lunes, 22 de octubre de 2012

22 DE OCTUBRE: LA ULTIMA CARTA DE NADEZHDA MANDELSTAM



El 22 de octubre de 1938, y sin saber si el gran poeta ruso
Osip Mandelstam vivía o había muerto -detenido por órde-
nes de Stalin en diversos campos de Siberia- Nadezhda
Mandelstam le escribió esta última carta.

¡Osia, mi bienamado, lejano corazón mío!
No tengo palabras, mi queridísimo, para escribir esta car-
ta que tal vez tú nunca puedas leer. Estoy escribiéndole a
un espacio vacío. Tal vez tú regreses y no me encuentres
aquí. En ese caso esta sería la última cosa por la cual po-
drías recordarme.
Osia, qué dicha ha sido vivir juntos como chicos -todas
nuestras riñas y discusiones, los juegos que jugamos, y
nuestro amor. Ahora ni siquiera miro al cielo. Si veo una
nube, ¿a quién se la mostraría?
¿Te acordás de cómo traíamos de vuelta provisiones para
hacer nuestros pobres festines en todos los lugares en los
que establecíamos nuestra carpa como nómades?
¿Te acordás del buen sabor del pan cuando lo conseguíamos
por milagro y lo comíamos juntos? Y nuestro último invier-
no en Voronezh. Nuestra alegre pobreza, y la poesía que
escribiste. Me acuerdo de una vez cuando volvíamos de los
baños, y compramos algunos huevos o salchichas, y pasó
un carro cargado de heno. Todavía hacía frío y yo me esta-
ba congelando con mi corto saco (pero nada como lo que
debemos sufrir ahora: sé cuánto frío debes tener). Ese día
me vuelve y me vuelve ahora. Entiendo tan claro, y sufro
el dolor de eso, que aquellos días de invierno con todos
sus problemas fueron las mayores y últimas felicidades
que nos fuesen otorgadas en la vida.
Todo mi pensamiento es acerca de vos.  Cada lágrima y
cada sonrisa son para vos. Bendigo cada día y cada hora
de nuestra amarga vida juntos, mi bienamado, mi compañe-
ro, mi guía de ciego de la vida.
Como dos cachorros ciegos éramos, tocándonos con los ho-
cicos  y sintiéndonos tan bien juntos. Y qué enfebrecida esta-
ba tu pobre cabeza, y qué alocadamente desperdiciamos los
días de nuestra vida. Qué dicha era esa, y cómo siempre su-
pimos qué dicha que era.
La vida puede ser tan larga. Qué duro y largo para cada uno
de nosotros morir en soledad. ¿Puede éste ser el destino pa-
ra nosotros, que éramos inseparables? Cachorros y chicos,
¿nos merecíamos esto? ¿Merecías vos esto, mi ángel? Todo
sigue su curso como antes. No sé nada. Sin embargo sé to-
do -cada día y hora de nuestra vida son simples y claros pa-
ra mí como en un delirio.
Viniste a mí cada noche en mi sueño, y me seguí preguntan-
do qué había pasado, pero no me contestabas.
En mi último sueño yo estaba comprando comida para vos
en un roñoso restaurante de hotel. La gente que estaba con-
migo me era totalmente ajena. Cuando la hube comprado,
me dí cuenta de que no sabía adónde llevarla, porque no
sé dónde estás.
Cuando me desperté, le dije a Shura: "Osia está muerto."
No sé si aún estás con vida, pero en el tiempo que trans-
currió desde ese sueño, he perdido todo rastro de vos. No
sé dónde estás. ¿Me escucharás? ¿Sabés acaso cuánto te
amo? Nunca podría decirte cuánto te amo. No puedo si-
quiera decírtelo ahora mismo. Sólo te hablo a vos, sólo a
vos. Estás conmigo siempre, y yo que he sido tan impetuo-
sa y enojadiza y que nunca aprendí a llorar simples lágri-
mas -ahora lloro y lloro y lloro.
Soy yo: Nadia. ¿Dónde estás?
Adiós.
               Nadia.

Nadezhda publicó en Occidente un libro llamado "Esperan-
za contra esperanza" y luego "Esperanza abandonada" (el
nombre Nadezhda significa en ruso justamente 'esperanza')
quince años antes de que el Glásnost (deshielo) ruso permi-
tiera su edición en el idioma original.
Ambos libros despertaron reacciones intensas, ya que en
ellos denunciaba a múltiples colaboradores del régimen.
Fueron escritos cuando Nadezhda tenía 65 años. Antes de
eso nunca había escrito nada.
Como dice Joseph Brodsky, en un artículo denominado
"Nadiezhda Maldelstam (1899-1980): Necrología": "Si hay
algún sustituto del amor, es el recuerdo. Así, pues, memo-
rizar es restablecer la intimidad."
En 1933, Osip Mandelstam, uno de los mayores poetas ru-
sos de todos los tiempos, compuso el poema satírico llama-
do "El Epigrama de Stalin". Es un acto que, en otro tono y
en otro tiempo y lugar, repetiría Rodolfo Walsh con su
"Carta a Videla", que le costara la vida en pocos días.
En el caso de Mandelstam, en cambio, su poema, transmi-
tido de boca en boca hasta que algún espía de los que abun-
daban en esos tiempos en la URSS, lo denunciara, significó
su detención y tortura en las lóbregas salas de interrogatorio
en la Lubyanka de la feroz NKVD.

Luego de un tiempo y un tanto incomprensiblemente, se le
permitió elegir un exilio (primero a Cherdyn en los Urales,
y al mes siguiente en Voronezh) y ser acompañado a él por
su esposa Nadezhda. Nunca se recuperaría realmente de esa
detención y tortura -tuvo dos intentos de suicidio, una vez
cortándose las venas y la otra saltando por la ventana del
viejo hospital de Cherdyn- pero eso no le impidió retornar
a la poesía. Como no le era permitido escribir, durante mu-
cho tiempo su mujer fue quien le auxilió en la tarea, con-
virtiéndose en su memoria, grabando en su mente los poe-
mas para más adelante transcribirlos.
Después de tres años de detención en Voronezh, se les per-
mitió a los Mandelstam regresar a Moscú. Eso sucedió el
16 de mayo de 1937. Se mudaron varias veces, pasando
por Savelovo (en el Volga), Leningrado (allí visitaron dos
veces a Anna Akhmatova), Kalinin y por fin en un sanato-
rio en Samathika. El 3 de mayo de 1938 el poeta fue nueva-
mente arrestado, interrogado (Vitaly Shentalinsky, un nota-
ble investigador de los archivos de la KGB, publicó un li-
bro acerca de las 2 detenciones de Mandelstam "El archivo
literario de la KGB. El caso contra Mandelstam, el poeta")
y enviado a un campo de trabajos forzados, en camino al
cual, a la altura de Vladivostok, murió por una falla cardía-
ca el 27 de diciembre de 1938, según pudo averiguar Shen-
talinsky en 1991.

EL EPIGRAMA DE STALIN

Nuestras vidas ya no sienten el suelo debajo suyo.
A diez pasos ya no puedes oir nuestras palabras.

Pero dondequiera hay un cachito de habla
hablamos del montañés del Kremlin.

Los diez gruesos gusanos sus dedos,
sus palabras como medidas de peso,

las enormes cucarachas rientes de su labio superior,
el destello de las puntas de sus botas.

Rodeado de una escoria de patrones cuello-de-gallina
juguetea con los tributos de estos medio-hombres.

Uno silba, el otro maúlla, un tercero lloriquea.
Sólo él habla ruso.

Forja decretos en línea como cascos de caballos,
Uno para la ingle, uno para la frente, la sien, el ojo.

Cada muerte es para él, buen georgiano,
una frambuesa que se mete en la boca.




 Joseph Brodsky: "Yo la vi por última vez el 30 de mayo de
1972, en aquella cocina suya, en Moscú. Era hacia el atar-
decer y estaba sentada, fumando en el rincón, en la densa
sombra que hacía el alto aparador en la pared. La sombra
era tan densa, que las dos únicas cosas que se podían dis-
tinguir eran el débil parpadeo de su cigarrillo y sus dos pe-
netrantes ojos. El resto -su cuerpecito bajo el mantón, sus
manos, el óvalo de su cenicienta cara, su pelo, gris como la
ceniza- estaba consumido por la sombra. Parecía un resto
de un gran fuego, como una pequeña pavesa que arde, si la
tocamos."
 En "Menos que uno. Ensayos escogidos." Siruela, 2006.


BIBLIOGRAFIA
Osip Mandelstam. The Voronezh Notebooks. Poems
1935-1937. Translated by Richard & Elizabeth McKane.
Bloodaxe Books. 1996.
Carolyn Forché. Against Forgetting. XXth Century
Poetry of Witness. W.W. Norton Co. 1991.
George Steiner, en su libro 'Extraterritorial. Ensayos
sobre la literatura y la revolución del lenguaje', edita-
do por A. Hidalgo en 2009, se refiere a este poema del
poeta ruso diciendo: "En el poema de Mandelstam las
palabras literalmente asesinan al poeta."


miércoles, 17 de octubre de 2012

TEXTOS DE LOS SUMERIOS



Los Sumerios construyeron nada menos que la piedra basal
de lo que conocemos como Civilización sobre este planeta.
Precedidos por los Ubaidianos en la ocupación de los terri-
torios mesopotámicos que, entre los ríos Tigris y Eufrates,
van desde la actual Bagdad al Golfo Pérsico, vinieron del
Asia Central a través de Irán y se mezclaron con aquellos.
Esto sucedió unos 3500 años antes de Cristo. Alzaron allí
las primeras ciudades del mundo y sus modelos de organi-
zación social, pensamiento religioso, arte, educación y co-
municación fueron la base de todos los desarrollos poste-
riores de las Civilizaciones Mesopotámicas.
Tuvieron una administración secular y un gobierno demo-
crático, ya que sus organismos gobernantes eran designa-
dos por una asamblea integrada por los ciudadanos libres
(había de los otros) de la ciudad. La vida religiosa giraba
en torno al templo para el cual era necesario tanto compo-
ner himnos y oraciones como celebrar festivales sagrados.
Cuando su comunidad se vio amenazada por grandes ene-
migos, esas asambleas decidieron seleccionar a uno de sus
ciudadanos más capaces y valientes para enfrentar a esos
enemigos. Se lo llamó el lugal, el término sumerio que de-
signa al rey, y su autoridad era transitoria y limitada. Supe-
rada la crisis bélica, renunciaba a sus poderes.
Pero... como los enemigos siguieron llegando, alrededor de
3000 a.C. se estableció la monarquía, hereditaria, dinástica
y despótica. Batallas constantes.
Me faltó decir que los Sumerios crearon la escritura. Que
los anales de los reyes sumerios, escritos casi mil años des-
pués de la muerte del Rey Etana, que gobernó la ciudad de
Kish, la primera que obtuvo el control de toda Sumeria, enu-
mera a casi todos los gobernantes de este Reino a través de
los siglos. A Etana se lo llamó precisamente "el estabiliza-
dor de todas las tierras".
La sumeria es la escritura cuneiforme y a partir de 2600 a.C.
adquiere un carácter poético notable, preservada en table-
tas de arcilla, la mayoría de las cuales pertenece a ejercicios
escolares, ya que aún los escribas administrativos eran edu-
cados en el aprendizaje de la poesía tradicional.
 La escritura cuneiforme, compuesta de signos que presen-
tan un ápice triangular que se extiende en una línea forman-
do una suerte de clavo, o bien que se separa en dos líneas
como una cuña. Esta escritura transmite una sensación de
movimiento rápido, de elegancia y de regularidad en la com-
posición.
Actualmente existen unas 5 mil tabletas y fragmentos sume-
rios, y sólo un tercio de ellos ha sido publicado. La gran ma-
yoría provienen del siglo XVIII a.C., aunque sin duda fueron
compuestos mucho antes de eso. Se conservan al menos 20
mitos Sumerios. Dan cuenta de la creación y organización
del universo, del nacimiento de los dioses, de la creación del
hombre, la inundación, y del enigma y misterio de la muerte.
El más famoso de los reyes fue Gilgamesh, quien se supone
reinó en el siglo XXVII a.C. Gracias a los mitos y leyendas
que se crearon en torno a las hazañas de este gran rey, se fue
convirtiendo en un semidiós de Mesopotamia y el héroe po-
pular supremo, así como en una de las figuras épicas predo-
minantes de todo el mundo antiguo.
Hemos hablado del rey Sargón (2400 a.C.) en nuestro capí-
tulo dedicado a Enheduanna, la primera escritora registrada
de la humanidad. Sargón volvió a unificar el Imperio y eri-
gió una nueva capital en una de la ciudades más espléndidas
de la antigüedad, en Akkad, a la que él rebautizó Agadé.
Del territorio de Akkad proviene el lenguaje acadio-semí-
tico que llegó a ser el más hablado en Mesopotamia. Aca-
dio es el término con el que los historiadores denominan
al período histórico dominado por Sargón.
La caída de la ciudad de Ur a manos de los elamitas en
1850 a.C. señala el fin del Imperio Sumerio.
Sin embargo su herencia cultural siguió teniendo un inmen-
so valor. En los 15 siglos siguientes, reyes Babilonios en la
región meridional y Asirios en el norte, forjarían sus podero-
sos imperios sobre las bases sentadas por los Sumerios.
De hecho, las tabletas escritas a partir del siglo XVIII a.C.
pertenecen al período de desaparición del Imperio como tal.
Sin embargo, las abundantes referencias lexicales permiten
conocer el significado de las palabras sumerias con notable
precisión. Lamentablemente nuestros conocimientos fonoló-
gicos de la lengua sumeria no tienen la misma profundidad.
No podemos, por tanto, determinar los patrones métricos y
desconocemos la cualidad y cantidad de sus vocales, así co-
mo su sistema de acentuación.
La mayoría de sus poemas están escritos en líneas de 8+5
sílabas. Conocían y usaban, aunque en menor medida, la
aliteración y la rima sonante.

                                                             Escribas


Su lenguaje poético se caracteriza por variados tipos de pa-
ralelismo, refranes, repeticiones y lenguaje figurativo.
Es, primordialmente, una tradición oral. No se conocía el
término "poeta". Sus versos están pensados para ser recita-
dos en forma pública por el nar, "músico" o, en el caso de
los cantos de culto, por el gala o "cantor".
Los poemas más extensos son de tipo narrativo. Cinco de
ellos forman el ciclo épico de Gilgamesh, otros son textos
mitológicos acerca de seres divinos de los cuales traducire-
mos aquí algunos ejemplos, como "El descenso de Inana al
Hades".
Los cantos de elogio de las deidades son particularmente nu-
merosos. Y la diosa Inana es una figura central en muchos
de ellos.
El promedio de longitud de un poema es de 300 a 400 líneas,
pero muchos de ellos están divididos en capítulos subtitula-
dos que hoy diríamos contienen 'poesía propia'.
Muchos temas de los textos sumerios reaparecerán en la Bi-
blia y J.B. Pritchard se ha ocupado de señalar esos numero-
sos e importantes antecedentes en su obra "Ancient Near
Eastern Texts".

                                                 Escritura cuneiforme en una figura votiva.


EL INFRAMUNDO SUMERIO
(Originalmente publicado en alemán por E. Ebeling
en Orientalia, 18 (1949), llamado "Una descripción
del Inframundo en la lengua Sumeria".)

Allí se alza una casa bajo la montaña del mundo,
un camino corre hacia abajo, la montaña lo cubre
y ningún humano conoce el camino. Es una casa
que ata a los hombres malvados con sogas
y los encierra en un lugar estrecho.
Es una casa que separa a los malvados
y a los buenos; esta es una casa de la cual
nadie se escapa, pero los hombres justos no necesitan temer
                                                                           [ante su juez,
ya que en este río de almas gastadas los buenos
no morirán nunca aunque los malvados perezcan.
Esta es mi casa, sobre sus cimientos se alzan
las montañas del amanecer, ¿pero quién habrá de mirar
en su foso? Es una casa que separa
los malvados de los justos; es una casa
que alisa en arcilla las almas que vienen a ella.
Es la casa del sol poniente,
el pálido dios en lívido esplendor; el umbral
es un monstruo con mandíbulas que se abren
y las jambas de las puertas son filosas cuchillas
para despedazar a los hombres malvados. Las dos orillas
del río del infierno son el golpe del estoque
del terror, y un salvaje leon lo custodia
¿y quién puede enfrentar su furia? Aquí también yacen
los jardines con arcoiris de la Señora.

EL VIAJE DE INANA AL INFIERNO
(Un extenso poema acerca de la diosa Inana -a veces llama-
da Innin-, una diosa diferente de la semítica Ishtar, la guerre-
ra que la sucedería, ya que Inana es la diosa de la fertilidad
y de la tierra. Es también la Señora del Cielo. Inana es la her-
mana del dios sol Utu, también diferente -y más pacífico-
que su sucesor semita, Shamash, aunque ambos fuesen jue-
ces de los hombres.)

INANA EN EL AVERNO

Desde las cimas del cielo
  Miró ella el foso,
Ella era un dios en las cimas del cielo
  Pero mi corazón estaba en el infierno.
¡Oh, Inana, en las cimas
  Tu corazón en el infierno!

Esta señora dejó tierra y cielo
  Y se hundió en el foso,
Poderes y títulos dejó ella,
  Se hundió en el foso,
Dejó Emushkalamma en Badtibira,
  Se hundió en el foso,
Partió de Zabalam en Giguna,
  Se hundió en el foso,
Eshara dejó en Adab,
  Se hundió en el foso.

Partió de Nippur, Baratusgarra,
  Se hundió en el infierno,
Partió de Kish, Hursgkalamma,
  Se hundió en el infierno.
Eulmash dejó en Agade,
  Se fue caminando al infierno.

Llevó los signos en las manos,
Se colocó las sandalias en los pies,
Las siete insignias: se colocó en la cabeza
La Shugurra, la corona del desierto,
Sobre su frente arregló la peluca,
Sosteniendo en la mano la vara de medir
Lapizlázuli oscuro, y la línea,
Alrededor de su cuello ató
Pequeñas gemas de lapizlázuli.

Dos piedras, óvalos perfectos, descansan sobre su pecho,
Un anillo dorado ajustado en su mano,
Las joyas pectorales que anonadan a los hombres están
                                                                                [sujetas
Sobre su pecho, ella ensombreció sus ojos
Con hechizante kohl, y sobre su cuerpo
Portaba el Pala, túnica de soberanía;
Y así Innana descendió caminando al Averno.


LA RESPUESTA DEL HIJO
(Al canto de Inana, su madre)

No hay respuesta posible
A su desolado grito,
Resuena en el desierto,
Ya que yo no puedo responder.
Aunque la hierba brote
De la tierra
Yo no soy hierba, no puedo responder
A su llamado.
Las aguas se alzan por ella,
Yo no soy agua para acudir
A sus gemidos.
No soy brotes de hierba
En una tierra muerta.


CANCION DE UNA MUJER MUERTA EN EL PARTO
(ACADIO)


Viví con él que era mi amante.
La muerte entró reptando a mi cuarto.
Me sacó de mi casa,
Me arrancó de mi marido,
Puso mis pies en una tierra sin retorno.


RITUAL PARA LA PURIFICACION DE UN TEMPLO
(Texto Súmero-acadio, una pieza importante que conecta
a estos pueblos diversos. De T. Thureau-Dangin: Rituels
Accadiens.)

Casa brillante   casa de dios   lugar sagrado   aún no
sin juncos   ningún árbol hecho
ningún ladrillo puesto   ninguna casa construída
ninguna casa construída   ninguna ciudad dispuesta
ninguna ciudad dispuesta   ningún ser siendo

ningún Nippur hecho   ningún Ekur construído
Ningún Uruk listo   ninguna Eana construída

Ninguna casa Apsu construída  ningún Eridu construído

ningún lugar   para la casa brillante   la casa de dios   hecha

ninguna tierra   mar


Movimiento en el coño del mar

Eridu hecho   Esagil alzándose
Lugaldukuda permanece  en Esagil  en el coño marino
Babilonia ciudad construída   Esagil completa

Marduk hizo una ciudad pura   el corazón del amor
por el Igigi   el más alto   lo llaman

Marduk pone juncos en el agua
le da forma al polvo   derrama alrededor de juncos
forma al hombre   descanso de dios   en casa del corazón
                                                                             del amor

la diosa Aruru hace del hombre semilla   con él
le da forma a los animales   y toda vida de los campos
hace el Tigris y el Eufrates   los pone en sus lugares
los llama por su nombre y les da su ventura
hace la hierba   los pastizales del pantano  juncos   selvas
Planta verde salvaje   tierra   pantano
vaca salvaje,   ternero   cordero   y domestica a las ovejas
árboles-jardines    selvas
carnero-padre   y la cabra de montaña

Bel Marduk    construye un dique   para el mar
le da forma a los juncos   hace los árboles
pone los ladrillos   alza edificios
hace casas   construye ciudades
seres siendo ha hecho   en ciudades ha hecho
él hace Nippur   construye Ekur
Hace Uruk   construye Eana

                                                       Maestro de escribas. Figura hallada
                                                       en Lagash, del 2000 a.C. aproxima-
                                                       damente.


EL CANTO VULVAR DE INANA
(De la versión literal de Renata Leggit, inédita, luego
retocada por Jerome Rothenberg, que señala que el poema
muestra la celebración de la sexualidad femenina y proba-
blemente forme parte de una ceremonia estival llamada el
casamiento sagrado de la diosa y del rey-pastor (Dumuzi).
Una fórmula para estimular el deseo, seguramente.)


Yo soy señora yo
que en esta casa
de lápizlazuli sagrado
rezando
en mi santuario digo
mi oración sagrada
yo que soy señora
que soy la reina del cielo
deja que el recitador
hable de ello
que el cantor cante acerca de ello
y deja que mi novio
mi Dumuzi toro salvaje
me deleite
deja que sus palabras caigan
de sus bocas
oh cantantes
cantando por su juventud
su canto que se eleva
en Nippur para dar
al hijo de dios
yo que soy señora canten
para alabarlo
yo que soy Inana
doy mi canto vulvar para él
oh estrella mi vulva del cazo
vulva sutil barca del cielo
nueva luna creciente belleza vulva
inlabrada desierta vulva
campo abandonado para los gansos salvajes
donde mi montículo añora
su inundación
colina mi vulva yaciendo abierta
y la muchacha pregunta
¿quién habrá de ararla?
vulve mojada de inundación
de mí misma la reina
que trae este buey para que se plante aquí
"señora él labrará para tí
nuestro rey Dumuzi él labrará para tí"
ah labra mi vulva oh mi corazón
mis muslos sagrados están empapados
de él
oh madre sagrada.


POEMA EPICO DE LA CREACION (Fragm)

Cuando los cielos no tenían nombre
y debajo no había nombre para la tierra,
cuando no se habían construído aún cámaras para los dioses
ni se podían ver tierras en los pantanos.
Apsú, el dios del agua dulce, y Tiamat, la diosa del agua
                                                                                   [salada
mezclaron sus linfas
y crearon con ellas a los dioses, sus hijos.


ACERCA DEL ARCA DE UTA NATHISPUN

[Se piensa que el Diluvio 'Universal' tuvo lugar en la Meso-
potamia hacia el año 4500 a.C. Inundó una superficie de 700
kms de largo y 150 kms de ancho.]

Había una ciudad a la orilla del Eufrates
llamada Suripak, y protegida de los dioses.
Antigua era esa ciudad
y los dioses que en ella residían aera Anú, Enlil y Ea.
Enlil decidió hacer una gran tormenta.
Pero Ea llevó la noticia
a una choza de cañas
en la que vivía Uta Nathispún [Noé para los hebreos].
Ea no se animaba a decírselo a la cara.
Habló con él como si estuviese hablando con la choza.
-¡Escucha, choza de cañas!
¡Escúchame, pared!
Díganle a Uta Nathispún que deje esta casa y que construya
una nave cuadrada -de iguales largo y ancho
y que la lance al Océano.
Uta Nathispún respondió desde el interior de la choza:
-¡Ya te escuché, Ea, comprendo tu mensaje!
Haré lo que tú me dices de inmediato.
Pero, ¿qué debo decirles a los demás, vecinos y ancianos?
Ea dijo: -Di: el dios Enlil no me quiere entre vosotros,
no puedo permanecer más tiempo aquí,
nunca más veré la ciudad sagrada de Enlil.
Me iré al Océano con mi dios Ea.
En cambio, sobre vosotros lloverán riquezas
tendréis multitud de aves y de peces,
florecerán para vosotros grandes cosechas.


ALGUNOS PROVERBIOS SUMERIOS

En mi corazón soy un ser humano,
pero ante mis ojos no soy todavía un hombre.
*
Te tocan de día, te tocan de noche,
Ah lacrimosa lira, ¿debes estar constantemente a mano?
*

El zorro habiendo orinado en el mar,
"Todo el mar es mi orina", dijo.
*
El destino es una furiosa tormenta soplando a través de la
                                                                                  [tierra,
El destino es un perro que lo hace a uno caminar detrás suyo.


Representación de la diosa Inana, que
aparece junto a su insignia: jambas con
gallaretes.
 
 
 

  BIBLIOGRAFIA

N.K. Sandars. Poems of Heaven and Hell from Ancient
                       Mesopotamia. Penguin, 1971.
Charles Doria & Harris Lenowitz. Origins.. Creation Texts
                        from the Ancient Mediterranean. Anchor
                        Books, 1976.
Jerome Rothenberg. Technicians of the Sacred. A Range of
                        Poetries from Africa, America, Asia, Europe
                        & Oceania. Univ. of California Press, 1985.

 
 
 
 

T. Jacobsen. The Harps that Once... Sumerian Poetry in
                    Translation. Yale Univ. Press, 1997.
Benjamin Foster. Before the Muses: An Anthology of
                     Akkadian Literature. Univ. Press of Mary-
                     land, 2005.
Jeremy Black. The Literature of Ancient Sumer. Oxford
                     Univ. Press, 2006.

martes, 16 de octubre de 2012

LA SUSTANCIA IDEAL




No, los dolores no siempre están, pero tienen un profundo
sentido de la desoportunidad. Tal vez se sumerjan en esta
escritura y logremos así distraernos el uno del otro.
Ese podría ser un estado ideal, lo cual me recuerda el mo-
tivo de este encuentro fugaz entre el presunto lector y el
presunto escritor.
Se me había ocurrido que es necesario, hoy en día, intentar
situar no sólo el dolor -el dolor de siempre, el que la cien-
cia parece prometer, ¡ah, promesas, promesas! disolver pa-
ra siempre como una pastilla efervescente en el vaso de
agua de la vida de cada uno de nosotros- sino intentar si-
tuar también la sustancia ideal de la escritura.
La escritura como cualquier ávido lector (los "ávidos"
pueden dividirse por especies, como los 'ávidos carnívoros',
los 'ávidos hervíboros', los 'picoteadores' y los 'ávidos de
presa', que necesitan destrozar o deconstruir al autor) sabe,
está en plena vigencia. Son los caminos los que se han abier-
to de una manera nueva, en los últimos 10 ó 15 años. El ca-
mino clásico es el de la publicación, un camino que muchos
señalarían como inseparable de la nominación 'escritor',
mientras que el que se ha abierto como sendero-autopista
más reciente es, claro está, el electrónico.
Para leer lo que sigue les propongo olvidarse lo más posible
de que quien esto escribe soy yo. Es preciso innominarme
hasta el punto de hacerme desaparecer como tal. Esto no
puede resultar muy difícil, ya que ¿quién, de última, soy
yo? Pueden tomarlo en el frecuente sentido de "¿pero éste
quién se cree que es?", pero también en el otro, el escritor
no es yo, sino otro. 'Otro' porque cuando escribe debe elidir
su yo, lograr que no se le meta en el camino, y 'otro' porque
eso es lo que buscamos en toda verdadera lectura, así como
en todo verdadero encuentro con el otro: que sea 'otro', que
nos diga algo que no sabíamos, o que sabíamos pero no de
esa manera, o que sabíamos que lo sabíamos pero hasta que
no lo dijo (ese otro) no nos acordábamos que lo sabíamos.
O no le encontrábamos las palabras a eso.
(¿Dejamos para mejor ocasión la pregunta de quién es el
otro para cada escritor? Ése que pensará tal o cual cosa,
ése que se dará cuenta de que..., ése que nos amará un po-
co más por lo que escribimos...)
Pero también pueden tomar este propuesto olvido en el sen-
tido de que no soy un escritor convalidado. No tengo 'un
nombre'. Tener o no tener 'un nombre', ésa parece ser una
cuestión fuerte hoy en día. Tal vez lo haya sido siempre,
y ser Arquíloco o Safo no era lo mismo que ser Fulanus ó
aún Menganus.
Pero en la época de la industria del espectáculo y de la caída
del padre, la cuestión del nombre ha adquirido una significa-
ción distinta. Hay escritores que ya han 'armado la fábrica'.
Lo que escriben será, si ellos así lo desean, publicado. Entra-
rá en el mercado. Si el autor 'vende', si el autor se ha hecho
un nombre, un nombre que es casi una marca -y esto depen-
de a veces de una serie compleja de factores- si ha sido pre-
miado, traducido, legitimado por sus colegas o ensalzado
por los críticos (un capítulo que tiene sus costados), ese
autor tiene casi asegurada la publicación de sus libros. No
es un tema menor, por cierto, porque cada vez más gente
escribe bien, pero escribir bien nunca ha sido garantía de
publicación. Mucha gente hace bien lo suyo, pero no sabe
'venderse', o no le ha ocurrido que lo suyo se venda. Y ven-
der es una medida incuestionable en el mundo actual. Hace
poco leía que Stendhal tenía contados los ejemplares que
se habían vendido de "Del amor" en algo más de 10 años:
eran 17*. Pero éste no es el tema de este texto.

La sustancia de la escritura viene a ser el cuerpo del libro
en el caso de la literatura publicada o el mero texto visible,
colgado de una pantalla, en el caso de la escritura electró-
nica. Pensémoslo de esta manera (que seguramente es una
manera 'trillada', como la palabra 'trillada' ha sido trillada):
el libro es un producto que se vuelve ajeno al escritor, si
se da el lógico caso de la distribución, aparte de la edición.
Estará en las bibliotecas de otras personas, es un indiscuti-
ble objeto. Y es un objeto prestigiado a través de los siglos,
un objeto que siempre nos recuerda a Gutenberg y al giro
de la historia de la civilización que representó su aparición.
Es un objeto que podemos tomar en las manos. Que pesa,
que impone un orden (de lectura, de sucesión de páginas,
de publicaciones diversas del mismo autor, etc.), que hue-
le, que 'vemos' en nuestra mente con sus características fí-
sicas, casi casi como un rostro.
Y es un objeto de una perturbadora fijeza. Su sustancia es
fija. Una vez lanzado al mundo, el autor será prisionero de
sus páginas, así como se suele decir que muchas veces es
mejor callar, porque de lo contrario seremos prisioneros de
nuestras palabras. Lo extraño es que esta forma de aprisiona-
miento se ha vuelto deseable en muchos casos, justamente
en un mundo de objetos y palabras tan livianos que no hace
falta siquiera un viento para perderlos en el espacio. 'Marcar'
al otro con la palabra, así como algunos se 'marcan' con una
forma de escritura tatuada en el cuerpo.
Lo escrito, escrito está.
Después se verá si su sabor es merecedor de los paladares
de las ávidas aves de la lectura y de sus zoólogos, los críti-
cos y demás teóricos.
En cambio la escritura electrónica está en un terreno indefi-
nible. Por momentos puede parecer tan fija como la escritura
líbrica, pero en otros se vuelve casi insustancial. Su sustancia,
entonces, es muy variable. Como el agua, puede tener, cuan-
do menos, tres estados físicos.
El autor de estas líneas y de este sitio -ya les dije que se olvi-
den cuanto puedan de que se trata de mí- puede borrar todo
lo escrito o corregir o permutar o añadir textos a los textos,
textos de los textos, etc.
Lo hoy existente puede desaparecer de un plumazo... incluso
de un plumazo involuntario.
¡Ésa sí que es otra sustancia!
Como ven, la diferencia excede a la de los sabores.
Más allá de la proliferación casi infinita de textos, más allá
de que cada vez se publican más libros, una cualidad nueva
ha dividido el campo de las sustancias.
Se puede seguir llamando a ambas 'literatura', tienen sin lu-
gar a dudas muchos elementos en común, pero también les
pertenece una diferencia infranqueable: su sustancia no es
la misma.

¿Cuál es la sustancia "ideal", entonces?
Dejo esta pregunta entre escrita y flotante.
Una diversa noción del espacio -y hasta del tiempo- divide
los objetos de la escritura.
Permanecer/ ser fijado.
Impermanecer/ impermaneser.
Letras habrá que se borren a sí mismas. Letras móviles, que
se irán reubicando ante la mirada atónita o divertida del lec-
tor del mañana.
¿Cuál mañana? Antes se decía "sí,... mañana", y se entendía
la irónica dosis de nunca que ese mañana sostenía. El maña-
na de hoy es aún menos verosímil. ¿Mañana? ¿Habrá tal co-
sa? ¿De qué sustancia, ambiguamente pariente de la sustancia
de la escritura, es el mañana?

En esa insubtancial substancia vamos escribiendo/nos.

Hasta mañana.

 

* Lo encontré: Benjamin Péret. El núcleo del cometa. Edit.
Argonauta. Pág. 15.



sábado, 6 de octubre de 2012

BLILKLA: THE ENGLISH VERSIONS OF "FORGOTTEN LANGUAGES"

Del libro "BLILKLA. FORGOTTEN LANGUAGES"



'BLILKLA' means "Forgotten languages" in a forgotten
language.


THERE

They open windows to nowhere:
darkness rushes onto
their naked faces.

They have faces that come from the SRINTS ("empty
                                                                           dreams")
faces that sink in their own sands,
faces without a mask,
that flutter.

They have faces
like the ocean has tides.

Hordes of faces,
storms of faces,
blowings of faces,
they have.



FLOWER'S ASPIRATIONS

And if they slept,
      the jazmines,
          the lilacs, the honeysuckles?

And if perfuming
      were
           their way of breathing
                 their way of expiring?

And if the sleeping flowers
     dreamt
         their perfumes?

And if exhaling perfume
     were the only way
         of inhaling air?

And if the lilacs
     jazmines and honeysuckles
         dreamt without sleeping?

And if all that were only
      empty signals
          useless misteries with no message?


THE KENUGAN SMILE

As wet
as silver
is the Kenugan smile.
They travel without horses
-"using an animal"
is the most obscene expression
in their language-
and without wheels.
But they are skilfull
-what am I saying!-
majestic
in the use of poles and rods.
They travel through unsual distances,
irrepresentable on a map.
Distances of seasons,
of eras,
of tides.
Poles!
The Gullas
from whom they attained them
used them to make fire.


BEYOND FINGOTT
                                            For W.G.S.

Terribly long
narrow roads
that go across squares,
burnt fields,
sleepless rains,
extint factory furnaces,
empty faces,
and too complete faces,
ravines,
rails,
small woods of white trees,
boneyards,
abandoned hospitals.
Venous roads,
traveling on their own,
at dawn,
in the after-noon,
undulating,
sunk in mist
or in darkness...
Roads that nobody crosses
or travels.
Roads that nobody knows.
Roads that march
until they stop,
lost
without solution
in
hopelessness.


THE REST

my love if undressed is desire
if desire undresses, my love
the rivers strip,
the skies peel.
my love is the button that knots,
my love.
the rest is pure destiny,
blind forces,
unending floods.


IN SEMBADRA

In Sembadra gravity clearly prevails.
It is a well known story:
a huge magnet was burried
a Cruri of years ago-
you needn't see it: the earth chaffs-
and has progressibly concentrated
more and more
in its only job.

To walk four steps is a buffalo's task
and it's not difficult, around here,
to realize why gravity
is called "grave".

Thoughts move
always uphill
and, loaded with impressions,
they can reach much more weight than bodies.

Words are lead marbles
in human's mouths
and it becomes neccessary to choose very precisely
what you're going to say.

And bodies!

And the heart,
swimming in those bodies
like aquatic anvils.


CONECTIONS

The Hindu Mahabharata was writen
during 1600 years (X b.c.-VI a.d.)

In Schmu there are languages
that only have two letters.
Their words just twinkle
or clink.


SOLILOQUIES

In those regions, not far from Baffa,
you very frequently hear soliloquies.

We've just arrived from there.
The last one we overheard,
before boarding the buss
that brought us back,
went more or less like this:

"I understand things that I'm not sure I understand,
and that, if I could be sure,
wouldn't understand how come you can be sure.
That's how I understood that I don't understand.
But, if I understood that, what is it that understands
that I do not understand?"


GOING

Somebody forgot to warn me:
my train has already left
a while ago
and I'm that stranger
siting next to the window

The wagon is half asleep
and half empty

Its such a strange train
because it makes no noise

The grapeshot of light

With a blind gaze
I start to remember myself

We were going to be
We went on being
We went on, being


KAFKA'S EYES

Darkness is alive.
Under the eyebrow bridge
both torrents
pass without blending.
They flow, a secret and the other, only mixing
river and night.


SLEEPING WORDS

I wrote to you with words that fell asleep
on water
The thickness of a slept word
over the awakened water!


THE BASIN OF THE WORLD

Its been a long time since the Shutah
lost the basin of the world.
But they produce some night
with any remains of air.
"It doesn't last too long", say
their neighbors, the Nagara.
But even the firefly they drop
in that small bunch of night,
startled,
starts twinkling.


THE MEMMI

Another lonely insect,
the Memmi,
who sleeps since he's born 'till he dies.


DUSK

The porters
drop on the stone mantle
their oilcloth bones.
In their flute-teeth
the dusk wind
blows without a thought.


VISIONS

That picture:
I still have it
in the "original water"

Your face slips
in and out
invisibility

The water's ripple
is the border
between one side and the other
of reality

Still shivering
between being and non being
your face turns up
drawn
and dissolved by the water

Your smile
has just appeared
coming out from nowhere
and made this world
delicious.



 
 











miércoles, 3 de octubre de 2012

POEMAS DE LA "ANTOLOGIA GRIEGA"




La Antología Griega es una colección de 4000 poemas bre-
ves, o 'epigramas', compilada en quince volúmenes desde 
las antologías tempranas (700 a.C.) hasta el reinado del
Emperador Bizantino Constantino VII (912-959 d.C.).
Se la ha llamado también la 'Antología Palatina' y forma
parte de él el así llamado Appendix Planudeana.
Actualmente se considera que el título de 'Antología
Griega' resulta de la combinación de dos antologías de
epigramas: aquella de Maximus Planudes y la Antología 
Palatina, así llamada porque el manuscrito fue redescu-
bierto en 1606 en la biblioteca del Conde Palatino en
Heidelberg.
La misma abarca un período de 1700 años.
El significado original del término 'Epigrama', era 'Inscrip-
ción'. Las primeras 'inscripciones' aparecieron en tumbas
y ofrendas votivas, y eran unas pocas líneas de versos conmemorativos -hexámetros, elegíacos o de metro iám-
bico- inscriptos en roca, ya sea de lápidas o de monumen-
tos.
El verso elegíaco parece haber sido en su origen el metro
de las canciones de flauta. La raíz sobrevive en la palabra
armenia que designa la flauta, elegn. El metro de los ver-
sos parece ser una extensión del hexámetro, que es el
metro de la épica de Homero.

La primera de estas colecciones que se conoce es la Guir-
nalda, que agrupó Meleagro de Gádara hacia 80 a.C.
Hacia el año 40 d.C., Filipo de Salónica realizó su propio
compendio de epigramas, algo más breve que el anterior,
llamado Corona.
En lengua inglesa, una de las mayores traducciones es la
de J.W. Mackail: Select Epigrams from the Greek Antho-
logy, de 1911, con sus invalorables prefacio y notas, un
verdadero liber aureus, como señala Dudley Fitts.


 1. AUTOMEDON (s. I a.C.- I d.C.)

Toda la larga noche,
Hablando y bebiendo,
Esos hombres se civilizaban;

Pero con la primera luz del este
Se yerguen para hacer la guerra
Como bestias rabiosas.


2. ANONIMO

No beses la cara de Alfeo:
Él navega los pechos de Aretusa
Y bebe de su más oscuro mar.


3. LUCIANO De SAMOSTATA (s. II d.C.)

El mal pintor captura 
Sólo forma, ninguna otra cosa.

Para encontrar la voz
Debes confiar en el color.


4. LUCILIO (148-101 a.C.)

Murmuran acerca de tí, Nicolo-
Dicen que te has teñido el pelo.
Yo sé más que eso. Era negro como el carbón
El mismo día que lo compraste.


5. ANTIPATER DE SIDON (s. II a.C.)

Nunca temí el ocaso de las Pléyades
O los riscos ocultos tras las rocas
Ni siquiera los relámpagos en el mar

Como le temo a los amigos que beben conmigo
Y recuerdan lo que hablamos.


6. PAULO SILENTARIO (ó SILENCIARIO) (s. VI d.C.)

Tus ojos tienen los párpados cargados
Como si vinieses de la cama,
Tu pelo embrollado
Las mejillas sin color,
El cuerpo pesado.

Si regresas de 
Una noche de amor, el regalo que has hecho
Supera a cualquier otro;
Pero si tu amante aparece sólo en sueños,
Que todos tus sueños me convoquen.


7. PAULO SILENTARIO

Aún vestida de arrugas querida Filinna,
Eres más hermosa que las jóvenes.

Preferiría saborear las manzanas
Que cuelgan de tus pesadas ramas

Que pellizcar los firmes pechos de las muchachas.
No me atrae la juventud.

Tu otoño brilla más que una mortal primavera.
Tu invierno es más cálido que el sol de verano.


8. ANTIPATER de SIDON

Relator del coraje de los héroes,
Intérprete de Dios, segundo
Sol en las vidas de los Griegos,
Resplandor de las Musas, Homero, intemporal
Portavoz del mundo entero-
Enterrado, extranjero, en esta tierra batida por el mar.


9. LEONTIO (s. VI d.C.)

Toca, copa
Los melifluos labios.
Yo, envidioso,
Miro y espero.


10. ASKLEPIADOS (s. III a.C.)

Didyme me saludó con una rama de olivo,
Y ahora mi corazón se derrite como cera
Envuelta por la llama.

Ah, sí, ya sé. Ella es negra.
También lo es el carbón antes de la chispa
Que lo hace arder como rosas.


13. ÍBICO de REGIO (s. VI a.C.)

LA ESTACION DEL AMOR

En primavera los árboles de membrillo
Maduran en el vergel sagrado de las niñas
Con agua de río;
Y las uvas se tornan violeta
Bajo la sombra del lujurioso follaje
Y de los recién nacidos brotes.

Pero para mí, Eros

Desconoce el descanso del invierno,
Y como los vientos del norte
Bajan ardiendo desde Tracia
Con chamuscantes relámpagos,
Kypris mutila mi corazón con negro
Y funesto amor.


14. ÍBICO

Arden la noche entera
los deslumbrantes astros.


15. ESTESÍCORO de MATAURUS (630-555 a.C.)

LA ESTACION DEL CANTO

Olvida las guerras.
Es tiempo de cantar.
Toma la flauta de Firgia
Y recuerda la canciones de nuestras rubias Gracias.

Clamor de murmurantes golondrinas:
Ya es primavera.


16. MELEAGRO (aprox. 100 a.C.)

Los sonidos del amor son agujas en mis oídos.
Mis ojos apagan el amor con ardientes lágrimas.

En busca del amor, noche y día,
Veo al Amor plegar sus alas:

Ni vendrá
Ni saldrá volando.


17. KAPITONOS (ó CÁPITO) (fecha incierta, probablemen-
                                                   te tardío)

Ninguna gracia,
Pura apariencia:

Ella complace
Pero no puede retener-

Flota como carnada
Sin al anzuelo.


18. GLAUCO de NIKOPOLIS (¿s. II a.C.?)

No, no la tierra, ni una losa de piedra,
Sino la íntegra vasta superficie del océano que ves
Es la tumba de Erasippo.
Él y su nave se ahogaron juntos. Dónde
Y en qué desconocidas profundidades vagan sus huesos
Sólo las aves marinas lo saben.


19. IÓN DE CHIOS (s. V a.C.)

No me dejes
completamente abandonado. Espera

A que la Estrella
De la Mañana sea un fantasma

En el cielo,
Una pálida ala

Blanca transportando
Al sol .



20. MINMERMO de ESMIRNA (600 a.C.)


Alma mía, sé joven.
Pronto otros serán hombres
Y yo estando muerto
Seré tierra negra.


21. BAQUÍLIDES (s. V a.C.)

Qué blanco
Su brazo

Mientras se alza
Curvándose...

Para arrojar...

Hacia los 
Vítores de
Esos hombres jóvenes.


22. PRAXILLA de SICYON (s. V a.C.)

Espiando a través
De la ventana abierta,
Tu rostro era
Virginal.

Pero eras
Toda una mujer
Debajo.


23. ESTESÍCORO de MATAURUS (c. 630-555 a.C.)

EN CONSUELO

No lloréis por los muertos.
Las lágrimas no pueden conservar
Todo lo que sentimos por ellos vivos.
Sólo se vuelve gris
Y se disuelve
No importa cuan desesperadamente
Deseamos.
No lloréis por los muertos;
Es en vano llorar.


24. SIMÓNIDES de CEOS (556-466 a.C.)

ACERCA DE LA POESIA Y LA PINTURA

La palabra es la imagen de la cosa.

La poesía es pintura que habla.
La pintura es poesía que calla.


25. BAQUÍLIDES

Esto es lo que sé:
Aprende de los demás
Su enjambre
De pericias.
No hay palabras,
Inventadas o deseadas,
Que no se hayan usado
Antes.


26. La poetisa ANYTE de TEGEO (s.VI a.C.)

EPITAFIO DE UN ESCLAVO

Vivo,
Este hombre fue Manes, el esclavo.
Muerto,
Ya es par del Rey Darío.


27. TEOGNIS de MÉGARA (s. VI a.C.)

¡Tontos y niños sois, humanidad! Lloráis
A los muertos y no a la muriente flor de la juventud.


28. SEMÓNIDES de SAMOS (s. VII a.C.)

LANZA DE BRONCE

Brilla, lanza de bronce, en la noche
mientras el viento sopla en los sacófagos.


29. AGATÍAS ESCOLÁSTICO (536-582)

La Hermosa Melita, en las agonías de la mediana edad,
Retiene su gracia juvenil.
Un rubor en la mejilla -ella seduce
Con los ojos. Han pasado muchos años,
Pero no su risa aniñada.
Todos los estragos del tiempo no alcanzan
Para rendir a la naturaleza verdadera.


30. CALÍMACO de CIRENE (c. 305-238 a.C.)

SEPULCRO DESIERTO

Licas, el mercader, hombre de Naxos,
No murió en tierra firme: el desdichado
Perdió en el mar nave y vida.
Entre el oleaje flota su cadáver.
Y yo, tumba desierta, sólo guardo
Su nombre y el clamor de esta advertencia:
Ten cuidado, navegante, del profundo mar
Una vez que se han puesto las Cabrillas.


31. PALLADAS de ALEJANDRIA (319- ca.400 b.C) 

MEDITACION

La alabanza, por supuesto, es lo mejor:
El habla simple la prole odia.
Pero, ¡ah, la miel del Atica
De decirle a un hombre exactamente lo que piensas de él!

32. AGATIAS de MYRINA ( 536-82 d.C.)

DE LA MUJER DE LOT CONVERTIDA EN SAL

Esta es una tumba, sin cadáver en su interior;
Este es un cadáver, sin tumba alrededor;
Cadáver-caracol tumba-de sí- misma, ser en el ser. 

33. LEONIDAS de TARENTO (s. III a.C)

Por sí mismo en el crepúsculo
Regresa a casa el ganado
Sobre la colina cubierta de nieve.
Profundamente dormido,
El vaquero yace junto a un roble,
Herido por un rayo. 

(Otra versión, la de Alistair Elliot:

Regresando a casa -la nieve cae sobre ellas- las vacas
Se conducen solas al cobertizo.
Mira, quieto junto al roble duerme Terimaco
El largo sueño: puesto a descansar por fuego del cielo.


34. PALLADAS

Deja que esta vida de inquietud
Pase de largo en silencio, como
Silencioso es el Tiempo mismo.
Vive desconocido, y así muere.


35. ALCAIOS de LESBOS (n. 630 a.C.)

PAJAROS

¿Qué pájaros son éstos
gansos salvajes- volando desde zonas donde terminan
                    tanto el mar como la tierra-
con sus inmensas alas y sus moteadas gargantas?


36. TIRTAOS de ESPARTA (s. VII a.C.)

FRONTERAS

Deberías alcanzar los límites de la virtud
antes de cruzar la frontera de la muerte. 


37. MNSALQUES de SIKYON (s. III a.C.)

Yo, desdichada Virtud, me siento
Junto a la tumba del Placer, mi pelo
Cortado, golpeado hasta el corazón
De ver al mundo tan seguro
De que la Sensualidad
Triunfará sobre mi.


38. ANONIMO

EL EPITAFIO DE SARDANOPALOS

Conservo el sabor de las fiestas,
Y haber emprendido el desenfreno,
Y los goces compartidos con amantes;
Pero las bendiciones de muchas
Posesiones las dejo atrás. 


39. ARISTODICOS de RODAS (s. VI a.C.)

A UN GRILLO

El sol no volverá
A verte, cantando tu estridente tonada,
En el precioso hogar que Alkis te
Ha dado. Volaste a
Las llanuras de Plutón y
El rocío mojó las flores de
La Dorada Perséfone. 


40. TIMOCLES (s. III a.C.)

Recuerda: recuerdas estas solemnes palabras-
La primavera es más bella, el tiempo más elusivo,
más rápido que el pájaro más rápido del cielo-
Mira, tus flores
Todas desparramadas sobre la tierra.
                                 (Versión Peter Jay)

 ¿Recuerdas ahora? Recuerdas
El tiempo en que te
Comenté el viejo dicho:
"Nada es tan hermoso 
Como la juventud. Nada es tan
Fugaz como la juventud. El pájaro
Más veloz del aire no puede atrapar
La juventud." Y ahora mira- tus pétalos
Todos derramados sobre la tierra.
                                  (Versión Kenneth Rexroth)


41. ANONIMO

UN REGALO

A vos este fragante aceite, dulzuras a la dulzura,
Traigo, como rebosante vino al embriagado dios. 


42. ARQUILOCO de PAROS (s. VIII a.C.)

MUCHACHA

Un rocío de mirto y la belleza de una rosa
Eran la felicidad en sus manos, y su pelo
Caía como la oscuridad sobre su espalda y hombros.

 
43. ANACREONTE de TEOS (s.VI a.C.)

Yo escribo como puedo mis poemas, Adriana.
Yo escribo.
Tú eres joven.



BIBLIOGRAFIA

Peter JAY. The Greek Anthology and other Ancient Epi-
                  grams. Penguin, 1981.
Dudley FITTS. Poems from the Greek Anthology. New
                   Directions. 1956.
Willis BARNSTONE. Greek Lyric Poetry. Bantam,1967.
Kenneth Rexroth. Poems from the Greek Anthology. Ann
                    Arbor, 1999.
Sherod SANTOS. Greek Lyric Poetry. W.W. Norton, 2005.
Dorothy BURR THOMPSON. Swans and Amber. Some 
                    Early Greek Lyrics. American School of Classi-
                    cal Studies, 1988.
Andrew MILLER. Greek Lyric. Hackett, 1996.
Barbara HUGHES FOWLER. Archaic Greek Poetry. Univ.
                   of Wisconsin Press, 1992.
Bradley NYSTROM. The Song of Eros. Ancient Greek Love
                   Poems. Southern Illinois Univ. Press, 1991.
M.L. WEST. Greek Lyric Poetry. Oxford Univ. Press, 1993.