jueves, 9 de septiembre de 2010

TEXTOS DE LOS INDIOS DE AMERICA DEL NORTE


"CAMBIO DE MUNDOS"
es otro libro inédito, como "ORÍGENES" y como "BLILKLA- IDIOMAS
OLVIDADOS".
Reúne algunos centenares de textos de los Indios de América del Norte,
o, mejor dicho, de América al Norte del Río Grande (Estados Unidos y
Canadá).
¿Es necesario decir que no existe ningún otro libro en castellano de estas
características? ¿Sirve de algo saberlo?
¿Le interesará a alguien todavía saber lo que cantaron, contaron y dijeron
esos hombres y mujeres pertenecientes a 600 tribus distintas, pero unidos
por una concepción del mundo (natural y humano)?

CAMBIO DE MUNDOS está constituído por canciones y por testimonios
producto del contacto con el conquistador blanco.
Más de 350 años después de la caída de los Grandes Imperios Indígenas,
Mayas, Aztecas e Incas, los Indios de América del Norte seguían luchando
por sus territorios físicos y culturales.
Según John Collier, Comisionado de los E.E.U.U. para los Asuntos Indios
desde 1933 a 1945, "entre 1862 y 1867, las guerras contra los Sioux, los
Cheyenne y los Navajo solamente le habían costado al Gobierno de los
E.E.U.U. 100 millones de dólares. El Comisionado para los Asuntos Indios
en 1868 estimó oficialmente que el costo por Indio muerto rondaba el
millón de dólares.
Mi gran amigo Horacio Cardo desconfía de esa cifra descomunal. En ese
caso, me remito a la obra de Collier: "Indians of the Americas", A Mentor
Book, 1951.

Estos son algunos de los textos incluídos en "Cambio de Mundos. Poemas
y Textos de las seiscientas tribus." El título proviene de las palabras del
Cacique Seattle (de las tribus Suqwamish y Duwamish): "Cada parte de
este suelo es sagrado para mi pueblo(...) A la noche, cuando las calles de
sus ciudades estén silenciosas y ustedes las crean desiertas, bullirán de
regresantes anfitriones que una vez poblaron y aún aman esta hermosa
tierra. El hombre blanco jamás estará solo.
Esperemos que sea justo y que conviva amablemente con mi pueblo, ya
que los muertos no carecen de poder. ¿Muertos, dije? No hay muerte,
sólo un cambio de mundos."


                                          CANCIÓN (PAPAGO)

El sol está partiendo lentamente,
Se vuelve lento al ponerse,
Negros murciélagos se precipitarán cuando el sol se haya ido,
Eso es todo.

Los niños-espíritu están debajo,
Se mueven hacia atrás y hacia adelante,
Ruedan jugando sobre manojos de plumón de águila blanca,
Eso es todo.


LAS ÚLTIMAS PALABRAS DEL CACIQUE CROWFOOT (PIES NEGROS)

¿Qué es la vida? Es la llamarada de una luciérnaga en la noche.
Es el aliento de un búfalo en tiempos de invierno.
Es la pequeña sombra que corre a través de la hierba y se pierde
en el atardecer.


FIORDO DE PRIMAVERA (ESQUIMAL)

Yo había salido en mi kayak
navegaba mar afuera en él
Yo remaba
muy suavemente en el fiordo Ammassivik
Había hielo en el agua
y en el agua un petrel
Giró su cabeza hacia acá hacia allá
No me vio remando
De pronto nada sino su cola
Luego nada
Se sumergió pero no por mí:
enorme cabeza sobre el agua
gran foca peluda
gigantesca cabeza con ojos gigantes, bigote
toda brillosa y chorreante
Y la foca vino suavemente hacia mí
¿Porqué no la arponeé?
¿Tuve lástima de ella?
¿Fue el día, el día primaveral, la foca
jugando en el sol
como yo?


CANCIÓN DE AMOR DE UN HOMBRE JOVEN (KWAKIUTL)

Cuandoquiera que como, como el dolor de tu amor, señora.
Cuandoquiera tengo sueño, sueño con mi amor, mi señora.
Cuandoquiera me acuesto en la casa, me acuesto sobre el
                                                   dolor de tu amor, señora.
Ya que cuandoquiera camino por ahí, piso sobre el dolor de
                                                                   tu amor, señora.

DISCURSO DE RENDICIÓN DEL CACIQUE JOSEPH (NEZ PERCÉ)

Estoy cansado de guerrear. Nuestros caciques están muertos.
Cristal-de ver está muerto. Toohulhusote está muerto. Los
hombres ancianos están casi todos muertos. Son los hombres
jóvenes los que deciden sí y no. El que guiara a los hombres
jóvenes está muerto. Hace frío y no tenemos mantas. los niños
pequeños se mueren de frío. Mi pueblo, algunos de ellos, han
huído a las colinas y no tienen ni mantas, ni comida... tal vez
estén muriendo de frío. Yo quiero tener tiempo para buscar a
mis niños y ver a cuantos de ellos puedo encontrar. Tal vez los
encuentre entre los muertos. Escúchenme, mis caciques, estoy
cansado. Mi corazón está triste y enfermo. Desde donde está
parado el sol ahora, no pelearé nunca más.


CANCIÓN DE UN SUEÑO (WINTUN)

Del viejo lugar de acampar
viene un relumbrón de flores.
Yo amo las flores.
Denme flores.
Las flores aletean
Mientras el viento las alza.
Yo amo las flores.
Denme flores.


ESCUCHANDO (CHIPPEWA)

El sonido de paseantes pies
sobre la pradera:
¿Son hombres o dioses
que emergen del silencio?

martes, 7 de septiembre de 2010

VIDA -UN CATÁLOGO


Y la vida es un dulce que quiero comer también
Paul BIROT

El que me vivió,
y murió abandonado en la tumba de otro
Thomas BERNHARD

¿Dónde están hoy los males de ayer? ¿Dónde estarán mañana las
felicidades de hoy?
CHAUTEBRIAND

Al final, ¿qué importa más: vivir o saber que se está viviendo?
Clarice LISPECTOR

Como el agua que no tiene sino un sonido mil veces repetido
No hay descanso para tí, oh vida mía.
Georges SCHEHADÉ

La fuerza que por la verde mecha impulsa a la flor
Dylan THOMAS

Para la mayoría de nosotros la vida verdadera es la vida que no
llevamos.
Oscar WILDE

La vida es un lapso de aprendizaje musical del silencio
Alejandra PIZARNIK

Y los días no son lo suficientemente plenos
Y las noches no son lo suficientemente plenas
Y la vida pasa deslizándose como una laucha de campo
Sin sacudir la hierba
Ezra POUND

si hay un pecado contra la vida, acaso no sea tanto desesperar
de ella como esperar otra distinta y esquivarse a la implacable
grandeza de ésta.
Albert CAMUS

Contigo la muerte fue anterior
y efímera y la vida prevalece
José LEZAMA LIMA

Nosotros/ no sabemos, sabes/ nosotros no sabemos
qué es
lo válido
Paul CELAN

¿Quién quiere vivir aún?
Las promesas son más bellas.
Giogio De CHIRICO

La vida es arderse con las preguntas
Antonin ARTAUD

¿Qué es la vida? Es la llamarada de una luciérnaga en la
noche. Es el aliento de un búfalo en tiempo de invierno.
Es la pequeña sombra que corre a través de la hierba y
se pierde en la puesta del Sol.
Las últimas palabras del Cacique CROWFOOT

¡Farsa contínua! La vida es la farsa que todos debemos
representar.
Arthur RIMBAUD

Tu vida es lo que diste
Giorgos SEFERIS

Vivir significa: creer y esperar, mentir y mentirse
E.M. CIORAN

Tanto peso en el pecho/ tanta agua en la jarra
Tanta sombra en el suelo/ Tanta sangre en la rampa
Jamás se acaba/ Este sueño de cristal
Pierre REVERDY

¡Oh vida, tan antigua! ¡Y tan obstinada!
André MALRAUX

Vista en su grandeza, la existencia es trágica: de cerca
es mezquina hasta el absurdo.
Jean GRENIER

Mantén despierta la esperanza y podrás hacer cualquier
cosa, y así es como el mundo va dando vueltas, así es
como hacen que siga girando. Tanta esperanza para cad
persona. Y maldito sea si no está admirablemente bien
pensado. ¿Pero qué ocurre cuando ya no esperas nada,
cuando se te ha partido el espinazo? ¿Qué es lo que pasa
entonces?
Jean RHYS

No se puede descender 2 veces el mismo río.
A los que descienden les alcanzan incesantes nuevas y
                                                        nuevas aguas.
Nosotros mismos en nuestro estado fluyente existimos
                                                      y no existimos.
HERÁCLITO de EFESO

¿Quién no se ha sorprendido alguna vez al salir del metro
al aire libre y verse caminando, arriba, a plena luz del sol?
Y, sin embargo, el sol brillaba con la misma claridad unos
minutos antes, cuando él bajó. Así de rápido ha olvidado qué
tiempo hacía en el mundo de arriba. Y éste, a su vez, lo
olvidará con igual rapidez. Pues, ¿quién puede decir de su
existencia algo más que esto: que ha pasado por la vida de
dos o tres personas con la misma dulzura y proximidad con
que va cambiando el tiempo?
Walter BENJAMIN

La vida consiste en salir de las cosas
Benjamin CONSTANT

Las mil heridas de cada instante se transformaron en cenizas
del tiempo que ya no es.
Juan Carlos PAZ

No existe la vida: sólo existen seres vivientes.
LINNEO

a quien la está viviendo la vida se le ensancha
Hugo von HOFMANNSTHAL

"Este mundo no ha sido creado según el deseo de la Vida", se dice
en el Ginza, texto gnóstico de una secta de Mesopotamia.
Emile N. CIORAN

Lo que el espíritu crea está más vivo que la materia
Charles BAUDELAIRE

Llené 3 cuadernos y la mitad de otro. Entonces escribí: "Oh, Dios
mío, sólo tengo 20 años y tengo que seguir viviendo, viviendo y
viviendo".
Jean RHYS

La verdadera vida, la vida al fin descubierta y dilucidada, la única
vida, por lo tanto, realmente vivida, es la literatura.
Marcel PROUST

No poder más vivir sin saber qué vive en lugar mío
(ni escribir si para herirme la vida toma formas tan extrañas)
Alejandra PIZARNIK

Hoy es hoy, el dios ha vencido.
Ha vencido a la muerte.
La ardiente mañana es signo de su victoria.
Los AYMARÁ

Como arruinaste aquí tu vida,
en este pequeño rincón, así
en toda la tierra la echaste a perder.
Constantino CAVAFIS

incluso hoy todo me habla aunque sólo sea para decirme
que no estoy que no pertenezco que la vida
está en otro sitio que es otra cosa
Giogio BASSANI

Siempre imaginamos que los otros encuentran fácil aceptar
sus vidas, mientras nuestras propias vidas tienen problemas
inherentes que otras podrían no tener.
Paul BOWLES

Todos llevamos un nido de gusanos que nos corroen colgado
del cuello a lo largo de nuestras vidas. El problema es fingir
que no existe.
Alan WALL

Según la teoría confucianista la vida ideal es aquella que,
aunque teniendo un muy alto entendimiento del universo,
continúa dentro de los límites de las 5 relaciones humanas
básicas (entre soberano y súbdito, entre padre e hijo, entre
marido y mujer, entre hermano y hermano y entre amigo y
amigo).
FUNG YU-LAN

Esta vida parece insoportable, otra inalcanzable.
Franz KAFKA

La vida qué festín/ -las flores, la noche-
del que tan poco participamos
El blanco se muere/ El negro perfuma y todo arde/
nada en la nada.
César MORO

Como seres de niebla
pasamos a través de sueños y sueños.
Nelly SACHS

...dice un verso de Rosanna Paroni Bertoja, la vida se
hunde en la hierba de los años.
Claudio MAGRIS

Y bebes este alcohol ardiente como tu vida
Tu vida que tu bebes como un aguardiente
Guillaume APOLLINAIRE

Toda mi vida y no ha venido a algo más que a esto: belleza
y terror.
Mary OLIVER

Vida, todo lo ocultas si puedes pero el Suicida te juzgó. Pero
el Suicida te escapó, se te hizo inalcanzable. Y el Fakir te
ignora y te vive; vive sin tí.
Macedonio FERNÁNDEZ

DE COMPRAS
Ella estaba comprando un elixir
en una ciudad
de tiempos pasados
pero deberíamos pensar en ella
ahora cuando los hombros son tan blancos
y las muñecas tan delgadas
la carne tan dulce
¡Oh, vida vertiginosa!
Jean FOLLAIN

Y, sin embargo, los modos de pasar por alto nuestras
vidas
son la vida.
Randall JARRELL

Uno no debería escribir una sola autobiografía, sino una
docena o un centenar, ya que, si bien tenemos una vida,
tenemos innumerables maneras de narrarnos esta vida a
nosotros mismos.
J.B. PONTALIS

Un punto de acuerdo entre la filosofía Oriental y la Occidental:
los hombres viven como idiotas.
Charles SIMIC

Una vida completa tal vez sea la que termine en tal plena
identificación con el no-yo, que no quede ningún yo para morir.
Bernard BERENSON

A cada hombre y a cada mujer se le presentan tres caminos en la
vida: 1)Los placeres puramente pasivos y degradantes- el alcohol,
la droga, etc; 2) El trabajo y la ambición social; 3) La pura
contemplación artística o religiosa.
Michel TOURNIER

Schopenauer dice en alguna parte: el individuo puede hacer lo
que quiera, pero no elige querer lo que quiere(...) Nuestra vida
nos hace eso que somos y nosotros hacemos nuestra vida: ambas
cosas son ciertas.
Tsvetan TODOROV

la vida es un laberinto en el cual nos equivocamos de bifurcación
antes incluso de haber aprendido a andar.
Ciryl CONNOLLY

Desde el nacimiento hasta la muerte, conectamos nuestra existencia
a un piloto automático, y hace falta una valentía sobrehumana para
cambiar de rumbo.
Fréderic BEIGBEDER

La vida es un cubo de mierda cada vez más lleno que tenemos que
arrastrar hasta el final. Esto debe de haberlo dicho San Agustín...
Cees NOOTEBOOM

Horror me causa, estar en vida
Sor HADEWYCH (s.XVIII)

Hice de mí lo que no supe,
Y lo que podía hacerr de mí no lo hice.
El disfraz que vestí era equivocado,
Me tomaron luego por quien no era y no desmentí
y me perdí.
Cuando quise apartarme la máscara,
Estaba pegada a la cara.
Cuando la tiré y me ví en el espejo,
Ya había envejecido.
Fernando PESSOA

El arte de vivir es el arte de saber creer en las mentiras.
(Lo tremendo es que, sin saber quid sit veritas, sabemos
empero qué es la mentira)
Césare PAVESE

No la vida eterna, sino la verdadera vivacidad, eso es lo
que me importa.
Federico NIETSZCHE

La literatura sólo vive si se propone objetivos desmesurados,
incluso más allá de toda posibilidad de realización
Italo CALVINO

Nadie sabe cuando están las cosas ahí en la vida. El otro día
me decías que la vida solía estar como doblada. Es exactamente
lo que siento: mi vida es una película doblada, mal montada, mal
interpretada, mal ajustada, un error en suma.
Marguerite DURAS

¿Has aprovechado la vida? Cuando empiezas a preocuparte de
ello es ya demasiado tarde.
Thomas BERNHARD

¡qué hermosa me parecería esta vida si en lugar de vivirla la
mirara vivir!
Jules RENARD

Leyendo a Plotino se concluye que la vida es al mismo tiempo
principio y ausencia, emanación primordial e imposibilidad de de-
terminación mensurable. En suma, es un río sin orillas. Narrarla
es una voluntariosa manera de levantar diques, de hacer que
discurra por un cauce. Obviamente, es una ilusión.
Antonio TABUCCHI

Había tenido la única oportunidad concedida a todo mortal:
había tenido la oportunidad de su vida.
Henry JAMES

Y se le ocurrió que un paseo por el campo era una especie de
epítome del paso por la vida. Uno nunca se tomaba el tiempo
de saborear los detalles; uno se decía: otro día será, pero
siempre con la convicción secreta de que cada día era único
y definitivo, que nunca habría otra vez, otro regreso.
Paul BOWLES

la vida no es para una sola vez
Macedonio FERNÁNDEZ

El Dalai Lama se pasa la vida investigando qué es la vida y un
tipo que quiere saber qué es la vida le pregunta: "¿Qué es la
vida, Dalai Lama?" y él responde (en italiano) "E un fiume".
-"¿Un fiume?", dice el fulano sorprendido. "¿Perqué, no é un 
fiume?", repregunta al Dalai Lama.
citado por Verónica COHEN

domingo, 5 de septiembre de 2010

TEXTOS SIN LIBRO: LA PIEDRA EN CHILX

 Y hablaban de espíritus como si hablaran de manzanas y describían sus facciones, entre risas, ya que esos espíritus venidos de los lugares y de las épocas más estrafalarias, hacía siglos que no reparaban en sus aspectos.
En la piedra de la ciudad hay cavidades, que es donde convergen
los espíritus. "Sí, y también tenemos un mercado, que es donde convergen las manzanas", dicen los Chilx.
La voluntad del miedo es muy débil en esa zona.
No logra 'aflojar los clavos de la madera'.
´Madera', por otra parte, en Chilx, es 'persona' o 'cuerpo',
pero también 'hábitos', 'sustancia', 'alharaca', 'tienda', 'náufrago' y, si la estiramos un poco, 'parásito'.
Ah,los huecos en la piedra de la ciudad.
Esta piedra estaba ahí, trabajándose a sí misma, desde siempre.
Es una piedra gris, abrumadora, ni tan dura ni tan blanda; que
no se resiste en exceso al corte y al ensamble. Alberga y envuelve al pueblo de Chilx, como lo ha hecho con otros, ya idos hace rato.
 Tuvo en algún momento la propiedad de retorcerse sobre sí, formando graves grietas y profundos ombligos. Cada edificio
tiene estos caprichosos enrosques tanto en pisos como en paredes,
y hasta los antiguos muros que rodean a la ciudad son un muestrario de la variedad de contorsiones que la piedra solía
realizar.
Es la piedra dominante.
Con ella, sobre ella y a pesar de ella, han construído los Chilx
su sociudad.
Sus remolinos, como ojos-ombligo, lo ven y lo soslayan todo.
En el edificio-primero, construído cuando la piedra aún no había
terminado su gestación, hay en la pared frontal un verdadero
cráter que, si se lo propusiera, podría absorber toda la sustancia física de la ciudad y de sus alrededores. Nadie sabe hasta donde llega. Como una raíz de vacío se hunde en forma de espiral atroz en las profundidades del suelo. Los Tagmag pensaron
que podía ser el orificio respiratorio de la tierra.
El cuello del cráter es angosto y por su recorrido en espiral,
muy pronto se pierde cualquier posibilidad de exploración visual
o por sonda.
En ocasiones surge de esa brecha un sonido muy lejano, mezcla de
queja y amenaza. Lejano y lento brota, y en cuestión de días
impregna el aire Chilx hasta volverlo casi asfixiante.
Los cuerpos-madera sienten vibrar sus clavos, se hinchan un poco,
reciben toda clase de sensaciones inequívocas e inexpresables. 
Luego regresa la calma.
Los espíritus apenas si se alojan en los labios de las grietas.
Como si sorbieran tiempo de la piedra mientras descansan un poquito, antes de reemprender su viaje sin destino.

En las afueras de Chilx, el espinazo de la piedra ha hecho largos
recorridos subterráneos, dejando anchas trincheras en las que
fósiles de inmensas hormigas zapadoras están volcados tanto dentro como a los costados de esas desgarradas fosas. Los pájaros sobrevuelan interminablemente ese lugar, como en estado de sueño hipnótico.
Las hormigas gigantes, según se dice extinguidas, han dejado sin
embargo grandes templos-cueva cavados durante millardos de años
en la roca cruda.
Caminos que no son tales, brechas abiertas por centellas encendidas en los cielos que recorren los haces nerviosos de la tierra.
Entre esos parajes se yergue Chilx, barcaza en un mar de piedra.

viernes, 3 de septiembre de 2010

UN NUEVO CATÁLOGO DE OLORES



Se detuvo en el umbral para ponerse los guantes de trabajo y fue como si
husmeara el claro aire vespertino, antes de tomar la carretilla y llevársela
por el césped. La roca contra la que mi padre daba mazazos olía a pólvora,
a pino de los leños detrás de la valla de piedra, a tierra recién excavada y a
bosque, y en el suave viento del norte había un aroma a sal.
Karl Ove KNAUSGARD. La muerte del padre.

Quiero apretar la cabeza contra el muro abierto de sus ingles. Está firme y
madura, un oscuro compuesto de alfalfa para el ganado y Madonna del In-
cienso. Es incienso y mirra, penetrantes olores hermanos de la muerte y la
fe.
Cuando sangra, los olores que conozco cambian de color. Durante esos
días tiene hierro en el alma. Huele como un arma de fuego.
Jeanette WINTERSON. Escrito en el cuerpo.

Es curioso, una de las cosas que me retienen es el recuerdo de un camino
embarrado que conozco, bordeado de terraplenes de tierra batida y, por
encima, unas hayas que se inclinan. Es una especie de olor f´rio, a tierra,
del que mi olfato no logra liberarse nunca.
W. SOMERSET MAUGHAM. El caballero del salón.

Un perfume sin nombre, fétido, dulzón, al que la gangrena añadía su almiz-
cle negro, revolvía el estómago.
Jean COCTEAU. Thomas el impostor.

el olor a nogal del papel viejo
Zygmunt MILOSZEWSKI. La mitad de la verdad

No, el corazón humano
es incognoscible.
Pero en mi lugar natal
Las flores aún huelen
Igual que siempre.
KI no TSURAYUKI

La cerveza, la semilla de alcaravea, la cera de abeja, el café, los troncos de
pino y la nieve en fusión se combinaban con el humo de gruesos y cortos
cigarros que impregnaban la atmósfera de un grato aroma en el que de vez
en cuando se percibía el fantasma del Sauerkraut.
Patrick Leigh FERMOR. El tiempo de los regalos.

Las avispas zumbaban sobre la grupa sudorosa de los caballos; las maripo-
sas jaspeadas huían del acre olor de esa tropa en marcha.
Victor SERGE. El caso Tuláyev.

Apenas hubo atravesado el carro fúnebre el umbral de la gran verja de entra-
da -y al atravesarlo dio un lento brinco- un olor penetrante, de heno cortado,
llegó de improviso hasta el cortejo fúnebre oprimido por el calor y lo alivió.
Qué alivio. Y qué paz. Se produjo de repente un brusco, casi alegre, agitarse
simultáneo.
Giorgio BASSANI. El olor del heno.

El olor como símbolo del celo en los animales. El olor a vainilla de la vagi-
na. ¿Hay que elevarse por encima de lo animal o lo correcto sería, por el
contrario, el retorno a lo natural? La preferencia por el propio olor, ¿es una
degeneración o un fundamento de la conciencia de la propia raza? ¿Existen
respuestas para estas preguntas?
Robert MUSIL. Diarios. 1899-1941/2.

Las mujeres gordas, sentadas una a cada lado de nosotros, comentaron el
hecho con deleite, a los gritos, para escucharse por encima del rugido del
motor. A medida que el sol las hacía sudar, el olor a ajo se volvía más re-
pulsivo. Armstrong y yo encendíamos un cigarrillo tras otro, el último con
el anterior: los golpes de aire apagaban los fósforos.
Julian MALAREN-ROSS. Veneno de tarántula.

 Deliciosas mandarinas olorosas de la Sra Croisset, útiles para evocar el calor
 terriblemente ausente. Escríbeme una larga carta.
Jean COCTEAU (a su madre)

aroma de frambuesas recién recogidas, dispuestas en numerosos cestos para
su venta en el pequeño puerto.
Annemarie SCHWARZENBACH. Todos los caminos están abiertos.

Las habitaciones de los hoteles de lujo andan bien durante los primeros días,
pero no tarda en desprenderse de sus paredes y de sus muebles mortecinos la
misma tristeza que de los hoteles de mala muerte. Lujo insípido; olor dulzón
por los pasillos, que no consigo identificar, pero que debe ser el mismísimo
olor de la inquietud, de la inestabilidad, del destierro y de la pacotilla.
Patrick MODIANO. Villa Triste.

Desde la constelación del Can Mayor, Sirio dominaba el cielo. Su ardiente he-
dor se hundía un pie bajo el suelo. En esos días, cuando el Sol se vuelve hacia
la Tierra y los días masculinos acorralan a ls femeninos, la mordedura de un
perro puede ser venenosa, los perfumes que destilan las flores flotan sobre el
mar como nieblas, envenenan a los peces y sus huevas huelen a miel.
Milorad PAVIC. Paisaje pintado con té.

Amsterdam, como siempre, olía a arenque, a humo, a canela, a frutas podri-
das y a ese penetrante, inolvidable desabrimiento del agua estancada.
Orson WELLS. Mister Arkadin.

Sentir la sal en la cara es sólo una imaginación, es cierto; no, en cambio,
las hierbas salvajes del borde del camino, el tomillo, la salvia, el romero
(todos ellos más fuertes, más pequeños y más genuinos -en cada hoja y en
cada pincho está ya la escencia de la especia- que en nuestros huertos), la
vaharada de la menta nudosa, africana casi, la resina, que gotea de los pi-
nos, las bolas de los enebros, que hacen pensar en una bebida fuerte (sin
peligro de que con ella te emborraches).
Peter HANDKE. La repetición (está en el Karst)

En las 3 perfumerías, también se olía ácida y maravillosamente a chucrut
guardado en barriles de madera, a queso blanco con cebollitas de verdeo o
con páprika, a smétene fresca, a jugoso salchichón de pato (nunca supe por
qué se llamaba de pato, ya que, por supuesto, descarto cualquier posibilidad
de que se elaborara con pato. Quizás aludía a la condición del cliente), a las
terroríficas cantidades de ajo de los wurschtn que colgaban del techo, a miel
y a léicaj y a knishes y a béigalaj y a matze y hasta en ocasiones, uno creía
percibir lejanísimos aromas encerrados en frascos de legítimo caviar ruso, o
en latitas redondas de sprätn ahumadas del Báltico.
Jorge SCHUSSHEIM. Todo al costo.

Lo mismo que una partícula de almizcle llena toda la casa, así la más mínima
 influencia del judaísmo basta para colmar toda una vida. ¡Oh, qué fuerza tiene
su aroma!
¿Podía, acaso, no darme cuenta de que en las casas auténticamente judías
olía de distinto modo que en las casas de los arios? Y no se trata tan sólo del olor
de la cocina, sino también de las personas, las cosas, la ropa. Recuerdo ahora
cómo me vi envuelto por ese dulzón olor judío en la casa de madera de mis
abuelos de Riga, en la calle Kliucheváia.
Ossip MANDELSTAM

Lo más maravilloso del olfato es que no implica ninguna posesión. En plena
calle, uno puede sentirse apuñalado de placer por el perfume que lleva alguien
no identificado. Es el sentido ideal, distinto en eficacia al oído, siempre tapado,
distinto en discreción a la vista, con modales de propietario, distinto en sutileza
al gusto, que sólo disfruta si hay consumación. Si viviéramos a sus órdenes, la
nariz haría de nosotros unos aristócratas.
Amelie NOTHOMB

La noche huele a gente de pelo negro.
Pierre KEMP

Las cimas de los picos más latos de
La Sierra Nevada de California
Están impregnados con el aroma de
Una flor que sólo crece allí- la
Azul Polemonium Confertus Eximium, de
Un azul suave y profundo, como
Los ojos de la inocencia invulnerable.
Kenneth REXROTH. Actos sacramentales.

Venecia está aquí, sentada a orillas del mar, como una bella mujer que se
extinguirá con el día; el viento de la tarde alborota sus perfumados cabellos;
muere saludada por todos los encantos y todas las sonrisas de la naturaleza.
CHATEAUBRIAND

Pero el dolor se evaporará con el tiempo, exactamente igual que el olor.
Slavenka DRAKULIC

viejas mantas ásperas hechas jirones -un caballo se estremecería de horror si le
cubrieran el lomo con ellas-, que huelen curiosamente a ácido fénico y a lisol,
a sudor humano, a moho y a lanas animales.
Arthur ROESSLER

A veces percibo un olor que despliega ante mí la fantasmagoría de un pasado
tan vívido que por momentos me hace vacilar. Pero en seguida reflexiono que
no he hecho más que percibir un olor nuevo, de una especie tan particular que
despierta en mí sensaciones que llamo recuerdos pero que no lo son, simplemen-
te porque no hay nada que recordar.
Juan José SAER. (Cuentos completos)

¡El olor de la noche y de los cubos de basura me dice
mucho más sobre mi Soberana que el olor de manos o piel!
Mi Soberana está muerta, o se ha ido, o la han esparcido
en miles de olores y todos tienen algo de Ella...
Gunnar EKELÖF

El olor de los cuerpos que se descomponen es insoportable, pesado, dulzón,
repugnante, penetrante como una pasta viscosa. Flotaba tan densamente sobre
las llanuras, después de las grandes batallas, que los hombres más hambrientos
se olvidaban de comer.
Ernst JÜNGER

Escaleras de metro arrojan aire muerto
Rudolf PEYER

a partir del 4° piso, una especie de tufo extraño descendía hacia mí, un olor
frío de tierra y piedra que conocía de maravilla porque en la habitación formaba
parte de mi vida.
Maurice BLANCHOT

observaba cómo volvía la cabeza para contemplar el desfile de anuncios en las
paredes y aspirar el subterráneo olor a electricidad, humedad y desodorante
rancio
Amitav GHOSH

Tengo conmigo 450.000 soles prensados en forma de bloque; el paquete pesa
bastante, como un ladrillo. Cuando me quise acostar a dormir el paquete olía tan
intensamente a sudor antiguo y ácido que envolví la plata en una bolsa de
plástico y la até con fuerza.
Werner HERZOG

Es ese frío sutil que congela hasta el vello de las fosas nasales y posee
un aroma propio: tenue, penetrante, levemente amoniacal.
John CHEEVER

En mi soledad a fuerza de husmear el olor de las muchachas
Mi cabeza se hincha y mi nariz pronto va a caer
Blaise CENDRARS

La muerte estaba en el aire. La respirabas. Ni siquiera había amanecido
cuando nuestros cuerpos afeitados, untados y lavados ya estaban de pie
desnudos en la nieve alemana de febrero.
Boris PAHOR

¿No ves que siempre que la solicito,
hallo en ella aroma aún sin haber perfume?
IMRU'L-QUAYS (s. VI)

El olfato es una vista extraña. Evoca paisajes sentimentales mediante
un súbito dibujo del inconsciente.
Fernando PESSOA

Me gustaba el olor de las curtiembres, sobre todo en las mañanas
húmedas. Era un olor a moho, vinagre y trenes. Una mezcla de olores
(a piel de oveja, al ácido de corteza de roble que se usaba para curtir
y a humo de carbón) típica de la ciudad.
J. MITCHELL

Me basta sentir el olor de sus iglesias
El olor de sus ríos en sus ciudades
El perfume de las flores en las plazas
Oh Cornelio Agrippa el olor de un perrito me hubiese bastado
Para describir exactamente a tus conciudadanos de Colonia
Guillaume APOLLINAIRE

En 1967, mientras Saul Bellow se movía entre los cadáveres en el Sinaí
("es un olor 'agridulce', como a cartón podrido, que acaba conviertiéndose
en un sabor de boca")
Martin AMIS

Y la nota de fondo del perfume de tal mujer era el nardo.
Patrick MODIANO

el olor de los comercios, de las habitaciones -esa mezcla de col roja y de
soda cáustica.
Michel TOURNIER

La primera vez que descubrí una gruta, me adentré tanto en ella que al final
no me llegaba luz del exterior. El suelo y las paredes estaban mojados y esca-
mosos de guano. Un fuerte olor a  ahumado dominaba el aire, un olor viejo
como las ascuas de una extraña lumbre de carbón de azúcar.
Tash AW

Si no hubieran esparcido por todos los cuartos manzanas frescas, dijo mi
padre, no se hubiera podido aguantar el olor de los 2 viejos y el perro lobo.
Thomas BERNHARD

Picasso me decía: "el olor del opio es el olor menos estúpido del mundo."
Sólo podría comparársele al olor de un circo o al de un puerto de mar.
Jean COCTEAU

Según ella, el National Geographic tenía un aroma a almidón caliente,
mientras que la edición de ultramar del Daily Mirror olía a galletas de avena;
Harper's Bazaar le recordaba el aliento de su perrito y Punch poseía un
tenue aroma a jabón y menta verde. El Illustrated London News tenía un
ligerísimo perfume a créme de menthe en tanto que Life era puro serrín
mojado.
Russell LUCAS

y así leían a Livio-oh estación de brotes-
entre el olor a tiza a aburrimiento a la nafta con la que se fregaba el piso
Zbigniew HERBERT

Grey y esta mujer Snyder mataron al marido de ella por el dinero del
seguro. Walter Lippman asistió al juicio un día, y ella pasó muy cerca de
él. ¿Cómo se llamaba? Lee Snyder. Walter dice que le pareció muy raro
inhalar el perfume o ser rozado por el vestido de una mujer que iba a ser
electrocutada.
James CAIN

los desfiladeros entre mostradores, mesas y cajones y atravesando un
sinfín de olores, de los cuales el del alcanfor contra la polilla y el del jabón
de murguete eran siempre los que resaltaban, mientras que la borra y el
Loden sólo le subían a uno a la nariz cuando el clima era húmedo, y el
arenque y el aceite de linaza cuando hacía calor.
Winfred G. SEBALD

Y cuando sor Rosemary la besó en la frente pudo aspirar esa fragancia
a tomillo silvestre y almidón tibio combinada con la acre intimidad del
sudor en contacto con las prendas de hilo.
Russell LUCAS

La grava, pequeña como guisantes, se mueve bajo mis pies y de ella se levanta un
polvo liviano, el perfume de la ciudad.
James SALTER

Dentro de una cabaña masai el olor a humo y a pequeños animales cuelga
pesadamente en el aire. Ningún masai (...) deja de asociar el olor caliente de esos
animales con la humanidad.
Justin CARTWRIGHT

Te consuela aspirar la furia de los animales
con el aroma de los bosques
que rodean tu calma.
Thomas BERNHARD

el olor dulzón que despedían las escamas de piel leprosa achicharrada (tratamos
con 1906) llenaba el dispensario.
Graham GREENE

En el aire de la habitación de la mujer amada hay algo tan íntimo, unas emanaciones
voluptuosas, como un aire balsámico, que un amante al que se obligara a escoger
entre ese lugar y el paraíso no dudaría un instante en la elección.
CASANOVA

Le dí un hachazo
y me asombró su aroma,
bosque invernal.
BUSON

California rueda hacia/ el verano soñoliento, y el aire
está cargado con el humo agridulce/ del pasto que arde
en las colinas de San Francisco.
Kenneth REXROTH

Hay perfumes frescos como carne de niño, dulces como oboes, verdes como
praderas. Y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes, que tienen la expansión
de las cosas infinitas, como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso, que
cantan los transportes del espíritu y los sentidos.
Charles BAUDELAIRE

Si de mierda se trata, la bosta de vaca y de caballo es relativamente más
agradable. Puede inclusive provocar nostalgia. Huele a grano fermentado y hay
un rastro lejano de heno y hierba en su olor. La mierda de las gallinas es desa-
gradable e irrita la garganta por la cantidad de amoníaco que contiene. Mientras
se limpia un gallinero hay que salir de vez en cuando a tomar un poco de aire
fresco. El olor del excremento de los cerdos y de los hombres sin embargo,
es el peor, porque el hombre y el cerdo son animales carnívoros y su apetito es
indiscriminado. Tiene un resabio dulce, nauseabundo de podredumbre. Hay un
rastro lejano de muerte.
John BERGER

mientras el humo del pequeño cigarro negro de Wang, que me recuerda los
Grandson, me transporta como por arte de magia a un vagón de 3° entre
Lausana y Berna.
Ella MAILLART

De la escarcha nocturna no quedaba más que el aroma fresco.
Nadine GORDIMER

en estos vetustos muros, el aroma agridulce del lúpulo y la cebada recuerda el
olor de la estepa tras el aguacero.
Danilo KIS

en los climas templados la pobreza tiene un olor acre, pero en las regiones cálidas
tiene un olor dulzón y repugnante.
Peter MATTHIESSEN

Cuando las naves todavía estaban aproximándose, 10 millas mar afuera, los capitanes
derramaban canela sobre la cubierta e invitaban a los pasajeros de a bordo a oler
Ceylan antes de que la isla fuese siquiera visible.
Michael ONDAATJE

Catálogo de libros antiguos: uno los hojea y siente el universo de la escritura como
"hospital universal", como camposanto lluvioso. olor de crisantemos, ganas de salir.
Gesualdo BUFALINO

Hacía un día muy caluroso. Todas las puertas y algunas ventanas estaban abiertas.
Olía a cebolla, pescado, grasa y fruta, a niños de pecho, aguamiel, ropa sucia y al-
cantarilla.
Joseph ROTH

Dentro se ve un horroroso montón de mierda. Tantos judíos murieron en Auschwitz
que las cosas que dejaron -el pelo, las piernas de madera de los veteranos que habían
luchado por Polonia en la Primera Guerra Mundial, los zapatos de los niños, etcétera-
llenan las vitrinas de habitaciones enteras, dentro de las cuales se pudren y apestan.
Josh BAZELL

Sus hondonadas más sombrías albergaban entonces especial olor a hongo, que hace
que las narices rusas se dilaten: una oscura, húmeda y agradable combinación de
musgo húmedo, tierra rica, hojas en putrefacción.
Vladimir NABOKOV

Al amanecer el aire está húmedo y el dulce olor de la tierra se mezcla con los del
humo, el pescado frito y las aguas muertas del río. No es casual que semejante muestra
de luz y color nos conmueva; es nada menos que la diferencia entre la cordura y el
horror.
John CHEEVER

por última vez lavo la camisa/ de mi padre que murió.
La camisa huele a sudor. Recuerdo ese sudor desde mi infancia (...)
De todos los cuerpos del mundo,/ animal, humano,
sólo uno exudaba ese sudor.
Lo aspiro por última vez. Lavando esta camisa
lo destruyo/ para siempre.
Anna SWIR

el sofocante calor de la sala de lectura le molestó. La cúpula parecía cerrada hermé-
ticamente impidiendo que saliese el aire viciado. Se cernía sobre la escena como un
cielo tropical antes de una tormenta; y el tenue y acre olor de los libros y cubiertas
carcomidas era como el hedor de la vegetación podrida de algún estancado y fétido
río oriental.
David LODGE

Es la hora preferida de las mujeres porque entonces se visten con sus más preciosos
saris, perfuman sus cabellos con aceite de canela...
Mircea ELIADE

Celeste (nombre del mucamo de Proust)
con su rigor, dulce, me hunde en el jugo negro
de vuestra pieza
que huele a corcho tibio y a hogar apagado.
Paul MORAND

Oh vivir en ese aroma a naranja en niebla fresca
Valery LARBAUD

El olor fino solitario de tus axilas
César MORO

Hacia 1932, en el Estudio 28, un jueves de Mayo por la tarde, sólo, ví "El Perro
Andaluz"; al salir, a las 5 de la tarde, la calle Tholozé olía a café con leche, que
tomaban las lavanderas entre planchado y planchado.
Roland BARTHES

aquel oscuro bosque de Inglaterra que olía a sótano...
Giorgos SEFERIS

En la escalera, Av. de los Castaños N° 30, por la tarde a las cuatro y media olía
fugazmente
a ratones muertos absortos
Elke ERB

Mientras limpio la maleza alrededor de las peonías oigo las manzanas arrancadas
por el viento; las oigo caer al suelo y golpear las ramas durante la caída. El aroma
inmemorial de las manzanas, viejo como el mar. Mary hace compota. El aroma
de las manzanas sale de la cocina, sube por la escalera y penetra en todas las
habitaciones.
John CHEEVER

Si la teoría estereoquímica de los olores desarrollada por AMOORE es correcta, las
diversidades caulitativas que a nivel sensorial es imposible analizar e incluso describir
adecuadamente pueden reducirse a simples diferencias entre las propiedades geomé-
tricas de las moléculas odoríficas.
Claude LEVI-STRAUSS

Olía a jarcia, a navegación y a mercancías exóticas, un olor que conocía bien pero
que dolía, como el olor de los abrigos de piel de las mujeres bajo la lluvia.
Malcolm LOWRY

Los motores rugieron como espectadores de un lejano partido de fútbol y el
húmedo olor a polímeros de la comida calentada en el microondas invadió len-
tamente el aire estancado de la cabina.
Hari KUNZRU

Al mismo tiempo, una concienzuda ama de casa desenvuelve un queso curado del
editorial de su periódico favorito, y se siente un tufillo a política y comida.
Joseph ROTH

Olor a máquina de mis camisas de la Nava, guardadas allí todo el invierno, usa-
das verano tras verano, no mudadas en siete días. Poso de sudor fresco, de chorros
de sudor, buena fatiga.
Jaime GIL de BIEDMA

El olor de las flores no va contra el viento, ni el del incienso ni el del sándalo ni
el del jazmín.
Pero el perfume de la virtud sopla contra el viento: el Justo se expande en todos
los sentidos.
El DAMMAPADA

El perfume que exhalaba su cuerpo tenía el dejo de los hongos, esa carne de tierra
que huele a humedad concentrada y es, a la vez, tan seca, mezclado con el aroma
del aceite de ámbar, que es una enfermedad íntima del mar, como si la muchacha
hubiese invadido un sueño temeraria e íntegra.
Djuna BARNES

Entró en el templo con esos pensamientos; el aroma del incienso, mezclado con
el aroma de las ramas de abedul acabadas de cortar, con el sudor de los numero-
sos campesinos, la cera de sus botas lustradas y la inevitable tela roja se filtraban
agradablemente por su nariz...
Andréi BIÉLI

Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado.
Alejandra PIZARNIK

Dulce es el jazmín. Dulce es la fragancia de los árboles del Paraíso. Dulce es el
saúco, ay, qué fiero, mareante y dulce. La más dulce es la acacia blanca que aca-
ba de florecer, hay toda una hilera de acacias aquí abajo, camino a la cabecera
del puente. Las dulces emanaciones de las tupidas flores me asfixian, me entran
a borbotones por la boca y la nariz, como el gas, quiero quedar ciego y sordo con
ellas.
Ernö SZÉP. La manzana de Adán.

siempre que pienso en esa época de mi vida noto el olor de la nieve, que es más
bien como un frescor que te congela los pulmones y acaba por confundirse, para
mí, con el olor del éter.
Patrick MODIANO

ese olor a cadáver que exhala la carne mal lavada de los presos, sus ropas, todo lo que
tocan o llevan.
Curzio MALAPARTE

Es, no hay duda, el aroma a reparación y rehabilitación de viviendas a gran escala.
Madera recién aserrada, PVC blanco y limpio, el tufillo a lejía de Sakrete, el picor
de la silicona, el efluvio dulzón de la tela asfáltica y el alcohol desnaturalizado. La
almidonada esencia del Tyvek mezclada con la urdimbre sulforosa del mar y el he-
dor proveniente de la bahía de Barnegat.
Richard FORD

Mi recuerdo más antiguo se refiere a mi niñera. Se llamaba Bertha, era alta, gruesa
y bondadosa(...) Cuando pienso en ella es como si la oliera. Un perfume bueno, seco,
de sudor, como el que despiden los vestidos que no se cambian ni con mucha ni con
poca frecuencia. Yo debía tener por entonces unos 4 ó 6 años.
Robert MUSIL

Argentina me ha dado los olores del campo. Cada país tiene su propio olor, su yuyo,
su yerba. A mí me cautivan los aromas de mi tierra. es como cuando uno vuelve a casa a
caballo y hay un momento en que el animal levanta la cabeza y relincha, porque sabe que
está oliendo su pago. ¿Porqué no lo va a hacer la persona que va arriba?
Atahualpa YUPANQUI

Debe de haber miríadas de pequeñas partículas en movimiento en la atmósfera. Sí, eso es.
Ya que esas islas perfumadas, las Molucas, esos cingaleses esta mañana, se les huele a
leguas de distancia. Voy a decirles a ustedes lo que es. Como un velo, muy fino, muy fino,
o una red que tienen sobre la piel, tenue como se llaman filamentos y eso se teje y sale
en todo tiempo más fino que nada, impalpable como el arcoiris.
James JOYCE

jueves, 2 de septiembre de 2010

POESIA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS AFRICA1

"ORÍGENES DE LA POESÍA" es un libro inédito pero único. Casi nada ha sido publicado en castellano
de la poesía de los pueblos originarios. La Parte 1 de estos textos corresponde a Africa

Los AANDONGA (de Angola y Sudáfrica)

EL CANTO DE AUTO-ELOGIO DEL HOMBRE DE LA LLUVIA

Ninguna casa está tan sólidamente construída
Como para impedir que yo, la lluvia, entre en ella.
Soy bien conocida por chozas y tejados,
Soy una nieta de Nunca-estuve-ahí.
Soy la madre de los mejores pastos,
Padre de los campos verdes de todas partes.
Mis flechas jamás yerran su blanco,
Golpean a los dueños de cabañas.
Soy el terror de las paredes de barro y de la arquitectura de las termitas,
Inspirador de miedos arriba y abajo.
Cuando me derramo en la mañana, la gente dice:
"Ha cortado nuestros labios y taponado nuestras bocas,
nos está dando frutos jugosos.
Él ha llovido y nos trajo hongos,
Blancos como el marfil."


Los AKAN (Africa Occidental)

CANTOS DE AMOR

1.
Duermo mucho y profundamente,
De pronto la puerta cruje,
Confundido abro los ojos,
Y encuentro a mi amor parada ahí:
¿Qué puede importarme a mí la muerte?

2.
Ha estado lloviendo y lloviendo,
Ha estado lloviendo y lloviendo,
Salgo para dejar mis pisadas:
Veo las pisadas de mi amor.
Todas las pisadas se parecen:
Salgo a dejar mis pisadas
Y encuentro las pisadas de mi amor.


Los AMHARA (ETIOPIA)

EL AMANTE DESPRECIABLE

Pantalones de viento y botones de granizo;
Un montículo de tierra Shoa, en Gondar nada queda;
Una hiena cargando carne, llevada con una correa de cuero;
Algo de agua en una copa dejada cerca del fuego;
Una medida de agua arrojada sobre el fogón
Un caballo de niebla y un hinchado
Inservible para todo, útil para nadie;
¿Porqué estoy enamorada de un hombre como él?

miércoles, 1 de septiembre de 2010

KAFKA EN VIENA








Buenos Aires, 1973. Trabajo
como médico de planta en el
Hospital Psiquiátrico José T.
Borda.
Es un servicio de 30 camas y
las pacientes son mujeres. El
servicio, recientemente inaugurado,
brinda internaciones breves para
pacientes agudos y semiagudos. Es
una perla engastada en el cemento corroído de un Hospicio.
Para 1973 las ideas antipsiquiátricas tienen plena vigencia. La escuela
inglesa es muy fuerte, con Laing y Cooper. También la americana, con
Bateson, Watzlawick, D.D. Jackson, etc, que enfocan a la esquizofrenia
como una patología familiar. En Francia, los Mannoni. En Italia, Franco
Basaglia.
Como subjefe de un sector del servicio, trabajo con un equipo de entre 8
y 10 profesionales. Una vez por semana recorremos, como parte de un
proyecto, los servicios de crónicos del resto del Hospital. Lo cierto es que,
en el tiempo en que todas las instituciones viven procesos revolucionarios
o simplemente revoltosos, el Hospital continúa inerte por completo.
Alrededor de 2400 pacientes vencidos por la psiquiatría, deambulan por
los patios o se mueren en los pabellones. El 80% del presupuesto total del
Hospicio va a parar al servicio de Clínica Médica, cuya finalidad es man-
tener con vida a esos pobres condenados.
 La gran mayoría no recibe tratamiento alguno. Si se visitaban sus historias
clínicas, no era infrecuente encontrarse con que la última anotación o indi-
cación psicofarmacológica tenía de 15 a 20 años de antigüedad.
El Hospital tenía una estructura asilar, con viejos pabellones rotulados con
número, teniendo los pacientes el mínimo de identidad posible para un hu-
mano y no contando con ningún derecho civil.
Pero aunque las condiciones generales fuesen tan siniestras, 2 servicios se
destacaban por su agresividad para con los pacientes a su cargo: el servicio
20 o penitenciario -en el que cumplían condena delincuentes que habían
eludido la cárcel común para venir a esta cárcel 'especial' donde cundían
los tratamientos "a impregnación" (sí, como los bombardeos de Dresde,
por ej) y las series de electroshocks; y el servicio 18 o Chiarugi, en el q se
encerraba a los pacientes que 'se portaban mal', un servicio de castigo. Y
recuerdo de esa visita que mientras el enfermero-jefe (los médicos no solían
visitar los servicios, se abroquelaban en el comedor de médicos, almorzaban
atendidos por pacientes que hacían de mozos, como en una colonia de las in-
dias orientales, y allí recibían la visita del cabo de su servicio de alrededor
de 200 camas que le comunicaba que el paciente de la cama tal estaba excitado
y que habría que hacerle 'una serie'. El médico rápidamente daba su consen-
timiento, no faltaba más, y el cabo se retiraba para realizar el tratamiento in-
dicado. 'Una serie' significaba 15 electroshocks, administrados sin anestesia,
día por medio, durante un mes.) Entonces, mientras este cabo-a-cargo nos in-
formaba en el hall acerca de las virtudes de ese servicio, unos pocos pacientes
se agruparon a nuestras espaldas, con la típica actitud de "no estoy acá",
"no existo", "no se fijen en mí", que los ponía relativamente a salvo de san-
ciones. El cabo nos contaba entonces que la mayor cualidad del Chiarugi era
lo bien provista de psicofármacos -que podían escacear en otros servicios, pero
no en ése- que estaba la enfermería y en ese momento, en el momento en el
que el enfermero resalta ese hecho como "eso es lo bueno", en "off", uno de
los pacientes musita "ése es el problema"... Era imposible no simpatizar con
aquellos que habían sido transportados a la condición de subhumanos por la
vía de la  "ciencia psiquiátrica".
En otra parte hablaremos de cómo se "descubrieron" las cualidades curativas
del electroshock, en Italia, también, pero en un matadero de chanchos.
Pero ahora es el momento de detenernos en Chiarugi, en Vincenzo Chiarugi
(1759-1820).

Paradójicamente, pero, ¿es otra cosa que una suma y combinación despropor-
cionada de paradojas y de absurdos un Hospicio?, Vincenzo Chiarugi fue un
médico dedicado desde joven a introducir reformas humanitarias en los hos-
pitales psiquiátricos. En sus tiempos, el estado italiano de Florencia estaba
gobernado por el Gran Duque Pietro Leopoldo, un iluminista que abolió la
tortura y la pena de muerte, además de ocuparse del maltrato y del abandono
que padecían los enfermos mentales. Chiarugi utilizó las tres categorías del
esquema clasificatorio de William Cullen: Melancolía/ manía/ demencia,
tomándolas como categorías diversas pero flúidas. Sin obtener el reconoci-
miento que recibiera su contemporáneo Pinel, por ser éste francés
-hay que decirlo- gracias a la "ley del insano"(legge sui pazzi) que introduje-
ra el Gran Duque, y a la reconstrucción de un Hospital Público, el Bonifacio,
dedicado a la internación de pacientes considerados insanos, el joven Chiaru-
gi se encontró a cargo del primer hospital de ese tipo en Europa. Su trabajo
con los pacientes recibió el nombre de "tratamiento moral" y estaba basado
en la disciplina moral y en el cuidado psicosocial de los pacientes, que hasta
entonces eran considerados animales salvajes que habían perdido la razón.
El Ospedale di San Bonifazio se transformó más tarde en el Ospedale Neuro-
psichiatrico Vincenzo Chiarugi de Firenze, emplazado en la Via San Salvi y
Via del Guarlone, cerca del Campo di Marte.

Nos trasladamos a unas pocas cuadras de ahí, en el espacio y  en el tiempo:
es la misma Florencia, pero en 1913. Valery Archibaldo Olson Barnabaud
(un 'merge' entre Larbaud y Barnabooth, su heterónimo, creado por V.L en
1902, antes de que Fernando Pessoa iniciara su serie de heterónimos
con Alberto Caeiro, en 1911) recorre Florencia, por segunda vez, durante
dos meses, entre Abril y Junio. A.O. Barnabooth es uno de los hombres más
ricos del mundo, pero eso no impide que se haga las preguntas más vitales
acerca de la existencia.
 Desinteresado del Borgo Santi Apostoli (esos palacios ya no significan nada
para él, el Strozzi, el Altovita, el Giaconi, el Corsini, el Spini-Ferroni, el Ru-
cellai, el Canacci cuyos nombres conoce de memoria, así como a sus dueños
y a sus patios y salones) y recordando el desagradable episodio vivido en el
café La Giubbe Rosse al encontrarse con Papini y Sofficci, (todavía no ha-
bían desembarcado allí Montale, Ungaretti y Quasimodo -Montale iba a di-
rigir la biblioteca del Gabineto Vieusseux, una de las preferidas de Barna-
booth, en el Palacio Buondelmonti), decide alejarse de la vida social.
 Dice Barnabaud: "Ver otra vez las galerías, naturalmente. Porque pese a to-
dos los novelistas y a todos los estetas, Florencia no sería nada sin las gale-
rías. Aparte de la Piazza della Signoria, no hay nada aquí digno de ser amado
en forma constante."
Estamos en las galerías, entonces. Sentados en los bancos de piedra que hay
a lo largo de los Uffizi, "a la sombra de las arcadas". Ya hemos descansado
lo suficiente.
Entramos en la sala 19, que es la de Perugino y de Signorelli. Es necesario
decir que el retrato de Francesco della Opere del Perugino (de 1494, precisa-
mente) tiene algo de paródico y algo de fantástico. Es la visión de un gigante
con un trasfondo de viviendas pequeñas, de árboles hechos de pequeños pé-
talos a la distancia. "Timete Deum" reza un pequeño pergamino que tiene en
 la mano derecha. "Temed a Dios".
Al lado, la sala 18, llamada también Tribunna, octogonal, pintada de escar-
lata con un techo en bóveda incrustado en caracoles de nácar. Por el cenit
del huevo entra luz fresca. En esa sala, una dama de redondeado rostro que
retratara Andrea del Sarto en 1528, tiene en sus manos un alargado libro,
llamado "el petrarchino". (los sonetos de amor de Petrarca). Con el pulgar
derecho señala dos versos del soneto CLIII: "Ite caldi sospiri/ al freddo corre",
mientras que el índice de la mano izquierda roza dos versos del CLIV:
"Le stelle, el cielo et gli/ elementi a prova". Francesco Petrarca que conoció
de chico al Dante en Pisa, recuerda ahora Barnabaud, contemporáneo de
Boccaccio - como lo fueran en el siglo VIII, en China, los tres mayores poetas
chinos, Wang Wei, Li Bai y Du Fu, una corcordancia de hechos para la cual la
casualidad es una exigua explicación- escribe para Laura, su amor
no realizado. Lamenta entonces que no esté en las galerías el retrato que el pin-
tor sienés Simone Martini (amigo de Petrarca) hiciera de esta mujer.
El soneto CLIII dice: "Ígneos suspiros id al pecho frío/ y el hielo abrid que con
Piedad contiende/ y, si al ruego mortal el cielo atiende/ muerte o merced acabe
el dolor mío"
(Este es el 1er cuarteto).
Este poema termina: ("pensamientos dulces") (...) Id seguros, que Amor va a
vuestro lado; que tal vez sea Fortuna más clemente,/ si de mi sol el gesto ha
descifrado". (Es decir, si ha entendido bien el gesto de Laura). Gestos, ya
volveremos a ellos, cuando visitemos a Tiziano en la sala 28.
El soneto CLIV, por otra parte,  comienza "Los cielos y la tierra han puesto a
prueba/ todo su arte y cuidado en la luz pura/ que es el espejo del sol y de
Natura,/ si aquél a lo demás ventaja lleva". El poema termina con una
pregunta: "¿Y cuándo ha sido/ vil querer por beldad suma apagado?"
Ya en 1367 F.P. se queja desde Venecia a su amigo Guido Sette acerca
de la época. "...el cambio de los tiempos hacia el empeoramiento y la
ruina, no dudo que la fuerza de la verdad te obligue a estar de acuerdo
conmigo" (...) " y de este modo podría llevarte por toda Italia, e incluso
por toda Europa, para encontrar por todas partes nuevas razones que
confirmen mi tesis" (ruina y desolación, estragos y desventuras).

Kafka nunca visitó Florencia.
Hablaremos más adelante del viaje de Franz K. a Venecia, Verona
y al Lago di Garda. Digamos por ahora tan sólo que el autor de
El Proceso pasó 45 días en total en el extranjero. Visitó Berlín,
Munich, Zurich, París, Milán, Trieste, Venecia, Verona, Viena
y Budapest. Tal vez soñó con viajar a los Estados Unidos, como
su personaje de "América", pero ciertamente era su deseo, hacia el
final de sus días era establecerse en Israel, aún sabiendo que debido
a su precaria salud nunca lo lograría.

Kafka viaja a Viena en setiembre del 13
teniendo por finalidad manifiesta asistir a dos Congresos.
Durante su breve estadía permaneció en el Hotel Matschakerhof, en la
Seilergasse ("clean, quiet, and moderate", dice una guía de viajes del
sur de Alemania.)
Visitó tan sólo dos cafés de Viena:
el escasamente conocido Cafe Beethoven y el más conocido Cafe Museum
Se mantuvo bastante aislado, pero coincidió que durante su visita
Musil, Kokoshka y Alma Mahler estaban de vacaciones,
Trakl estaba en el Tirol
y Peter Altenberg, que recién emergía de una internación en un instituto
psiquiátrico, vivía desde entonces en el Lido de Venecia.
Pudo haberse encontrado con Karl Kraus. Es más, de haber estado
el 9 de setiembre en el Cafe Imperial, sobre el Kärtner Ring, a 10 minutos
de marcha, hubiese presenciado cómo Karl Kraus era presentado al amor
de su vida, Sidonie Nádherny.

De todos modos, el problema de un encuentro entre K y KK, era Max Brod.
Éste había atacado tanto verbalmente como por escrito a Kraus de manera
inconciliable y sólo debido a la superioridad tanto lingüística como intelectual
del gran orador-periodista-pensador austríaco.

Kafka asiste a un Congreso de compañías de seguro que se realiza en los
suntuosos salones del parlamento vienés.
Y luego asiste al congreso sionista, que se llevó a cabo en la sociedad musical
de Karlsplatz y al que asitieron 10.000 judíos de Europa, Palestina y Sudáfrica.
K. se aburre en ambos congresos, aunque presente un trabajo en el de los
seguros, como empleado de Assicurazione Generale, con sede original en Trieste
y sucursales en varias ciudades europeas, entre ellas Praga, debajo de cuyas
oficinas hoy se encuentra una tienda de ropa de origen sueco.

K: "¿Qué tengo en común con los judíos? Apenas tengo algo en común conmigo
 mismo."

En Vértigo, Sebald ubica al Dr. K en 2 capítulos consecutivos, aunque la única
relación entre ambos sean sendos viajes a Italia: de Sebald en el capítulo llamado
All'estero y de Kafka en el llamado justamente Viaje del Dr. K a un sanatorio de
Riva. En este último comienza mencionando la llegada de Kafka a Viena, el sábado
6 de setiembre de 1913, para luego llevarlo, al año siguiente por un extraño periplo
por el norte de Italia, entremezclando, como tan excelsamente sabe hacerlo WGS,
el viaje de K con una serie de hechos y recuerdos que tornan al relato en una suerte
de mezcla de sueño y de diversas realidades. Como dice el autor de "Los emigrados",
él no trabaja con la ficción, sino con la prosa.
Sebald parte de un ensueño de Kafka, transcripto el 25 de junio de 1914 en su diario,
para reinventar el viaje de K. a Trieste y para ello ubica la visión del escritor checo
el día 14 de setiembre de 1913, la noche de la llegada de K a esa ciudad en ese
entonces austríaca. Mezcla de fechas y lugares, preñados ambos con la misteriosa
atracción que ejerce FK para nosotros y que, según los más variados testigos, ejerció
también en sus contemporáneos. Pudo, de acuerdo con las fechas de su visita a
Trieste haberse encontrado con Joyce y con Svevo, pero hasta donde sabemos, no
lo hizo.

SECCIÓN "ANHELOS Y DESEOS"

Probablemente todo lo que un hombre posee es su deseo, al menos todo lo que le
sirve para olvidarse que no posee nada.
Jacques RIGAUT

Cuando un prostituto miraba a Abu Nowas, Abu Nowas captaba en su mirada no el
deseo de dinero, sino el deseo a secas y esto lo conmovía.
Roland BARTHES

Las sombrías articulaciones del deseo
los lazos de la rosa
bajo la peladura del frío maduran una pasión feroz
con alas de sangre
Paul-Marie LAPOINTE

El mundo es de inspiración tantálica: despliegue de un inmenso hacerse desear que se
llama Cosmos, o mejor: la tentación. Todo lo que desea un trébol y todo lo que desea
un hombre le es brindado y negado. Yo también pensé: tienta y niega.
Macedonio FERNANDEZ

Horizontal, sin horizonte,
Sin deseo y sin nada deseable,
Duermes al fin un sueño estable.
-¡Ah, ser un breve círculo en el agua!
Jules SUPERVIELLE

Deseo de un sueño profundo, que disuelva más.
Franz KAFKA

Pero el fuego que enciende los deseos y que ilumina los pensamientos jamás se prolonga
más de unos segundos consecutivos; el resto del tiempo trstamos de recordarlo
René DAUMAL

Me pedía la luna. Traje un balde de agua. "Toma -le dije- ahí la tienes. Inclínate, tómala.
¿Que no puedes tomarla? Es cosa tuya, no mía. Yo te he traído la luna".
Jules RENARD

Yo que sólo quisiera, pero elegir no puedo,
una vida calmada, oscura, sin deseo,
una pobre cabaña en el bosque perdida,
de musgos y jazmines y de vides ceñida,
flores que cultivar, una barca que pasa,
y el frescor de la noche respirar sobre el agua...
Gerard de NERVAL (como el ensueño de Carlos VI)

Mereces la locura: por la estupidez de tus deseos.
Peter HANDKE

No olvides nunca formular tu deseo, Malte. Creo que no se cumplen, pero hay deseos a largo plazo, que duran toda la vida, de modo que no podría esperarse su cumplimiento.
Rainer M. RILKE

Pero por otro lado, ¡qué fino y gloriososo es hacer feliz a una mujer!
Aún si yo no sirviese para ninguna otra cosa, esa sería una cosa muy distinguida.
Valery LARBAUD como A.O. Barnabooth

Quería escabullirme en silencio y sin llamar la atención hacia otra era.
Werner HERZOG

Pero cortemos pronto flores nuevas
sin lamentar que luego desfallezcan
escasas como son las flores de la vida,
hagámoslas, cortándolas, divinas.
Thomas S. ELIOT

Del propio sueño cuya magia/ cierra los ojos de los dioses,
el vuelo impediría/ para llegar, bien que sin alas
yo solo a poseerte.
MELEAGRO (100 A.C.)

Escribir con la punta de su corazón
Jules RENARD

Arrebato
un alma inmensa quiere entrar en mi alma
Henri MICHAUX

Apareció ella, deseable, y lo liberó de toda idea de deseo.
Peter HANDKE

Por calentarle la cena a un extraño/ quemaría mi casa.
Marina TSVIETÁIEVA

Mi meta ahora es saberlo todo sobre el proceso de fusión de las vocales en las lenguas arias.
Mircea ELIADE

Aún en sueños tú te me has negado/ y enviado sólo tus doncellas
Ezra POUND

Porque más quisiera ser tu dueño
por una hora, que de todo el resto para siempre
John DONNE

Nos mata el vago deseo de la belleza. Hemos explicado cómo desfallecía S. deseando el vacío. Porque la vida no está en esos cuerpos y esos rostros que nuestra mirada atraviesa ansiosamente, sin conmoverlos.
Jean COCTEAU

En estos tiempos no sé, por así decir, lo que quiero; tal vez no quiero lo que sé y quiero lo que no sé.
Marsilio FICINO (carta a Cavalcanti, c. 1475)

Todos los poemas aspiran a ser traducidos incluso antes de que los escriban, traducidos a todos los idiomas,
o al idioma verdadero.
Alan WALL

Hoy es el octavo día y siento que ya es suficiente. Me gustaría ser transportado a un baño, en el Ritz de
París, y luego tomar un martini seco en el bar.
Graham GREENE (embarcado en medio de un río en Africa Central)

Ah, quede yo para siempre ciega
Con leones, tigres, leopardos y sus semejantes.
Victoria SACKVILLE-WEST

Si alguna agua de Europa deseo, es el charco
Negro y frío donde hacia el crepúsculo aromado
Un niño en cuclillas lleno de tristezas, suelta
Un barco frágil como una mariposa de mayo.
Arthur RIMBAUD

No quiero tener la terrible limitación de quien
vive apenas de lo que es pasible de hacer sentido.
Yo no: lo que quiero es una verdad inventada.
Clarice LISPECTOR

Un niño lo único que quiere es certeza
Michael ONDAATJE

Quisiera ver con más claridad; pero me parece que nadie ve con más claridad.
M. MERLAU-PONTY

¡Ojalá la tormenta
me haga añicos!
Marina TSVIETÁIEVA

Puedes mirar a una mujer sin necesariamente querer tocarla,
tu deseo está calmo como la llama de una vela en un cuarto cerrado.
Arthur LUNDQVIST (saliendo de un coma)

Aprendimos a no volvernos a encontrar,
A no mirarnos a los ojos,
Pero ni aún así responderíamos
por lo que dentro de una hora pueda suceder.
Anna AJHMATOVA

Espero, después de haber expresado en esta tierra todo lo que se aguardaba de mí, satisfecho,
morir completamente desesperado.
André GIDE

Los loros con collares de colores en el cuello son una nube de alas:
¡Que de las copas de los árboles vuelen las flores perfumadas!
Que las flores caigan como una lluvia sobre la tierra.
Los ARANDA (etnia original de Australia)

El fuego de su sed sacraliza el agua
Henri MICHAUX

Me gustaría leer lo que no has escrito
Simone CHAMBELLAND

¡Ah, el opio de ser cualquier otra persona!
Fernando PESSOA

Todo el día el deseo
penetra en el corazón de los hombres
Michael ONDAATJE

El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive sólo una vida y no tiene modo de
compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores.
Milan KUNDERA

Yo también tenía un vicio, el de querer expresar lo impalpable de una sugestión.
Francis PICABIA

Sólo hay que pedir al cielo la euforia y los medios de servirse de ella.
Paul VALERY

¿Qué estrangulado no habla un día de liberarse?
Las mismas mesas, según se dice, hablan de liberarse de sus fibras.
Henri MICHAUX

Al final de este día quedó lo que quedó de ayer y quedará de mañana: el ansia insaciable e innúmera de
ser siempre el mismo y otro.
Fernando PESSOA

Cómo, mientras los ancianos están esperando reverente, apasionadamente
El milagroso nacimiento, siempre tiene que haber
Niños que no tenían ningún deseo especial de que se produjera, patinando
Sobre un estanque en el borde del mundo...
W.H. AUDEN

"Mi esposa", dijo Pinnegar, "espera ver cómo me hundo cuando me deje. Es su última esperanza."
D.H. LAWRENCE

"Allí estaban los claveles rojos en la mesa y el fuego saltarín. Pensé:<Si todo volviera atrás y fuera tal
como era antes de que sucediera y luego sucediera de forma diferente>"
Jean RHYS

"¡Si supieras cuánto esfuerzo he gastado en alcanzar cosas que no me incumben!, dice Carmona: en
ser lo que Madre quería que fuese. Equivoqué el camino. Debí esforzarme en ser nadie. A ella le hubiera gustado más."
Tomás E. MARTÍNEZ

Quisiera escribir un libro, como escribo en este momento, tal como os hablo en este momento. Apenas siento que las palabras salen de mí. En apariencia no hay nada más dicho que la nada que hay en todas
las palabras.
Marguerite DURAS

Otra vez del vientre de la razón han arrancado el deseo como un higo negro.
Lawrence DURRELL

Quisiera tocar fondo. Cuántos cientos de veces he deseado tocar fondo,
el fondo de este acoso, el fondo
Henri MICHAUX

El deseo es una pregunta cuya respuesta no existe
Luis CERNUDA

El que se inflige dolor por algo que desea, se llama pecador
El TALMUD

Escucha, tonto, el sonido de tu deseo...
Malcolm LOWRY

BATAILLE llama deseo a "la angustia que sustituye a la amistad"

No espero a nadie/ e insisto en que alguien tiene que llegar
José LEZAMA LIMA

Nuestro deseo es triste como la muerte de las aguas
Georges SCHEHADÉ

Solitario candor, sé perenne en nosotros
que desolados fulguramos sin indicar el rumbo
W:S: MERWIN

Y yo gusto tanto de ella que no sé cómo desearla
Fernando PESSOA

Y además, habría que saber si estaba el deseo en mi sangre
o era mi sangre la que estaba en el deseo.
Maurice BLANCHARD

Deseo, cuanto es posible, hacer que mi desgracia me divierta. No sé hasta qué punto lo consigo.
No sé hasta qué punto consigo algo. No sé hasta qué punto se puede conseguir algo.
Fernando PESSOA

EN EL FRUTO DE INVIERNO,
EN EL PULMÓN DE LAS BATALLAS QUE RECOMIENZAN,
EN EL LOCO DE LA CHALUPA.
EN LOS BRAZOS TORCIDOS DE LOS DESEOS PARA SIEMPRE INSATISFECHOS
SERÁ SU MEMORIA.
Henri MICHAUX (!)

PISTAS/ TEXTO DE "BLILKLA"

CV

Ese canto sólo te roza en "tenulla y con esplendor".
Y una denominación traída de otro lado: "islas benditas".
Islas hondamente sumergidas
cuyas ramas lían flores en el entremundo
que arroyos y brisas luchan por poseer.
En tu calmo remolino
se te encuentra.
En Venecia temblabas como la luz
sobre el agua oscura,
y lograste traer la música de esa claridad.

Cerca, pero habría que conocer los idiomas
que prescinden de las palabras.
"Enlazando la luz sobre mi hombro", dice Pound.

Sentir: fluir del desvarío.
Mareas constantes,
hundiéndose unas en otras, y navegándose-
ISLAS
y la otra palabra...
perdida
susurrante
clamor

VERSIONES/ TRES POEMAS DE PAUL BOWLES

AMÉRICA

Las enrejadas cámaras de vidrio en que vivimos
nuestros voluntarios caracoles de cristal
¿Quién hay aquí para quejarse?
La blanca luz de nuestra endeble prisión
Donde todos yacemos lánguidamente en esteras grises
Siento el raspar de secas frondas en la mampara
Donde ningún insecto vuela ni ninguna escamosa serpiente se mueve
Las colchas de raso sobre nuestras camas
Las hileras de botellas con frágiles tapones
Nuestras ventanas con pequeños paneles
¿Quién hay aquí para rebelarse?




LEJOS DE PORQUÉ

Quién dijo qué cuándo
No lo que se quería significar.
Dónde oído cómo dicho
Pero lejos del porqué
Hay una manera de dominar el silencio
Controlar sus curvas, habitar sus oscuros rincones
Y escuchar el sisear del tiempo ahí afuera

(No lo que se quería significar, y lejos del porqué)



SIDI AMAR EN INVIERNO

Pero creo que nunca he visto tu rostro
Un día lluvioso, cuando las grises arterias del cielo
Pulsan entre los árboles, y en tu corazón
Agua que corre. Nunca te he visto llorando.
Con el zumbar de la noche, tu cabeza resistiendo al silencio.

Vendrá un día en que las líneas sobre el cielo
Ya no se aferrarán alrededor de las torres
Y tú que tiemblas en la noche
Irás a lugares grises con algo desconocido.

VERSIONES/ ROGER GILBERT-LECOMTE

ES INFINITAMENTE LAMENTABLE

Es infinitamente lamentable
que el progreso
haya eliminado el uso
del yesquero
Máquina a fuego
basada en la Trinidad

Del fantasma de la yesca

Del espíritu del sílex

Del espectro del acero

Instrumento de valor mágico
De magia poética
incalculable
inapreciable

VERSIONES/ RAYMOND CARVER

EL RESTO

Las nubes cuelgan blandamente sobre esta extensión de la montaña
detrás de mi casa. Dentro de un rato, la luz
se irá el el viento vendrá
a dispersar esas nubes, o algunas otras,
a través del cielo.
Me dejo caer sobre las rodillas,
volteo el gran salmón sobre su costado
en el pasto húmedo, y comienzo a usar
el cuchillo con el que nací. Pronto
estaré ante la mesa de la sala,
tratando de poner de pie a los muertos. La luna
y el agua oscura, mis compañías.
Tengo las manos platinadas de escamas.
Los dedos se confunden con la sangre oscura.
Por fin, libero la masiva cabeza.
Entierro lo que necesita ser enterrado
y me quedo con el resto. Le echo una última mirada
a la alta luz azul. Me vuelvo
hacia la casa. Mi noche.