria de libros. Lo novedoso viene a residir en ese tér-
mino, en la aleatoriedad.
 Se va a la biblioteca (pero si no se tiene una biblioteca,
como se suele indicar, basta un estante, o aún una pequeña
pila de libros) y se toman dos ejemplares. Aquí las técnicas
de ejecución varían, pero no tanto. Se pueden tomar (es mi
estilo preferido) dos libros contiguos, o se pueden elegir al
azar dos cualesquiera. No faltarían los Umberto Eco o los
Jorge Luis Borges que podrían hacer malabares con varios
volúmenes al mismo tiempo. Pero para los inhábiles, como
es mi caso, sugiero comenzar con sólo dos.
 Mi última experiencia es la que referiré aquí, tan sólo por-
que su carácter de reciente me permite tener más frescos
los ingredientes.


 Los dos ejemplares son "Retrato del artista adolescente" de
James Joyce (edición Santiago Rueda, trad. de Alfonso Do-
nado) y "Vida de Vivekananda. El Evangelio Universal", de
Romain Rolland (ed. Hachette, versión de Ricardo Anaya).
 En apariencia, absolutamente nada que ver uno con otro.
 Pero, una vez más, las apariencias sólo están para distraer-
nos y alejarnos de lo que subyace (que suele ser lo jugoso,
además).
 Se trata de Oriente y Occidente.
 Se trata de sistemas religiosos.
 Se trata de países sometidos por el mismo Imperio.
 Se trata de dos hombres que buscan la manera de trascen-
der las convenciones y ataduras tanto de las tradiciones re-
ligiosas como de las morales.
 Se trata de dos búsquedas.
 Joyce nació en Irlanda y vivió entre 1882 y 1941.
 Vivekananda nació en la India, y vivió entre 1863 y 1902.
 El "Retrato" forma parte de una secuencia evolutiva en la
escritura de Joyce. Secuencia ésta que se inicia con "Los
muertos", uno de los mejores cuentos de su libro "Gente de
Dublín", o "Dublineses", sigue con "Esteban el Héroe" (un
intento que le resultó fallido), prosigue con "Retrato del ar-
tista" y se expande enormemente en el "Ulises".
 El personaje del "Retrato" es Stephen Dedalus, una mezcla
de las que le gustaban a Joyce (algunos cocinan sus obras
con elementos compuestos), combinando lo religioso (San
Esteban Protomártir, primer martir cristiano) con el perso-
naje de Dédalo, inventor del paganismo, un Artífice, inven-
tor del laberinto (en Joyce, el laberinto del mundo interior)
y de las alas (en Joyce, el arte literario) para escapar de él. 



 De Narenchanath Datta surge el Swami Vivekananda, cuan-
do se produce su iniciación religiosa.
 Ambos viven en países oprimidos en busca de su liberación.
 Coinciden, por lo tanto, la liberación 'interior' y la 'exterior',
pero tal vez más en un sentido sincrónico que real.
 Stephen Dedalus atraviesa los cinco capítulos de la obra
creciendo (literalmente) de niño a joven adulto. Sufre en
carne y alma propios la fuerza implacable del discurso reli-
gioso con sus amenazas de castigo eterno. (Después de un
sermón): "No había habido palabra que no se le aplicase a
él. Era verdad. Dios era todopoderoso. Dios podía llamarle
ahora, llamarle mientras estaba sentado en su pupitre, antes
de que hubiera podido tener conciencia de la llamada. Dios
le había llamado. ¿Sí? ¿Cómo? ¿Sí? La carne se le contrajo
como si sintiera la proximiddad de las voraces llamas, rese-
ca como si sintiera a su alrededor el remolino del sofocante
aire. Se había muerto. Sí. Y estaba siendo juzgado. Una on-
da de fuego pasó rápidamente por su cuerpo: la primera. O-
tra oleada. Su cerebro comenzó a abrasarse. Otra. Su cuerpo
hervía y burbujeaba dentro de la crepitante morada del crá-
neo. Y las llamas salían de su cabeza como una aureola, gri-
tando como si fueran voces:
 - ¡Infierno! ¡Infierno! ¡Infierno!"
 Vivekananda, por su parte, está buscando también: "Los
engranajes del mundo son un mecanismo terrible; si en él
metemos la mano, en seguida quedamos enganchados y per-
didos. Todos nos vemos arrastrados por esa todopoderosa
y complicada máquina del universo."
 En el caso de Stephen (James) Dedalus (Joyce), comienza
un proceso de reconsideración de las cosas. "Todos parecían
cansados de la vida antes de haber entrado en ella. Y se re-
cordaba que Newman había oído también esta misma nota
salir de los versos entrecortados de Virgilio y expresar,
igual que la voz de la misma Naturaleza aquella pena y
aquel cansancio, pero, al mismo tiempo, aquella esperanza
de otras cosas mejores que han sentido sus hijos de todas
las edades."
 Vivekananda, hay que decirlo, es un hombre de una energía
extraordinaria. Estudia, viaja por la India; una vez formado
en el Vedanta, viaja a Occidente, a Estados Unidos y a Gran
Bretaña, para enseñar el yoga y el Advaita (la no dualidad).
 "Si Dios existe, hay que poder llegar a el... La religión no
es ni palabra, ni doctrina. Es realización. No es oir y acep-
tar. Es ser y llegar a ser. Comienza con el ejercicio de la fa-
cultad de realización religiosa."
 Aquí podemos señalar confluencias y divergencias de los
elementos con los que cocinan sus visiones del mundo am-
bos libros y autores. Joyce busca una salida. Pertenece a un
mundo, el Occidental, en el que la religión declina. Está a-
bandonando -y viviéndolo como si fuese una locura- el mun-
do de la oración y de la prudencia y "el orden de la vida que
le había dado el ser". Está en pleno descubrimiento del mun-
do sensual y del mundo del arte: "Una alegría temblorosa,
como una caricia de luces pálidas danzaba una danza de es-
píritus encantados en torno de él. ¿Qué era? ¿El paso de la
muchacha por entre el aire crepuscular? ¿O el verso lleno de
vocales densas, pleno de ritmo, son de laúd?"
 Vivekananda, a su vez, se entusiasma. No es nada extraño
en él. Sólo hay que recordar que la palabra 'entusiasmo' tie-
ne como raíz etimológica algo así como insuflarse de dios,
o de un dios. "Todos los Yogas... los Yogas del trabajo, de
la sabiduría y del amor, son todos capaces de servir como
medios directos e independientes para alcanzar Moksha (li-
bertad, salvación)."
 El artista joyceano debe liberarse de las convenciones pa-
ra alcanzar su máxima estatura. ¡Y vaya que el artista Joy-
ce lo llevó a cabo, desafiando las estructuras últimas del
estructurante humano del mundo, el lenguaje!
 Vivekananda: "No dejéis que otros obren sobre vosotros,
aun cuando parezcan haceros bien, por un tiempo... ¡Usad
vuestro propio espíritu! ¡Dominad vosotros mismos vues-
tro cuerpo y vuestro pensamiento! Si no estáis enfermos,
ninguna voluntad extraña obrará sobre vosotros. ¡Evitad a
todo aquel, por grande y bueno que sea, que os pida que
creáis ciegamente! Es más sano seguir siendo malo que
hacerse bueno en apariencia, mediante un dominio extra-
ño... ¡Cuidado con todo lo que amenaza vuestra libertad!"
 
 Sí, se puede decir tranquilamente que he forzado un tanto
los elementos de mi mixtura. ¿Por qué no?
 ¿Por qué no podría con todo derecho decirse eso? ¿Y por
qué no podría, con todo derecho, hacerse eso?
 James Joyce y Swami Vivekananda podrían haberse cru-
zado más de una vez. Saber el uno del otro. Haber cruzado
el mismo río a la misma hora. ¿Quién sabe?
 El Swami no llegó a ver la independencia de la India. Ni
a decepcionarse por los resultados.
 Joyce vivió para ver la Primera Guerra Mundial y murió
durante la Segunda.
 Los caminos interiores y los caminos del mundo: ésos sí
que producen combinaciones tremendas.
 ¿Qué se está cocinando ahora?
 ¿Qué hay para comer, mami?

 
 
 

viernes, 18 de abril de 2014

INVERTEBRACIONES. 1° Parte

 Entonces... continuemos.

 Tal vez hemos llegado hasta aquí para eso.

 'Eso', es el texto invertebrado.

 Algo sin verdadero inicio.

 El inicio. El inicio, ¿no es siempre una separación?

 Una separacción.

 Al parecer la criatura humana no tiene otra forma de
'ser/se' que diferenciando "esto sí"/"esto no". Por cierto:
no lo hace concientemente. 'Algo' lo hace por él. Pero
no lo hace de cualquier manera. No es al azar, según pa-
rece, aunque se le parezca bastante.
 
 "Esto sí/ esto no".
 Fórmula fundante.
 ¿Única? Parece que no hay otra.
 Es la que me, te, nos constitu-YO.

     Como dice riéndose Charlie (John Goodman) en "Barton Fink": "I, me and myself".

 ¿Que más adelante se complejiza?
 Sí. El inmenso mundo del lenguaje con su multívoca signi-
ficación, la gran variedad de lenguas (en franca disminu-
ción, merced al 'progreso' civilizatorio; cada una creando un
mundo diferente para sus hablantes/hablados), ideas, ideolo-
gías, fantasías, realidades, sistemas sociales, culturas (abarco
en este término tanto 'culturas'  en el sentido de etnias, pueblos, etc., como la nubecita cambiante de cada época que nos en-
vuelve -cada edad la suya-, y nos condiciona y moldea), rela-
ciones de poder, sexo, raza, condición económico-social, sis-
temas de pensamiento, estructuras políticas y demás.
 Y 'eso que es como un terciopelo'...

 ¿Para escapar de la sensación de que ya todo ha sido dicho/
escrito?
 ¿Y por qué pretender escapar de eso?
¿Y cómo pretender decirlo?
 Escapar = salir.
 De nuevo, una salida.

(Terciopelo/ telescopio)

                            O, desde otro lado, ¿no sería
                         igual de estúpido pensar que
                         ya todo ha sido vivido?
                              [Definición kantiana de 'tonto': carencia
                                             de juicio sin humor'.
                                             El witz, de 'wizzi': saber, entender.]


 INVERTEBRACIONES

 En lugar de sistemas coordinados, consistentes: poemas, en-
sayos, novelas, relatos. El objeto definido.
 En lugar de un texto con estructura interna.
 En lugar de los versos, la métrica, la sintaxis, la prosodia,
la trama, los conceptos y el método.
 
 INVERTEBRACIONES

 Eso será -salvo por ciertas interrup-ciones- lo que se escri-
birá desde ahora.

 Sin encadenamiento, Rivas.
 En el primario 'megusta/nomegusta'.
 

 Usando solamente

                   el hilo de sutura
                   de los versos
                   de un haiku



Como abrir los ojos debajo del agua

                                                oirte oir tu propia especie

          Darle unos buenos ladridos a la luna

Tu barro, intacto
 
                       sin huellas ni pisadas

contra-diciéndo-te-digo
                      la clama
                           sin la proclama

  como muchas minúsculas lágrimas       del amor
   en la parte más natural de su cuerpo

   al beberlas
   se produce el milagro ideal: ya no me pienso
  
  


                "El hombre de espíritu es precisamente
                de lo más activo cuando, por decirlo así,
                no hace nada." Thomas Bernhard/ Extinción.

 Tinción de la imagen borrosa de San Marcos
 Es la lluvia, ¿ahora?
 Es el pasaje, el pasajero, de lo tangible/ intangible.

                                pasar los años a otro orden
                                y en reversa
                                y en reserva
                                y en conserva
                                y en conversa


Hablar en fractales

          El Dragón de San Marcos
                  ("los fractales explican la estructura de los
                    fenómenos naturales, desde las pulgas hasta
                    las galaxias")

                   Y viene del latín fractus, que viene del verbo
                  latino frangere, que significa 'romper', o sea,
                  lo que me he propuesto: crear fragmentos irre-
                  gulares.

  Oído pegado a tierra
  se escucha cavar a los gusanos

                           Cada uno trata como puede
                               de apilar sus tumultos


     Como modelar arena
        con huellas
           acuosas                            (En "Vespertillo", había huellas,
                                                                             arenas antiguas, el territorio de la
                                                                             ausencia fantasmal de una madre.)


                             No sabía cuáles de (todos) los demonios
                             que lo habitaban
                             estaban en actividad
                                 y cuáles estaban retirados

   Resonadores
   buenos resonadores
   (hacen falta)

                                  SAQUEO
                                      de la propia obra
                                        NO
                              de los materiales de la obra sin hacer

                  Y se puede extraer, agregar, ensamblar,
                  ensaladas, guisos, revolver bien, apaciguar
                  


Regla: no importa si ya fue hecho o no
                                        (No importa si Brodsky o Pound  fruncen el ceño)

                Proponer/se
                     'Pro' = futuro.
                   Proponerse es postponerse
                 pero resulta que no hay vacantes
                    en el tiempo


                    "Yo vengo de ayer", dijo la voz que conocía.
                    Ayer no suena tan lejos.
                    Y al mismo tiempo,
                    ayer, al igual que mañana,
                    son lugares inidentificables
                    en el tiempo.

                                En el puerto de los orígenes,
                               las aguas crudas como espejos
                               deformantes de la indiferencia
                               monstruosa de lo natural
                               Bálticas heladas corriente del Labrador
                               Escarpado borde del Pacífico, cortado
                               por una gran cuchilla primigenia

Hans Joachim Schädlich: El viaje de Kokoshkin.
     Un anciano en un crucero que cruza el mar del tiempo.
               (Sin mirar el agua)
                    (Y sin 'nada que ver' me recuerda "El viaje de Mina". Camarotes,
                               vida de a bordo.)


Placer/obligación
Elección/mandato
¡Tan entremezclados!

                                 Como pretexto, la angustia

    Las langostas muertas y resecas
                         como espigas  

El saco en la silla
mirada desde la cama
la luz opacándose en la ventana
los cuerpos regenerando su alma

                                 Muchas veces el destino nos transforma
                                en aquello que matamos

'Mientras el ronco horror exprime como esponja
La vida del corazón', gritó Anna Ajmátova sin voz.

             Habla: hablacadabra

                                Cocteau: la dificultad de ser como
                                diferente de la dificultad de vivir (im-
                                puestos, etc.) La Difficulté d'Etre
                                The difficulty zu sein (en alemán)
                                La dificultad de ser, ah, de estar aquí
                                el ex-istir

Si piensa que su destino es el mismo de la ola (culminar)
                    se acuerda de que dicen que no hay para qué,
                              sino que sólo hay porqués
                               (una porquería, a porc gathering)
                                (porcs in a gallery gathering)

           Nietszche, citado por Brodsky: "un hombre abandonado consigo mismo
           está abandonado con su propio cerdo".

                                         
                                   Y queda saber cuál es el cerdo
                         ¿El que intenta adueñarse de tus palabras
                             -que no son precisamente tuyas?
                         El que te juzga, ése es el cerdo propio,
                          no el otro, el que ése acusativamente
                            te hizo creer que eras.

el cerdo de las pulsiones
que te comen lo que les das


        Entonces... frutos obstinados
              los brazos como ramas
                   las manos como flores
                         agitadas


"¿Porqué uno se vuelve tonto cuando escribe, aun cuando
uno no sea un tonto?" Gombrowicz/Diario de Hieronimus
Ponizalski (1934)

              las fantasías son casi siempre de una puerilidad
              desanimante
              'me gustaría volver a tener las fantasías como
              antes' imposible
              al final, es tan poco lo que hace la voluntad
              compuestos imagen/frase (pero algo los dirige,
              naturalmente)

                                 I'm all out of dreams!

              como al globo que asciende-balancea-bambolea
              el gas más liviano que el aire+canasto+humanos


Hay un relato de Walser sobre un vuelo en globo


    "Before you arises involuntarily
    the row of abandoned years.
    The heart is pained; it hurts
    I am all alone." Escribió Biely en diciembre de 1900.

                          con sus fantasías
                          (rusas)


            Quiero decir: 'También me he engañado un poco.
                Cada tanto, ¿no?'

           Bosque o desierto mental
                  y la niebla

He dado grandes rodeos
'Mis mayores viajes
             han sido grandes rodeos'

                                         Tener un sólo ojo que ve
                vuelve a las personas un poco más insondables

*"El cíclope" es el primer episodio que
utiliza constantemente la técnica del monólogo interior
(combinación del registro de los pensamientos de un per-
sonaje en presente y primera persona con la narración con-
comitante en pasado y tercera persona)
que Joyce llamaba el >estilo inicial< del libro*. Michael
Groden/Los significativos garabatos de Joyce.

                 "En la Colección Josephinum
                 de Viena
                 un ciego
                 ojo Etíope
                 nublado
                 por una gasa
                 de seda gris."
                W.G. Sebald/Unrecounted


      Nini, la nodriza austríaca de "El último encuentro": "Du-
rante el último año un ojo de Nini enfermó de cataratas. Des-
de aquel momento, el ojo se volvió gris, parecía apagado y
triste." Marai.


                  Mirar: lat. mirari: admirarse, mirar con admi-
                    ración. Maravilla: de miramiento: admirarse.
                  Admirar sin miramientos
                    "Llegado para ver las flores
                         bajo ellas dormité
                              sin sentir el tiempo." Yosa Buson

Detenerse
   ¿cuál es el punto
   en el que se puede decir
   "no hay nada más acá"?

           Cómo termina "El último abencerraje" de
               Chateaubriand:
           "Abencerraje: Nada tiene digno de atención; la losa
           sepulcral está intacta, aunque, según la costumbre
           morisca, se ha practicado en medio de ella una ligera
           excavación. Las aguas llovedizas se reunen en el fon-
           do de esta copa fúnebre, y sirven en aquellos ardien-
           tes climas para aplacar la sed de las avecillas del cie-
           lo."

                                Un escrito
                               o una lata de ideas
                               revoloteantes
                               recién abierta
                               o un granero
                               al que tienen
                               pleno acceso
                               toda clase
                               de pájaros


Y también es posible (decirlo)
   'por el hueco por el cual desaparecen
   las palabras
   el silencio entra a borbotones
   al cuerpo'

                       es una asociación infinita
                       lo siento

EJES
     a) Ejes venidos de otro lado
     b) Ejes 'propios'(con perdón de
                       la palabra)
     c) Ejes inventados, como la obra
           de alguien que nos gusta;
           quiero decir: alguien que
           nos gusta sin o casi-sin
           conocer su obra. Ej: Khlev-
           nikov.
    

RAMALES
     sugiere tanto trenes como árboles

     Ramales en uso permanente
     Ramales ocasionales
     Ramales abandonados (pero que existen)

¿Será posible que no se pueda hablar tranquilamente de tre-
nes, en estas décadas, sin aludir a tremendas deserciones?

           Un eje: el "Kaspar Hauser" de Herzog.

El misterio del origen del sujeto. En el caso de K.H., Her-
zog tuvo la precaución y el genio de encontrar a Bruno S.
El misterio del origen del sujeto se mantiene vigente a lo
largo de la vida en esos casos que llamamos 'psicosis'.
Por eso el psicótico resulta perturbador para todos los de-
más. El perverso los desprecia y, si puede, los reduce a su
mínimo divisor o los destruye. El neurótico les huye.
Momentos punzados: una impresión, algo
que vemos, se incluye en nuestra vida
psíquico-emocional, y queda abierto.
Uno de esos momentos es la escena de Kaspar aprendien-
do a tocar el piano ante la mirada atenta y compasiva del
profesor que lo ha tomado bajo su cuidado. Kaspar toca
el piano mientras las lágrimas corren copiosamente por
su cara. El profesor se aflige: -"¿Qué te pasa, Kaspar?
¿Porqué lloras?" Y sorbiendo sus lágrimas, envuelto en
angustia, éste contesta con una pregunta: -"¿Porqué to-
car el piano no es como respirar?"


          "Queda un misterio", escribe Houellebecq, "que
         Schopenhauer aborda sólo con un vago terror: el del
         origen de la compasión."

Gustos/Dis-gustos no me gusta Houellebecq, no me compasiona
                                       la dura historia de cómo lo abandonaron sus pa-
                                       dres, ni la espantosa semejanza física que guar-
                                       da con su madre. Pero leí varias cosas suyas. Y
                                       me gustó mucho "Enemigos públicos", una espe-
                                       cie de correspondencia muy inteligente que lle-
                                       varon a cabo con Bernard Henri-Levi (por el cual
                                       ¡otra vez la arbitrariedad!, tomé claro partido).


         en todo caso
            un bosque de sombras
                       lo alimenta

                                               Kafka: "la impaciencia y la
                                               inercia son los 2 pecados ca-
                                               pitales del hombre, de los que
                                               derivan todos los demás."
                                               También podríamos hablar de
                                               los 2 'pesados capitales del
                                               hombre', que son el tiempo y
                                               la esperanza, de los cuales
                                               provienen tanto la ilusión
                                               como sus realizaciones.

signare speciem in animo
dejar una imagen en el espejo

                                      vana la vanidad
                                      nada en la nadidad
                                      -"¿bote o barquito?"

    Escribí "los círculos del corazón"
      Y los asocié con los aros constrictores de una serpiente

                                           [Ghosh escribió 'El círculo de la razón', la historia
                                            de un muchacho de cabeza deforme que se convier-
                                            te en discípulo de su tío frenólogo, aspirante a lan-
                                            zar una oleada de nueva racionalidad al pozo de la
                                            tradición hindú: "Lo que falla con los sabios y la cien-
                                            cia es que no hay relación entre lo externo y lo interno,
                                            entre lo que las personas piensan y lo que son. Esto es
                                            distinto. Con esta ciencia lo de dentro y lo de fuera, la
                                            mente y el cuerpo, lo que las personas hacen y lo que
                                            son, forman una unidad. ¿Es que no comprendes su
                                            importancia?"]
 

        Y ahí viene Michaux: "Escupo sobre mi vida. Me desolidarizo
                                         de ella.
                                          ¿Quién no es mejor que su vida?"


 Como si un animal de buen tamaño se hubiese mo-
vido de pronto en la habitación, completamente inso-
noro y transparente.


                     Sensaciones amarradas a nombres: ¿miedo? ¿Sopresa?
                                "Es real, pero fantasmático, no va a atacarme?
                                ¿Cuánto de animal, de cada animal de la cadena, la otra
                                cadena habita en nosotros? (Cadena de amarre al término;
                                cadena onto y filogenética)

                      Se llama Lelilíes a los gritos
        o voceríos de las mujeres moris-
        cas.

y la modorra
entre las palabras

              ciegas tendrían que ser
                                  o tenderían, ciegas, entre las
                                  sábanas colgadas
                                  blancas, cegueras blancas


 las 2 grandes marchas africanas, durante el siglo
XIX. De lo que resulta el encuentro vertiginoso entre
las columnas de prisioneras Hakilí, llevadas por sus
captores al norte de Nenba y las grandes 'manadas'
(así se las llamaba en ese momento) de mujeres Ma-
shinthe, largas cuerdas, grilletes y bozales, multitudes
a través del polvo fino de las sabanas



                                                          
AFRICA: más de 3000 etnias    más de 2000 lenguas
              25% bereberes y árabes, 70% negros, 5% blancos
                 De los 20 países con el PBI más bajo por habi-
                 tante, 18 son africanos.

Palabras clave: Goce

            El primer Goce que me viene a la mente: "el placer
            de privarse del placer"

                                 Dijo: "I always felt that I was
                     merely controling my insanity"
                     (Quiso decir: "living as if, as is")

  Pocos hallazgos como éste, el imperativo categórico
de Kant: "obra sólo según una máxima tal que quieras
al mismo tiempo que se torne ley universal". MUY ca-
tegórico, poco alegórico, casi an-alegre.
 El concepto griego suena, al menos suena, mejor:
Eúroia Biou: "la felicidad es un correcto fluir de la vida".
 Séneca, acerca de esto: Aliquando et insanire incundum est
"De vez en cuando es agradable hacer una tontería".

                    Leer también el código del perfecto "Sayyid"
                                      del desierto.

         El chico, salpicando en un charco:
               "¿Y si fuera feliz?"

                        ¿Y qué se hace con la intensidad?

"Hay que dejar que la cosa se haga",
le dijo el maestro de tiro con arco a Herrigel.
Se trata de un proceso de concentración que va hasta la
                                                 aniquilación de sí mismo.

     Es el problema de los dos Infiernos.
     O soportar lo insoportable o desterrarse.

                                  Y termina franqueándole el paso a ese monto de goce
                                  que se niega a ventajosos trueques
                                  en orden de experimentarse otra vez
                                  'una vez más, sólo ésta vez más',
                                  a sí mismo


Formas de lo fragmentario: huellas, rastros (pistas)
                seguir huellas y rastros sin llegar a la presa
           'Rastros' viene de 'rastrillo de labrador'

Pasamos de la presa al presagio

        Seguir el rastro crea la sensación del presagio

Cercanía=pre-sentimiento 

                                  No conozco ningún libro cuyo título incluya la palabra
                                            "Presagio"

     Cuánta gestación de gestos
          Cuántos gestos que no leyera nadie

   (Sin la presa) me recuerda el libro de Peter Matthiessen,
llamado "El leopardo de las nieves". Matthiessen viaja con
un equipo de gente para avistar al casi extinto leopardo de
las nieves en el Himalaya.

                 Fragmentos, versión Joubert: "soy como un arpa eólica que da
                     algunos sonidos bellos, pero no ejecuta ninguna melodía:"

 
Estos fragmentos, que llamamos 'versos'
- y ya hablaremos mucho más de las conexiones
de esta palabra-
¿formarán por sí mismos un Uni-verso ('el conjunto
de todas las cosas')?


      Cuatro dichos africanos

 - Saco vacío no se para (Malinke)(los
Malinke son de Mali, envuelta en una
guerra en estos momentos)
 - Es mejor no ser demasiado hermoso
(Swahili)
 - Cuando se viaja se ven países, cuando
se descansa se encuentran ideas (Ambári-
co, de Etiopía)
 - Ama a quien te ame y no a quien te
guste (Fulbé)

   En su escritura no había renglón que no se
hendiera y las palabras, al escribirlas, se colaban
por esas ranuras, como lombrices y, al dar vuelta
la hoja, decenas de lombrices se retorcían en me-
dio de una pasta de papel que olía fuertemente a
humus recién regado.

                                      Gombrowicz mezcla de
gusto/disgusto bien provocada por él
ya en el sur de Francia, ataque de asma casi mor-
tal, recuperación, poco después se casa y luego sí,
sufre un ataque mortal de asma. Ferdydurke viene,
dice Simic, de la lectura de Babbitt, de Sinclair
Lewis, en la que un personaje se llamaba Fre-
ddy Durke. Muchos coinciden en que lo
mejor que escribió Gombro son sus
Diarios. Parece (no lo conocí) arrogante. A sus
discípulos argentinos les dijo, antes de partir hacia
Europa, "maten a Borges". Supongo que los discípu-
los habrán entendido perfectamente lo metafórico de
la orden, y que a su vez se habrán preguntado "¿Cómo
se hace?" En ese sentido Borges, como Joyce, Proust
o Kafka, son monstruos de enorme corpus. No se sa-
bría ni por dónde empezar a matarlos.

      Sentí, dijo el visitante, que en mi interior había
     una moledora de piedras. Pero que mi moledora,
     tal vez por algún defecto de fábrica, en lugar de
     moler las piedras, las revolvía.

                                       El dolor es invisible*


Gustos: me hubiese gustado que uno de
los seminarios de Roland Barthes estu-
viese dedicado a "El cuerpo".
El secreto/misterio -secreta misterio-
del cuerpo femenino, ¿residirá en sus
cavidades? Dudo y digo. ¿Tendrá que ver
con lo que cae fuera del lenguaje de po-
der albergar un hijo? Esto seguro que
tiene que ver. Pero hay 'algo más' ahí.
Ese 'algo más' no es un mero 'algo más'.
Es el secreto de la vida.


         ¡Cuántos secretos nunca florecieron!

                   ¿Se puede ser paranoide e ingenuo?
                             ¿Se puede ser paranoica y tierna?


Juan, moribundo. La gran debilidad que tiene, debilita tam-
bién la reacción frente a lo que le pasa (y era un tipo bastan-
te irritable). 'Una suave aceptación, mayor, bastante mayor
que la que tenía cuando no estaba enfermo' (pienso mientras
me cuenta). Estaba escuchando música de Mozart, tirado en
un diván. "A quien alguien denominó", me dice, >el hijo de
Dios<. Y de pronto, cuenta, sintió hambre, cosa que hacía
más de 10 días que no le pasaba (quimioterapia, claro). Le
pregunta a la mujer si había queso y como no había, ella sa-
le corriendo a comprar. "Lo que más me gustó no fue el que-
so, sino que pude sentir el sabor del queso". 13/01/06


*También Fellini, como Borges, cree que la creatividad
nace del dolor, de los pliegues de la neurosis. Piensa
que antes los artistas iban hasta el límite en su búsque-
da de la verdad; que pasaban a veces de la neurosis...
a la psicosis (claro, Hölderlin, Nietzsche, Walser, Ar-
taud, Novalis...). Pero, dice, desde que está el psicoaná-
lisis, el hombre tiene una protección contra ese rebasa-
miento del límite. Una especie de traje de amianto que
evita que se incendie.



                                           "Hay cuadernos que salen buenos o muy buenos, como
                                                el negro, y otros casi inútiles, como éste."


Así como sale, airoso, el nadador del agua

                         con tus manos de pinza
                      abriendo tus frascos de clavos
                      ¡volcados!
                      viras en el foso trampa
                      selvático
                      tus recursos, tu caja:
                      martillo serrucho tenaza
                      la masa de alambres pelados
                      tu porción de locura
                      y delante tu guante:
                      la cara.

     ah, cuando pasa el animal por el interior del agua

     ah, cuando el agua se infla de animal



   Schoeder y yo fuimos enviados a una escuela para palurdos, en la que ninguno
de los 2 nos distinguimos mucho. Aprovechábamos los recreos, para pelearnos todo
el tiempo contra los que vinieran. Algunos eran más grandes. Schoeder y yo nos sa-
cábamos mutuamente el miedo, nos ensalvajábamos mucho. Creamos cierta preo
cupación en torno al patio que se había vuelto un lugar de combate. Ahora todo el
mundo se habia contagiado de las pequeñas batallas corporales que habíamos ini-
ciado nosotros dos. La diferencia estaba en que los demás se peleaban entre sí,
mientras que Schoeder y yo nos peleábamos con el mundo.

  A Schoeder sus padres, un día, se lo olvidaron en el colegio.
Cuando las maestras lo llevaron a su casa, la encontraron vacía. Los vecinos habla-
ron de una mudanza, ese mismo día, claro. Schoeder no lloraba, ni nada. Supongo
que ahora esa nada me hubiese preocupado. Un poco, ¡bah! Se quedó ahí, en la ve-
reda un rato, mirando pasar los autos. Después entró a la casa. Yo lo acompañé en
la recorrida. La habían vaciado desprolijamente. ¿Estarían apurados los padres de Schoeder? ¿Muy muy apurados?
A Schoeder el colegio de palurdos le consiguió una familia sustituta, pero en Crán-
ciga. Dejamos de vernos. ¿Toleraría tanto Schoeder? 'Compañero'. En su ausencia
creí entender, a los ponchazos y por momentos, el significado de esa palabra. No la
volví a usar, tampoco. Si fuese por mí, podrían arrancarla del diccionario.

  Eso sí, siempre volví a encontrar con quien pelearme.
En ese sentido es un gran proveedor. La mezcla de miedos y rabias que yo tenía,
ése parecía ser mi 'capital'.
En los dos sentidos: era aquello con lo que contaba, y era el centro neurálgico
de mi algo enardecida existencia.
Supongo que cada vez que dudaba acerca de mi existencia, necesitaba pelearme
con alguien.
A veces corría sangre, pero no mucha. Bueno, una vez a Lindtman le sangró la
nariz tanto que me parecía un milagro que no se hubiera vaciado. Recuerdo que
pensaba (y sentía; en ese tiempo todo eso era siempre al unísono) que en cual-
quier momento Lindtman iba a desinflarse como un globo. Y no es que fuese
gordo. Se nota que yo creía que un cuerpo era como un globo y que en lugar de
estar lleno de aire o gas, estaba lleno de sangre y plasma. 'Plasma' es un término
reciente. Era 'algo más que sangre', por entonces.

  La madre de Lindtman estaba furiosa. No con quien le había pegado, ni mucho
menos con el colegio -eso simplemente no pasaba en esos tiempos- sino con el
mismo Lindtman, por causarle trastornos, por sacarla de sus ocupaciones.

  El colegio sufrió un incendio.
  Los padres de Schroeder volvieron a vivir en la ciudad, pero Schroeder no re-
gresó nunca.

 La madre de Lindtman se adhirió al fanatismo como la mosca al papel caza-
moscas. Lindtman me miró una vez como si le faltase el cuerpo de repente,
sin saber si angustiarse hasta la locura o ponerse a reir hasta desvanecerse.
 

                 ¡Cómo corrían esas praderas por el fuego!

  me fui
 ¿quién fuiste?
 Fuuuiiii...
 ¿quisiste?
 ¿qué hiciste?
 Fhuí
 ¿Qué diste?

Octavio Paz: "yo siempre voy adonde estoy,
                      yo nunca llego adonde soy."

                A veces ser muy preciso es un exceso. Innecesario.
                       Ahora bien, ser muy preciosa es otra cosa.
                       Sobre eso puede intentar clavar cimientos el mundo de uno.
                       Aunque debajo haya nada.
                       ¡La belleza es cosa terrible y espantosa!", dijo Dostoievski
                       en "Los hermanos Karamazov".
                       Y sin embargo ese infierno suele ser el único cielo que nos toca.
                       Y nos hace temblar.
                       Las hojas.
                       No, las hojas solamente, no. El follaje.
                       TODO el follaje.